viernes, 1 de mayo de 2009

Sobre héroes y calles.



Esta fantasía es recurrente: Llega un nuevo alcalde a Tijuana y su primera acción de gobierno es convocar al Consejo de Nomenclatura para aprobar el cambio de nombre de una calle. La Avenida Benito Juárez, mucho mejor conocida como Calle Segunda, cambia su nombre a Avenida Miguel Miramón. Ya entrados en gastos, el Cabildo aprueba los recursos para la construcción de un nuevo monumento. A unos metros del Cuauthémoc de la glorieta, se construirá una estatua ecuestre de Hernán Cortés (o si lo prefieren de Pedro de Alvarado), misma que será colocada en el lugar donde hoy está Abraham Lincoln, que poco o nada tiene que ver con nosotros. De pilón se aprueba la creación de la Plaza Agustín de Iturbide y se crea el Bulevar Imperio Mexicano. ¿Qué les parece?

El néctar hedonista de esta fantasía, consiste en ver y disfrutar la reacción indignada de las cacatúas empeñadas en perorar esa pastorela llamada historia oficial. Aunque al 90% de los ciudadanos les vale un carajo la Historia de México y les da lo mismo cómo se llame una calle, siempre habrá una camarilla para la que el asunto signifique limón en llaga abierta. Ya veo a los diez viejitos de la logia masónica, al par de pelagatos que conforman el PRD local y a los tricolores de vieja guardia pegando de gritos, repitiendo lo que un millón de loros de libro de texto han eructando desde hace siglo y medio: “Miramón es un traidor a la patria”. ¿Traidor? No tan traidor como don Benito, que regaló una y mil veces el culo a su patrón Estados Unidos. Lo siento, Miramón me cae mejor que Juárez. No tuve el gusto de conocerlo personalmente, pero creo que como hombre fue un tipo más honesto, más íntegro, de convicciones más firmes y sin duda mucho más valiente que el Indio de Guelatao. Con el asunto de la estatua de Cortés la cosa cambia, pues ese complejo edípico de inferioridad llamado indigenismo está mucho más extendido entre la población. A Miramón sólo lo condenarían los ancianitos masones, pero Cortés tendría garantizado más de un huevazo de algún cegehachero o neozapatista exiliado y de toda esa masa que en el 92 gritó “no al quinto centenario” (ojalá lo hubieran aprendido a gritar en nahuatl)

Vamos hablando claro y fijando posiciones; la Historia Universal y en especial la Historia de México, es una de las máximas pasiones de mi vida. No me canso de leerla, discutirla y sobre todo, jamás pierdo oportunidad para molestar a los que se creen esos cuentos de buenos y malos que nos machacaron en los libros de texto. Vaya, padezco cierta compulsiva tendencia a defender a los proscritos por las plumas oficiales, a esos hombres y mujeres que jamás podrán tener una calle, aunque se partieron el alma por este país. La mía es la visión de los vencidos, no la de los bellos poemas nahuatl compilados por el maestro León Portilla, sino la visión de los expulsados del pandemonio oficial, la de los malditos para siempre, la de los que cargan con el estigma de traidor. Sí, ya se, me lo han escupido hasta la saciedad: la mía, dicen, es la visión de la derecha fascista, de los sinarquistas, de los discípulos de Carlos Abascal y Salvador Borrego, seres a veces tan risibles y molestables como los juaristas a ultranza.

Sí, ya me la se, muchas veces me han colgado adjetivos y estoy consciente que el prototípico defensor de esta historia es un católico ultramontano y panista. Aquí viene mi primera aclaración: yo no soy católico ni creo en dios alguno y me considero enemigo de la religión. Luego entonces, no podría ser aliado de Abascal y Borrego. Sin embargo, eso no me priva de reconocer que se necesita tener muchos huevos y entereza para ser el autor de Derrota Mundial y vivir como un proscrito enfrentando la censura y el bloqueo permanente (o pregúntenle a los organizadores de la feria del libro de Guadalajara).

El concepto héroe es de entrada rimbombante, el colmo de la cursilería. El problema es que la historia del nacionalismo revolucionario es de héroes sin tacha y villanos perversos, nunca de hombres con sangre en las venas. Cuauhtémoc siempre será la morena deidad hierática, estoica, el águila que cae dignamente defendiendo su imperio. Cortés será por siempre el cruel, el codicioso, el maligno rostro blanco que viola a nuestra madre. Sin embargo, bajo mi criterio, Cortés tiene más mérito. Con 16 humildes caballos y menos de 500 hombres, tenía todas las de perder contra un imperio de millones de guerreros, pero triunfó, se adueñó de Tenochtitlán y si lo hizo, fue por ser más inteligente y saber usar a su favor el odio de Tlaxcala al pueblo azteca.

Con la Independencia pasa lo mismo. El libertador de México, les guste o no, se llama Agustín de Iturbide, pero sólo Hidalgo, Allende, Abasolo (con todo y su estigma de delator), Morelos y Guerrero tienen calle, ciudad y algunos hasta estado. Mis eternos respetos para el gran Morelos, genio político y militar del movimiento, y aclaro que nada tengo contra Hidalgo y Allende (aunque este par se odiaba y en el colmo de su guerra de celos, don Ignacio quiso envenenar a don Miguel) Bien por los caudillos insurgentes, en especial Morelos y Mina, pero el único libertador de México, el que jamás podrá aspirar a un humilde callejón, se llama don Agustín de Iturbide.

De la Revolución mejor ni hablamos. La historia oficial y las estampitas de la primaria nos dibujan a los revolucionarios unidos en una misma fraternidad que lucha contra la tiranía, pero la verdad es que fueron hienas caníbales que se devoraron entre ellos. Madero empezó todo con su No Reelección y luego Zapata y su Plan de Ayala lo desconocieron. Carranza mató a Zapata y a Felipe Ángeles. Obregón mató a Carranza y más tarde mandó despachar al retirado Pancho Villa (y se chingó a Serrano, a Salvador Alvarado y a un largo rosario de etcéteras). Calles mató al reelecto Obregón (lean México Acribillado) y si no lo mató, sin duda le dio las gracias al monaguillo León Toral por hacerle el favor. Luego Cárdenas corrió a Calles del país. Los mal llamados revolucionarios se odiaron y despedazaron, pero eso no impide que todos sean héroes con calle, letra de oro en Congreso y que compartan sepultura en el horrible Monumento a la Revolución, mientras el mejor presidente que ha tenido México, que se llama Porfirio Díaz, yace en el cementerio de Montparnasse, compartiendo el jardín con Baudelaire, Cortázar, Sartre, Gainsburg y Ionesco.

Las dos calles más famosas de Tijuana no aluden a personaje alguno. La más célebre se llama Revolución, aunque hoy podría llamarse Desolación, pues hace un rato que hasta las moscas dejaron de pararse y los meseros de los antros mueren de aburrimiento. La otra gran celebridad de nuestra nomenclatura se llama Coahuila. Hace un tiempo, un diputado nacido en Saltillo llamado Jaime Martínez Veloz quiso cambiarle el nombre, quesque porque a los coahuilenses no les gustaba que su estado nombrara una calle de putas gordas vestidas de colegialas, pero agua y ajo, pues la Coahuila será Coahuila mientras Tijuana sea Tijuana.

Lo siento por los millones de mexicanos que deben rumiar su miseria habitando en colonias que se llaman Fidel Velásquez, Carlos Hank González, Luís Echeverría, José López Portillo o Carlos Salinas de Gortari. Monterrey, cuya nomenclatura homenajea a empresarios codísimos, déspotas y millonetas que se apellidan Garza Sada, Garza Lagüera y Garza lachingada, tiene también una colonia Raúl Salinas y por años presumió una estatua ecuestre de Jolopo. En Baja California, con sus 20 ininterrumpidos años de gobiernos panistas, la doctrina azul se ha colado en el mapa urbano y por eso tenemos grandes bulevares y libramientos con nombres como Héctor Terán, Manuel J. Clouthier o Salvador Rosas Magallón.

Pero la caída (o más bien dicho el receso) del priismo no significó el derrumbamiento de sus nomenclatura y sus ridículas estatuas. Vaya, año con año, cada 2 de octubre, punketos, cegehacheros, aficionados de los Pumas, fósiles universitarios y fauna similar salen a las calles a gritar que el 2 de octubre no se olvida. Exigen cárcel para Echeverría, castigos ejemplares, alto a la impunidad. Nunca van a conseguirlo ni van a lograr un carajo fuera de vandalizar McDonalds y despedazar envases de caguama en la calle. Echeverría se morirá en la paz de su hogar en San Jerónimo. Es más, me conformaría con que lograran algo muy sencillito, que aquí en Tijuana sólo requiere un voto mayoritario del Cabildo:

¿Será posible que consigan, al menos, cambiarle el nombre al bulevar Díaz Ordaz?


15 comentarios:

Eo dijo...

a la madre, esa si es una perspectiva realista y objetiva de lo que cuenta la historia.

el indio de Guelatao suena mejor que juarez jajaja

Guffo Caballero dijo...

Deja tú las calles Garza Sada y Garza lachingada. Las colonias con nombres de liderezas de la CTM regias, ésas sí que dan lástima.

tOnYtO dijo...

Veo un texto igualmente cerrado que el de las personas que critica. En lugar de "izquierdoso" este es "derechoso" (obviamente el "oso" es de manera despectiva).

Estoy de acuerdo acerca de que no puede verse todo negro y blanco, malos y buenos. Estoy de acuerdo con que la historia oficial es una mamada. También con lo absurdo de los nombres de las calles, pero ¿Iturbide libertador de México? No mamar, un we que estuvo luchando años contra la independencia, para luego darse cuenta de que no podia ganar la guerra fácilmente y entonces decidió cambiarse de bando (y poder ser emperador, para matar dos pájaros de un tiro) ¿Es libertados? Y luego ¿Díaz el mejor presidente? Con las muertes que le cuelgan, el creador de la base del sistema despótico que todavía no termina en nuestros días, con sus lloriqueos hipócritas en discursos y cada que podía. Demasiado cobarde a mi gusto como para ser "el mejor presidente". Los adelantos tecnológicos que hizo fueron de la época y no de él, decir que el "iluminó méxico y construyo carreteras" es como decir "los panistas socializaron los celulares en méxico".

En fin, buena redacción, buen texto

Saludos.

Anónimo dijo...

pundejo hiciste que me cagara...... se ve tu ignorancia a a mas no poder, y no conoces la filantropia de los empresarios regios que tu llamas codos..... pinche chilango de mierda has de ser, ya me volvi a cagar, chinga t madre y muerete pedazo de mierda........

Javier Cardenas dijo...

En primera, veo inútil el esfuerzo de cambiarle el nombre a una calle como lo es la segunda, por que aun que legalmente se llame diferente, la gente ya la reconoce como calle Juárez, pero fuera de eso, si hablamos de historia de México, nunca terminaremos, por que es bien sabido que se ha manejado la historia a placer y conveniencia de los políticos, un ejemplo es Hidalgo que se dice que peleo por los derechos de los ciudadanos cuando en verdad solo defendía el derecho de los criollos, los hijos de españoles e indígenas, solamente era una lucha de poder y no de ayuda al indio, pero como eso que hablo en contra hay historias que lo favorecen y en la verdad no la sabremos, lo que mas me tiene intrigado es un rumor que escuche en que querían hacer una catedral entre palacio municipal y centro de gobierno, pero lo que no dicen es que van a quitar la biblioteca que esta ahí, ponen una iglesia donde pedirán dinero con las limosnas y quitan un centro de cultura, espero que no sea cierto, muy buen escrito y bastante polémico.

Saludos

Daniel dijo...

Cierto, Iturbide fue un oficial realista y de los mas crueles por cierto. Entre sus vicitimas se cuenta Mariano Matamoros. Pero no olvidemos que personajes como San Martin, OHiggins tambien se forjaron en el ejercito del Rey peninsular. Que Iturbide no podia ganar la guerra, lo dudo mucho, pues para cuando proclamo el Plan de Iguala, la insurgencia estaba casi reducida a cero. Quedaba Vicente Guerrero, enfermo de sarna y confinado a lo mas profundo de las sierras del estado que hoy lleva su nombre y Guadalupe Victoria oculto en una cueva de Veracruz. Ni uno de los dos representaba una amenaza. Tal vez Irurbide lo hizo por su ambicion personal imperial, pero lo cierto es que en los hechos, el metio el gol, el consumo la independencia.
Puede alguien decirme el nombre de un mejor presidente que Don Porfirio? Tal vez Madero lo hubiera sido, pero estuvo solo 14 meses.
Por cierto soy regio, naci entre esas calles con nombres de empresarios y si, son codos, tan codos como yo soy. Saludos DSB

Javier Cardenas dijo...

No se puede definir quien fue mejor presidente o el mejor personaje de la historia, por que cada uno tenia intereses distintos a otros a pesar de que estaban en el mismo ” bando”, tenían ideales comunes pero intereses diferentes, cada uno viendo el área en que se desempeñaba, lo que si es cierto, y a la vez triste, es que ya no se ven idealistas, o gente que intenta mejorar este país, nos la pasamos hablando de hechos pasados y no vemos a futuro, no deberían existir los héroes, sino los grupos de personas con una intención de evolución, es por eso que la revolución fue por medio de las armas, por que al no concretar una base que favorezca a todos, se quiere hacer a la fuerza que los demás tomen los ideales de algunos, por eso los héroes no son mas que gente que lucho por un interés propio, por una idea y una necesidad suya, pero logro un cambio en las masas, nadie es mejor o peor por que hay muchos puntos de vista distintos, pero si hay personajes que lucharon por un ideal que la “historia” se empeña en prostituir.

Luisz dijo...

Hey, gracias por poner en orden y en excelente redacción los pensamientos que se me agolpaban en la cabeza.

Si nada más quiero serpresidente municipal de mi pueblo para poner en la Plaza bustos enormes de Cortés, Iturbide, Díaz Santa Ana y Maximiliano. Nomás pa' ver que dicen...


Saludos.

davihds dijo...

Toda la razón del mundo Daniel, Díaz es y será el mejor presidente de México le arda a los Juariztas, Mamaderistas, Cardenistas o hasta Salinistas.
Eres de las pocas personas que comparten esa idea conmigo.

tazy dijo...

ya iba a opinar acerca del post y dar mi rebate pero desde el segundo párrafo me diohartísima hueva. Así que no opino del post, opino del autor: sigue cayendo en la misma basofia de siempre. O un lado u otro.

César dijo...

Muy buen post maestro.

Excelente perspectiva histórica.

Y sí, yo quisiera cambiar los 20 años azules de este Tiuana, pero, ¿qué hacer?

Sólo falta un bulevar Gómez Morín para infartarme.

Snif

monitor dijo...

Si te sirve de consuelo, hermano, una de las calles más grandes y bien cuidadas de mi ciudad, se llama precisamente Agustín de Iturbide.

Es algo.

Mofletes dijo...

¿Ya no hay idealistas ni héroes en estos tiempos?

Para que los quieren si cuando tenemos un gran prospecto lo atacan, desprestigian, lo calumnian, lo despojan etc...

Andres Manuel López Obrador es hasta ahora el último de los mexicanos mas ilustres.

chilangelina dijo...

El día que le cambien el nombre al bulevar Díaz Ordaz, va a ser para ponerle bulevar Hank Rohn.

Anónimo dijo...

¡MAGNÍFICA MUESTRA DE HISTORIA!.

ESTAMOS EN LA MISMA LÍNEA Y UN SALUDO CORDIAL POR SUS COMENTARIOS TAN BIEN PLANTEADOS.
EDUARDO VITAL TORRES
eduardovital@hotmail.com

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