miércoles, 22 de octubre de 2008

Cronos



Nunca más tendremos problemas con el tiempo. Todo gracias a mí. Muchos dirán que el mérito no es mío; que yo no hice más que dar órdenes. Pero eso, señores, es tan o más importante que el fastidioso trabajo de los científicos, los cuales en su mayoría podrán hablar durante horas sobre las aplicaciones del mecanismo Kelvin-Helmholtz, pero no saben un carajo de política y, más importante, sobre la guerra.

Hablo de la Gran Guerra, a la que siguió el caos del Gran Éxodo. Gran Mierda todo aquello, si me lo preguntan. Nunca debimos dejar que esos cobardes abandonaran la Tierra como ratas huyendo de un barco hundiéndose. Pero muchos nos quedamos. Y algunos esperamos pacientemente el momento en que le pondríamos las manos encima a esa tanda de cobardes.

No fue fácil, lo reconozco. Fueron muchos años durante los cuales la Tierra luchó con los conflictos internos que persistían. Cuando acabamos con ellos, todavía quedaban muchísimos problemas, pero los superamos. Mientras tanto, aquellos desertores fueron cobrando fuerza. Nosotros no podíamos hacer nada; ellos estaban muy lejos y nosotros muy débiles, pero no íbamos a permitirlo por mucho tiempo.

Cuando, en medio de la guerra, esos pusilánimes tomaron sus naves-colonia y se largaron sin mirar atrás, no pararon hasta llegar a Saturno. Ese maldito planeta como tal no es habitable, ya lo saben, pero sus lunas son otra cosa: Rea, Tetis, Hiperión y sobre todo Titán -que fue el punto de llegada-, el cual tiene una atmosfera similar a la de la Tierra primigenia; atmosfera que esos ingeniosos hijos de perra manipularon hasta convertirla en algo que dentro de algunos años hubiera sido “acogedor”. Si se los hubiéramos permitido, claro.

Lo peor de todo es que la Tierra no tenía modo de frenarlos. Todo lo que necesitaban lo sacaban de esa maldita bola de gas y de sus ridículos anillos: todo el hidrogeno que pudieran necesitar durante mil generaciones; toda el agua, todo el oxigeno. Incluso capturaban asteroides de los que extraían metales y materiales fisibles. Sí, eran unos cabrones ingeniosos, se los concedo. Pero el colmo fue cuando se atrevieron a sugerir que podían vendernos sus excedentes a un precio razonable. Perros arrogantes. Ese día sufrí una pequeña embolia que aún con cirugía nanológica me dejó con el ceño fruncido permanentemente, lo cual, si he de ser sincero, me viene de maravilla.

Pero en la Tierra también somos ingeniosos, y el ingenio espoleado por la venganza es un arma muy poderosa.

A eso dedique mi vida entera, a encontrar una manera de saldar cuentas con esos cobardes que nos abandonaron a nuestra suerte. Y la encontré, vaya que la encontré. Sólo fue cuestión de presionar un poco a nuestros científicos. Claro, algunos débiles quisieron protestar por los métodos que usábamos, pero les callamos la boca. El fin justifica los medios y el que crea lo contrario o es un estupido o un cobarde. No soy ninguna de las dos cosas.

No me pregunten los detalles de la “bomba”. Le llamamos así por un simple convencionalismo histórico, pero nuestro artefacto tiene en común con su ruidoso antepasado tanto como una carreta lo tiene con una nave impulsada por un motor gravitacional. En realidad es un aparato cuyo funcionamiento sólo comprenden algunos pocos científicos de la Tierra (y, obviamente, ninguno de las colonias, como fue obvio poco después). Le llamábamos El Martillo y la única cualidad que compartía con su antepasado era la capacidad de destruir algo.

Los preparativos y el costo a nivel humano aún son datos clasificados, pero todo mundo sabe que logramos poner al Martillo en órbita alrededor de ese hediondo planeta, escondido entre los anillos y camuflado por la magnetósfera. Durante años estuvo haciendo lo suyo, radiando, radiando, radiando. Los estúpidos colonos nunca entendieron lo que pasaba. Sabían que algo estaba emitiendo en su mismísimo patio trasero, pero no tenían ni la menor idea de lo que sucedía. Y durante todo ese tiempo, nuestro aparato estuvo martillando sobre el núcleo de Saturno hasta que, como esperábamos, lo rompió.

¿Han visto a un gigante gaseoso encender y convertirse en una mininova? Es un espectáculo hermoso, sobre todo cuando la explosión evapora todas sus lunas. En donde solía estar Saturno ahora sólo hay un halo nebuloso.

Desde entonces, cuando alguien dice, por el motivo que sea: “Queda poco tiempo”, siempre murmuro para mí mismo: “No, ya no queda nada”. En esos momentos me gustaría no tener este rictus en la cara; la gente se sorprende mucho al verme reír a carcajadas con el ceño fruncido.



Fin.





Nota 1. Chronos (El Tiempo) y Cronos (Saturno) son dos deidades distintas, pero la tentación fue demasiado grande y como a menudo son mezclados en una sola figura mitológica, hagan de cuenta que son el mismo. ¡Taran!

Nota 2. Yo también me fui con la finta de que era "Contra tiempo" ja.

39 comentarios:

Anónimo dijo...

no mamar...

Psycho Bruja dijo...

Qué bonito cuento CF... íralo, además de leerla, la escribes.
Misa laika.

Luis dijo...

Pues sí, es con lo que estoy más familiarizado, de hecho es raro que no lo haya hecho antes, ja.

KoRnEd dijo...

martillo = hammer of dawn??

Anónimo dijo...

Excelente relato de cf.

el martilllo dejara de furular en 4 minutos, dense prisa chicos....

-Verga tienes un plan b
-eh... no
-Mierda

Luis dijo...

Ja, no, nunca pense (conscientemente) en el Hammer of Dawn, de todos modos mi martillo es algo mucho más sutil que una lupa gigantezca, ja.

En todo caso, creo que me influyó The Hammer of God de Clarke, por lo menos en el nombre.

(Just) Danito dijo...

clap clap! Chingon el cuentito Señor.

Creo que a los demas les salió todavía mas forzado el tema. Meh!

Psycho Bruja dijo...

Eso... eso... este no se siente forzado... se siente suavecito. La historia se va contando sin mayor explicación que como va pasando.

zyrian dijo...

Una excelente historia.
Bravo.

Ana dijo...

Mmmmmmmmmmm....... No soy fan de la ciencia ficción, sin embargo creo que la historia es buena.

Buena a secas.

Me hubiera gustado que me gustara más, ahi pa' la próxima... espero.

beno dijo...

bien! me gustó, sobre todo en la parte que dice "si he de ser sincero, me viene de maravilla".

sólo una dudosa observación: creo que es "camuflado" porque el verbo es camuflar no camuflajear, no??

malkavian dijo...

Es muy bueno...

Muy muy bueno... no tengo otra cosa que decir mas que "touché" por tu Chronos-Cronos...

Luis dijo...

Cierto, cierto, es camuflado, ya quedo corregido.

Junkie dijo...

Ah! Me gustó mucho. La verdad, después del primer párrafo ya se me había olvidado por completo el "tema de la semana". Me metí mucho en el relato, lo pude imaginar todo muy cómodamente, todo tenía sentido.

Rox dijo...

Este relato grita tu nombre, ja. Lo entendí perfecto.

Pinche Fred que nos cambia el pedo. grmgremspgrr

luna dijo...

Aplausos!!! La venganza que chingón, no se lo esperaban esas ratas miedosas ,ñaca,ñaca ...

Anónimo dijo...

Muy bien ternurita, fácil de leer, sin complicaciones mamucas.

Sonia F.

Eo dijo...

tuvo bueno, pero que bueno que hiciste la aclaración del final, ya me habia asustado.

no pude evitar imaginar, como se vería desaparecer el planeta.

El hijo de la chingada dijo...

Chingon, simplemente chingon

Zimmerman dijo...

Primero te patea los huevos y luego te los mama. Bravo.

Luis dijo...

¿Eh? a mí nadie me ha pateado los huevos. Saben que es inutil (no porque no tenga, duh) porque me tiene sin cuidado.

Y no se si alguien más lo capto así, pero para mí, ganan los malos; los colonos son las victimas en este caso, ja.

RAH dijo...

Y además los malos ganan de un modo curioso, pues podrían acabar con ellos y quedarse con los suministros. Parece que las batallas que emprendes sin ganar realmente nada son aquellas en las que más ganas; (P.D.También creí que el martillo era por gears, ja)

Zeta dijo...

Clarke debe sentirse halagado...

O quizá sólo se burla quedito.

Luis dijo...

Seguramente lo consideraria muy ingenuo, Clarke era un dios de la CF.

Canalla dijo...

Atmosfera/atmósfera. Hidrogeno/hidrógeno. Dedique/dediqué.
- Cada que no usas un acento, Clarke lee Sci Fi soviética.
Estuvo haciendo/hizo. Estaba emitiendo/emitía. Estuvo martillando/martilló.
- Los verbos compuestos apestan.
Saludos cordiales, Huevo.

corgom dijo...

Me gustó la "atmósfera" del relato.

Luis dijo...

La CF sovietica no es TAN mala, snif.

Y sí, aun se me van muchos acentos, pero eso de los verbos compuestos no me parece tan malo, podria alegar que es mi "estilo", pero bah, en realidad no se escribir.

Adrián dijo...

Asimov con gastritis.

Anónimo dijo...

el relato es muy bueno que no se diga menos.

Jobsky dijo...

A mi me gusto ... estraño pero me gusto.

Anónimo dijo...

Hahaha... ay, la naturaleza humana, qué bonita. No importa si las historias se sitúan en el año 938736, la hijoputes humana siempre se respira. Creo que es algo simplemente inevitable.

Y me sorprende que la "bomba" no hubiera tenido forma de un pene sonriendo, eso hubiera sido clásico.

Buen cuento Luis!

Changos dijo...

Jajaja, chingóoon! El detalle del ceño fruncido está de poca madre, se me imaginó como cuando se reía el major Bason (o como sea) después de que ganaba un combate.

Den dijo...

casi no leo ciencia ficcion pero me gusto el cuento

Me encanto lo del ceño fruncido y el "me viene de maravilla" xD

Hattori dijo...

Esta interpretación del "contra tiempo" me ha gustado más que las anteriores...


Saludos.

kurazaybo dijo...

Debi leerlo ayer, snif. Aparte de sonar al martillo de GoW (idea con la que es inevitable irse pero ni que fuera original) creo que aqui haces referencia a The martian Way de Asimov con lo de las colonias vendiendo recursos sacados de Saturno a la Tierra. Es verdad que se podrian haber quedado con los suministros extraterrestres. Creo que pintas mucho orgullo y sobre todo rencor en la historia y lo confirma el gesto fruncido del narrador (¿protagonista?).

Mi comentario/critica no ira tanto a tu texto en si. En definitiva es 100% Luis, nada mas. Lo unico que tengo que decir es que me llama la atencion que mandaste la posibilidad de vida en lunas de saturno a volar, literalmente y que me pususiste a pensar en como afectaria la destruccion de saturno al resto del sistema solar.

"Cada que no usas un acento, Clarke lee Sci Fi soviética." <- jaja se pasan

El que dijo lo de los verbos compuestos no tiene idea de lo que dice, no significan exactamente lo mismo los verbos simples y los compuestos existen por una razon pero bleh. Insistir con los acentos es de lo mas superficial, solo te creo que tenga caso cuando el texto pierde claridad, cosa que no sucede aqui. No le hagas caso.

El relato me recordo curiosamente a este http://metatextos.blogspot.com/2006/11/la-amenaza-dos-siluetas-patrullaban.html

Luis dijo...

Kuryasabo:

En realidad, no me acorde de The Martian Way hasta ahora que lo mencionas (ni de Buy Jupiter, ja), lo que pasa es que he leído aproximadamente (sin afán de ser mamon, puro dato técnico) unos 400 libros de CF y es por eso que todo, TODO lo que se me ocurre sobre el tema siempre me deja con la sensación de que ya lo he leído en alguna parte.

En este caso en especifico, sobre la historia, me parece que los recursos de Saturno no son necesarios para la Tierra, solo para los colonos (la Luna, por ejemplo, sabiéndola procesar, también nos brindaría materiales para casi todas nuestras necesidades sin tener que ir tan lejos) por eso la destrucción de Saturno no es “importante”. Y si, todo se basa en el odio/rencor de un solo tipo, digamos que es como un Hitler que logro salirse con la suya.

La influencia gravitacional de Saturno en el sistema solar es importante, pero no critica, su destrucción provocaría algunos cambios, pero nada drástico, por lo menos no para nosotros.

Y sobre el otro cuento, si algo le he aprendido a Asimov, es que en un relato corto al final siempre trato de darle un pequeño giro o punch line; es una manía que tengo para todo y creo que se me nota mucho, por eso todo lo que escribo tiene un aire similar.

Guffo Caballero dijo...

Tanto freaky y yo con tan pocos rayos fotónicos, snif.

Saludos, compadre.

salaverga dijo...

La existencia humana comparada con el universo es tan insignificante e irrelevante; tratamos de meter todo nuestro entendimiento en nuestro cerebrito tal como un echamos un hilo en un laberinto, pero en realidad nunca vamos a alcanzar a comprender

Esto me lo semi fusilé de Cormac McCarthy quien escribe westerns pero es una verga, el pedo es que dejé el libro en el trabajo y ando pedo pero por ahí la va onda

jesagu dijo...

Nada como un buen güestern galáctico

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