viernes, 24 de abril de 2009

Piadosas incoherencias.



POR PIEDAD… A ver ¿qué sigue? En el improbable caso deque seas tan viejo como yo y hayas escuchado metal mexicano en la segunda mitad de los ochenta, seguro te sabes esta canción. A ver, va de nuez, con una pista más: POR PIEDAD… NO LO SOPORTO… ¿Ya te acordaste? Carajo. Pero bien que si te canto una bazofia melosa de maná te las vas a saber completita y hasta vas a chillar. Vamos, te doy otra chance, total, la tercera es la vencida: POR PIEDAD, NO LO SOPORTO… BAJATE DE ESA CRUZ. A huevo, eso es, así va la rolita.

Lo siento, pero este es un texto guiado únicamente por la libre asociación, como los borrachos en las fiestas que cambian compulsivamente de tema y creen que todos son interesantes. Escuchar las palabras “por piedad” me remite de inmediato a esa gran rolita de Luzbel ¿La han escuchado? Luzbel fue la primera banda de metal que vi tocar en vivo, allá por 1987, cuando alternaron con los regios Zeus.

El Metal yace cómodamente instalado en las profundidades neuronales de mi subconsciente y son muchas las palabras, símbolos e historias que en un dos por tres me remiten a una rola metalera. Este “por piedad” podría ser el pretexto perfecto para empezar a acribillarlos con una perorata sobre mis andanzas metaleras, narrarles my own headbanger journey, escupir una declaración de principios en torno a este vicio no superado por un género musical que gobierna mi existencia desde el orwelliano 1984, cuando a los diez años de edad empecé a comprar mis primeros vinilos (el Condition Critical de Quiet Riot fue el primer LP original de mi colección) Empecé con Luzbel y podría ponerme a tararear rolas del Barón Rojo por aquello de que “mi rollo es el rock” o de los Ángeles del Infierno si consideras lo “maldito que es mi nombre”.

Fueron muchos los que pronosticaron que el Metal sería algo pasajero en mi vida y sin duda imaginaron que a los 35 años de edad me avergonzaría de esa adicción infantil. Pero resulta que en plena edad adulta aún no lo supero. Mientras los treintañeros yacen escuchando su mierdita sofisticada marca radiohead o se les salen las lágrimas con la pestilente trova, les da por mover el culo con el reaggeton o, peor aún, se masturban con la basura alternativa del festival coachella, yo sigo clavado en mi perra tecla fierrera ¿Qué hago después del primer café de la mañana cuando conduzco rumbo al trabajo a las 6:30? Escuchar Heavy Metal. ¿Y mientras trabajo? Pues escuchar Heavy Metal (ahora mismo, al momento de escupir estas incoherencias, me chuto un concierto de Dark Tranquillity en los audífonos y por la noche iré a ver a Queensrÿche en San Diego) Y cuándo voy de vuelta a casa al atardecer y el Sol se oculta en el Pacífico…¿qúe carajos me da por hacer? Sí, lo adivinaste, escuchar mááásss pinche Heavy Metal. Por si fuera poco, muy a menudo mis sueños tienen soundtrack, algo así como videos oníricos. Eso sí, en algún rinconcito de mi corazón y mis oídos hay un lugar para el tango, la clásica (Wagner, inventor del Metal) el corrido revolucionario y alguna que otra inconfesable debilidad.

Por piedad, me grita el prójimo, bájale a esa pinche música. Por piedad, cambia ya de tema, pinche metalero ciclado e intolerante. ¿Por piedad? La piedad me remite al dulce y adolescente sabor de los escupitajos nietzschianos. La piedad como vicio, la piedad como infección, la corrupta piedad, el más miserable de los sentimientos humanos. Luzbel le grita a Cristo que se baje de la cruz, pero lo de Huizar, Greñas y compañía bien podría ser un buen discursillo de teología de la liberación, propio un curita comunistoide marca Samuel Ruiz. ¿Quieres limoncito anticristiano en la llaga? Entonces escucha la voz de Eve Libertine diciendo “Jesus die for his own sins, not mine”. Ah qué deliciosa frase la de Crass: “Jesús murió por sus propios pecados, no por los míos”. Cristo siempre me ha parecido el chantajista emocional por excelencia y ese chantaje nos va de maravilla. Lo de intentar torturar a los demás con nuestra desgracia y tratar de hacer contagioso nuestro dolor, es un deporte el nacional de nuestra cristiana nación. Hacer sentir a los otros como máximos culpables de nuestro sufrimiento. Eso es arte cristiano señores. La pordioseréz es una actitud que se nos da naturalita a todos los niveles sociales. Por dios, por piedad ¿no es lo mismo? Hasta los ateos somos pordioseros de vez en cuando… o muy a menudo.

Piedad, piedad, ¿La piedad? La Piedad fue un equipo de efímera existencia en la Primera División del Futbol Mexicano. Les llamaban los reboceros. Sólo duraron un par de torneos cortos del 2001 al 2002. A ver si se acuerdan de esta rolita ranchera: “Al otro lado del puente, de La Piedad Michoacán, vivía Gilberto el valiente, nacido en Apatzingán, siempre con un perro negro, que era su noble guardián ”. La rolita se llama El Perro Negro y no se parece mucho que digamos a la de Led Zeppelin. Este pinche perrucho michoacano, que a la postre daría muerte a don Julián, habitaba en ese pueblo en donde tejen rebozos, crían puercos y preparan suculentas carnitas. En ese poblako del norte de Michoacán (muy cerca de los límites con Jalisco) jugó ese humilde equipo al que en su efímera existencia en primera le fue mucho mejor de lo que le va actualmente a mis Tristes Tigres. La Piedad fue superlíder de la competencia en verano de 2002, pero como era de esperarse, en la liguilla cayó eliminado por el octavo lugar, el América, que a la postre sería campeón. Tras ese superliderato, la franquicia fue vendida a Querétaro, equipo que poco más tarde descendió a los infiernos de la Primera A.

Como soy un futbolero barbaján e inculto, la libre asociación de La Piedad me llevó primero al equipo rebocero de la tierra de las carnitas y no a la obra que Miguel Ángel esculpió entre 1498 y 1499. La Pietá, le dicen allá en la Basílica de San Pedro. Esta Virgen con su hijo muerto en el regazo, es el tope de lo tope de la perfección escultórica, aunque allá por mayo de 1972, a un anarcopuñetas le dio por sorrajarle quince martillazos en la cara a la pobre virgencita. Por aquello de que el buen Miguel Ángel no quería ver copias de su escultura vendiéndose en Tepito o en Taiwán de Dios, le puso la poderosa en la banda que atraviesa el pecho de la Virgen, donde se puede leer: “Michael Angelus Bonarotus Florent. Faciebat”. Miguel Ángel consideró a La Piedad como su obra cumbre, y de ahí que sea la única de su carrera que fue firmada. Una tarde de mayo de 2001, Carolina y yo fuimos al Estadio Olímpico de Roma a ver jugar a la Roma contra el Atalanta. La Loba, que en aquel entonces era entrenada por Capello y alineaba a Batistuta, Cafú, Samuel, Montella y Totti (el único sobreviviente actual), ganó 1-0 y a la postre se coronó campeón, su último título por cierto. Esa tarde salimos del estadio y sorteando miles de vespas que zumbaban como avispas, caminamos hasta la Basílica de San Pedro. Caminamos mucho, muchísimo y llegamos pidiendo esquina. Recuerdo que la Basílica estaba cerrada y no vimos La Piedad ¿O si la vimos? La verdad, este futbolero inculto ya se daba por bien servido con haber visto jugar a Batigol. En la plaza sampetrina nos topamos con una pareja de mojigatoides del Opios Dead que luego de visitar la tumba de Escrivá de Balaguer (a donde yo tenía el firme propósito de ir a cagar) pensaban pernoctar afuera de la Basílica a ver si a la mañana siguiente los guardias suizos les permitían ver a lo lejos y por tres segundos el culo del Papa. Sin duda cenamos pizza, bebimos algún vino, nos topamos más gatos prófugos que mojigatos opusdeistas y no, no vimos a La Piedad.

¿Más piedad? Las Piadosas es la mejor novela del argentino Federico Andahazi (cada vez más comercial e infumable, pero que en algún momento escribió libros memorables) Byron, Polidori, Percy y Mary Shelly y una vampiro deforme que vendía su talento literario a cambio de semen son los personajes de este drama gótico.

¿Más libre asociación piadosa? No por favor. El valiente e improbable (o sin duda inexistente) lector que haya llegado hasta aquí, ya no lo pide; lo exige justificadamente: Por piedad pinche Daniel, ya cállate el hocico. DSB



14 comentarios:

Kyuuketsuki dijo...

Que EXCELENTE post.

Sin duda es de los mejores que he leído en recolectivo. Me recordaste a Sam Dunn con tu afición metalera; cómo a nosotros siempre se la pasan diciéndonos "¿no vas a dejar nunca esa pinche música para locos?"; el hecho de que Nietzsche tiene toda la razón al decir "el único cristiano que ha existido es el que murió en el Gólgota".

Ciudad Puerco y sus carnitas, el mejor concepto de piedad.

Viva el metal y como diría Slayer: Show noooo mercyyyy!!!!!

DeaR dijo...

Por piedad dejen de habalr de la piedad!

Es un tema que no entiendo, o no practico, o no me gusta, no sé.

Anónimo dijo...

guacala tu post

Anónimo dijo...

guacala la rox

Danielov dijo...

Pfft, ahora resulta que todos (o la gran mayoría) de los colaboradores de Recolectivo son ateos, librepensadores, jacobinos y metalosos. Ñeeeeh...

Es chistoso que existan ateos tan cerrados y fanáticos como el más devoto católico que, paradójicamente, hacen que su vida gire alrededor de un Dios (en el que supuestamente no creen) al dedicarse atirarle lodo de continuo -Miss Pelo dixit-.

Fuera de ello, el ejercicio de libre asociación fue interesante. Ya ni me acordaba del equipo de La Piedad... ¿Seré tan viejo? ¿O muy joven?

¡Saludos!

Rox dijo...

Hay querido DEAR... no te das cuenta que es el tema de la semana??

Metal + viajes + Libros + Futbol. Tu libre asociación es una probadita gourmet de tu blog.

Confieso que he leído mas de una recomendación tuya y fui al Pingüino de Palermo, nomás por como lo escribes.

Soy bien fan, snif.

Sorel dijo...

Y luego resulta que al leer "Por piedad no lo soporto" me atrapó tu post, cuando leí el tema fué en lo primero que pensé, Lvzbel.
Si digo que no me gustó mentiría, felicidades.

Karen dijo...

Tambien existe la Colonia "La Piedad" en el Estado de Mexico.

Saludos y muy buena entrada.

Luis dijo...

Danielov:

¿Nuestra vida gira alrededor de algo solo porque lo mencionamos en un tema que trata sobre eso? Claro, entonces mejor evitamos escoger un tema sobre unicornios, porque entonces nuestras vidas giraran a su alrededor.

Y nomas como aclaracion: los colaboradores de Recolectivo tenemos sentido comun; si eso te ofende, es tu pedo.

Kyuuketsuki dijo...

A huevo (literalmente)

davihds dijo...

Danielov: seguramente eres muy joven (o de muy poca memoria) y tampoco recuerdas a los correcaminos, cobras, colibries, leones negros, leones panzas verdes y demás fauna futbolera que ha existido en México.

Con respecto a la entrada fue excelente, no recuerdo (es más no conozco)la rola de Luzvel pero conozco perfectamente el Perro negro que quizo mucho a Gilberto y que compusó el maestro José Alfredo Jiménez...

no tienes idea como me pudro de envidia al leer que haz tenido la oportunidad de ver la calcio en vivo, envidia que se me quita al saber que le vas al Tigres.

Saludos!

DeaR dijo...

@ Rox: jejeje claro, lo entiendo, es así todas las semanas, yo... sólo... decía.

Danielov dijo...

Xiales, me apeno de mí mismo; hice que brincara Luis y eso que es el ateo al que más respeto. Porque él nomás repela a los creyentes cuando son tan fanáticos como para bloquear calles para procesiones y así.

Yo nunca dije que TODOS los ateos fueran así. Solamente aquellos que centran sus vidas a evangelizar al resto del mundo teísta, siendo a veces tan intolerantes como el más recalcitrante católico-apostólico-romano-fundamentalista-papista-italiano.

Por lo demás, mí no tener problemas. ¡Continuad! (Como si necesitaran mi permiso :P)

fractalunar dijo...

Sí, lo leí hasta el final pero qué empeño por demostrarnos tu fe en el heavy metal, seguro que puedes vivir sin "él" (o sea ese tipo de música). O es la onda de que cuando alguien te pregunta y ¿tú qué haces? debes de responder algo especial para tener identidad y no sólo eso sino una supuesta identidad única que luego se pierde entre el colectivo que también "es heavy metalero".

No entiendo porqué dices que la trova es pestilente si en el heavy, como dices, también hay letras que -aunque sea por libre asociación- te hacen pensar o hablan de algo más que lo de siempre. ¿Entonces es cuestión de ritmos musicales?, deja ver si te consigo un link en el que dos chavos cantan trova a ritmo de heavy.

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