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domingo, 1 de febrero de 2009

27 de Enero, 2057.



Hace cincuenta años, me pidieron en recolectivo.blogspot.com que escribiera esto. No. No exáctamente me lo pidieron. Me invitaron. No sé como fui a caer a una peda con El Huevo, y con Salaverga, y uno me decía-. El siguiente post es de Enero 2059 -y el otro me dijo-. ¿Le vas a entrar o qué vergas Fest? -Pues yo dije que sí, por la sencilla razón que a todo digo que sí. No dije cuándo, por eso lo hice cincuenta años después. JAJAJA. Pero dije que sí... Sobre todo teniendo una cerveza en la mano y otras dos en el estómago, porque ese día no comí ni madres por la chamba... medio me acuerdo, creo que era cerveza. Y había tres bailarinas exóticas en la fiesta. Bien chingonas. Y un chingo de bloggers que no conozco, ni me conocen. Pero ahí estaba, chingándome unas chelas y la chingada.

-La cosa, es que te imagines esto cincuenta años después -Recuerdo que mi mente se disparó bien cabrón, y me dije: Claro... cuento de ciencia ficción. A huevo. Estilo “Edad de Oro”, con esa atmósfera grís amenazando con romper el futuro y el pasado todo a la vez, y que el final tenga un sabor amargo, y te haga pensar... “Verga, si el mundo fuera así en cincuenta años, ¿en qué situación me encontraría ahorita”. Cincuenta años después, no estoy muy seguro en qué situación me encuentro. De lo que estoy seguro, es que me invitó el changos y el cazador de tatuajes a participar en recolectivo, estaba tomando vodka, y había diez bailarinas exóticas del segundo satélite marciano. Esas viejas que buenas estaban, antes de que bombardearan la luna y las mataran por el acto universal de gobierno RAID.

Así que quiero pedirles una disculpa. No pude escribirlo en ese momento porque... o sea, si disparó mi mente bien cabrón a un futuro alterno, donde no había naves espaciales, pero las intrigas entre las naciones y las empresas por el nuevo sistema de energía abundaban y provocaban guerras que llevarían a un mundo post-apocalíptico. La verdad era demasiado, y me quedé pensando en mi yo interno, que chingón estaría escribir algo así. Se los juro. Luego se me pasó la fecha. Y luego cuando me dijeron que invitado, recuerdo que pensé-. No no no mamen, no. ¿Agustín Fest de invitado? ¿Otra vez? A la verga, mi nombre es como para personaje regular. ¿Después de todo lo que he hecho por la blogósfera? ¿Y quieren que les de mi novela grátis?

Sí, recuerdo que después del quinto tequila, y de haber besado a las putíferas de Venus, y de estar pasando mi divorcio, llorando mis penas con... ¿quiénes eran? El mulder, creo, y el canibal, sí, eran esos dos jefes, y de que me seguían seduciendo con su tema del futuro y la chingada, me encabroné internamente.

Pero había un problema. Ya había dicho que sí. Ni modo de salir con mi flamígero pito de la dignidad y negarme. Finalmente, estuvo mejor escribir cincuenta años después esta madre. Yo sé que los involucrados ya se murieron, y que a mi no me queda mucho tiempo de vida. Sin embargo, decía mi abuela, igual que los programas de televisión de hace algunos años-. Más vale tarde que nunca -Ahora si me disculpan, ya le dediqué mucho tiempo a escribir esta madre, todavía me falta el testamento, y hay muchos hijitos ansiosos por saber qué pedazo de mi les va a tocar.

P.D. Chingue a su madre el que pregunte qué era la televisión. Para eso está la wikivideopedia.

sábado, 31 de enero de 2009

Equipo maleta


El 27 de enero del 2059, en punto de las 12:34 del medio día, Fernando Bortoni Monroy despertó del coma.

Las cámaras de todos los noticieros del país grababan el acontecimiento dentro de la habitación 123 del Hospital San José. Había también televisoras extranjeras y diarios de todo el mundo cubriendo la noticia.
Se hablaba hasta de un nuevo récord Guinness: cincuenta años como vegetal merecían ser inmortalizados en el apartado médico de dicho libro. O tal vez en el de “milagros de la ciencia”.

El hijo del doctor que se había hecho cargo del caso de Fernando desde el principio –allá a finales del 2008, cuando tuvo el accidente-, se acercó en el momento en que éste abrió los ojos e intentó decir algo. El médico lo tranquilizó, pidió silencio a los reporteros, acercó el oído a la boca de su paciente y, después, negó con la cabeza.

Una lágrima recorrió el rostro de Fernando.

-¿Qué le dijo, doctor? –preguntó una de las reporteras.
-Me preguntó que si los Tigres ya habían sido campeones…

viernes, 30 de enero de 2009

Instinto de supervivencia




Ignoro las razones por las cuales sigo viva hasta ahora. A los dieciseis años me prometí a mí misma quitarme la vida el día en que perdiera el control de mi cuerpo, la independencia de mis movimientos, o mi capacidad para intimidar a un ser humano sin necesidad de pronunciar una palabra. He perdido todo eso y, sin embargo, sigo aquí. Han pasado muchas cosas en todos estos años y puedo recordar cada una de ellas con claridad. Hace cinco décadas fui expulsada del continente en el que nací por razones que desconozco. No fui la única. Y desde entonces el mundo vivió un cambio radical y destructivo que, paradójicamente, desde mi punto de vista, fue lo mejor que pudo haberle pasado a la humanidad.

No conozco el número exacto de seres humanos que aún habitan la Tierra pero sé que no pasa del millón. La mayoría están en Europa y, como yo, son sobrevivientes. Todo empezó cuando el gobierno de los países capitalistas entró en crisis y el 80% del agua potable fue contaminada irreversiblemente por algún grupo radical. La guerra estalló. Miles de millones de personas murieron; algunas de sed y hambruna, algunas en el campo de batalla, y otras tantas en el baño de sus casas convencidas de que esta era una vida que no valía la pena ser vivida. Reconozco que miré la navaja de afeitar muchas veces pero, por alguna extraña razón, nunca la tomé. En medio mi desesperación y mi angustia, impulsada por un poderoso insitinto de supervivencia, acudí a alternativas fuera de lo ordinario que hicieron dudar a mis familiares y amigos -hoy todos muertos- de mi salud mental. No daré detalles sobre esto. Sólo diré que funcionó y que tuvo efectos en mi organismo que jamás imaginé.

Salgo de mi casa todas las tardes para mirar las calles desiertas y sentir el aire fresco golpeando mi cara mientras sonrío. Esporádicamente me reuno con otros pocos sobrevivientes para intercambiar impresiones y risas aunque en realidad es algo de lo que podemos prescindir. Nuestro cuerpo ha sufrido muchas mutaciones. Somos incapaces de sentir dolor o de sufrir. A pesar de nuestra vejez, de la debilidad de nuestros miembros, de nuestra dificultad para respirar por las noches, y de nuestra infinita soledad, somos felices, inmensamente felices.

A veces pienso qué diferente sería mi vida si hace ciencuenta años la humanidad entera se hubiera dado cuenta de que el secreto máximo de la supervivencia y la felicidad está en la suela de sus zapatos. Pero no siento nostalgía al respecto, no sufro cuando miro atrás y pienso en el pasado. No puedo. Soy demasiado feliz.

jueves, 29 de enero de 2009

50 años después



(En el futuro los niños no irán a al escuela, usarán este sombrerito que les transmite conocimientos inútiles)

Googledate 421.3


Me sigue costando trabajo acostumbrarme al nuevo calendar, ya no estoy seguro en que day estamos la mayor parte del tiempo. Hoy séria 27 de Enero del 2059 segun la conversión de mi gFirefox. Aún así no podemos negar que el nuevo system tiene mucho sentido, es más exacto (mínimo eso dicen) que el que usabamos el año pasado. Ja, ex-año pasado.

Mucha people se quejaba cuando el Regente Calleja se asoció con Google para manage toda la burocracia, pero es pretty fácil acostumbrarse y la verdad si es más práctico que todo sea controlled por una sola entidad en vez de los Deputy Regentes locales por región. Y nos fue bien con google, pueden imagine que el Regente haya accepted la oferta de Microapple? Seguro le habrían bordado el logo de WindOSX en los overalls a la prole.

Hablando de prole... ayer mi hermanito tomó el examen de IQ, los results fueron, como esperaba, proletización instantanea. Hoy es su appointment para que lo esterilicen. Mi papá ya lo esperaba, pero mi mamá sí hizo riot. Intentó submit un appeal, pero creo hasta ella misma sabia que no le iban a dar un break a Juan John. Honestly, no creo que hubiera armado tal mess si el resultado hubiera sido deactivation. Una bala en el craneo de mi hermano hubiera sido más acceptable que el que lo hicieran prole para la bigot de mi madre.

Ser hermano de un prole no me va a ayudar a hook up con Karla, eso se los puedo decir.

De hecho Karla me preguntó hace rato que que iba a hacer para el puente de Regent's Day. "14 de Febrero", es el name oficial ahora del holiday. Lo quisieron hacer "retro", I dunno. El punto es que Karla me dijo que ella y sus amigos están planeando irse a Mare Tranquilliatis y quiere ver si puedo attend. Sería una golden opportunity para hacer mi move con ella, pero se me habia olvidado que el gorram puente es en dos semanas... perdón, medio ciclo... y no me va a dar tiempo de ahorrar para el ticket redondo. Por más que el gShuttle sea más eficiente, sigue siendo pretty caro.

"Hey, estaria woot ir a Tranquility Sea el puente, no?" Al parecer es bien citizen decirle "Tranquility Sea".

No todos tenemos el lux de trabajar en la regencia, skank! Se le forgettea que algunos tenemos que codificar en las cubicles infinitos de Google, todos los clics del día, como buenos ciudadanos completos.

Mínimo no me van a tatuar una "P" arriba del ombligo como a Juan John xD


Now Escuching: Larking Double Plus Good - The gFunks

21 de octubre de 2059.



Después de la exquisita comida, un poco de plática y algo de bebida, abandoné la sala de la casa donde estaban los invitados para subir, lentamente, al cuarto donde paso largas horas reposando. Al cuestionarme a dónde iba, les dije que era hora de mi descanso. Era una tarde soleada, hermosa, característica de las del mes de octubre.

Al llegar a esa habitación recordé que este día lo había sentido especial. Desde en la mañana me desperté sin el dolor de espalda que me había aquejado desde más de cincuenta años y que me despertaba todas las mañanas. Ese día no estuvo más.

Desde muy temprano me sentí muy relajado, con una tranquilidad inexplicable. En la tarde degusté la comida y tomé 3 caballitos de tequila, desobedeciendo, por fin, a mi doctor. Me sentí bastante liberado. Ahora es hora de descansar por fin. –Me dije alegremente.

Pasé al baño dado que mi vejiga vieja empezaba, apenas, a darme pequeños problemas. -Salí a mi padre y a mi abuela de sanotes.- Pensé al momento. Al salir del baño tomé asiento en el viejo sillón que tanto me agradaba. Saqué de la bolsa de la camisa mis lentes, los abrí y me los acomodé en la cara para ver mejor las fotografías de mi vida que guardaba en mi viejo álbum digital personal, el cual no era compatible con otros formatos modernos de archivo de fotos. Con torpeza y lentitud para no equivocarme dado el temblor de mis manos, propio de la edad, digito mi número personal de acceso.

De entre las fotos surgen aquellas de mis padres junto a mis hermanos en distintas épocas y lugares: la playa, las reuniones familiares, los viajes. Veo con alegría y suspirando de emoción y nostalgia, desde mi infancia hasta mi vejez. Reflexiono sobre lo rápido que se fueron estos 88 años y pienso que fui muy afortunado al repasar las fotos, esas de cuando mi mamá me vestía de charrito para los bailables de 10 de mayo; mi titulación de licenciatura y de maestría; mi protesta al cargo de Juez; mi boda con mi amada esposa Busi; mi primer y único hijo; la boda de éste y el nacimiento de mis nietos; las bodas de mis hermanos; mis suegros con sus comidas en la terraza de su casa; todos mis amigos y los momentos más increíbles que pasé con cada uno de ellos; aquélla perra Leslie que tanto quise hace más de 50 años y con la que aprendí a cuidar a un ser vivo; de mi primera casa; de mi hijo y su esposa; de los hijos de mis hermanos; de todo lo que he vivido en la vida. Al estar repasando las páginas de la memoria de mi historia derramo una lágrima; me lleno de recuerdos de muchas personas y de las vivencias con ellas; empiezo a sentirme aún más nostálgico y melancólico.

En una última reflexión pienso que fui feliz, muy feliz; tal vez más de lo que hubiera querido pues ahora extraño tanto a todos y a todo. Se ha ido poco a poco la vida y a la vez muy rápido y con ella los seres que amé: abuelos, padres, suegros, dos hermanos, algunos o casi todos mis amigos, mi perra; muchas personas que compartieron la vida conmigo y que en su momento dejaron consejos y enseñanzas que me sirvieron para hacer más llevadera mi vida.

Cierro los ojos y empiezo a sentir un frío intenso que recorre todo mi cuerpo con cada recuerdo que viene a mi memoria, sé que es hora de descansar, por fin, ya que empiezo a sentirme tan distinto y tan distante de esta vida a la cual ya no pertenezco, la mía quedó atrás, la rebasé. Siempre quise llegar a viejo, en realidad lo anhelaba aunque nunca pensé lograrlo, pues siempre viví con miedos y con angustias, sí fui feliz pero aún así siento que no viví como tenía que hacerlo. No obstante me siento satisfecho. Ahora sólo me resta descansar.

Espera ¿Piensas descansar sólo? – Se escucha una voz en la entrada de la habitación.

Este, es que yo…- traté de responder.

Durante años hemos descansado juntos, no me excluyas de este momento, fue nuestra ilusión dormir juntos hasta el último momento, ¿no lo recuerdas?- Me interrumpió su voz, entrecortada y cansada por la edad.

¿Sabes? Gracias por compartir tu vida conmigo, por llenarla de amor, te amo como el primer día. Le dije a mi esposa Busi que se acomodaba en nuestro viejo sillón y recargaba su cabeza en mi pecho.

Y yo a ti - y con un beso cerramos nuestros ojos ese día, el día de mi cumpleaños 88.

Sólo sentimos como nuestros dos nietos, nuestro hijo y nuestra nuera, nos taparon del frío acomodándonos la frazada que se había deslizado por nuestras piernas hasta caer, suavemente, al suelo.




Joel Ojeda

miércoles, 28 de enero de 2009

Lunes 27 - 11 am: Confirmar cita en STASIS.



Hoy tengo cita en STASIS, como cada mes. Me desperté temprano, pero pasé una hora recostado mirando el centro galáctico en el holotecho de mi habitación; la violencia cósmica siempre me ha relajado; hace lucir mis problemas como lo que son: insignificantes. Aún así, el cansancio que he sentido últimamente no se desvanece.

Después ordené mi desayuno, pero apenas y probé bocado. Luego salí al balcón de mi alcoba, que da directamente al bosquecillo que rodea los cuidados campos centrales del complejo en donde vivo. A lo lejos podía ver las canchas de tenis y la enorme alberca olímpica, ambos vacíos como de costumbre. En cambio, las bancas que rodean el lago ya estaban repletas de su población habitual. Algunos grupos que charlan pausadamente, sin prisas. Unas cuantas parejas por aquí y por allá, caminando alrededor del lago artificial, y en mayor cantidad, los solitarios; los que, sentados bajo un árbol o sobre una piedra, toman el sol mientras miran fijamente a lo lejos, recordando otras épocas. Todos lo hacemos en mayor o menor medida, pero ellos se han abandonado completamente a su pasado. No los culpo, nadie lo hace.

Me dirigí a mi pequeño estudio y entré al VNodo (tengo uno de los modelos más avanzados, es el único hobbie que he tenido en años). Inmediatamente la conexión se activó y me vi rodeado –bombardeado, mejor dicho- por las actualizaciones diarias. No entiendo como de un día para otro un mismo programa puede quedar obsoleto. Aunque últimamente son cada vez más las cosas que no entiendo.

Navegué (perdón, aun después de tantos años sigo usando arcaicismos) por el pequeño universo virtual, o mejor dicho, por la pequeña región virtual que frecuento. Desde hace algunos años mis vagabundeos se han reducido; no sé, todo lo demás me abruma, me confunde.

En fin, mi pequeño avatar visita e interactúa con otros como él. Han pasado años y aún no me acostumbro a su aspecto; soy yo, realmente soy yo, pero por más que lo miro, no me veo en él. Muchas veces he pensado en modificarlo, tal vez lo haga pronto.

Me canso rápidamente, de nuevo ese dolor de cabeza. Los estudios no muestran nada, obviamente. Estoy tan sano como puede estarlo un hombre de mi edad. Ese pensamiento me obliga a salir del VNodo –me cuesta trabajo, siento las articulaciones rígidas- y me dirijo al baño. Escojo un ligero chorro desde arriba –no me gusta el modo multidireccional, demasiado caótico para mi gusto- y me quedo inmóvil un rato.

Aquel pensamiento vuelve. Con una orden de voz, el cristal frente a mí se convierte en una superficie reflejante. Me veo desnudo de pies a cabeza. El agua cae sobre el cuerpo que tengo desde hace décadas; el mismo cuerpo que tenia hace cincuenta años, un cuerpo joven.

No me siento cómodo.

STASIS logró convertir el sueño del hombre en realidad: rejuvenecer y detener el deterioro de las células del cuerpo humano. Desde hace años la humanidad, en conjunto, luce como un anuncio publicitario de modas. Los abuelos lucen tan jóvenes como sus hijos, como sus nietos. La edad, como concepto, ha cambiado mucho, excepto en un punto.

Las células del cuerpo pueden ser rejuvenecidas, pero no así la psique humana. Tengo ochenta y un años, me siento de ochenta y un años, no importa que mi cuerpo tenga treinta y uno. Aún la flexibilidad y adaptabilidad mental terminan por anquilosarse, por entumecerse. No importa que mi cuerpo esté en perfectas condiciones; mi mente está cansada; sabe que tengo que sentirme cansado, adolorido, gastado. Y ante eso, ningún avanzado tratamiento medico puede hacer nada.

Me visto lentamente y salgo de nuevo al balcón. Miro a la gente que llena el parque. No me dejo engañar; aunque todos están en la plenitud de la juventud, por dentro todos son igual de viejos que yo. Aunque oficialmente vivimos en un club campestre ultramoderno, todos, en el fondo, sabemos que no es más que un asilo de ancianos.

Eso soy, un anciano atrapado en el cuerpo de un joven, atrapado en décadas de experiencias; en años y años de recuerdos de amores, de amigos, de alegrías y dolores pasados. Un hombre no debería vivir tanto, no es justo. Deberíamos nacer, sufrir, gozar y después entregarnos al descanso y al olvido de la muerte. Detener el envejecimiento del cuerpo mientras se permite el de la mente forzosamente debe tener consecuencias. Las altísimas tasas de suicidios así lo indican. Nuestra mente no está lista para la inmortalidad, aún no.

Lo he decidido. Cancelare mi cita en STASIS, esta y todas las que siguen. Tengo que dejar que mi cuerpo alcance a mi mente, tal vez así me sienta feliz de nuevo.


lunes, 26 de enero de 2009

2059


El tema de esta semana es hacer un post en el 2059. O cómo lo publicaríamos si hoy fuera ese año. Lo aclaro para aquellos perdidos que no han despertado de la borrachera del fin de semana.

En el 2059… ¿Existirán los blogs? ¿Qué formato tendrán? Esto es, sin duda, un reto creativo muy interesante. No sólo en el aspecto tecnológico que como computita me atañe, si no también en la persona –que si aun existe- sería yo.

Sin embargo, estos últimos días se han formulado en mi cabeza algunas preguntas sobre el cómo y qué de mi blog. Esto, a consecuencia de haber salido del closet bloggero, lo que me hizo receptora de adjetivos calificativos tales como egoísta, egocéntrica y ególatra. Fui acusada de utilizar los acontecimientos de mi vida para tener que escribir y, de esta manera, incrementar mis seguidores y mi ego. Acusación que se convierte en evidencia –o al menos una parte- al escribir estas últimas líneas.

Internet y la gente que he conocido por este medio me ha cambiado la vida. Literalmente. Tanto la gente que conozco en vivo como los que muy probablemente nunca conoceré. Que me han hecho leer algo que me llevó a algún lugar o reaccionar ante algunas líneas. Situaciones que van más allá de una peda o una anécdota chistosita.

Sé que lo mismo pasa en la vida" fuera de la red", pero tengo la certeza que en un abanico mucho más reducido. Sin embargo, lo que busco en la red es lo mismo que buscaría fuera de ella. Así que, en la esencia, sigo siendo yo.

En el 2059, todos tendremos en el baúl de nuestra memoria diferentes cosas. Lo importante es decidir que almacenar. Yo quiero tener viajes, pasión, libros, música diferente. Quiero reinventarme, contradecirme y no tener miedo al futuro.

Sin embargo, vivir en este constante coitus interruptus que subtitula el very rutinary de mi blog no es fácil. Y sé como remediarlo, pero la solución no me convence. ¿Y saben que? No se me da la chingada gana.

No tengo ni puta idea si lo lograré. No sé rumbo que mi blog tomará o si el closet en el que ahorita lo tengo se abrirá. Tampoco tengo una idea muy clara de lo que voy a hacer con mi vida. No sé como será un post mío en el 2059.

Lo único que sé, es que lo escribiré. El formato no importa.
Blogalaxia