martes, 16 de junio de 2009

Sobre las discrepancias del Poder, Coger y Penetrar



Fueron los griegos los que definieron la naturaleza de la penetración sexual y su relación con el poder. Si bien hay un sinfín de bibliografía moderna, como Wilhelm Reich, Freud antes que éste, y especialmente, Foucault, fueron los griegos quienes agotaron un tema cuya morfología invitaba a considerar otros fenómenos: quizá la termodinámica, la dinámica de fluidos, el calor y la combustión de energía, y en general asuntos que no requerían demasiados laboratorios, análisis o metodologías que emergieron siglos después.

En lo personal, cuando imagino el coito, y especialmente el pene o verga sumergiéndose dentro de una vagina - o ano o boca o cavidad cualquiera -, me viene a la cabezota la imagen alegre y helénica de un hombre atravesado por su toga, descubierta su entrepierna con discreción accidental (pues es bien conocida la inclinación de ciertos griegos, como los cínicos, de coger en público), penetrando con su falo (un falo empequeñecido para poder montar una escultura sin ofender la estética vigente), a un efebo, o a una manceba, a su esclava, o a su mujer, elucubrando los porqués, los cuándos y los cómos de ese poder tan idílico que proporciona el penetrar.

Penetrar, etimológicamente, deviene del latín penetrare, y si nos ponemos más diccionarios, hallamos que hay penetración de cuerpo en otro, pero también implica entrar a un lugar, a cualquiera, y todavía más, significa habitar, estar ahí, rodeado del lugar, del habitáculo penetrado, lo cual revela que hay una relación entre lo penetrado y lo penetrador.

Se puede penetrar solo lo penetrable, penetrado por aquello que sirve para penetrar: una punta filosa, por ejemplo, o un falo duro y macizo. También hay penetración política e ideológica, y la Real Academia Española la recita de esta manera, como el "influjo económico y político que una nación ejerce en país extraño, sin imponerlo por fuerza de armas".

Y con eso, se comprende el influjo de un poder mayúsculo e inevitable, un poder cuya naturaleza lo rebasa y rebalsa, incontenible y rebosado. Ese poder se derrama sobre otro país (¡sobre una nación!) y lo penetra, y según la RAE: lo penetra pacíficamente.

¿Cómo acontece la penetración sexual? ¿Qué clase de poder emerge en el acto de tomar el pene e insertarlo, y sacarlo, y meterlo de nuevo?

Esa sensación de poder que hemos acarreado culturalmente, y que los hombres asumen y regodean entre los amigotes, utilizando el acto de la penetración para cantinelas inapropiadas, gestos y señas obscenas, manerismos y ritos gregarios, le ha hecho creer a casi todo el mundo, mujeres incluidas, que aquel que penetra, jode, y el que jode, controla, y tiene el poder. A tantísimas mujeres les encanta esa sensación de ceder y reconocer el poder en el que la penetra. Supongo que a los maricones pasivos les debe suceder igual.

La escuela griega cirenaica - más que escuela, promotor de la búsqueda de la tranquilidad y la felicidad en el bacanal - conmina a encontrar, como los hindúes y el posterior budismo, la tranquilidad y la felicidad en el sexo. El sexo como felicidad: la penetración como mar de tranquilidad, como un sputnik que aterriza sobre la luna, silencioso y vago, templado sobre relieves desconocidos, en un incendio cuya uniqueidad y soledad lo vuelve poderoso.

Hegesias, que incursionó en el hedonismo cirenaico, concluyó con pesimismo que muchas de las dinámicas del placer humano acabarían por incidir y cohabitar con la vida y la muerte, y que los placeres ejercerían decisión sobre el desideratum humano, en lo que anhelamos, y que esos anhelos serían, a la larga y paradójicamente, nuestros placeres, tornandose todo en un frenético círculo vicioso que nos llevaría a la frustración y a la lucha por el poder, el poder como un acto placentero.

Y así, vemos cómo aquel que detenta el poder es también alguien sexualmente atractivo o atractiva. Y coge y penetra el que tiene poder, el que puede, porque penetrar se volvió poder, porque penetrar es placer, y ¿a quién va una mujer u hombre otorgarle sus cavidades sino al poderoso, sinónimo del buen penetrador?

Sí ¿verdad? Sí: penetra. Y es eso lo que causa tanto escozor en el cornudo: imaginar a su mujer penetrada por otro cabrón, alguien que ahora sustenta un poder parecido o superior a él, al engañado, cuyo engaño, además, le sugiere quién es el menos poderoso de ambos.

Pero no, no hay tal. No hay poder en penetrar. Y si todo lo anterior no lo deja claro, debo sintetizar: esa sensación de poder, esa dinámica lúdica y erótica, es una construcción psicológica, cultural y sobre todo social, que Foucault y su Historia de la Sexualidad podría explicar mejor que yo, que suelo reirme mientras me imagino a un pinche griego tirándose a una hembra mientras imagina que controla el mundo entero (plano y reducido de aquellas eras).

Cuando uno penetra sucede lo que un sputnik cayendo sobre la luna. La abeja cerniendo el interior de un crisantemo. El ojo inundándose de sí mismo, habitando su cuenca y cubriéndose con su párpado. El habitáculo simula una soledad, o la personifica, y el habitante se presenta, y aunque hubiesen existido otros antes que él, y el paso ajeno quedó sobre las paredes, sobre el vernáculo de los pisos, el habitante ha penetrado por primera vez, y esa primera vez se repite y repetirá todas las veces que esa soledad y esa necesidad de habitar se encuentren.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

lameguevos

Anónimo dijo...

Papacito penétrame !

Juan

Anónimo dijo...

Penetración = poder? Lo dudo. A menos que el "poder" esté basado en la "debilidad" de la otra persona, misma que no existe. Al menos no cuando estás en una cama y posees un clítoris. Quién putas dijo que la recepción es pasiva?

Anónimo dijo...

Y quien ha dicho que pasividad es ausencia de poder? Jojojo.

mariposa dijo...

"esa sensación de poder es... una construcción psicológica, cultural y sobre todo social" de hecho una de las cosas que mas se presumen entre los hombres es la penetración y esa sensación de poder sobre quien te coges.... pero no deja de ser un tipo de cultura típica mexicana....

Pues "Imaginar a su mujer penetrada por otro cabrón" es lo que comprueba mi hipótesis de machismo mexicano presente en algunos hombres que alardean por penetrar, y en muchas mujeres que a las que nos encanta sentirnos sometidas ante una rica y deliciosa penetración que finalmente termina por ser parte de un juego erótico, pues en el acto sexual, por lo menos para mí "TODO SE VALE".
buenisima redacción.

Medusa dijo...

Coger es coger (¿y qué si no?), lo fascinante es cuando -dejando a un lado al sujeto/objeto, y parafraseando unas letras a Depeche- "it feels like home". *Me disculpo por lo cursi y obscuro de la referencia.

César dijo...

HAcía mucho que no te aventabas un texto de mecos y secreciones .

borregata dijo...

"poder coger y penetrar", buen título, oh, es Poder, Coger y Penetrar.

"Cuando uno penetra sucede lo que un sputnik cayendo sobre la luna. La abeja cerniendo el interior de un crisantemo (...)y aunque hubiesen existido otros antes que él(...)el habitante ha penetrado por primera vez, y esa primera vez se repite y repetirá todas las veces que esa soledad y esa necesidad de habitar se encuentren"

Así es, penetrar siempre será por primera vez.

KE+DA dijo...

ERES CAGADA IMBECIL

Manuel dijo...

Anónimos: No se que decirles. Ojalá tuviera el talento de responder acertadamente los galimatias y las incoherencias. Snif.

Mariposa: Todo es una construcción, dirían los pinches constructivistas. Y ahí es donde reside el engaño, supongo.

Medusa: Supongo que el objeto de trascender en el acto sexual no supone un logro espiritual o moral, sino simplemente cognitivo. Pensar distinto, hasta para coger.

Cesar: En ninguna parte hablé de mecos, recabrón. ¿O si?... Ups, deja reviso.

Borregata: Si nada fuera la primera vez, nos desconsolariamos en cada reencuentro, supongo. Creo que muchos hemos olvidado el único engaño que debemos permitirnos...

Ke+da: Whatever turns you on...

SeleniuxBR dijo...

buen texto pero me recordo mis clases de sexualidad humana acerca d la historia de la sexualidad.... osea interesante pero... a la vez me perdi jaja

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