viernes, 6 de marzo de 2009

Misión kamikaze


No entiendo esa obsesión de las personas por olvidar tan rápido como puedan, como si tuvieran una granada en las manos y estuvieran encerradas en un refrigerador sellado con cemento.

A la mayoría, en cuanto terminan una relación (significativa, obviamente) les urge con U de Úrgememil olvidar a la otra persona, y se vuelve un asunto no sólo personalísimo per se, sino una misión, una especie de cruzada sentimental en donde no vuelvas sin la cabeza del recuerdo clavada en una estaca.

Tontos.

Invertir tanto tiempo olvidando es contraproducente, porque se vuelve el propósito primordial en lugar de ser la consecuencia lógica del paso del tiempo. Muchas veces, como amiga no ayudas, porque el consejo inmediato cuando ves a la otra pendeja llorar como si los pantalones de mezclilla blancos se hubieran vuelto a poner de moda, es decirle: "Ya olvídalo, no vale la pena" ¿Olvídalo? Güey no manches, ¡no se me había ocurrido! Wow, que idea tan revolucionaria, en realidad, estoy aquí como la gris caricatura de mi sombra sacando el alma a través de mis lacrimales nada más porque no se me había ocurrido eso, gracias, gracias por guiarme hacia la luz.

Piensas tanto en que sacarlo de tu cabeza que comienzas a recordar lo bueno, y ahí sí alguien por favor tráigame una caja de kleenex que voy a hacer una cuerda de papel para colgarme del foco del baño. Te enfocas más en olvidarlo que en su momento recordar que le molestaba que dejaras tu ropa interior lavada en la llave de la regadera. Puedes odiarlo, superarlo, extrañarlo, hasta llegar a la sana indiferencia, pero no existe tal cosa como una goma para reducir a basuritas de borrado su recuerdo. Al final, estamos llenos de ellos, para bien, para mal, y sobre todo para futuras referencias de lo que quieres y de lo que definitivamente no. Olvidar no es más que una fantasía adolescente.

No pensar en eso todos los días llega solo, vas pasándola, y de repente una noche a punto de dormir te das cuenta de que nada te lo recordó, no hubo un solo motivo de flagelación emocional. Se siente chistoso, como quitarte una piedrita del zapato con la que ya te habías acostumbrado a caminar. Supongo que eso aplica para todos los recuerdos, todas las personas que por alguna razón importan y que por otra (seguramente tristísima) dejaron de hacerlo.

15 comentarios:

LaMaga dijo...

Antes de que me lo digan, prometo disciplinarme y escribir la próxima semana el día que me toca.

Besos, los amo a todos.

RAH dijo...

Pues es que no hay modo de hacer fácil el olvido, la postura de "dale tiempo al tiempo, ya pasará" es tan poco realista como decirle a alguien "superalo, no te merece"

Anónimo dijo...

Quieres ser mi novia?

Anna R. dijo...

Así es... el tiempo le quita importancia a la persona, después de determinados días, lágrimas y corajes puedes pronunciar "inserte-nombre-aquí" y darte cuenta de que solo es otra palabra en éste gran mundo de letras.

Xochitl dijo...

Toda la razon tiene usted.

Aura dijo...

Por eso me caes bien.

Rodrigo dijo...

Tienes toda la razón, es gradual y, por tanto, se le debe dar su espacio, su tiempo, para conseguirlo.

Excelente aportación.

B dijo...

Bhue, iba a comentar extensamente, pero mejor nomás te pongo 10 en tu tarea =)

Rosada dijo...

Barbaro! me encantó!

Chío dijo...

Me gustó lo que dices, sobre todo porque creo que es justo lo que necesitaba "escuchar"...

Dr.Muerte dijo...

chale... entonces estoy morro [16].

jaja Tanto tiempo desperdiciado XD.

Calixta dijo...

Maldita sea!!
Tanto tiempo perdido queriendo olvidar que olvidas olvidarlo... bah!

Lorena Ceballos dijo...

Yo por eso digo que un clavo saca a otro clavo, o algo así. O bueno, ni es cosa de buscar o de estrellarte en las paredes, por que luego que te acuerdes te vas a dar cuenta de lo ridículo y sin sentido que fue eso.

**claudia dijo...

tienes los dedos llenos de razon

Dy Häggen dijo...

Wow no ma! Me encantó la forma en qué escribes, esa realidad con toque de sarcasmo! Magistral!
Es un tema bastante común, pues después de una ruptura hay una gran cantidad de personas que "te guían hacia la luz". Sin embargo, lo genial es poder ver a la cara a la otra persona sin sentir otra cosa más que gusto de volver a verle, por los momentos que viviste junto a él/ella (los buenos y los no tanto), así como las lecciones que de su mano aprendiste.
... Espero pronto me llegue ese día :P jeje

Blogalaxia