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Estos son los ejercicios en Recolectivo
Ejercicio 38: Refranero Popular
Ejercicio 33: Inocentes esperanzas
Ejercicio 31: Sueños de pueblo
Ejercicio 30: Héroes sin calle
Ejercicio 26: Egolatria Desinteresada
Ejercicio 25: Señales del Apocalipsis
Ejercicio 23: Miedo a los niños
Ejercicio 18: Otra forma de morir
Ejercicio 17: 27 de enero, 2059
Ejercicio 13: Recuento de daños
Ejercicio 12: Un toque de mota
Ejercicio 9: Rebelde sin causa
Ejercicio 7: Obsesiones infantiles
Ejercicio 6: Si tuviera una maquina del tiempo...
Ejercicio 4: Asústame panteón.
domingo, 21 de junio de 2009
No pero sí
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Está bien Angélica, plasmo mi rúbrica en esa carta abierta para exigir la renuncia del nuevo director del Centro de Artes, pero por favor, no me digas que no te gusta coquetear con esos poetas fronterizos a los que no les viene nada mal su beca sempiterna. Admite que es más fácil conseguir que publiquen tu mierda si acuestas con la persona correcta en lugar de patearle el trasero a la cúpula "cultural" de Tijuana. ¿Ándale, dime dónde firmo?
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¿Te gusta cómo te la chupo, aunque cada diez minutos pongas en duda mi pretérito sexual? Pasarte una lista de referencias personales no creo que sea buena idea, han habido aplauso y bostezos, pero si quieres te la sigo chupando mientras te preguntas dónde habré aprendido eso.
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Entonces, dentro de nuestro código de ética no podemos aceptar chayote. ¿Por qué entonces estamos publicando notas de un solo partido?
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A ver Karlita, cómo es que es que no estás a gusto con tu peso si quieres seguir tragando como cerdo. Ah, ya... hacer ejercicio es peligroso y a ti por supuesto no te gustan las emociones fuertes. Pero no, no se te ve apretado ese vestido.
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Claro madre, yo sé que nos educaste para que fuéramos independientes, para no darte lata yendo a comer a tu casa, acabarme tu jabón cuando lavo mi ropa, desquiciarte dejándote nietos a tu cuidado, interrumpiendo tus lecturas vespertinas con mi molesta presencia, entonces, ¿Por qué te molesta que desde Navidad no haya ido a vistarte?
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¿Quieres que me vaya? ¿Para qué me preguntas entonces si quiero quedarme?
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No, gracias no quiero redondear, no me interesan los niños con "capacidades diferentes", qué acaso practican la telequinesis o prenden fuego con la mirada, entonces no me interesa ayudar a Slim con el redondeo.
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Ya sé que me toca escribir los domingos ¿Pero que acaso no dura 24 horas un día? Entonces técnicamente las 23:59 horas todavía es domingo.
La Naturaleza /de/la/ Contradicción

Las contradicciones monopolizan nuestras acciones. A veces es simplemente aburrido pensar en que todo tenga lógica o sea completamente a nuestro antojo. Que las calles estén limpias, que las familias y las parejas sean felices, que no haya calentamiento global, ingobernabilidad, hambre, sed, putas, asesinos en series y casinos de apuestas. Me imagino leyendo el periódico en una utópica realidad llena de atribuciones fantasiosas. Pudiera pensar en encabezados como: México Gana El Mundial de Fútbol, Israel y Pakistán festejan en el Festival de Medio Oriente, o que Estados Unidos de clases de español obligatoriamente.
Tratamos de llevar todo al grado de la coherencia y la razón. Ambas falacias nos han dado ciencias soberbias que además se hacen llamar exactas, independientemente de su utilidad tecnológica, también fungen como paliativos dogmáticos. Saber que 1 + 1 dan 2, con exactitud, nos da esa sensación de paz. 1 + 1 = 2, a huevo. No hay más que pensar. Sin embargo la vida se presenta en números más misteriosos. La objetividad se inventó para olvidar la subjetividad.
En el campo de la subjetividad crecen las contradicciones, y con ello los pendejos que las hacemos o las creemos. Sí me gustas, pero no puedo andar contigo; fulminó mi corazón a los catorce años aquella güereja de ojos medio verdes y medio grises. Y así empieza uno la vida, con mamadas como éstas. Dios existe pero no lo puedes ver; me repetían las monjas durante el cuarto año de primaria, para persuadirme de contener aquél rumor agnóstico que profesaba entre mis compañeros, y que empezó a crecer conforme mi hereje padre me aconsejaba lecturas religiosamente incorrectas y obscenas. Así aprendemos la primera enseñanza compleja de nuestras vidas: a contradecirnos.
Sí, pero no. Un artilugio mental gravísimo. Sí, pero no. Miente, disfraza y provoca vértigo.
Sí, pero no. Mata.
Todo tu cuepercito dice sí... pero nomás dices no...

mijo.
Pegarte con el bastón en las piernas fue lo más difícil que pude hacer para que te quedaras en la casa, Nico. No pensaba que las tuvieras tan frágiles. Generalmente, si hablamos de fragilidad se refieren a mi. Esos dos pasos eran lo mejor que me pasaban en el día, mientras te contoneabas con tus pantaloncitos ajustados y llenabas la chaqueta de cuero con tu cuerpo. Te parecías tanto a los hombres que deseaban acostarse conmigo cuando te quitabas el casco de la moto y me extendías amablemente mi paquete de medicinas. Odiaba, sigo odiando, ese lenguaje corporal que no es explícito. Ahora que estás arrodillado frente a mi, ahora que me preparo para darte el segundo golpe con el bastón directo en tu cabeza... espero cuando despiertes, tengas el valor para decirme que sí, y sólo sí, durante el resto de mis días...
sábado, 20 de junio de 2009

Hace rato que quería saber cuánto es el mínimo de tiempo en que puedo dibujar una tira cómica en blanco y negro. Un reto personal bastante absurdo y ocioso.
El tiempo de elaboración fue de 12 minutos, y el infame resultado es el siguiente:
viernes, 19 de junio de 2009
El Sí pero No de una madre de familia sampetrina.

Pero No renunciaremos a nuestro nivel de vida. Ni pensarlo. Sobre mi cadáver pasarán antes de señalarnos como pobres. La pobreza es una peste que No debe aceptarse nunca. Si te aceptas como pobre, empiezas a actuar como pobre, a pensar como pobre y lo que es peor, a parecer pobre. De entrada, tenemos que ponernos de acuerdo en la versión que vamos a dar a los vecinos. Tenemos que responder lo mismo para que no nos agarren en curva. Sí, ya se que las cosas se saben y los chismes corren, pero no podemos aceptar como si tal cosa que a Mauricio le tocó el recorte en Cemex. Sí, está bien, a todos les pasa, han despedido a mucha gente de buena familia y muchos señores con buen apellido andan batallando, pero ¿un corrido en los De la Garza Cantú? Qué horror. Qué diría mi papá y mis hermanas, que me casé con un hombre al que corrieron de su trabajo. Entiéndanlo, eso es de loosers y no vamos a aceptarlo.
Sí, vamos a tener que acostumbrarnos a batallar en algunas cosas, pero No podemos permitimos que los demás empiecen a murmurar que andamos un poco cortos de dinero.
Sí, habrá que ajustarnos, entiéndanlo, pero No se me vayan con la finta. Todo lo que cortemos va a ser de puertas adentro. Eviten traer invitados a la casa para que no vean la despensa vacía, porque eso es lo primero que vamos a limitar. Vayan ustedes a comer a casas de amigos y si pueden sáquenles algo de la despensa escondido en la mochila. Olvídense del H.E.B. Una comida al día y punto. Véanlo por el lado amable: ser anoréxica es de lo más fashion. La ropa interior no la tendremos que andar enseñando, así que a reciclar calzones flameados y calcetines con agujeros. Díganle adiós a Victoria Secret niñas. Esos no se notan a menos que ustedes anden de loquitas enseñándolos, como tú comprenderás Marcelita. A Herminia vamos a tener que darle las gracias por sus años de servicio y ojalá no vaya a andar de chismosa por la calle. Ni modo niñas, van a tener que enseñarse a tender sus camas y a lavar platos. La trapeada y la barrida nos la vamos a turnar. Del Sky despídanse. A ver cómo le hace Mauricio para ver su NFL Sunday Ticket. Ya está bien, no se quejen, a veces hay programas no tan nacos en el canal 12.
A ti Mauricito te vamos a mandar fuera. Diremos que te mandamos a estudiar a Austin o mejor manejaremos la versión de que te enviamos a una academia militar. Perfecto, eso es. Vamos a ponernos todos de acuerdo: diremos que te fuiste a West Point para que aprendieras a disciplinarte. Eso me parece perfecto, pues así daremos una imagen de padres estrictos, preocupados por enderezar este árbol tan torcido. Muchos niños bien pasan un año en academias militares y mira Mauri, todo mundo se enteró que volteaste el Altima ahogado de borracho. Qué horror, el mismo día que saliste en el Sierra Madre por la fiesta de bienvenida de la prepa UdeM, apareciste en la sección policíaca con la cara ensangrentada y el carro destrozado. Qué pena, y lo peor es que ese día yo tenía reunión de ex alumnas del Cecvac. Trágame tierra. Bueno, entonces estamos de acuerdo: te fuiste a West Point. Total, nadie tiene porque enterarse que vas a estar en casa de tu tía en Hualahuises.
A ti Marcelita también te vamos a mandar fuera, pero tú no vas a Hualahuises. Mejor te mandamos más lejos, al rancho de tus padrinos allá en Matehuala. A lo mejor les puedes ayudar en la limpieza y ni me rezongues niña, que tú estás castigada. Todo mundo se enteró que te corrieron de la prepa por andar fajando en el estacionamiento de la UdeM con el naco ese de Ramiro. De verdad Marcelita ¿Qué le viste? De primera impresión se le nota lo corriente, se ve que no es de la colonia, trae un carro 98 o 97 y luego es prieto. Espanto de hombre. Lo peor fue que el tácuaro mugroso desapareció del mapa y se desentendió del premiecito que te dejó en la panza y claro, ¿quién pagó el aborto? La tarjeta de papá, por supuesto. No te culpo porque hayas abortado, después de todo no se qué hubiéramos hecho con el güerco y peor si salía moreno como su naquísimo padre, la verdad, yo creo que lo hubiéramos mandado a dormir al cuarto de servicio. Lo que no te perdono, niña tarada, es que se te haya ocurrido ir a la clínica de Harlingen en donde todo mundo te ha de haber visto. ¿No sabes que ahí han ido a abortar todas las hijas de mis amigas del grupo de oración del Opus Dei? Por eso te me vas un año a Matehuala. Aquí vamos a ponernos de acuerdo para decirles a los vecinos que te mandamos a un internado de monjas suizas.
A ti Fernandita te tocó la de buenas. Mira que tu papá me llegó a sugerir el muy codo que suspendiéramos tu fiesta de 15 años. ¿Estás loco Mauricio? ¿Dónde tienes la cabeza looser? Primero dejamos de comer un mes antes de suspender la fiesta. No te das cuenta que si la suspendemos todo mundo va a empezar a rumorar que nos estamos quedando sin dinero. Por favor, con lo que me costó apartar una fecha en el Privatt y asegurar que vamos a ser portada del Sierra Madre. Olvídate, la fiesta no se suspende. Primero dejamos de comprar papel del baño. Total, sobra periódico viejo.
Lo que más me repatea, es que el piedra de Mauricio se atreva siquiera a sugerir que suspendamos la fiesta porque es muy cara. ¿Cara? ¿Cree que no se lo que se gastó en Las Vegas el mes pasado? ¿Se imagina que no checo sus estados de cuenta? Lo que me enferma, es que quiera verme la cara de pendeja. Ja, ja, un congreso de Cemex en Durango, sí, te creo Mauri, ja, ja. ¿Y los cuentones en el Cesar Palace en habitación doble? De seguro el desgraciado se llevó a la sulipanta de Rosa Nelly. O sea, aparte de infiel, corriente. Mira que llevarte a la secretaria a Las Vegas, una tácuara que de seguro no sabe hablar inglés y que ha de haber puesto cara de india María cuando entró al casino. Horror.
Lo que me quita el sueño es que ya vamos a tener que pagar la mensualidad del BMW y luego la tenencia. Ay Dios. Yo pienso que vamos a tener que ir a empeñar la pantalla de plasma y ni me rezonguen. Total ya no vamos a tener Sky y para ver los programuchos corrientones del 12 no necesitas un plasma. Sí, yo creo que con lo que saquemos del empeño podemos pagar una mensualidad del carro, después ya veremos… ¿Queeé? ¿Vender el BMW? ¿Están loquitos? ¿Pero qué les pasa? Con todos los sacrificios que lo sacamos y lo hemos ido pagando. No cabe duda que ya están pensando como pobres. El carro es el símbolo de tu estatus, tu personalidad, tu piel, tu alma. El carro es lo que te distingue de los simples mortales, de los perdedores, de los pordioseros. ¿Que la gasolina está muy cara? Me vale que juntemos unas monedas apenas para ponerle un cuartito, pero tenemos que a sacar el carro a pasear, que todos nos vean en él cuando llegamos a misa en Fátima. Eso es lo importante, para eso lo tenemos, eso es lo que justifica este sacrificio. Entiéndanlo de una vez por todas: en este mundo eres o no eres por tu carro. La más acabada expresión de la derrota y el fracaso en la vida es un hombre a píe.
Lo peor es que ya vienen vacaciones y todas mis amigas van a estar en la Isla del Padre. No podemos suspender el viaje, pero si viajamos no vamos a ajustar para la fiesta de Fernanda. Horror. ¿Qué haremos? Ya se. Diremos que eso de ir a la Isla ya se nos hizo muy corriente. Ya ves que luego ves por ahí muchos naquitos de Matamoros y pochos de Brownsville. Sí, les diremos que nos fuimos a París. El problema es que de volada van a querer entrar al facebook para viborear las fotos. Mmmm. Ya se, les vamos a decir que el último día, afuera del aeropuerto, nos robaron la cámara. Ya ves que allá en Francia hay muchos negritos de esos como marroquíes o quién sabe de qué tribu que siempre roban a la gente bien.
Entonces ya quedamos de acuerdo. Nada de hablar de la crisis ni de que andamos batallando. Nosotros somos gente bien y esas cosas no nos afectan. ¿Entendido? Uff, lo malo es que ya nada más me queda una caja de tafil y sin dos pastillas al día no se cómo le voy a hacer para soportarlo y con lo caro que está.
Sí, soy capaz de soportar todos estos innombrables sacrificios para mantener el prestigio de nuestro apellido, pero No podré sortearlo sin mi tafil. Si me faltan mis dos pastillitas yo te juro que hasta puedo empezar a tener alucinaciones, pesadillas, visiones infernales en donde todo San Pedro Garza García nos señala con el dedo por habernos vuelto pobres. DSB
jueves, 18 de junio de 2009
Siperonocorazón

Ya en la fiesta lo habías visto, entablan conversación, te hace reír. Con unas copas encima se apartan de la gente, buscando un lugar más privado. Él te besa, lo besas, y como suele suceder en estas ocasiones la premura posee ambos cuerpos, recorre con su lengua tu cuello, una oreja, con una mano acaricia tu trasero y con la otra va desabrochando los botones de tu blusa, para después recorrer el trayecto hasta tu muslo derecho, levantarlo mientras lo presiona, con su mano busca tus bragas, las hace un lado para introducir uno de sus dedos, después dos... empieza a desabrocharse el pantalón y ahí es cuando tu le dices:
- "No"
- "¿No?"
- "No, espérate... es que vamos muy rápido"
(También puede aplicarse la de "Es que yo no soy así").
Sí, sé que habrá más de uno que esté leyendo esto y al mismo tiempo maldiga a la pinche vieja que se la aplicó. Es probable que sea más de una, pero, ¿cuál es la razón para que el blue balls treatment sea aplicado?
¡Oh gran misterio del universo! Dejando de lado el hecho de que las mujeres pueden quedar satisfechas con una gratificación que no necesariamente conduzca a la penetración y al orgasmo, y que las monjas del colegio nos dejaron muy claro que si te lo tiras el primer día eres una piruja que arderá a fuego bien pinche lento en el infierno, voy a compartir con ustedes la verdadera razón por la que una los deja con los huevos hinchados:
Oh yeah
Claro, también tiene que ver el hecho de que a nadie (o casi) le gusta que le cuelguen la etiqueta de fácil. Esto, señores, es su culpa, suya y de nadie más. Piénsenlo dos segundos, si no sintieran -la mayoría- la necesidad compulsiva de alardear acerca de sus "conquistas", y hacerse los machos alfas (ternuritas), y todo el numerito, las mujeres del mundo se acostarían más rápido con ustedes. Necesidades básicas, you know? Pero no, para variar lo tienen que hacer complicado, necesitan jugar al sí pero no, porque si no, pues qué chiste ¿no?
Pero volvamos a la parte en que es divertido, porque de hecho LO ES. También es malaleche, cínico, bajo, revanchista, poco ético, e infantil. Pero divertido, mucho, y se callan.
Relacionado se encuentra el encantador (este sí) arte del "No... pero sí", que a mi siempre me ha encantado definir como "No... pero pregúntamelo bonito, otra vez"
Eso lo dejamos para otro día.
Sí, pero no.

Es mi contexto social el que me hace entender esa frase: Soy una mujer de 25 años, mexicana, criada en el más puro catolicismo de monjas rígidas y faldas almidonadas. Pasé 9 años de mi vida rezando rosarios, pidiendo indulgencias, haciendo ejercicios de caligrafía.
Si alguien sabe lo que significa SI PERO NO, soy yo. El arte de la seducción de las niñas de colegio de monjas de 14 años, se basa precisamente en incitar a que algo pase, sabiendo también que si llega a pasar, seguramente vas a salir corriendo.
En las clases de valores, las muchachas "locas" eran catalogadas como "fruta manoseada". Las monjas nos explicaban como las mujeres perdían valor según la cantidad de manos por las que pasaban, así como los autos se devalúan con cada dueño. También nos explicaron, que vestir de forma provocativa causaba en los hombres pensamientos impuros. Y Sor Luz nos aclaró que dichos pensamientos impuros serían también pecados nuestros, como pécoras propiciadoras del mal.
Mis amigas, más astutas y menos tímidas, tenían novios con voz de ninfo y radios nextel gigantescos. Ninguna, o casi ninguna, se atrevía a contar más que besos de primera base en las pláticas del receso. Sabían que de contar algo más, serían catalogadas como pirujas. A mis 14, yo solo sabía/intuía dos cosas: Que los novios eran cosa sumamente pecaminosa y que me moría de ganas de tener uno.
En un colegio de "puras niñas" la opción inmediata son los hermanos de tus amigas. Y aunque a mí me encantaba Fernando, el hermano de 23 de Ximena, jamás me hubiera pelado. Después, me gustó Gonzalo, el primo universitario de Mariana. Pero para mí, los hombres eran más misteriosos que cualquier otra especie animal. Un bisonte salvaje me hubiera resultado más fácil de entender.
Finalmente, Bibiana, muy preocupada por mi escasa experiencia, me consiguió un novio. Su vecino Julio, de 16. Le enseñó una foto mía, le preguntó si quería andar conmigo y el dijo que sí. En la tarde, por el ICQ, me informó: Ya dijo Julio que sí, mañana va a verte a la salida.
Ante las mirada clínica de mis amigas, conocí al tal Julio, en la puerta de la escuela. No creo que hayamos cruzado dos frases antes de que, acompañándome a mi casa, decidiera besarme. Nada de las conversaciones con mis amigas o las revistas de mi mamá me hubieran preparado para ese momento.
Anduvimos durante cinco meses. Cinco meses que deben haberle provocado el caso de Blue Balls más doloroso de la historia. Me encantaba que me besara. En realidad era bastante bueno. Pero yo no quería que le dijera a sus amigos que yo era una zorra, así que calculaba los perímetros permitidos y prohibidos. Podía tomarme de la cintura, pero nunca bajar la mano. Podía casualmente poner sus manos en mis rodillas, pero nunca subirlas más.
Mi casa, siempre sola por las tardes. Él y yo, en el sofá de la sala, en pleno conflicto de voluntades y paradigmas. Él lograba abrir un botón de la blusa escolar después de diez minutos de lucha y besos con cara de inocencia. A veces, lograba abrir otro botón más. Cuando sentía que sus manos se acercaban a zonas prohibidas, un impulso eléctrico me recorría la espalda. Me paraba del sofá e iba al refrigerador por Fanta. Ahora puede parecer risible, pero en ese momento, la única certeza que yo tenía era que NO QUERÍA SER UNA PUTA.
Como toda historia de novios pubertos, terminó cuando él se consiguió a una que sí aflojaba. Lloré en mi cuarto repleto de posters de Brad Renfro. Y lloré más por que su nueva novia iba en mi salón. Se llamaba Priscilla, y a partir de entonces, vio su nombre escrito en todos los baños de la escuela, con las palabras ZORRA y PIRUJA haciéndole compañía. (No fui yo quien hizo esos intentos de graffiti, en realidad fue Bibiana, la orgullosa arquitecta de mis amores con Julio).
Una vez, Bibiana escribió PUTA en uno de los baños. Las dos terminamos en la dirección, gracias a la llorona mosca muerta de Priscilla. Dos monjas nos dieron un sermón estándar, con las palabras DISTINCIÓN y MADUREZ repetidas al infinito. Creo que no hubiéramos tenido más problemas, de no ser por que Bibiana les preguntó, con todo el tono sarcástico que los 14 años te pueden dar –Oiga Sor Luz, y ¿Por qué nos regaña, si la fruta manoseada es Priscilla?- .
Ahí fue cuando llamaron a nuestros papás y pasamos una semana sin receso.
Semana durante la cual, aburrida en contemplar el techo repleto de arañas, alcancé a pensar una sola cosa: Julio ni valía todo el desmadre.
*****
Hace poco, lo volví a ver, en una de las fiestas de tres días de Bibiana. Está panzón y ya no se peina como Poncho de Mercurio. Pareció asombrarse que me voy de México y de que no estoy casada. Contador o gerente, creo. Nos tomamos un par de chelas y cuando me dijo –Ahora, ¿Si vas a aflojar?- respondí acercándome a su oído –Seguro, pero no contigo, cariño-
Habrá quien piense que fui una estúpida inmadura por permitir que las incongruentes instrucciones de las monjas me afectaran tanto. Pienso que, definitivamente, creer en su cielo alcanforado es una de las etapas pasadas que NO añoro. Pero también pienso que creerles durante el tiempo que les creí, fue lo correcto hasta que llegué a la etapa de mi vida en que supe madurar. A los 17, para ser exactos. Cuando, con el hombre pertinente en el momento pertinente, dejé atrás a las frutas manoseadas y a las putas. Cuando decidí que hacerLO, debía ser una decisión que involucrara únicamente a mi propio juego de certezas. Cuando me aferré a la espalda de un hombre, y con él, aprendí que finalmente, decirle SI PERO NO a tus propios anhelos es pura pendejada. Puta manoseada no es más que una definición peyorativa de algo tan personal, que resulta irrisorio pretender juzgarlo.
Y como corolario a mi historia, sólo alcanzo a esbozar dos conclusiones:
La primera es que los bisontes siguen siendo más fáciles de entender que los hombres, y la segunda, que Bibiana debería dedicarse a dirigir redes de prostitución.
CrisS
miércoles, 17 de junio de 2009
I've got another confession to make.

Cuando aquel día, recostados en la cama, te hable de mi pasado, te conté cosas que nunca le había contado a nadie y tu hiciste lo mismo. Después en aquel viaje caótico y triste te mostré con hechos el significado de mis palabras. Cuando me fui de la casa, no me llevé nada, sólo una promesa.
Sabía en lo que me metía, sabía que tu no sentías lo mismo que yo. No me importó, estaba consiente de que yo tenia todas las de perder, y de hecho, perdí. Pero eso no tiene nada que ver con aquella confesión, aquel compromiso que adquirí conmigo mismo y que –tal vez por error- compartí contigo.
Eras mi última oportunidad, mi último intento. La última vez que me permitiría sentir de esa manera. Cuando has fracasado tantas veces, llega un momento en que es inevitable abrazar la derrota, aceptar que ese no es tu camino y que nunca lo fue, por más que lo intentes. Estaba convencido de eso, sigo estándolo.
Y lo he cumplido, clausuré esa parte de mí y puse un cordón de seguridad alrededor. Nada puede atravesarlo, en parte porque yo no lo permito y en parte porque no es algo que pueda suceder por si solo. Y ahí sigue todo aquello, intacto como el primer día; inmaculado, únicamente ensombrecido por el abandono y el olvido.
Te dije todo aquello y me escuchaste con pena y –supongo- dolor. Fue un peso muy grande el que puse sobre tus hombros, lo sé y lo siento. Pero no era mentira; si aquello no funcionaba, yo me retiraría definitivamente, me retiraría de todo el exterior, viviendo solamente de lo que llegara cada día, pero nunca, nunca más de aquello que exprimía de ti.
Y ha pasado mucho tiempo; tiempo durante el cual he cumplido sin problemas ni lamentaciones. Todo sigue en pie.
Pero, ¿Sabes? Hay cosas que pasan por si solas; cosas que aunque sostengas en tus manos, simplemente no puedes tocarlas. Hay cosas que pasan por el rabillo del ojo y apenas puedes verlas, pero ahí están. Hay veces que uno no puede rendirse, que no puede abandonarse.
Te dije que aquello era el fin. Me prometí que me rendiría y que no lo intentaría más, y así es; por eso mismo no puedo hacerlo. Siempre cumplo mis promesas, pero a veces las promesas no pueden cumplirse. A veces uno tiene que hacer lo que sea necesario, a veces uno tiene que darse por vencido solamente para seguir adelante. ¿No?
Too strong to lose
My heart is under arrest again
But I break loose
My head is giving me life or death
But I can't choose
I swear I'll never give in
I refuse.
martes, 16 de junio de 2009
Sí pero no

Sobre las discrepancias del Poder, Coger y Penetrar

Fueron los griegos los que definieron la naturaleza de la penetración sexual y su relación con el poder. Si bien hay un sinfín de bibliografía moderna, como Wilhelm Reich, Freud antes que éste, y especialmente, Foucault, fueron los griegos quienes agotaron un tema cuya morfología invitaba a considerar otros fenómenos: quizá la termodinámica, la dinámica de fluidos, el calor y la combustión de energía, y en general asuntos que no requerían demasiados laboratorios, análisis o metodologías que emergieron siglos después.
En lo personal, cuando imagino el coito, y especialmente el pene o verga sumergiéndose dentro de una vagina - o ano o boca o cavidad cualquiera -, me viene a la cabezota la imagen alegre y helénica de un hombre atravesado por su toga, descubierta su entrepierna con discreción accidental (pues es bien conocida la inclinación de ciertos griegos, como los cínicos, de coger en público), penetrando con su falo (un falo empequeñecido para poder montar una escultura sin ofender la estética vigente), a un efebo, o a una manceba, a su esclava, o a su mujer, elucubrando los porqués, los cuándos y los cómos de ese poder tan idílico que proporciona el penetrar.
Penetrar, etimológicamente, deviene del latín penetrare, y si nos ponemos más diccionarios, hallamos que hay penetración de cuerpo en otro, pero también implica entrar a un lugar, a cualquiera, y todavía más, significa habitar, estar ahí, rodeado del lugar, del habitáculo penetrado, lo cual revela que hay una relación entre lo penetrado y lo penetrador.
Se puede penetrar solo lo penetrable, penetrado por aquello que sirve para penetrar: una punta filosa, por ejemplo, o un falo duro y macizo. También hay penetración política e ideológica, y la Real Academia Española la recita de esta manera, como el "influjo económico y político que una nación ejerce en país extraño, sin imponerlo por fuerza de armas".
Y con eso, se comprende el influjo de un poder mayúsculo e inevitable, un poder cuya naturaleza lo rebasa y rebalsa, incontenible y rebosado. Ese poder se derrama sobre otro país (¡sobre una nación!) y lo penetra, y según la RAE: lo penetra pacíficamente.
¿Cómo acontece la penetración sexual? ¿Qué clase de poder emerge en el acto de tomar el pene e insertarlo, y sacarlo, y meterlo de nuevo?
Esa sensación de poder que hemos acarreado culturalmente, y que los hombres asumen y regodean entre los amigotes, utilizando el acto de la penetración para cantinelas inapropiadas, gestos y señas obscenas, manerismos y ritos gregarios, le ha hecho creer a casi todo el mundo, mujeres incluidas, que aquel que penetra, jode, y el que jode, controla, y tiene el poder. A tantísimas mujeres les encanta esa sensación de ceder y reconocer el poder en el que la penetra. Supongo que a los maricones pasivos les debe suceder igual.
La escuela griega cirenaica - más que escuela, promotor de la búsqueda de la tranquilidad y la felicidad en el bacanal - conmina a encontrar, como los hindúes y el posterior budismo, la tranquilidad y la felicidad en el sexo. El sexo como felicidad: la penetración como mar de tranquilidad, como un sputnik que aterriza sobre la luna, silencioso y vago, templado sobre relieves desconocidos, en un incendio cuya uniqueidad y soledad lo vuelve poderoso.
Hegesias, que incursionó en el hedonismo cirenaico, concluyó con pesimismo que muchas de las dinámicas del placer humano acabarían por incidir y cohabitar con la vida y la muerte, y que los placeres ejercerían decisión sobre el desideratum humano, en lo que anhelamos, y que esos anhelos serían, a la larga y paradójicamente, nuestros placeres, tornandose todo en un frenético círculo vicioso que nos llevaría a la frustración y a la lucha por el poder, el poder como un acto placentero.
Y así, vemos cómo aquel que detenta el poder es también alguien sexualmente atractivo o atractiva. Y coge y penetra el que tiene poder, el que puede, porque penetrar se volvió poder, porque penetrar es placer, y ¿a quién va una mujer u hombre otorgarle sus cavidades sino al poderoso, sinónimo del buen penetrador?
Sí ¿verdad? Sí: penetra. Y es eso lo que causa tanto escozor en el cornudo: imaginar a su mujer penetrada por otro cabrón, alguien que ahora sustenta un poder parecido o superior a él, al engañado, cuyo engaño, además, le sugiere quién es el menos poderoso de ambos.
Pero no, no hay tal. No hay poder en penetrar. Y si todo lo anterior no lo deja claro, debo sintetizar: esa sensación de poder, esa dinámica lúdica y erótica, es una construcción psicológica, cultural y sobre todo social, que Foucault y su Historia de la Sexualidad podría explicar mejor que yo, que suelo reirme mientras me imagino a un pinche griego tirándose a una hembra mientras imagina que controla el mundo entero (plano y reducido de aquellas eras).
Cuando uno penetra sucede lo que un sputnik cayendo sobre la luna. La abeja cerniendo el interior de un crisantemo. El ojo inundándose de sí mismo, habitando su cuenca y cubriéndose con su párpado. El habitáculo simula una soledad, o la personifica, y el habitante se presenta, y aunque hubiesen existido otros antes que él, y el paso ajeno quedó sobre las paredes, sobre el vernáculo de los pisos, el habitante ha penetrado por primera vez, y esa primera vez se repite y repetirá todas las veces que esa soledad y esa necesidad de habitar se encuentren.
lunes, 15 de junio de 2009
Tres son multitud

Una vez tuve la gran idea de presentar a un amigo con otro amigo sólo para convertirme en el destino madreativo de ambos. Los dos venían de contextos sociales distintos y de raíces casi opuestas, pero se encontraron perfectamente cuando empezaron a echarme carrilla a mí, al pendejo que los presentó; y así rompieron el hielo y al mismo tiempo que me iban humillando nació entre ellos una amistad que hasta ahora reverdece cada jueves en cualquier billar. Lo peor, -y no tanto-, es que a veces se juntan sin hablarme. Ya no me necesitan.
A este fenómeno social en el que dos nuevos sujetos eliminan al puente que los unió le llamo Regla de Tres Simple, que no tiene nada que ver con la fórmula matemática que aprendimos en los libros de la Sep.
Bueno, pues algo parecido me pasa desde que diosito me envolvió para regalo una molotov en forma de niño y me hizo papá. Sucede que a veces el crío se enchila con su madre, o viceversa, mientras que yo observo tranquilo el debate de poderes edípicos desde la zona VIP de mi casa Geo, hasta que, claro, me colman la paciencia. En el momento en que uno de los dos está a punto de soltar la primera piedra, me toca a mí intervenir, la mayoría de las veces corrigiendo al niño con un ademán al aire parecido al de la nalgada.
Error oceánico, porque en ese momento de bestialidad la madre de la criatura y la criatura misma hacen una alianza en contra del violento macho "dominante" de la casa. En lo que dura uno de mis gritos sostenidos, los dos se funden en un abrazo, se perdonan y se vuelven uno, mientras yo me quedo trabado con un alka-seltzer de ira mal manejada espumeando en mi frente y estómago. El patético uso de mi "autoridad" termina cuando casi de rodillas llego hasta en donde madre e hijo tienen montada su isla de la fantasía y les pido que me perdonen tan nefasto y colérico numerito.
¿Me perdonan?, ¿olvidan?, ¿me aceptan entre ellos?, ¿recuperan su confianza en mí?
Sí, pero no.
Desuniforme

- ¿Por qué tienes un tatuaje en la espalda?
- Porque no soy muy normal que digamos.
Siempre he tenido una leve tendencia a la bipolaridad. Quizá sea por eso que por eso que disfruto tanto del síndrome premenstrual. Calma, no hay razón para alarmarse. Químicamente no soy bipolar, eso está comprobado. Al menos, no más que cualquier otra mujer. Simplemente soy… desuniforme, se podría decir.
Que no les engañe mi pinta de computita. Que tenga disfraz de seria en horas laborables no quiere decir que lo sea. Sí, pero no. En mi trabajo soy ñoña, responsable, mitotera y ando molestando con hacer las cosas bien. Fuera de él, mi casa es un desorden, mi mundo gira alrededor de mis perros y lavo mi ropa sólo porque una necesita cambiarse diario los calzones.
En realidad sí soy seria y cohibida. ¡Vamos! nunca he sido el alma de la fiesta, la infaltable. En la calle no llamo la atención ni medio segundo más que cualquier otra vieja. Pero no. Cuando salgo de viaje utilizo sombreros ridículos, flores en el pelo y ropa que nunca me pondré en mi ciudad. Los hombres me corretean y las mujeres me ofrecen su mercancía con más ahinco que las de mi local Liverpool.
Sin embargo, lo más impactante para quien no sabe -y se entera-, son estas vulgares letras que ustedes leen. -Se nota que eres tú, pero no- me dicen -¿De donde sacas tanta pendejada? ¿Por qué lo tenías oculto? -me recriminan.
Yo me limito a hacerme pendeja. ¿Qué puedo hacer? ¿Mandarlos a chingar a su madre?
Mejor vayan ustedes que ya me harté de escribir. ORA.

La Última Cruzada.

Si, ya sé que siempre lo digo, pero es verdad: Te Quiero.
Y también sé que tú estás permanentemente analizando mi tono de voz, mis gestos... evidentemente estuvo muy bien dicho ese "Te Quiero", el cual me evitó lidiar con las cintas del corpiño ese que -según tú- te hace una cintura de cortesana fina. Dejé de cuestionarme porqué siempre me llamas en las noches. Dejé de torturarme pensando con quién pasas el resto de los días, de las horas, del lado de la cama que te sobra. En mi cama, en tanto sigas practicando esas evoluciones, tendrás un lugar. Y vamos generalmente paso a paso. Después de los hombros desnudos, sabes que me atraganto de pensar en tus piernas, gordas, macizas... han de ser palabras mejor tejidas, mejor moduladas... oportunas. "Ven, mami"... gesto serio pero juguetón. "Anda, sabes que te he deseado toda la semana"... y ya está, vienes meneando la cadera exageradamente, volteas y bamboleas tu cuerpo... ya imagino humedad entre tus piernas.

Es como ser un moderno y erótico Indiana Jones, moviendo piedras, resolviendo acertijos, salvando trampas. Mi mano comprueba que estás siempre encantada de llegar hasta este punto, en que bastaría un leve empujón para tenderte en la cama, bastaría un gesto tuyo para quedar desnudo y a tu merced... o bien, es un momento ideal para adivinar si quieres ser sometida o avasallar. Muy bien. Aquí vamos.
Es especial a pesar de todo. A pesar de que la razón me dice que ese moretón en tu vientre no fué porque te caíste de la bicicleta, o porque con tus ojos me suplicas silencio cuando tu teléfono suena enmedio de la noche y te escucho mentir flagrantemente. Es curioso... si me tocara comprarte algún regalo y quisiera darte el mismo perfume que usas, creo que jamás podría encontrar esa fragancia... nunca vienes sin perfume, sin olor a alcohol, sin ganas... la combinación es deliciosa. Creo que por eso mis sábanas siguen como hace tres meses y mis almohadas conocen los colores de tus párpados, tus labios y los brillitos que, como una niña traviesa, te esparces en el cuello y los hombros.
Siempre nos quedamos uno sobre el otro. Siento como vas enfriándote hasta quedar de un tibio delicioso... siento que tu respiración se hace normal y en un abrazo vamos quedándonos dormidos... así es que me he preguntado ¿quién es Hugo?... le escribes diestramente mensajes con mentiras mientras que respiro en tu nuca, fingiendo dormir... ¿y Adrián?... huevos. Y más huevos por la mañana. No sabes guisar otra cosa, por lo que veo. El pan queda negro y amargo y la cecina salada. Huevos. Si, con café negro y un cigarrillo. Si bien me va, quieres postre y acercas tus labios a mi vientre tembloroso. Si, gracias.

Llegué a creer que nunca escucharía palabras amorosas de tus labios si no estabas medio borracha. Pensé que solo ardías de noche, en mi cama... pero sería un pendejo, ¿verdad?...
modulando, escogiendo las palabras, te miré perdiendo la sonrisa mientras girabas mis llaves en tus dedos y sostenías esa pequeña maleta. No, copias no. Es mejor la original -dije, queriendo bromear- pero se acabó, y lo hizo como un pedazo de espuma en agua salada. Así comenzamos, en aquella noche de bares y así terminamos, aquella mañana de mudanzas fallidas. Te amo, no me queda duda, pero no me escucharás decirlo gratis. Que me muero por tenerte a diario y conocer la marca de tu desodorante, el número de tus zapatos y el nombre de tu perfume, es verdad. Que tú y yo podemos tener una maravillosa historia juntos, anidar y ser felices, me encantaría... sí.
...pero no.
Nuestros bloggers no los selecciona el azar, ni un dedo en el cielo, ni un niño de la lotería nacional; nosotros los seleccionamos de acuerdo a su peculiaridad y estilo de escribir. Recolectivo no es un blog abierto a cualquiera pero tendremos invitados.
A continuación nuestra lista de colaboradores:
Srta. Pelo Irritante adolescente con complejo de Peter Pan. De calvita sexy y gracioso caminar. Aspirante a mimo. Ha usado el mismo par de zapatos en los últimos 7 años y sólo se baña los domingos .Dicen que es rara: lo es.
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Freddymatico Zimmerman. Blogger de orejas perfectas y patillas de taquero. Sarcástico engreído de comentarios corrosivos. Egocentrico jactancioso con pretenciones de macho-alfa, de piel sensible y todo poderoso. En constante contacto con su lado femenino.
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Huevo Luis, nada más. Blogger venido a menos. De niño creía que Chinampa era una ciudad, pero ahora ya no está seguro. Lo acusan de ser un montón de cosas, casi todas ciertas. Él es Luis, nada más.
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Salaverga. Sonorense jocoso con ínfulas de mafioso siciliano. La versatilidad y el garbo de un exiliado voluntario, que a vivencias propias, sabe que puede ser más frío el desierto de un país decadente y avaricioso, que el mismo Rio Bravo en los raudales de agosto.
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Mulder. Mediocre heroe del canal 5. Desempleado de final de temporada. Escritor de lo anormal y cazador de lo paranormal. Valiente captor del Chupacabras. Fiel amante de Scully y perseguidor de extraterrestres furtivos.
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NEB. Publicista frustrado prófugo de los yermos publicitarios y desertor de la semiótica. Amante de lo kitsch y buena onda. De repugnante y nauseabundo sentido del humor.
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Yo soy Ella. Costeñita en el exilio. Alcohólica en proceso con la habilidad para permanecer dormida largas horas ininterrumpidas. Con tendencia a caer y accidentarse. Los internets la odian y ella odia el aguacate.
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Caballero. Televiso y comunicólogo. Locutor y productor de obviedades inherentes. El maestro limpio de los blogs,
autentico portavoz del proletariado con tildes de barrio bajo. Burgués desidioso con aspiraciones de Zabludovsky.
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Kabeza. Monero nacido en el desierto y exiliado en el asfalto. Fuma para esconder el bigote y dibuja porque no le queda de otra. Extraña las tortillas de harina, por eso adopto a la Tía Rosa.
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Plaqueta. Como no daba una socializando ni bailando salsa, tuvo que abrir un blog. Se dice que cuando muera encontraremos sobres de Splenda regados entre sus pertenencias. Ama tanto a los hombres que le gustaría ser uno, aunque la idea de ligar con mujeres la asquea (pinches viejas). Abusa de los paréntesis (por ejemplo).
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Guffo. Su mayor temor es ver a Cepillín sin maquillaje y una vez llego hasta el nivel del pretzel en Ms. Pac-Man. Ha tenido una vida provechosa y llena de triunfos, como podrán darse cuenta.
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Changos. Fiel practicante de la ley del mínimo esfuerzo. Inconforme estudiante de ingeniería. Inconforme hijo de familia. Naco, inculto y borrachín. Torpe y descoordinado. Tipo de pocas palabras y aspiraciones. Indispuesto al desarrollo si este implica abandonar la comodidad de la sombrita.
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Rox. Computita manipuladora. Se le vio por última vez con una caja de cartón de leche Lala en el aeropuerto acosando extranjeros. Señas particulares: Pecas en las nalgas y tendencia a morder. Padece de sus facultades mentales.
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Canibal. Chamaco de rancho. Flaco, prieto, panzón y alcohólico. Cuasimisógino. Amante de la crítica a lo wey y del mundo porno. A veces llora en las mañanas, cuando recuerda la muerte violenta de su perro Jicotillo... pero ya lo está superando.
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LaMaga. Monógama rehabilitada. Sobrevivió al ataque de sus propios tacones teiboleros (ya no hay lealtad en este mundo). Fanática de los cuentos (los reales, los ficticios, los propios, los ajenos y sobre todo los que le han regalado a título personal). Le gustan las películas repetidas y los planes malévolos. Las fuerzas superiores la odian.
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Falso Profeta. Lanchero Escritor enmascarado de alta nobleza. Blogstar de naturaleza sobrevalorada. Proveniente de modesta cuna pero con afanes de opulencia. Porque su sangre, aunque plebeya, también tiñe de rojo.
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