viernes, 6 de febrero de 2009

Lucio



Sucedió cuando Lucio iba caminando rumbo al trabajo y, así, de la nada, sintió que algo suelto andaba entre sus calzones. No se asustó pero se sintió incómodo y la incomodidad se le notaba en el andar.

Llegó al trabajo, checó tarjeta, saludó a Margarita-nalga-pronta y se fue a arranar al cubículo de todos los días. Se hizo el ocupado unos minutos, sólo para que vieran que ya había llegado; luego, discretito, fue al baño. Y ahí estaba: se le había desprendido un testículo, el izquierdo.

Era una masa de carne envuelta en piel, nada de sangre, nada de dolor. No sintió miedo pero lamentó la pérdida de un compañero de batallas. Durante las siguientes horas pasó pensando en eso, en lo triste y vergonzoso que sería vivir con un solo testículo. Incluso le preguntó a San Google qué le estaba pasando. No obtuvo respuesta.

Un par de días después, ya en las orillas de la resignación, volvió a pasar: esta vez fue al levantarse y caminar hacia el baño; en el trayecto se tropezó con la pata de la cama y se le desprendió el dedo chiquito del pie derecho. También sin sangre, sin dolor y sin miedo. Sólo una sorpresa extraña.

Ese día se reportó enfermo al trabajo porque decidió que era el momento de ir al doctor. Puso el dedo en el mismo frasco con alcohol en el que tenía el testículo, los miró unos segundos y se metió a bañar.

Al salir del baño, mientras se secaba la cabeza, las orejas también se desprendieron. Eso ya era demasiado. La desesperación comenzó a apoderarse de él porque una cosa era que no sintiera dolor y otra muy diferente que estuviera quedándose sin cuerpo.

Se envolvió en una toalla y le marcó a su hermana para contarle lo que le estaba pasando, pues lejos de la opinión de un doctor, necesitaba saber que seguía conectado a la realidad.

-¿Lucio? ¡hola, pinche chaparro! ¿cómo estás?
-Mary no sé qué me está pasando, necesito que me ayudes, se me está cayendo el cuerpo
-Es la edad, hermanito, es la edad...
-No, esto es serio, el miércoles mientras iba caminando, sentí una cosa... blgrhm... mmm...--

No pudo continuar: la lengua se le desprendió. El trozo de carne rosa cayó al suelo, contonéandose en espasmos, como si quisiera seguir haciendo su trabajo concienzudamente. Lucio quebró en llanto como un niño. Y a medida que el llanto avanzaba, que las lágrimas le salían y las limpiaba, los ojos se convirtieron en una pasta suave que se deslizó por sus mejillas. Trató de regresar sus ojos a su lugar, de volver a ver, pero le fue imposible.

En completa ceguera, caminó a tientas por la casa, buscando algo, tal vez la cordura, y en la búsqueda golpeaba contra los muebles. Cada golpe representó una pérdida: una mano, algunos dedos de la otra, una rodilla, un trozo de pie.

Cuando se cansó de dar vueltas y no llegar a ninguna parte, se encogió en un rincón a hipar por el llanto. Ahí comenzó la segunda parte. Por la boca y en contracciones rítmicas, dejó salir el estómago, los pulmones, trozos de vísceras y todos sus metros de intestino. Era una fuente imparable.

Tirado en el suelo, sin sufrir dolor alguno, sólo rodeado de una sustancia acuosa, Lucio deseó la muerte. Levantó la cabeza y con debilidad la azotó contra el suelo. Una vez, dos veces, tres veces. Cuando por fin el cráneo se desprendió del resto del cuerpo, la muerte continuó sin presentarse.


Entonces, por debajo de la cama salieron unos seres minúsculos. Pudo oírlos aunque no entendía lo que decían. También salieron otros del clóset, del tanque del inodoro, de entre la basura. Eran lentos, viejos, de unos 15 centímetros de altura, piel verdosa, cabizbajos.

Algunos recogieron los pedazos de Lucio que estaban desperdigados por aquí y por allá, y los arrastraron hacia su hogar. Otros, los más desesperados, comenzaron a comer ahí mismo.

Uno de ellos, al notar que la mandíbula de Lucio se movía como la de un pez fuera del agua, gritó en su lenguaje "¡está vivo!" y los demás dejaron el trozo escogido y se arremolinaron sobre la cabeza. Lucio pudo sentir todas las mordidas sobre la piel de su cara, todas, hasta que poco a poco, su mandíbula dejó de moverse.





-¿Lucio? Manito, ¿me oyes? ¡ash, pinche chaparro, deja jugar y contesta! ¿Lucio...?

31 comentarios:

Anónimo dijo...

ooooooorale, ahora si fumaste de la buena verdad?

Caníbal dijo...

hay otra?

ZurdoK dijo...

Buen relato...

Mi verdadero YO dijo...

No se por que, pero me he reido mucho luego de leer este relato

Shatzy Shell, desde la estacion... dijo...

historia bien narrada, muy bueno.
Tiene lógica y es verosímil.
pocos relatos me han enganchado.

Luis dijo...

Es como Gregorio Samsa Region 4.

Y tu eres como Zamorita.

Caníbal dijo...

Tu verdadero Tú:
Pensé que era el único que fumaba de la buena...

Shatzy:
Gracias por pensar que tiene lógica que se nos desprendan partes del cuerpo =)

Luis:
Pues no pensé en él pero tomémoslo como un fusil/referencia/homenaje al Goyo, ¿sí? ¡jojojo!

Guffo Caballero dijo...

Jojojojo... Chingón.

Rekiem dijo...

La ficción propuesta en tu relato me da escalofríos, chingón tu post, como que da para explotar y desarrollar más la idea y hacer cortometraje

Caníbal dijo...

¡Haga el cortometraje pero póngame en los créditos, plisito!

Ah y nomás que no sea stopmotion con monitos de plastilina, ¡me dan mello!

Dib dijo...

Te quedó chingón, pero eso de ponerte a buscar desprendimientos de testículos en el trabajo, está cabrón.

el mangos dijo...

no se porque me imagine a Lucio como un test dummy

Claudia dijo...

Absolutamente genial, te amo caníbal.

Lorena Ceballos dijo...

Y así les pasa a los hombres que se awantan para ir al médico... jojojo

no es cierto, muy bueno el cuento, me dieron escalofríos con solo imaginarlo

Eo dijo...

cuando leí lo del testículo me cague de risa, pero apartir de la oreja... madre!!! que chingona forma de morir.

me caen bien esos enanitos, que considerados en terminar de matarlo para que no les diera sentimiento comercelo.

OAB dijo...

muy buen relato...de los mejores de recolectivo

Caníbal dijo...

juar juar! cuando cumplamos un año de postear babosadas, publicaremos un libro recopilatorio llamado "De lo mejor de recolectivo" en honor a todos aquellos que cada semana nos dicen cositas parecidas... XD

Ah y habrá un apartado llamado "Lo mejor de la semana" numerado por cada semana dentro de ese año conmemorativo...


Espérenlo, podrán comprarlo en línea jojojojo

Lord Ryukami dijo...

Bastante bueno...
excelente
:)

Silvia Black dijo...

qué imaginación la tuya XD

Anónimo dijo...

kafkiano!

izaya dijo...

Ah. Sí me gustó. Me recordó a un librito de cuentos funestos que tenía de niña.

El fantasma de los ricos dulces de albaricoque dijo...

Lo unico culero de tu post es que siempre me dejas con la duda cabron!, ¿que sigue? que ¿que siiiiiig....... blgrhm... mmm...--

el pável dijo...

pues como la ven que anoche me sente en la taza del baño a hacer popo, y no me va saliendo por el culo un dildo que traia extraviado de la semana pasada, y pues se tapo el pinche escusado de cagada. Me limpie con mi papel higienico Regio, tome mi telefono y llame al plomero. Cuando llego, era un mulatazo, con un overol de mezclilla sin camisa, yo aun andaba en mi bata de baño, e inmediatamente le dije que pasara y le señale cual era el problema, puso su caja de herramientas en el suelo y ¡QUE SE VA SACANDO TREMENDO VERGONON! y me dice, "abre las nalgas pavel" y le conteste: "aaay como eres, ¿ni siquiera me vas a invitar una copa?" Plomero: "Que copa ni que tu chingada madre, lo que te voy a dar es un culiadon, ¡abrete de patas!" AAAAAYY AAAAAAAAAAAAAAYY AAAAAAAAAAAAYY ME DUELE! AAAAAAAAYYYYYY PERO QUE RICA VERGA, ASI ASI MAS MAS! AAAUUUUCHHHH!!!!

davihds dijo...

como pudo escuchar a su hermana sin las orejas? se le caia solo el trozo de carne o tambien el aparato?
no entiendo muchas cosas

Saludos!

Caníbal dijo...

Davihds:

Al decir "las orejas" me refiero a los pabellones externos. El oído, la parte interna (tímpano, caracol, etc), estaba intacto.

¿Qué otra cosa no entendiste? Pregúuuuuntame, caón, pregúuuntame!

davihds dijo...

jajaja
ok ya entendí, entonces si, los aparatos seguían bien.
de hecho fue lo único que no entendí, dije "muchas cosas" para llamar la atención y obtener una respuesta
Saludos!

Portero Ambulante dijo...

¡San Google!... Jajaja ése es nuevo -para mí- pero, eso le pasa a quien a mal árbol se arrima; la efectiva es Santa Wikipedia. Saludos y gran relato.

César Tzu dijo...

Muy light, muy pinche light, bueno de jodida advertiste en el blog. se nota el "estilo" pero pos le faltan las pandejadas para que sea 100% cani

Caníbal dijo...

A huevo, yo advertí.

Clip dijo...

Me has alegrado la mañana, un relato fascinante, sobretodo la naturalidad del que va perdiendo todo su cuerpo...

Un saludo !!

Jessi Leyva dijo...

pinchi cani....me dolio la panza!!
te odio!!!!

ntc te qero!!

=*

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