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viernes, 14 de noviembre de 2008

Prostituta


Préstame tu máquina del tiempo que
al cabo tu ni la vas a usar, sé que tienes miedo
a disolverte y perder tu extraña identidad.

Rockdrigo González



La maestra Lupita no soportaba que yo supiera más que ella, y que se me notara luego luego que no iba a terminar casada y embarazada de un tortero ni dando clases en una primaria de tabicón peludo. La muy imbécil no aguantaba que la corrigiera, que le explicara que "si" no se acentúa porque es una conjunción y ps porque así viene en el diccionario, ni que le dijera que Austria no era lo mismo que Australia, ni que le informara yo muy amablemente que Cozumel no es un estado sino una islita. Detestaba que yo sacara puros dieces y que fuera yo tranquilona y ñoña y por lo tanto no poder ponerme un dedo encima.

Pero un día llegó su oportunidad de vengarse. Como era pseudo-buena-onda, le platicábamos cosas. Un día le contamos que estábamos risa y plátique con Chuchito, el hijo saludable y buena onda del conserje monstruoso que se parecía a Hagrid pero en malvado, en el puesto de nieves que atendía todos los días a la hora de la salida. Y que sí que regálame nieve, ándaleeeee Chuchito, Chuchitooooooo, ándale, y me hago tu novia. Jijiji jojojo jajaja, Chuchito nomás se sonrojó y dijo "yaaaah estate" y no me regaló una nieve, y yo al final se la compré porque ps era puro cotorreo.

La muy rastrera Lupe se guardó la información para atacar días después. No me acuerdo con qué pretexto, pero de repente hizo que yo me pusiera de pie en medio del salón. Y ahí lo dijo, frente a todos: eres una prostituta, le dijiste a Chuchito que te hacías su novia a cambio de una nieve, eso no tiene otro nombre, es pros-ti-tu-ción, y es una prueba de que eres una basura humana. Eso dijo, así lo dijo, lo dijo sí que lo dijo. Y yo que era totopa e inocente ni siquiera estaba muy segura de cómo funcionaban las putas, pero de que sonaba gacho, ps sonaba gacho, y nomás me puse roja roja y ni chisté.

No mamarrrr cómo me arrepentí de no haber hecho nada. Yo era la consentida de la directora, era la de los dieces que hablaba bonito, la de los concursos entre escuelas, la que dibujaba padre. Pude haber hecho un escándalo sólo por el gusto de joderla, pude haber hecho que la corrieran y ahora estaría diciendo con orgullo: yo hice que corrieran a mi maestra de primaria.

Si tuviera una máquina del tiempo, le armaría la de San Quintín, escribiría cartas a periódicos, conseguiría un abogado baratón, me haría la MUY ofendida, lloraría, exigiría que me pagaran el loquero de por vida. O por lo menos le contestaría: no sé qué es la prostitución, ¿me explicas?

Puaj.





Luces... cámara...


Si en verdad hubiese un aparato que hiciera que las cosas volvieran atrás… ¡qué diferente sería mi vida! No estaría en este momento recapitulando todo, lo hecho y lo que dejé de hacer. No estaría queriendo descifrar todo aquello que no entiendo en qué momento pasó, que sigo aquí, esperando a que la compasión, o el hartazgo me devuelvan mi vida de regreso.


Siempre nos sentimos intocables, creemos que podemos aventar carretadas de mierda al cielo y
salir inmaculados… ¡que grave error!


Quisiera decir mil cosas más, pero ya no puedo, ya no me van a dejar… y es mejor que haga lo que me piden… ¡no me quiero morir!... ¡que alguien me ayude!...

Y mientras suplico el milagro… sigo AQUÍ.

jueves, 13 de noviembre de 2008

....máquinas.


Cuando me dijeron el sorprendente tema de la semana, dije: fácil. No lo pude evitar, el tema me atrajo como un mosquito a la luz, como una monja a la cruz, como un lanchero a Veracruz…

Pero por el momento mi sesera es incapaz de teclear sobre historias de amor imposibles, y embarazos no deseados...

Máquina del tiempo. Concepto bastante enredoso, engorroso. Protagonista de innumerables historias de corte sensacionalista y futurista, escritas en su mayoría por un profesionista con aires de perfeccionista. Y la verdad es que es una idea bastante explotada...un chingo de películas malhechas, algunos libros interesantes, uno que otro blog... (Si).

La cosa está en que es un tema exquisito, particularmente fácil; todos quieren una máquina del tiempo caraja madre...colores, formas y sabores varían (ya sea con forma de licuadora, aspiradora, y de más artículos domésticos) y está el hecho de que atrae a numerosos pseudoescritores (con ínfulas de macho alfa y todopoderoso?) que buscan brindar frescura, construir algo innovador…

Si no fuera por ellos y sus interesantes servicios (mucho muy interesantes), Jesucristo Crucificado, Marty McFly, Evan Treborn, Harry Potter y otros personajes quedarían atascados en el mundo fantástico de la ciencia ficción.

El sentimiento que invade al ver como los héroes quedan liberados por la oportuna intervención de este invaluable aparatejo es indescriptible...todo es rosita, pura felicidad...

Pero a veces confunden.
Que si eran diez minutos, no quince. Que si cuando viajas al pasado no puedes cambiar las cosas (No, no puedes) porque es el destino. Que si el destino existe. ¿Qué dice Urantia al respecto? ¿Qué es Urantia? ¿Existe Dios? ¿Existo yo?
Es jodón y ya. (Si).
Puedo imaginarme qué pasaría en caso de que contáramos con semejante dispositivo. Sería la sensación y en un tiempo más lo odiaríamos como a veces odiamos el teléfono, las cafeteras, la báscula, y el SimiCondón.
...
Puedo decir que me parece más atractiva la idea de vivir sin alborotarnos la existencia (al menos de aquí a diez años) y claro, sin olvidar el tan usado hubiera, que nos joroba cada minuto.

Confusión Temporal.



La habitación se llena de ruido de truenos y luz brillante, pegas un brinco a la cabecera y desde la cama medio intentas abrir los ojos para identificar la causa del desmadre que interrumpe tu sueño con Scarlett Johansson en pelotas, pero las lagañas y el resplandor no te dejan ver bien, colocas la mano derecha extendida sobre las cejas para buscar la causa sin que te quedes ciego, de seguro la maraña de cables que tienes atrás de la TV y que nunca te dignaste acomodar ya provoco un corto, nueve clavijas en el mismo enchufe enlazadas con alambritos sueltos no podían traer nada bueno…

Al fin la luz disminuye su intensidad y el ruido cesa, solo para revelar que frente a ti hay un anciano vestido algo así como los timbiriches en el rencuentro, ósea bastante ridículo para su edad, con un traje azul y amarillo chillón y un cinturón atascado de foquitos, piocha blanca de chivo…

Oo…ahhhhlaverga…

-Levántate…

-¿Satán?

-No pendejo, soy tu yo del futuro…

-¡Lo sabía!, ¡a huevo!, sabía que esa madre que nos vendieron en la fiesta de ayer no era nada saludable, genial, finalmente lo conseguiste, te metiste algo de dudosa procedencia y en consecuencia se te treparon los animales al cerro, cu cu, cu cu… pero nada más que vea al mollejas le voy a romper su madre…

-No, reverendo imbécil, yo soy tu, solo que vengo del futuro, he venido a decirte que estas desperdiciando tu vida…

- ¬¬ a ver, ¿Quién putas dices que eres?, ¿no basta con mis padres, el jefe del trabajo, mi vieja, los malandros de las entradas?, ahora hasta yo mismo me vengo a cagar por adelantado…valgo madre.

-La vida que llevas no es saludable ni remotamente productiva, no te va dejar nada bueno.

-Si mama…, no, a ver, espérate, si eres quien dices que eres…parece que logre viajar en el tiempo, eso esta mega chingonsisimo, ¿Cómo que mi vida no me trajo nada bueno?...

-No creerías lo que vas a tener que hacer para poder realizar este viaje…

-No creo que sea peor de cuando el manco de afuera del metro me pidió que lo llevara al baño y le ayudara.

-Créeme, es peor, mucho peor… y con mas pelos, bueno, el caso es que para que no termines haciéndonos la vida una mierda a los dos he traído una lista de tareas que debes realizar, debes cumplirlas todas y cada una, con eso habremos logrado cambiar lo que será tu patética historia.

-¿Qué no se supone que me tienes que llevar a ver mi pasado y el futuro para que luego me arrepienta y un niño cojo cene pavo?

-Esos son los espíritus de la navidad pendejo, ay pinche pedazo de bestia…

-Ah, ya, vale…a ver, presta, deja le hecho una hojeada a la lista


Ay amasita…

1.- Tener una vida social, declararte antisocial pero saliendo a divertirte con tus amigos, para despistar.

2.- Comenzar una estricta dieta a base de alcohol.

3.- Bajarle las viejas tus amigos.

4.- Cogerte a la mama de uno de tus amigos para alcanzar el nivel "Grand Master hijo de la chingada cabrónius maximus".

5.- Leer muchos libros de ciencia ficción.

6.- Rentar las películas de los libros que leíste, lo que básicamente es hacer lo mismo en menos tiempo, con mejores efectos especiales, luego quejarte por que cambiaron la trama y platicarles el libro y la película a todos spoilereando los finales.

7.- Vaciar la Papelera de Reciclaje.

8.- Empezar un blog con filosas y agudas críticas sociales, ensayos, humor sofisticado y reflexiones pseudo-filosóficas.

9.- Enviar decenas de mensajes diarios al twitter con tu celular.

10.- Odiar a los hijos de puta que te bombardean con mensajitos de texto.

11.- Conocer en persona gente de Internet, excepto a chica_mami_sexy6969, que en realidad es un negro y fornido científico loco radical extremista con deseos de viajar en el tiempo.

12.- Hacerte otro mail, cambiar tu número de teléfono y comprar un arma de fuego, jurando jamás volver a conocer en persona a nadie de Internet.

13.- Aburrirte del blog al y abandonarlo, luego abrirlo otra vez pero pasártela gran parte del tiempo jugando al Xbox360.


-Oye… ¿No se te hace como que es mucho trabajo?

-¡Cállate!, no seas huevón, lo hago por tu bien, ahora debo irme me espera un negro en el futuro, digo, un negro futuro, bah, no olvides hacer lo que te dije al pie de la letra y tu vida será exitosa y feliz… nos vemos, me despido, hasta nunca… Luis, nada más.

-Espera, ¡oye……. Cabrón espérate….! No mames…!

Ruido de truenos y luz brillante…. La habitación se queda vacía oliendo a pachuli # 5…

-Yo soy Zero, ¿quién chingados es Luis?



Zero.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Culpa.


       Todo es mi culpa. Y es mi culpa por no haberme explicado bien. El Profesor –todo el mundo lo conoce como el Profesor- podrá ser el genio más grande que haya existido jamás, pero también cumple cabalmente con el estereotipo del científico extravagante. En su caso, la extravagancia se reduce a una actitud hermética y desconcertante. Aunque uno lo este mirando a los ojos, nunca es seguro si le esta poniendo atención o simplemente su mente esta trabajando en algún proyecto tan alejado de nosotros como nosotros lo estamos de su intelecto.

       Fue en la reunión anual del Consejo cuando le comenté sobre el interés que tenia la Agencia en la posibilidad de construir una maquina del tiempo. El profesor me miro a los ojos y después de meditarlo unos segundos, dijo muy serio:

        —Podría intentarlo. Sí, podría.

       Le pedí que me mantuviera informado y archivé el tema en mi memoria. Pasaron un par de meses hasta que recibí una llamada. Era el Profesor, muy brevemente explicó que había desarrollado la teoría para la construcción de la maquina del tiempo y que ahora solo necesitaba los fondos. Inmediatamente le prometí todo el dinero del mundo. Claro, ¿Qué importancia tiene el dinero cuando existe la posibilidad de viajar por el tiempo? El solo imaginar las posibilidades tenía a los altos mandos de la Agencia frotándose las manos. Yo también lo hacía, pero por otras razones. En realidad, toda la idea del viaje en el tiempo fue cosa mía; soy un historiador aficionado y tengo una predilección por los filósofos griegos, Sócrates en especial. Si todo salía como lo planeaba, mi primer viaje sería a la antigua Atenas.

       Por eso, cuando después de dos años de desarrollo, el Profesor me informó que la maquina estaba lista, mi corazón latió con fuerza. La Agencia organizó una demostración inmediatamente. Aquel fatídico día el laboratorio estaba a reventar. El Profesor, haciendo gala de su hermetismo, no había dado muchos detalles sobre el funcionamiento de la maquina, pero si él decía que funcionaria, funcionaria.

       La maquina estaba en el centro de una habitación enorme. Por si sola, no era muy impresionante, supongo que se debía a que nadie sabía realmente que esperar. Aquel complejo bloque de instrumentos, cables y pantallas no se diferenciaba mucho de cualquier otra maquinaria de laboratorio, pero no permití que eso aminorara mi excitación.

       El profesor anunció que la prueba estaba lista para comenzar. Sin mucha ceremonia, se instaló detrás de una consola de instrumentos e hizo algunos ajustes. Después dijo:

       —Secuencia iniciada, la maquina comienza a funcionar….ahora.

       Nada sucedió.

       Hubo murmullos generalizados, pero el Profesor no se inmutó, seguía vigilando los controles y haciendo ocasionales ajustes. Me acerqué a él y le pregunté que estaba pasando.

       —Profesor, ¿Todo anda bien? —dije cautelosamente.
       —Perfectamente, la maquina funciona y los parámetros están dentro del rango que esperaba. —respondió tranquilamente.
       —Pero…¿Qué es exactamente lo que está haciendo? Imaginé que mandaría o traería algún objeto del pasado, o que abriría una especie de portal, que sé yo. O dígame, ¿Es que todo el laboratorio está viajando en el tiempo? —pregunté súbitamente emocionado.
       —¿Viajar en el tiempo? ¿De que está usted hablando? —respondió confundido.
       —¡Estoy hablando de viajar en el tiempo, Profesor! ¿De qué otra cosa podría hablar?
       —¿Está usted loco? Viajar en el tiempo es imposible, cualquier idiota lo sabe.
       —¿Imposible? ¡Pero usted dijo que había desarrollado la teoría! ¡Construyó la maquina y dice que está funcionando! —dije al punto de la histeria—. ¿No es una maquina del tiempo?
       —¡Claro que es una maquina del tiempo y por supuesto que está funcionando! —exclamó el Profesor agitado—. Según mis cálculos, para el final del día deberíamos alcanzar los quince segundos.
       —¿Quince segundos de qué? —pregunté completamente confundido.
       —De tiempo, ¿De que mas? —respondió como si fuera la cosa más obvia del mundo.
       —¿De tiempo? ¿De que está usted hablando? —dije mientras lo señalaba con un dedo tembloroso.
       —Estoy hablando sobre los segundos que la maquina del tiempo irá creando. Si todo marcha bien, debería producir un par de minutos a la semana. El ritmo puede variar, claro, el tiempo es algo muy subjetivo —dijo con una mirada en los ojos que demostraba que su mente ya empezaba a trabajar en otra cosa.
       —¿La maquina produce tiempo? —pregunté con los ojos abiertos como platos.
       —¡Por supuesto! ¿No era lo que ustedes querían? —preguntó con un aire de total inocencia.

       No dije nada. Después de eso vino el escándalo.

       El proceso no puede ser detenido. Aún apagando la maquina, el tiempo sigue creándose. El Profesor intentó explicar algo sobre el flujo del continuum temporal o alguna cosa por el estilo, pero solo él lo entiende. Desde entonces la maquina ha estado agregando segundos al día todos los días. Claro, por ahora la gente está feliz con un par de horas extra, tienen más tiempo para dormir, comer o trabajar, según sea su preferencia. Pero sospecho que nadie ha pensado en las consecuencias a largo plazo, a muy largo plazo. Y cuando, dentro de algunos años, alguien comprenda, ¿A quién van a culpar?

       A veces creo que debería imitar a aquel filósofo y beberme un buen trago de cicuta. Tal vez algún día lo haga, desgraciadamente, tendré mucho tiempo para decidirme.

martes, 11 de noviembre de 2008




1. Si tuviera una máquina del tiempo regresaba a cuando Jorge Ortiz de Pinedo era un bebé y lo hurtaba y arrojaba al peor de los caños. Lo culpo directamente de la depresiva propuesta humorística que en el país sobresale y hace que la gente con talento no cobre cheques ostentosos.

2. A mi madre apenas ayer le reclamaba que no me haya dado a luz en la época medieval. Pero lo digo más por postura que por otra cosa, el mundo siempre ha sido la misma chingadera reproduciéndose en hojas calca cada vez más desgastadas. Antes te morías porque el caballero negro estaba ebrio y sacaba la espada dando tumbos a lo guey hasta degollarte accidentalmente, ahora mueres porque te cae un helicóptero encima.

3. Lo que pasa es que la idea inicial de tener un máquina del tiempo se cifra en alcanzar dos fines muy distintos: cambiar los hechos o presenciarlos. En el segundo caso, creo, una máquina del tiempo no superaría la imagen mental que ya tenemos de las cosas. Quiero decir: la Antigua Grecia debe ser terrible, asquerosa y maloliente. No ya bien filmada como la hemos visto en incontables películas. Es decir que el cine y su imaginaria audiovisual sin duda ha conseguido hacer que una máquina del tiempo sea algo pragmáticamente obsoleto. Los barcos piratas, la belleza de la egipcia aquella, los grandes ejércitos bien comandados, Palacio de Bellas Artes en construcción, el rey Pelé marcando un pase al hueco. El pasado está mejor desde el presente mismo. Filmado desde el presente mismo.

4. Todo lo anterior asumiendo que el pasado no es un invento y los libros de texto están repletos de mentiras que un par de gobiernos ociosos confeccionaron con un par de dados y varias patonas, prostis. O mejor aún: imaginemos que la historia de la humanidad es un complot y realmente somos una especie de entretenimiento truman-showesco de aliens o dioses adolescentes. Entonces viajar en el tiempo sería regresar a una nada de pergaminos y tinteros vaciándose, un delirio de espacios sin contendido o de imaginación desbordada (muy similar a las sesiones en que se pactó el contenido de nuestro viejo amigocho: la Biblia); bien loco, weee…

lunes, 10 de noviembre de 2008

Ejercicio 6: Máquina del tiempo - Falso Profeta


Sólo una persona alrededor del mundo ha conseguido la hazaña de retroceder en el tiempo para recuperar a su chica y poder hacerle miles de hijos: Superman.

Él no necesitó de una máquina que generara agujeros de gusano que le transportaran al pasado, ya que, cuando se puso a dar de vueltas alrededor del mundo superando la velocidad de la luz, había regresado el tiempo suficiente como para salvar a Luisa de la muerte. Así que no solo era un tipo fortachón que podía cargar cinco pianos en su espalda o quemar cheques sin fondo con su vista de rayos x; ni tampoco era solamente una cara bonita, como yo; el superhombre tenía un pleno conocimiento de relatividad espacial, mecánica quántica y una capacidad geométrica extraordinaria como para evitar el choque con un cometa o un pájaro, pasándose por la ingle la mecánica newtoniana y la indeterminación de Heisemberg . Y no sólo eso, imagínense la cantidad de abdominales diarias que hacía para que su cuerpo no se contrajera mientras viajaba a la velocidad de la luz. Qué tipo tan cabrón. En serio que una de las personas que más admiro es superman.

Sin embargo muchos científicos ponen en duda la existencia de superman.

Otros más escépticos declaran la imposibilidad de viajar en el tiempo, primeramente porque lo que se necesita antes que nada es un volskwagen que viaje a la velocidad de la luz como el de Nemo, además de que la materia se desintegra al moverse a esa velocidad. Pero bueno, supongamos que el vocho tiene rines cromados antidesintegración. Entonces viene el problema paradójico de que un cambio mínimo en el pasado podría ser devastador en el futuro. Aquí entra la teoría más estúpida del mundo, que dice que el aleteo de una mariposa en nueva york podría causar una tempestad en Japón, o algo así: la teoría del caos. ¡Pff! Qué mamada. “¿Qué pasaría si uno viaja al pasado y mata a su abuelita? ¿Cómo habría podido nacer en un principio?”. ¡Pues en un principio a quién se le ocurre ir al pasado para matar a alguien y ver qué pasa en el futuro! Solamente a José Luis Ávila Herrera, que en la vida real sí es un homicida, en serio, busquen en google: “Asesinadas en ciudad Juárez”, y lo primero que sale es una fotografía de él con un cuchillo en la boca. Pero volviendo a lo mismo, algunos físicos teóricos sugieren la idea de universos paralelos para cuando ocurran este tipo de paradojas. Es decir, que cada vez que uno mata a sus progenitores, un nuevo universo se crea en un nivel quántico que se divide para cubrir cada uno de estos cambios.

No creo que el universo haya durado tanto tiempo nada más porque sí. Ya mero va a dejar que cualquier monigote modifique el espacio-tiempo a su gusto solo porque quiere ver qué tanto cagaban los dinosaurios.

Si yo pudiera viajar en el tiempo me llevaba un cuaderno con los últimos 10 premios mayores que resultaran ganadores en la lotería para dárselo a mi yo del pasado. ¿Sin embargo qué pasaría con mi antiguo universo donde tenía una casa sin alberca y un pantalón con hoyos en las bolsas? ¡Nada! Simplemente me hubiera quedado valiendo verga en un mundo paralelo al mío en el cuál aún no existe la tecnología suficiente como para regresarme a mi universo. Mi otro yo se haría millonario con los billetes de lotería premiados y quizá me invitara a vivir en su mansión de oro. Pero mi mundo, de donde vine, seguiría exactamente igual. Esto es algo que me parece totalmente inconcebible de lograr, una fantasía más irreal que una novela de televisa y otra de J.R Tolkien. Es como poner un espejo frente al otro y ver cuántas miles de veces se repite. De allí nunca va a pasar.

Solo hay una manera firme de cambiar el presente de acuerdo con los sucesos del pasado: el aprendizaje. No se debe de pisar la mierda dos veces en el mismo lugar. Acepta lo que eres y lo que tienes, deja de desear que las cosas hubieran sido diferentes porque jamás conocerás una máquina del tiempo. “¡Ay, ay! ¿Por qué nunca tuve hijos?” “¿Por qué la dejé ir?”. ¡Pff! Deja de llorar como bebé, aprende de tu error y búscate otra de tu mismo universo. ¿Quieres cambiar tu pasado? Entonces la nostalgia es el combustible y la imaginación es tu máquina del tiempo. El arrepentimiento guárdalo para Diosito.


* * *

Por cierto. Alguna vez escribí sobre viajes en el tiempo, si los quieren leer, aquí están:


vago del tiempo
Viaje en el tiempo con Profeta Labs.

Vete al sur


Un piso en Atocha no queda tan cerca del cielo, pensaba al entrar a esa vieja estación. La máquina había hecho lo suyo, me encontraba en las coordenadas y el día el correcto. Ahora sólo me quedaban 20 horas para hacer lo mío. Más que suficientes.

Había vuelto. El vivero, las tortugas, los top manta, el cielo azulísimo. Todo estaba ahí. Faltaban sus besos, mi sonrisa que enseñaba todos los dientes y sobre todo, faltaban sus dedos dibujando mi escote mientras me tomaba un cortado en la barra de esas islitas con café.

Pagué un euro y medio por el café (una ganga) y una sonrisa melancólica se dibujó en mi rostro ante el ¡Venga, guapa! del cantinero. Vi mi backpack naranja solo junto a esas bancas. Nunca había sido muy cuidadosa y las veces que perdí algo, me estaba esperando en la zona de “objetos perdidos”. Por eso es que esa pobre mochila sucia lucía tan abandonada. En un rápido movimiento la tomé y subí al tren rumbo a Sevilla. Ese bulto pesaba más de lo que recordaba.

Ya instalada en mi asiento de segunda clase, abrí la maleta. Hasta arriba encontré un Teddy Bear -Que raro, pensé- y con enorme curiosidad y prisa espulgué para que más hallaba. Una falda azul con vuelo y unas tanguitas con la leyenda “kiss me maddly”. -Muy sexy- pensé con una sonrisa torcida y me lo medí -muy pequeño para estas caderotas- .

El inventario que uno carga en una maleta dice más de ti que lo que tienes en casa. Esos siete, diez kilos serán tu vida un tiempo y hay que encontrar la manera de apachurrar bien lo indispensable, por eso me sorprendí tanto al encontrar ese oso de peluche.

El AVE aceleró y apenas me di cuenta cuando ya estaba en los suburbios de Madrid. En el 2007 y a 200 kilómetros por hora, era de los trenes más rápidos. En los de mi tiempo, sólo al arrancar es posible ver algo más que una mancha en movimiento.

¿Que mas hay? Una foto con dedicatoria me hizo envidiar a sus amigos. Un libro de Poncela y un encendedor. ¿Ya fumaba? una cajetilla lo confirmó. Recordé el placer que era fumar después de comer o con un café. Me maldecí por haberlo dejado. ¿Para que?, si al final lo que me ha de matar no es un enfisema.

Seguí espulgando con ansiedad. Cada objeto desempacado me indicaba que pertenecía a una persona muy diferente y lejana a mí. Sin duda, ella era alegre, desinhibida y con un gran futuro por delante.

Encontré su pasaporte lo comparé contra el mío. Mismo nombre, misma fecha de nacimiento, diferente cara. Su foto gritaba felicidad y la mía amargura. Y no eran las arrugas. Guardé todo antes de comenzar a llorar.

Sólo me queda esperar a mañana. Esperar haber activado las reacciones correctas al volver en el tiempo y nunca conocerlo.

Y no terminar refundida 30 años en una cárcel catalana.

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