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domingo, 6 de junio de 2010

El timing lo es todo

- ... es que no estoy lista para ti ahorita, para alguien que me quiera de la manera en que tu me quieres... ¿me vas a esperar, me vas a esperar a que esté lista?
- Sí, claro que si.

Con semejante jalada le salí. Y estoy segura de que la retribución kármica de lo anterior fue hace unas tres semanas que me soltaron lo siguiente:

- Es que tengo amigos de toda la vida, pero no tengo novias de toda la vida.
- O sea... ¿me estás diciendo que no quieres andar conmigo... para no terminar conmigo?
- Sí, algo así, sé que suena estúpido pero sí.
- Si te das cuenta de que tú prácticamente andas conmigo, ¿verdad?
- Si, ya sé... es que no tuve que haberte conocido en este momento, te tuve que haber conocido a mis 31 años, porque ahorita sé que echaría las cosas a perder.

Con semejante jalada me salió.

La realidad es que así como yo le dije que no estaba lista para él sabiendo que el "ahorita" es una forma muy cortés de "nunca", a mi me dijeron lo mismo, un poquito menos polite.

La vida son instantes, y es el ahora-ahorita-ya. Yo por eso no uso aretes, y mucho menos reloj.

domingo, 27 de septiembre de 2009

El lado oscuro

Puede que hayas nacido en la cara buena del mundo
yo nací en la cara mala, llevo la marca del lado oscuro.
No me sonrojo si te digo que te quiero...

De las peores cosas que te pueden pasar en la vida es conocerlo. Porque te carga la chingada. Te lo digo porque ya lo conocí, y definitivamente ya me cargó.

¿Nunca te ha pasado? Es decir, eso de conocerlo, al hijo de puta que es tu misma pero diferente. Y no diferente bueno de tu y yo nos complementamos onda JerryMaguireyouhadmeathello... No no no darlin' esto siempre es más complicado. De esas veces que al que se aventó tu guión lo agarraste high y te inventó "al personaje", y no sólo eso, te lo puso enfrente, como diciendo "A ver si es cierto que tan gallito" Eso sí, en el sorteo le tocó el camino de las piedritas, pero el resultado es exactamente el mismo. Y cuando alguien es tan tu, no te queda de otra más que pertenecerle a él. Al menos en idea, en teoría, o de ratito.

Todos tenemos un lado dark, ¿no? Tu cabecita llena de malas ideas, de malos pensamientos, de cosas que no deberías de desear, como a la mujer de tu prójimo, o que tu ex novio maldito contraiga herpes genital.

O cuando haces trampa en el turista, o le echas tierra al compañero de trabajo que quiere el mismo puesto que tu. Cositas malas, ya sabes, por las que las monjas te condenaban al infierno. Eso sí, cada quien a su nivel. No es lo mismo comerte las uvas en el Soriana que ponerle agua oxigenada al shampoo de tu roomie porque otra vez se chingó tus mandarinas.

El otro día me dijeron algo muy bueno, hablábamos de los ex's, y de que hoy era un buen día para aventar ladrillos sobre parabrisas, y alguien decía "No, lo que más cala es la indiferencia" A lo que una de mis amigas contestó:

"¿La indiferencia qué? La venganza ES venganza."

Ovación de pie.

Lado oscuro, todos nosotros. Porque al menos lo pensamos, aunque no lo hagas, la mayoría de las veces se queda en la pura idea, y la idea es deliciosa, antojable y divertida. A todos nos gusta, en diferentes dosis y presentación, lo que no debe de ser.

y que me dejes o te deje eso ya no me da miedo...

domingo, 13 de septiembre de 2009

A que no sabías


Que los reyes magos son tus papás. También el ratón de los dientes.

Que la primera vez nunca es lo que tú esperabas, para bien o para mal.

Que el amor no es como la gripa, no se contrae y definitivamente no se cura.

Que puedes esperar muchas cosas, y desear tantas otras. Y muchas no las tendrás.

Otras tantas seguro sí.

Que las aspirinas y el alcohol no son más que placebos.

Que al que escribe el cuento que es tu vida le da por malviajarse en domingo.

Que los finales son finales.

Aunque eso último tengas que comprobarlo varias veces, muchas veces, hasta que lo sepas. Y aún así...

domingo, 9 de agosto de 2009

Me gustan las fichas


La Santa, La Mártir, La Puta, La Idiota... ¡Lotería!

Al que madruga dios lo ayuda, y el gallo te despierta cantando, y yo te despierto mamando. Y méteme el corazón en un barril, atraviésame la voluntad con las jaras, escúrreme las ganas de quererte como juguito de sandía bajando lentamente por tu cuello.


Y es que contigo me saqué la lotería, porque sacarse la lotería es inesperado, es adrenalina, es sentir que te caes sin tocar nunca el suelo, you know? Y contigo ando como high todo el tiempo, siendo que el cuerpo me vuela, como si le hubiera pegado al gordo, al melate, a la quiniela, todo exactamente al mismo tiempo.

Infeliz alacrán disfrazado de catrín, maldita rana que de príncipe no tiene ni una vocal. Tu algo me hiciste, algo me clavaste, algo muy malo me hiciste que me tienes como idiota, como embrujada por sirenas. Encantadoramente borracho, inocente nunca a ratos. Antes mercenario que soldado.

Ganas de clavarte mis botas de tacón en el trasero, de encajar una escalera en tu corazón. Y es que si te ha de llevar la muerte, será por valiente, por maldito, por desalmado.

Los juegos de azar son del diablo, o son el diablo, a estas alturas ya no sé.

domingo, 12 de julio de 2009

Si hubiera escrito este post el jueves que es el día que me toca



Pobrecito del hubiera, está más gastado que el amor.


Vivir es una sucesión de actos y consecuencias. Por cada decisión que tomas, hay un pudo haber sido que no fue. Otra realidad personalísima en potencia, otra persona que no fuiste, otro del que no te enamoraste. Otro yo encerrado en mi cuerpo, condenado por mis propias decisiones a jamás ser.

Los hubiera están en todas partes. Alguna vez sí he pensado qué hubiera sido si en lugar de estudiar Derecho hubiera estudiado Letras, como realmente quería, y no como mi bruja superficial interna me aconsejó. Eso por ponerles un ejemplo. Pero irremediablemente, más que el músico famoso que no fuimos, el hubiera es las personas que no amamos, las cosas que no nos prometimos, los besos que se quedaron huérfanos en el limbo de la potencialidad.

No soy fanática de la especulación. Para una persona como yo, que racionaliza cada reacción que tiene, fantasear con las posibilidades es un ejercicio inútil, desgastante, y con muchos grados de humor torcido e involuntario. Sin embargo, así como cuelga una pinche maldición sobre mi cabeza por la que siempre recibo explicaciones no pedidas, tengo una maldita suerte para los hubieras, para que me los suelten como cumplidos fáciles, o pick up lines de cinco pesos, he escuchado un montón de es que si te hubiera conocido, es que si las cosas hubieran sido distintas, es que en otras circunstancias, y es que siyohubierasituhubierassielhubiera.

(Siempre llego temprano a la vida de la gente. Estoy muy acostumbrada al equivalente a llegar tarde de mi infierno personal, y es que si lo ven de cierto modo, llegar demasiado temprano es llegar tarde a la ves. Pienso que le retribuyo al universo el conocimiento adquirido a través de mis propias experiencias didácticas con nombre propio).

Les digo, no soy partidaria del "pudo haber sido", no lo acostumbro, más que nada por sentido práctico. De hecho, la única manera en que realmente me gusta cómo suena esa frase saliendo de mi cuerpo es cuando empiezo a escucharlos, cuando empiezan con sus lamentaciones, con sus realidades frustradas, cuando en el momento más/menos indicado puedo sonreír de lado con un "El hubiera no existe corazón". Porque cuando obtienes lo que quieres, las múltiples posibilidades pierden hasta el humor.

Admito que de repente, como cada que se congelan los infiernos, me malviajo, pero digamos que reservo esa personalísima tortura para ocasiones especiales.

¿Qué piensas?
No lo quieres saber


... que si en otro tiempo, en otro momento... pero en otro tiempo, en otro momento, esto no hubiera sucedido, por eso mejor no digo nada, y lo que pienso cuando te veo de esta manera, me lo guardo para mi.

Tengo tantas ganas de quererlo hasta enfermarme, hasta sangrar por las órbitas de los ojos, hasta sellarle con saliva cada hueco de su cuerpo.

Pero no va a pasar.

Y eso es tan, pero tan triste que el hubiera parece a ratos optimista y casi casi hasta viable.

(Eso, por supuesto, lo repito muy quedito, muy a veces y únicamente para mi).

jueves, 2 de julio de 2009

Siempre me han gustado los engreídos.


Tengo un defecto, que a diferencia de todos los demás, no es encantador: soy sumamente inconstante. Vamos, no termino las cosas. Facilmente mando a la chingada proyectos, trabajos, actividades, pasatiempos, relaciones. Como si fueran toallitas magitel.

No me malentiendan, son una persona enfermamente responsable, cuando digo que boto trabajos me refiero a cosas personales, que no afectan a nadie más que a mi misma. Eso está más jodido, ¿a poco no?

Cuando tenía seis años le dije a mi mamá que ya no quería ir al ballet, a los siete fue la danza regional, a los ocho el karate, a los nueve el piano, a los diez la natación, a los doce la guitarra, y así sucesivamente. Todas esas cosas las sé hacer dos-tres, pero ninguna de ellas bien, que al final sería mejor, supongo, saberle por lo menos a una, en lugar de a todas un poco. La especialización es lo de hoy. Dicen.

También tenía una exposición de arte en el patio de mi abue, la idea era tapizar toda la pinche cochera, lo cual obviamente no sucedió. Después coleccionaba pelotitas de esas chiquitas que botan mucho, que se fueron perdiendo y quien sabe que les pasó. Tuve el álbum de los Muppets Babies, le faltaron como tres estampas. Y así podría seguirme eternamente... mmm okey no.

Es más, les confieso algo: No sé andar en bicicleta. Imagínense ustedes. Tooooodo el mundo sabe andar en bici. Yo no. Mi papá me regañaba espantosamente cuando me quiso enseñar, y a mis seis años dije "A la chingada con la pinche bicicleta sin rueditas" Bueno, no lo dije, porque de pequeña no decía maldiciones, pero algún equivalente apropiado para horario infantil debo de haber pensado. El caso es que nunca aprendí, lo cual me importa un pepino en rodajas con chile piquín.

(Sobra decir que no me gusta el pepino. Prefiero la jícama).

Para lo único que siempre fui asquerosamente dedicada fue la escuela, por eso mis padres me perdonaron mis constantes abandonos, mis muestras de mediocridad y apatía ante la vida (los libros también los termino, siempre, pero eso es más bien como manía).

Estoy casi casi convencida que la chingada es un lugar mágico, un limbo a donde se van las cosas o las personas que no me gustan, que no me aportan, que no me emocionan, que me dan igual.

Las relaciones no son la excepción. Puedo mandar directito al demonio una, sin el menor ápice de nostalgia, resignación o tristeza. Al diablo contigo corazón, ya habrá otro que por lo menos sepa jugar conforme a las reglas, y que entienda, que cuando ya estás en esto, no se vale llorar.

Esto obviamente cuando todavía no estoy involucrada sentimentalmente, para lo cual se requiere que número uno baje la guardia, lo cual es casi casi imposible. Contrario a lo que mucha gente a mi alrededor piensa, la cortina que suelen tildar de cinismo no está ahí para evitar que me lastimen (ay dios no, cómo va a suceder eso, si de corazón roto han muerto cristianos), eso es una pendejada, sino para evitar que pierda mi tiempo, y el suyo de paso. A mi edad, no estoy dispuesta a invertir más de lo necesario en una persona, en un corto periodo puedo decidir si tiene o no plática, si es inteligente, si me gusta cómo se ríe, si puedo tolerar que le recorte las orillitas al pan. Mi personalidad está bien definida, abarcando obviamente lo que quiero de alguien, aunado a que conforme pasan los años, estoy menos dispuesta a hacer concesiones.

Hace unas semanas me soltaron una joya de discurso motivacional donde básicamente me cantaron mis futuras cicatrices. Cuando dejó de hablar me cruzó por la mente pararme de la mesa y mandarlo directito a la chingada, sin escalas, comovashijodeputa. Largo de mi vida, vida, antes de que termines maldiciendo los lunares de mi pecho izquierdo, y yo acabe salivando rabia con la simple contemplación de tus pestañas.

Pero no.

Por esta ocasión voy a dejar que me lleve la chingada. Mejor eso a que me lleves tú corazón. Por ahí te he de reencontrar para cobrarte.

Y es que de vez en vez me gusta intoxicarme con el ahorasíyamecargó.

jueves, 25 de junio de 2009

Refranero popular



No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Yo por eso a mis ex's me los cojo antes de que se casen. No vaya a ser la de malas.

Contigo, pan y cebolla.
Y clorets con clorofila.

Mal de muchos, consuelo de tontos.
Cuando te engañe con otra, puedes ir con su ex a comprar zapatos.

Genio y figura hasta la sepultura.
Primero muerta que ser vista en mallones blancos.

En boca cerrada no entran moscas.
Ni salen pendejadas.

Haz bien sin mirar a quien.
Sé amable con toda la gente. No sabes el día de mañana de quién vas a necesitar un favor.

Hombre prevenido vale por dos.
Más vale chaqueta en casa que veinte penosos segundos. O es mejor cargar condones que irte a tu casa con blue balls.

Mucho ruido y pocas nueces.
Cuando alardea taaaaaaaaanto de sus facultades, desconfía, yo sé lo que te digo.

A caballo regalado no se le mira el diente.
O lo que es lo mismo, en tiempo de guerra... (o como dice uno de mis mejores amigos: "Yo no soy dios para perdonar).

Matar dos pájaros de un tiro.
En realidad tirarte a tu novio y a tu amante al mismo tiempo no es un reto, es adecuada coordinación. Recuerda que la depilación brasileña no es eterna.

A palabras necias, oídos sordos.
Sí, sí, sí, te juro, te juro que voy a cambiar (Ay corazón, seriously?)

Más vale maña que fuerza.
Nada nada qué. Échenle ganas... huevones.

Ojos que no ven, corazón que no siente.
Frase favorita de la novia "oficial" de un amigo. Mi amigo tenía una novia diferente cada fin. No, en serio, era como su mantra.

Y como decía uno de mis profes... A cada capillita le llega su fiestecita (antes de ensartarnos con un examen sorpresa, bitch).

jueves, 18 de junio de 2009

Siperonocorazón



Ya en la fiesta lo habías visto, entablan conversación, te hace reír. Con unas copas encima se apartan de la gente, buscando un lugar más privado. Él te besa, lo besas, y como suele suceder en estas ocasiones la premura posee ambos cuerpos, recorre con su lengua tu cuello, una oreja, con una mano acaricia tu trasero y con la otra va desabrochando los botones de tu blusa, para después recorrer el trayecto hasta tu muslo derecho, levantarlo mientras lo presiona, con su mano busca tus bragas, las hace un lado para introducir uno de sus dedos, después dos... empieza a desabrocharse el pantalón y ahí es cuando tu le dices:

- "No"
- "¿No?"
- "No, espérate... es que vamos muy rápido"


HIJADELACHINGADA

(También puede aplicarse la de "Es que yo no soy así").

Sí, sé que habrá más de uno que esté leyendo esto y al mismo tiempo maldiga a la pinche vieja que se la aplicó. Es probable que sea más de una, pero, ¿cuál es la razón para que el blue balls treatment sea aplicado?

¡Oh gran misterio del universo! Dejando de lado el hecho de que las mujeres pueden quedar satisfechas con una gratificación que no necesariamente conduzca a la penetración y al orgasmo, y que las monjas del colegio nos dejaron muy claro que si te lo tiras el primer día eres una piruja que arderá a fuego bien pinche lento en el infierno, voy a compartir con ustedes la verdadera razón por la que una los deja con los huevos hinchados:

PORQUE ES DIVERTIDO

Oh yeah

Claro, también tiene que ver el hecho de que a nadie (o casi) le gusta que le cuelguen la etiqueta de fácil. Esto, señores, es su culpa, suya y de nadie más. Piénsenlo dos segundos, si no sintieran -la mayoría- la necesidad compulsiva de alardear acerca de sus "conquistas", y hacerse los machos alfas (ternuritas), y todo el numerito, las mujeres del mundo se acostarían más rápido con ustedes. Necesidades básicas, you know? Pero no, para variar lo tienen que hacer complicado, necesitan jugar al sí pero no, porque si no, pues qué chiste ¿no?

Pero volvamos a la parte en que es divertido, porque de hecho LO ES. También es malaleche, cínico, bajo, revanchista, poco ético, e infantil. Pero divertido, mucho, y se callan.

Relacionado se encuentra el encantador (este sí) arte del "No... pero sí", que a mi siempre me ha encantado definir como "No... pero pregúntamelo bonito, otra vez"

Eso lo dejamos para otro día.

jueves, 11 de junio de 2009

Y volver volver volve-e-e-e-e-r


Vuélveme a querer, no necesito una razón, y si te encuentro vuelve conmigo otra vez, porque si tu no vuelves se secarán todos los mares, vuelve que sin ti la vida se me va.

"Vuelve" tiene que ser uno de los verbos/súplicas más clichés en la historia de las canciones clichés del universo, ahí dándose con "Te amo" y "Te juro" y "Te voy a olvidar-a-a" Palabra de honor.

En algún punto, o puntos, todos queremos que "algo", y en el peor de los casos "alguien" vuelva. A veces pasa, como las modas, a veces no, como los ex's que ya tienen quien los apriete (y mejor que tu). O como la juventud, que esa sí ni con botox.

Siempre le dices al baboso ese que tienes como amigo "No vuelvas con esa hija de la chingada" Porque solamente lo ha hecho sufrir, y es que TODOS tropezamos, por lo menos una vez en la vida, con la misma piedra. Son experiencias didácticas. Hay quienes no aprenden, deportistas de alto riesgo, ¿sabes? O miopes. O imbéciles. Cada quien.

Por ejemplo, uno de mis mejores amigos se acaba de casar con la vieja que lo dejó (hecho pedazos, obviamente) hace unos meses. Eso no es únicamente tropezar con la misma piedra, todos tomamos malas decisiones, nada más que hay pendejos a los que les da por formalizarlas.

Aunque como bien dice mi abue, sólo el tiempo lo dirá.

Para ser justos, la culpa de tanta aferración muchas veces la tienen las personas que nos educaron. Como tu papá con su "Órale m'ijo, vuélvase a subir a la bici", o tu mamá que no te permitió dejar las clases de karate "No, querías aprender ¿no? Ahora vuelves a ir, vas a ver que te va a terminar gustando".

(Ojo, la bici que mencionaba tu papá no necesariamente es metáfora de las siguientes cosas a las que te vas a querer montar en la vida).

"Winners never quit" No, nunca. Siempre lo vuelven a intentar. Porque el que persevera alcanza. Y es cierto, sólo que a veces -la mayoría- estamos mal enfocados.

Vas a ver que esta vez sí va a funcionar,
voy a cambiar,
las cosas van a ser diferentes.
Nada más vuelve. Por favor.
Rómpeme el alma,
(pero con ganas, para que no se me vuelva a ocurrir).

Con que no vuelvan los pantalones de mezclilla blancos a la cintura ni las hombreras todo está bien.

jueves, 4 de junio de 2009

¿Que tal es tener a Luis a cargo del changarro y correteándolos a todos?



Pues no podría hablar por todos, pero para mi es natural, intramuscular y casi casi transparente.

Para que un proyecto funcione, siempre es necesario que una persona coordine, por así decirlo. En el caso de Recolectivo, muchas veces es un puto desmadre. Neta, dejas de checar gmail un par de días, y aparecen correos KILOMÉTRICOS, de los que francamente no se entiende ni madres.

Ahí es la parte donde entra Luis, con su adorable seudoneurosis, a poner un poco de orden, repartir beerslaps, e insultar al Caníbal (yo te quiero corazón, beso).

Yo no me involucro mucho, simplemente posteo el día que me toca (generalmente), del tema que toca, y le aviso a la Gerencia *cofluiscof* si es que voy a estar ausente durante un periodo considerable de tiempo, primero por educación, y segundo para que no me den una patada en el trasero.

A mi parecer, es la persona más adecuada, es el que tiene algún tipo de relación con todos los miembros, el que hace los acercamientos iniciales, etcetcetc. Después de todo, creo que es al único al que no se le puede tomar nada a mal, ja.

jueves, 28 de mayo de 2009

Sobre todo polvo



Mi padre llegó, me encerró en un cuarto, comenzaron a salir sonidos de su boca. Yo ya sabía. El amor de mi vida estaba muerto.

A los niños los enseñas a lidiar con la muerte con los gatos, con el pececito dorado. Flushhh y bye, compras un pececito nuevo, y ya. Pero al amor de tu vida no, no puedes ir y comprar otro, como si fueran chicles, o manzanas, o servilletas. Estonoestápasandonoestápasandonoestápasando. Habrían de encontrarse métodos más efectivos.

Todo lo que podía pensar ese día era en por qué él, y por qué no ella. Estoy convencida de que eso me hace una mala persona, desear la muerte de otro en intercambio. Brrrr.

Vamos, ¿de qué se trata? ¿Jugamos volados?

Y así como años antes soñé a mi bisabuela, al poco tiempo lo soñé a él.

¿Se acuerdan de un juego de Bugs Bunny para Nintendo? Sí, yo sé, demasiado retro para ustedes jóvenes generaciones. Cuando soñé a mi bisabuela, la iba persiguiendo saltando sobre los cuadritos de las zanahorias. Nunca la alcancé. En algún punto estaba en la panadería de la esquina de la casa de mi abuela. Yo la veía por un telescopio, se acercaba, me besaba, y me decía adiós.

A él no. Lo único que recuerdo es que lo encontraba entre una multitud, se acercaba a mi, y lo abrazaba. Sentí su cuerpo, lo olí, y su aroma era exactamente el mismo desde mi primer recuerdo, el mismo que acompañó todos los cuentos donde fuimos protagonistas. Sentí sus manos rasposas sobre mi cara, su respiración casi enfisémica, su mirada cansada y el calor de su pecho. Lo sentí tan absolutamente mio como siempre fue. Nunca tuve rival.

Un día antes de su muerte lo vi. Y me despedí de él con un beso, un beso nada más, como si fuera un conocido, un compañero de trabajo, un equis en mi vida.

Los sueños son estúpidos porque se sienten reales. Qué pinche broma de mal gusto.

domingo, 24 de mayo de 2009

Como alma anoréxica



Siempre he pensado que acostarte con alguien esperando que con eso sienta algo por ti es de muy mal gusto. Mercadotecnia del feeling, ¿sabes? Yo te abro las piernas a cambio de amor. Iack. Brrr. Ew.

Aunque si he de confesarme, que sea contigo, ahora mismo y aquí mismo. Cuando digo siempre, más bien quiero decir de varios años para acá. Bueno, una no nace sabiéndolo todo, a la mera lo intuyes, alcanzas a medio vislumbrarlo, pero saberlo de cierto no, ¿para qué naces si no es para que te pasen cosas? Muchas, muchas.

La primera vez que me enamoré, pero que me enamoré de veras (con los nervios, y los dientes, y hasta con las puntas del cabello), terminamos por equis situación que no viene al caso contarte, en el momento yo en mi cabeza estúpida estaba convencida de que era lo mejor. Entonces hice lo más inteligente que pude haber hecho en mi jodida vida: comencé a andar con él de free. Brillante ¿no? Sí, yo sé, no me aplaudas, no es necesario.

Todo el tiempo estuve convencida de que él lo entendería. En cualquier momento, una mañana rumbo al trabajo caería en la cuenta de que yo era la mujer de su vida, de que me estaba dejando ir, de que podía hacerlo infinitamente feliz. Realmente convencida, como que el pasto es verde, como que el pastel engorda, como dogma de fe.

Sobra decir que fue el año y medio más atormentado de mi vida. Era maniática, obsesiva, y casi casi stalker profesional. Lloraba todo el tiempo, a todas horas, y si siempre he sido ojerosa, en aquél entonces parecía semiaparición, espíritu a medias. Convencida, eso sí, convencidísima de que él volvería, de que se daría cuenta, de que ok, sí está bien güey, pero algún día lo va a entender.

La verdad es que lloraba de tanto sentir.

Obviamente, me cansé. Me cansé de tratar retenerlo, de tratar de anticiparlo, de intentar entenderlo. Me cansé de jugar, me cansé de perder, me cansé de esperar... y es que cuando comienzas a esperar algo, ese, corazón, es el principo del fin. Siendo brutalmente sincera conmigo, tenía la esperanza de convencerlo con mi cuerpo y con mis ganas de adorarlo, ¿vulgar, cierto? No es necesario que me juzgues, eso lo hago solita, y bastante bien.

Y ya, esto es lo que te quería contar. Ahora cierra bien los ojos, mientras recorro con la lengua tus huesitos de la espalda... sólo espera, poquitito, un momento. Por favor.

jueves, 7 de mayo de 2009

Capital del mundo,sí, algún día...


Vivo en un pueblo wannabe, uno de esos lugares que se niegan a ser pueblos chicos, o en este caso, pueblotes, pero no se animan a ser ciudad, y que sin embargo se las dan de gran metrópoli. O sea, es muy wannabe.

Por ejemplo, muchos comercios siguen cerrando de 14:00 a 16:00.

Eso es de pueblo, ¿a poco no?

Algo que siempre se me ha hecho muy curioso es que abren algún lugar nuevo, desde una plaza hasta un jodido Walt-mart... y ahí verás a media ciudad extasiada, y no hablemos de los antros, para entrar al "de moda" tienes que sobreponerte al impacto inicial de llegar al lugar y ver un hormiguero de alaciados, tacones y nexteles que no te permiten ni siquiera ver la entrada, y aplicar la de "¡Fabrizio Fabrizio somos dos!", obviamente "conocer" al mentado Fabrizio, y esperar a que aplique o no su NRDA.

Ah, porque OBVIAMENTE toooooooooooooodo el mundo se conoce, no puedes hacer "nada malo" porque de seguro mañana lo va a saber toda la Uni porque... bueno, pues porque todo el mundo se conoce. Todos son primos de alguien, hermanos de alguien, hijos de alguien. Todos son "algo de alguien". Cosas de pueblo chico. Insisto, sólo en los pueblos todos se conocen, y se saben la vida de todos, y las intimidades de todos, y cuánto ganas y con quién te juntas y qué coche traes y a qué te dedicas y con quién te acuestas.

Y si no lo saben, se lo inventan.

Cuánto tienes cuánto vales, you know? Si tienes negocio propio, o si eres asalariado, o si te dedicas a la política, y bueno, OBVIAMENTE eres panista, ¿no? Y tus hijos son compañeros de clases de los hijos de los que fueron tus compañeros de clases, y van a sus reuniones de ex alumnos de la prepa (que daría lo mismo si fuera del kinder, de todos modos siempre fuiste a la escuela con las MISMAS personas), y sales en el periódico cada domingo al lado de la Nena de Sepaquién, y eres amigo de Equis porque su papá es dueño de tal, y novia de Equisdos que acaba de regresar de Inglaterra (se fue a aprender inglés, you know?), vas a misa todos los domingos, como si fuera social parade, para saliendo externar tu indignación porque como es posible que esa golfa rompe hogares se pare en la Casa del Señor, y si eres mujer, OBVIAMENTE debutaste en el cotillón.

Sí, "debutaste"... dios.

(Es que si no debutas, después ¿cómo vas a ser señora camioneta?)

Tenía una compañera en la universidad que era celebridad local, nuestra propia Paris Hilton, guapísima, descerebrada, y famosa por nada en particular, más que ser hija de gente "conocida". Un día alguien la mencionó en una conversación, y un compañero salió con un "Ah si, ¿sabías que es la puta más cara del PRI?" No era mi amiga, pero me caía bien, y siempre me ha desconcertado que la gente afirme, como si les constara. No me parece justo. A veces las personas dan por algo por hecho y sueltan comentarios a la ligera por verse importantes, por decir "yo sé algo de esa persona que tú no", como si importara, como si ellos importaran.

Muy wannabe, ¿ven?

No me malentiendan. A mi, este pueblote con ganas de ser ciudad, me gusta, la relativa tranquilidad, la cercanía con otras ciudades, el clima, tener todas las facilidades sin la inseguridad ni el estres que suele implicar una ciudad realmente grande, vamos, me haría viejita aquí. Cuando alguien lo critica es inevitable brincar.

Me gusta mi pueblo, aunque la gente (no toda) no tanto.

jueves, 23 de abril de 2009

Votos


Híjole, no seas mala onda, ¿ya muérete no? En serio, neta, después del cáncer, los cinco hijos, las cirugías y la diabetes, ya deberías estar cansada, como harta de todo ¿no? Y nada más no te terminas de morir. Me cae que si cuando nos casamos alguien hubiera dicho "Esta viene garantizada pa' durarle hasta que la muerte los separe" lo hubiera vuelvo a pensar, hubiera agarrado el primer camión hasta punta de la chingada y de ahí no volvía hasta que el pendejo del compadre, que siempre estuvo enamorado de ti, se decidiera a que le crecieran huevos y te declarara su amor. Porque eso de "hasta que la muerte los separe" es un decir ¿no? Si no te separa el aburrimiento, o el desconocimiento, o un culo veinte años más joven, supongo que es lo único que te queda... y tu nada más no te quieres morir.


No me lo tomes a mal chaparrita, tu sabes que te quise, hace cuarenta y tantos años que te conocí estábamos bien morrillos, bien pendejos, y yo las daba por ti bien cañón. Me acuerdo que te veía por los pasillos de la uni con la brigada de arpías malcogidas y pensaba "Por esa vieja dejaba hasta de fumar" Y lo dejé, cuando me dijiste que estabas embarazada, y como de ahí fue uno tras otro, sólo volví a fumar en el funeral de mi madre, que en paz descanse, y supongo que lo haría en el tuyo, si es que me hicieras el jodido favor.

"Esto es vieja y no pedazos" Dijo mi padre después de su tercer nieto varón. Saliste bien canija pa' tener hijos, qué bárbara, tres partos y dos cesáreas. La primera vez que tuve miedo en mi vida fue con el último, la niña, cuando me dijeron que te podías morir, quise volverme loco, hasta religioso me volví, ahorita ya me da risa mi imagen en la capilla del hospital, pidiéndole perdón a dios, jurándome católico devoto, benefactor desinteresado, si te devolvía a mi. "Eso es vieja y no pedazo m'ijo, no se apure" Dijo mi padre, que siempre te quiso tanto, que siempre estuvo de tu lado. Y mi padre, como casi siempre, tuvo razón. Ella y tu nunca se llevaron bien, "Escuincla hippie, ponte a estudiar" Hippie, pensar que casi te mueres por una peace and love.

Después de eso vino el cáncer, herencia de tu madre. Otra vez sentí que la tierra se abría cuando el doctor nos dio los resultados "No seas joto, todavía no me muero, no cantes victoria aún" Me dijiste cerrándome un ojo. Y tuviste razón, se te cayó el pelo, e irónicamente, tu negro sentido del humor alcanzó niveles desagradables. Pero lo venciste, y yo respiré.

Un par de años después, llegó la diabetes, cortesía de tu padre. "Bueno, supongo que ya fueron suficientes años de excesos, ya me toca portarme bien" Y lo cumpliste a ratos, hasta la operación del ojo que sí te puso un hasta aquí. Para estos años, aún sentía que te conocía, todavía podía ver a la chaparrita desgraciada que más de una vez me hizo pelearme a golpes afuera del antro. Sólo a veces, porque la verdad es que a esas alturas nos unían los hijos, las deudas, y una que otra vieja complicidad que al final, como todo, terminaron por gastarse.

Conocí a alguien, ¿sabes? Pinches hombres, son todos iguales. No se parecía a ti, en lo absoluto, supongo que por eso me gustaba. Un par de veces pensé en dejarlo todo, por ella, pero me quedé, por ti. Una noche, mientras leías a Tolstoi, me metí en la cama, me di la media vuelta, dándote la espalda "Ya era hora de que se te pasara tu crisis de la edad media" Jamás volviste a mencionar el asunto.

Cirugía a corazón abierto. No mamen, ¿qué es eso? Un defecto de nacimiento, algo así nos explicaron, como siempre, tu tan pragmática, yo tan trágico. Y la libraste. En este punto fue que comencé a preguntarme "¿Que esta vieja nunca se va a morir?" No, neta chaparra, si no eran resfriados, eran cosas serias, y tu nada más no dabas tu brazo a torcer. Fueron tres, si mal no recuerdo, y con cada una mis fantasías de tu muerte eran más recurrentes. Imaginaba tu funeral, con tus cuatro devotos llorando, y la oveja descarriada arrepentida, como debe de ser, como ha funcionado la humanidad por décadas. Yo, en un traje negro, aventando una rosa blanca a tu férretro, recibiendo las palabras de los amigos, los conocidos, profundamente feliz.

¿Que por qué no me muero yo? Ah pues esa posibilidad la dejé de contemplar hace mucho tiempo, cuando me di cuenta que mi salud era de hierro, sin sonar mamón. No te miento, sí he pensando en colgarme del foco, en agarrar el coche rumbo a Lagos y descarrillarme en esa jodida carretera, en el punto donde tu hijo mayor casi se nos muere, pinche junior alcohólico (la única vez que vi terror ent us ojos).

Pero no puedo. No puedo por lealtad.

Porque ah pinche vieja, no se te va una, la primera vez que te morías, me hiciste jurarte, cual película de Joaquín Pardavé, que no me iba a morir antes que tu, "Júramelo, júrame que vas a dejar que me muera primero, sin ti no voy a saber que hacer" Y te lo juré, y como diría mi padre, en paz descanse, el hombre no tiene más que su palabra. Así que aquí estoy, en la sala de espera, pidiéndole a dios que ahora sí te mueras, no sé si conceda estas cosas, pero con el previo antecedente de las salvadotas que te ha dado, quiero pensar que ya me toca la mia.

Entiéndelo chaparrita, ya a estas alturas eres insoportable. Tus ironías ya no son ni remotamente graciosas, eres un estuche de achaques y malas vibras. Y si siempre fuiste mandona, ahora te crees dictadora de un pequeño país. Además, tienes que aceptar que el que te atropellara un chamaco borracho es puro karma, por solaparles a esos cuatro cabrones malaleche todas sus pendejadas. Necesito que te mueras para honrar tu recuerdo y comenzar a vivir. Además, no mames, cualquiera ya hubiera estirado la pata, te crees Highlander pinche vieja, estoy convencido de que nada más lo haces por joder, cobrándome todavía mi aventurilla, si ya decía yo que no podía ser tan fácil, contigo nada lo es.

En serio, por favor, por lo que más quieras, ya muérete, hazlo por piedad, por este viejo que lo único que quiere es pasar un día sin tener los huevos amarrados, ¿qué te cuesta dejarme ganar una? Nada, y por lo mismo no vas a hacerlo, vieja desgraciada, si sobrevives es nada más para hacerme miserable, para desear que en lugar de tu muerte, me venga un infarto, una pulmonía fulminante, y estoy seguro que aún así tu misma me darías CPR, "Ahora me cumples cabrón" Si te estoy oyendo, pinche vieja, muérete, por favor, por lo que más quieras...

miércoles, 8 de abril de 2009

6:15


... 6:30... 7:15... ya no llegué al spin, ja... ok ok, ya levántate, odiolevantarmeodiolevantarmeodiolevantarme... 7:30... No le voy a hablar tengo que comprar jabón neutro... no le voy a hablar, cabrón desgraciado... Otra vez se me hizo tarde, bendita cafetera super nice que se programa... No le hables, no seas pendeja... Como odio a la gente, pinche vieja ¡muévete! Malditas viejas, no sé cómo las dejan subirse a un coche nada más porque saben encenderlo, si no son licuadoras... Esto se vence mañana... No le voy a hablar, ¿y si le mando un mensajito? ... No, mejor no, qué sufra... si cómo no, seguro dejó de comer... Ah el contador, ya jubílese por lo que más quiera... No le voy a hablar... Para mi un jugo de toronja gracias, y más café... No, pues no sé, no me ha hablado, obvio que yo tampoco güey, si tampoco le voy a rogar, por mi que se muera... otro cigarrito pues, mi gastritis me ama... ahora sí, el término... ¿y si le marco? Ya para sacarme la duda... Enfócate estúpida... una ensalada, y un pedacito de pastel, sí, compensemos mis necesidad afectivas, ¿por qué no? Ok, voy a dejar de vigilar el radio... "No por verlo initerrumpidamente va a sonar" muy pinche gracioso ¿no? Pero no le he hablado, ni lo haré, por mi que se muera... ¿Si? Ahhh qué onda amiga, ¿cómo estás? no, no nada, todo perfecto, ¿tú qué rollo? Ah órale, vamos al rato por unos drinks ¿no? Tengo que platicarte, sí, ey, jajaja no estúpida, él se lo pierde, jajaja claaaaro pobre pendejo, hasta cree jajaja sale, besos... ¡¿Qué?! No te rías imbécil, que tú estás peor que yo... ¡El término! Enfócate... Mensajito, maldito nextel que no he pagado, juegas con mis sentimientos... Nolevoyamarcar, así tenga que cortarme un brazo, y la lengua, y hasta las pestañas... Igual sí lo veo mucho sí suena, la mente es muy poderosa... Alguien debería apidarse de mi y drogarme hasta el estado de interdicción... No le voy a hablar, no no no no soy fuerte, no puedo perder la posición de poder... jajaja ok ok no perderé las dos rayitas de dignidad que todavía me quedan, ja... ¿Quién? Ah si, dígale que me marqué a las cinco y lo revisamos... Tengo que mantenerme ocupada, no le voy a hablar, es más, si me habla, no contestaré... 6:15... ¿Qué onda? Sale, ahí te veo, órale, ajá, sale golfa, bye... Me siento Snoopy cuando ve fijamente hacia la puerta... Unas aspirinas y un agua mineral, y unos trident de menta... Si logro dejarlo a él, puedo dejar de fumar, he dicho... Creo que eso ya lo había dicho antes, ja... mmm "Qué onda, nada más te escribo para saber cómo sigues" No no no borrar borrar, estúpidas aclaraciones, "nada más" c'mon ... Llegas justo a tiempo para confiscarme el celular, no, te dije que no le iba a hablar, yo también estoy muy orgullosa de mi... Sí ya sé que no va a sonar porque lo vea fijamente... Pues no, equis, por mi que se muera, si él no está dispuesto a admitir que la regó no tengo nada que hacer con él, cerdo egoísta... Igual y si le hablo nada más de rápido, sólo para ver que las cosas hayan quedado claras, ¿si verdad? Ok ok, no le hablo, ¿ni mensajito? Los mensajitos son inofensivos, sí te estoy poniendo atención paranoica, que tu jefe es un imbécil, eso ya lo sabemos... Pues tampoco me le estoy escondiendo, si él quiere sabe dónde encontrarme, igual no me habla porque piensa que no le voy a contestar... Ni estoy fumando tanto... No estoy revisando mis mensajes, estaba viendo la hora... Sale nena, te marco el fin *beso al aire*... te amooo más que a la balada de un niño cantaaaando bleh o está esa canción o anuncios, el universo me odia... Me rehuso a desmaquillarme... No le voy a marcar, primero muerta... Pero no voy a poder dormir hasta que le marqué... 11...Mañana trabajo, tengo que dormir... Hasta que no hable con él no voy a estar tranquila... No, no le voy a hablar... Bueno, mejor sí, pero nada más una vez, para darle como un cierre al asunto... o sea, tampoco es tan grave, y así ya me tranquilizo y dejo las cosas por la paz... ok ok... ahora.... respira respira... no cuelgues... Hijodeputa ¡contestáme! Sabía, sabía que no debía marcarle, soy una estúpida estúpida estúpida... ¿Amiga? Pues le marqué, ya sé tarada, cállate, ahorita me regañas, ah ¡pues que no me contestó! ¿Sabrá que soy yo y no me quiere contestar? No no no aguanta, ¿y si está con la pinche vieja del antro? ¿O con el pendejo de Jorge? No mames, ¿será que no me quiere contestar? ¿Será así se joto?

Voy voy voy... bueh si es importante volverán a marcar.

miércoles, 1 de abril de 2009

Está en lo que contamos


Toda la vida he jurado que no seré como mi madre, nunca. Lavo los trastes, y cierro la puerta del refri igual. Mi hermana es el amor de mi vida. Mi papá es superman.

Mi mejor amigo me dejó hace siete años. Eso no es importante.

Mi mejor amiga no es una buena persona. Tampoco es importante.

(Mis post crípticos van dirigidos, casi en su totalidad, a dos personas, una de ellas está muerta).

La de segundo año, la de quinto, la de sexto. El de mate cuando estaba en segundo de secundaria, la de mecanografía aunque nos regañara por las faldas. La de Historia de México, la de Historia del Arte, la de Mate II, el de Cálculo integral, la de Química Orgánica, y la de Filosofía. El de Mercantil, la de Procesal Civil, el de Teoría del Derecho, la de Penal, el de Laboral II, el de Criminalística, el de Historia de las Religiones. Gracias.

Por otro lado, la de Educación en la Fe, la de Química, la de Orientación, el de Ética, la de Trigonometría, el infeliz de Fiscal. Y la bendita madre Silvia Patricia. Gracias también.

El junior borracho y mujerigo, el seudointelectual ególatra, el amigo ese sí intelectual but side-kick, el que me contaba cuentos, el estásdementeestesíno, mi amor eternocuasifraterno y todos los hombres atormentados entre las comas. Al final del día me echaría un volado, o disparejos, o duelo de pistolas a quince pasos.

El hombre de mi vida murió un siete de noviembre.

jueves, 19 de marzo de 2009

In dubio pro reo


Muchas veces hago las cosas por provocarte una reacción, como los niños voy calando mis límites, voy viendo con qué cosita saltas, con cuál te encabronas, con cuál me premias. Incluso voy probando los momentos precisos, a mitad de la cena, cuando enciendes tu obligado cigarro de las tres de la tarde, o a mitad del camino entre mis talones y las corvas de mis rodillas. Tengo incluso calibrados tus humores y estados de ánimo, prefiero esperar el momento justo, "ese momento" en que me ves como pensando "Sí, tal vez, tal vez podría ser", disfruto de una manera enferma que imagines la posibilidad, que la contemples por un par de segundos para después caerte encima con la realidad de lo que somos, con lo golfa que soy, con lo imbécil que eres.

A veces pienso que lo único que quiero es que me quieras, besarte como si fuera a pasar contigo lo que me resta de vida; y de repente te veo, y te digo todo aquello que yo sé que jala el gatillo, y en un instante te transformas, me obligas, me avientas contra la pared y maldices a las monjas del colegio que solo me enseñaron a hincarme para pedirte perdón. Toda mi genuina resistencia contra todas tus ganas de partirme por enmedio de las piernas, a ver si así aprendo, para que lo entienda de una vez. Me gustan las venas, de todos me gustan, especialmente las de los brazos, pero de ti corazón mio, la que me priva hasta el punto de sentir que me explota la nuca, es la que en tu frente parece reventar, dispararse como flecha hasta clavarse en la mia con el único propósito de que me veas sangrar.

No es que realmente disfrute verte gritar hasta las lágrimas, ni tu desesperación y tus nudillos rojos, ni el embriagante sentimiento de ahorasímecargólachingada. No corazón. Lo que realmente disfruto es mover tus hilitos, y que no te des por enterado; dejarte pensar que eres el malo del cuento, el hombre maldito, dejarte creer que el control es tuyo porque ni las manos meto, porque te crees mis honestos errores, porque no nos perdonas.

Sé exactamente lo qué hago, lo que digo, cómo, cuándo, dónde y porqué. Algunas mañanas me doy tanto asco, y tú me das tanta lástima, pero se me olvida cuando con una palabra logro que te odies por odiarme, que te des de topes porque eres igual de desgraciado que todos, teniendo a tu lado a una tan igual a las otras como yo.

jueves, 12 de marzo de 2009

Odio a los niños



No a todos. Sólo a algunos. ´

Mi relación con los niños ha tenido sus altibajos. Cuando tenía unos 8, 10 años amaba con A de Amor a los infantes, pero así bien cañón. Tenía complejo de nana y me encantaba andar cuidado niños más pequeños, y llevarlos a los columpios, a la resbaladilla, jugar a la comidita, y sus etcs., para beneplácito de las amigas desobligadas de mi madre. Suelo decir, medio en broma, medio en serio, que yo me acabé la paciencia (en general) antes de los 12.

Todavía me gustan, creo que son brillantes, sobre todo cuando no cometes el error de tratarlos como si tuvieran el cerebro de una esponja. Hablar con un niño, pero hablar en serio, sin payasadas, muchas veces resulta esclarecedor, divertido, y en el cien por ciento de los casos, sorprendente. Lo que me molesta son los niños maleducados que te encuentras en las plazas, en el super, en el cine, y que ni "con permiso" saben decir. Pero eso no es culpa de ellos, sino de sus flojos y condescendientes padres, incapaces de enseñar dos ápices de educación porque hoy juegan las Chivas. No toda la gente debería de tener hijos, es como todo en la vida, el simple hecho de poder no significa que de hecho debas de.

Antes de sacar a mi doña interna, me estaba acordando que cuando estudié la primaria, estaba de moda (no sé si aún siga) una práctica dictatorial, y supongo que a muchos grados poco didáctica (si no es que con cero utilidad), que se llamaba elegir al "Jefe de Grupo", así como tribu de entes silvestres que necesita que uno de sus iguales le recuerde el status quo. Tenía una mejor amiga que era también totally teacher's pet, y siempre éramos la jefa y la subjefa de grupo, o viceversa.

Entre tus "responsabilidades" estaba fungir como carcelero cuando la maestra salía a la Dirección, o a una junta (que supongo es sinónimo de voyafumarmeuncigarroantesdecometerinfanticidio) y te ponían a apuntar a los que se portaban mal (o sea, en la cárcel por menos te meten un navajazo, afortunadamente en mis tiempos los niños iban a la escuela con borradores y tijeras de punta chatita) como la más vulgar de las delatoras. En mi salón había un Carlitos (siempre hay uno ¿no?) que era la encarnación del demonio puesto en crack. Obviamente siempre traía atrás de mi a Carlitos (jajaja me acuerdo perfecto que además de apuntarlo le iba poniendo rayitas) rogándome "Por favor bórrame" "Es que no te puedo borrar" "Aaaay no seas mala ondaaa por favor ándale ándale bórramebórramebórramebórramebórramebórramebórramebórrame" "Bueno, si te sientas y te callas te quito una rayita" ¡Suplícame gusano! Ah, el poder, dictadora wannabe.

Su mejor amigo, Gustavito (que además de eso cubría el papel de patiño/guardaespaldas) era el encargado oficial de cuidar la puerta. "Ahí viene la maestra, ahí viene" Complejo de vigía, tenía el pinche Gustavito. Llegaba la Maestra y yo le pasaba la hojita con los delicuentes juveniles, que no recuerdo que les hacían, supongo que los dejaban sin recreo, o los ponían a hacer planas en cursiva, o alguna pendejada similar, después de todo, no le vas a ir a contar a las monjas cómo castigar cristianos. Sí, yo era esa niña que odiabas, ¿y?

Por eso, ahora los Carlitos del mundo me cobran las rayitas que no les borré.

viernes, 6 de marzo de 2009

Misión kamikaze


No entiendo esa obsesión de las personas por olvidar tan rápido como puedan, como si tuvieran una granada en las manos y estuvieran encerradas en un refrigerador sellado con cemento.

A la mayoría, en cuanto terminan una relación (significativa, obviamente) les urge con U de Úrgememil olvidar a la otra persona, y se vuelve un asunto no sólo personalísimo per se, sino una misión, una especie de cruzada sentimental en donde no vuelvas sin la cabeza del recuerdo clavada en una estaca.

Tontos.

Invertir tanto tiempo olvidando es contraproducente, porque se vuelve el propósito primordial en lugar de ser la consecuencia lógica del paso del tiempo. Muchas veces, como amiga no ayudas, porque el consejo inmediato cuando ves a la otra pendeja llorar como si los pantalones de mezclilla blancos se hubieran vuelto a poner de moda, es decirle: "Ya olvídalo, no vale la pena" ¿Olvídalo? Güey no manches, ¡no se me había ocurrido! Wow, que idea tan revolucionaria, en realidad, estoy aquí como la gris caricatura de mi sombra sacando el alma a través de mis lacrimales nada más porque no se me había ocurrido eso, gracias, gracias por guiarme hacia la luz.

Piensas tanto en que sacarlo de tu cabeza que comienzas a recordar lo bueno, y ahí sí alguien por favor tráigame una caja de kleenex que voy a hacer una cuerda de papel para colgarme del foco del baño. Te enfocas más en olvidarlo que en su momento recordar que le molestaba que dejaras tu ropa interior lavada en la llave de la regadera. Puedes odiarlo, superarlo, extrañarlo, hasta llegar a la sana indiferencia, pero no existe tal cosa como una goma para reducir a basuritas de borrado su recuerdo. Al final, estamos llenos de ellos, para bien, para mal, y sobre todo para futuras referencias de lo que quieres y de lo que definitivamente no. Olvidar no es más que una fantasía adolescente.

No pensar en eso todos los días llega solo, vas pasándola, y de repente una noche a punto de dormir te das cuenta de que nada te lo recordó, no hubo un solo motivo de flagelación emocional. Se siente chistoso, como quitarte una piedrita del zapato con la que ya te habías acostumbrado a caminar. Supongo que eso aplica para todos los recuerdos, todas las personas que por alguna razón importan y que por otra (seguramente tristísima) dejaron de hacerlo.

domingo, 15 de febrero de 2009

Mentiras piadosas



No soy celosa. Nunca. Ni en mis vidas pasadas lo fui. Soy de esas super mujeres a las que nada les afecta, a las que no puedes lastimar. Y con mi muy pendejo estandarte, y mi estúpida idea de "conocer todo de él" le preguntaba - efectivamente - todo, quería fechas, nombres, lugares y temperatura ambiente. Por supuesto, le contaba también, a detalle, para que no quedara duda, digo, para qué hacerlo perder el tiempo descrifrando el mapa que otros ya habían dibujado por él, ¿cierto?. No era importante, porque él en sí no lo era.

Hasta que lo fue. Pero para ese momento, ya tenía mis almohadas llenas de fantasmas sentados de cazuelita cada que me miraba, cada que sonaba su teléfono, cada que me contaba cualquier anécdota anterior al día en que me besó por primera vez.

Obviamente, me empecé a volver loca. Todo me podía, buscaba pelea hasta en la manera en que cortaba los jitomates, se lavaba los dientes, o encendía los cigarros.

Entonces llegó el día de "la silla", cuando me platicó de la chingada silla que estaba pocamadre para coger, y de dónde la tenía, y de que teníamos que ir por ella para ponerla en su depa. Sentí que me ardía el cuerpo, que la vista se me nublaba y por dos segundos estuve segura de poder matarlo. Pero en lugar de eso le solté un año de reproches, le dije que era un imbécil, que no necesitaba saber tanto de él, que lo odiaba, y que por favor, si era tan amable, se tirara a un barranco, o ya de jodido se cayera en una coladera.

- No mames, tú preguntaste...
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