
"Fuck me"
Creo que son pocas las veces que uno oye eso en la vida, y no dicho como "puta madre, se me olvidaron las llaves", sino una mujer jadeante desnuda diciéndote que te calles y se la metas.
Se me acababan las opciones, me preguntaba si traía un condón en la guantera, me preguntaba cómo llegaba a mi casa y me preguntaba si se llamaba Kelly o Tiffany.
Pero alas, hermanos míos. La batalla había sido dura y el camino largo hasta ese sofá oscuro. Un poderoso zumbido enmudecía todo ruido y por mi sangre fluía como torrentes submarinas el imperdonable e indiferente alcohol, ese remolino anticiclónico que me hundía en esos profundos mares cual cerote en el retrete.
"Just fuck me, just fuck me"
Volteé hacia abajo.
Un escalofrío me estremeció de pies a cabeza, mientras que con horror vi una escena que solo ven veteranos de las peores guerras en la humanidad- un hermano caído. Un hermano siendo consumido por una llamarada de un bombardeo de napalm, un compañero marinero hundiéndose en un mar salado mientras tu flotas en un pedazo de submarino.
Mi pito estaba aguado.
Para su crédito- semiflácido.
NO MAMES.
Usé otras técnicas, todas las técnicas digitales, orales, todo lo que se me ocurrió, algunas inmencionables.
Le dije que me preocupaba porque no tenía condón. Le dije que era demasiado rápido, que no sabía con quien se había metido. Ella juró no haber tenido sexo en meses.
Finalmente en algún punto se quedó dormida.
En la oscuridad observé el techo detenidamente, mientras un repetitivo ruido hueco de un abanico girando era el único sonido que penetraba ese espeso silencio de derrota.
Maldije a los dioses de religiones ya devoradas por las cenizas del tiempo, y maldije el momento que consumí esos shots de Jaegermeister.
La oscuridad consoló mi desgracia y pronto también fui arrullado por el abrazo de la madrugada.
A la mañana siguiente fui despertado por una melodía conocida. Un poderoso estruendo de trompetas de guerra, acompañadas por un retumbante eco de tambores.
Al principio no supe de donde provino semejante poder, pero no hubo más que levantar la cobija.
Se encontraba mi amigo y fiel compañero esperando, viendo el horizonte atentamente.
El fumaba un cigarro sentado a un lado de su rifle, mientras sus ojos se perdían en el enorme horizonte- esos ojos que delataban haber sobrevivido confrontaciones épicas así como derrotas devastadoras. Esa mirada de determinación y valentía, esa postura elegante y poderosa.
"Lo siento amigo," me confesó, una lágrima delineando su mejilla "perdimos la batalla, pero no la guerra".
Lleno de emoción y admiración por mi fiel amigo, lo abracé fuertemente. El, digno y solemne, se paró y se puso su casco, colocando su rifle en posición de combate.
Ella despertó y vió mis ojos, centroides negros de ira, y supo.
Hermanos, los eventos del contrataque de esa mañana fueron registrados en los pergaminos de Ares.
Oh, peleamos. Peleamos con furia.
Peleamos juntos. Por honor. Por justicia.
Mi fiel amigo descargó cartucho y pegó carcajadas en la jungla, y el enemigo tembló. Y tembló.













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Srta. Pelo Irritante adolescente con complejo de Peter Pan. De calvita sexy y gracioso caminar. Aspirante a mimo. Ha usado el mismo par de zapatos en los últimos 7 años y sólo se baña los domingos .Dicen que es rara: lo es.


Yo soy Ella. Costeñita en el exilio. Alcohólica en proceso con la habilidad para permanecer dormida largas horas ininterrumpidas. Con tendencia a caer y accidentarse. Los internets la odian y ella odia el aguacate.
Falso Profeta.




