jueves, 28 de mayo de 2009

Sobre todo polvo



Mi padre llegó, me encerró en un cuarto, comenzaron a salir sonidos de su boca. Yo ya sabía. El amor de mi vida estaba muerto.

A los niños los enseñas a lidiar con la muerte con los gatos, con el pececito dorado. Flushhh y bye, compras un pececito nuevo, y ya. Pero al amor de tu vida no, no puedes ir y comprar otro, como si fueran chicles, o manzanas, o servilletas. Estonoestápasandonoestápasandonoestápasando. Habrían de encontrarse métodos más efectivos.

Todo lo que podía pensar ese día era en por qué él, y por qué no ella. Estoy convencida de que eso me hace una mala persona, desear la muerte de otro en intercambio. Brrrr.

Vamos, ¿de qué se trata? ¿Jugamos volados?

Y así como años antes soñé a mi bisabuela, al poco tiempo lo soñé a él.

¿Se acuerdan de un juego de Bugs Bunny para Nintendo? Sí, yo sé, demasiado retro para ustedes jóvenes generaciones. Cuando soñé a mi bisabuela, la iba persiguiendo saltando sobre los cuadritos de las zanahorias. Nunca la alcancé. En algún punto estaba en la panadería de la esquina de la casa de mi abuela. Yo la veía por un telescopio, se acercaba, me besaba, y me decía adiós.

A él no. Lo único que recuerdo es que lo encontraba entre una multitud, se acercaba a mi, y lo abrazaba. Sentí su cuerpo, lo olí, y su aroma era exactamente el mismo desde mi primer recuerdo, el mismo que acompañó todos los cuentos donde fuimos protagonistas. Sentí sus manos rasposas sobre mi cara, su respiración casi enfisémica, su mirada cansada y el calor de su pecho. Lo sentí tan absolutamente mio como siempre fue. Nunca tuve rival.

Un día antes de su muerte lo vi. Y me despedí de él con un beso, un beso nada más, como si fuera un conocido, un compañero de trabajo, un equis en mi vida.

Los sueños son estúpidos porque se sienten reales. Qué pinche broma de mal gusto.

5 comentarios:

Kózmica dijo...

Justo ayer un sueño me dejó atontada todo el día. No logro descifrarlo.

Yo sueño mucho a mi papá, pero lo malo es que sueño el último beso que le di cuando estaba muerto, un beso helado, horrible...ya no era él.

Muy triste tu relato

Saludos

Anónimo dijo...

ya saquen a esta vieja de recolectivo

Anónimo dijo...

ya saquen a esta vieja de recolectivo

Anónimo dijo...

Ah que texto tan bueno.

La verdad a mí me encanta leerte. (Y digo, soy mujer y Hetero, para que los anónimos pedestres no caigan en juicios banales).

Escribes de forma muy auténtica. Creo que de lo que te he leído, el de las personas como hogares fue el que más me gustó.

Pero este también está genial.

Nancy dijo...

:(

que triste sueño

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