lunes, 23 de febrero de 2009

Hasta que la boda te separa


El Hombre Teta es aquél que se casa con una mujer para divorciase de una parte de sí.

Frente a un juez, sacerdote, chamán o Elvis Presley, el Hombre Teta dice "sí" y con ello mancomuna cosas recuperables, un carro, una casa; pero también derechos inestimables como el albedrío. Después de la Luna de Miel comienza a adoptar gustos musicales de su mujer, prejuicios sociales de la suegra y sentido del humor del suegro.
Se acomoda.

Primera alerta: Quitar el salero de la mesa porque el tío de su vieja tiene hipertensión arterial.

El Hombre Teta es fácil de identificar. Es ése que saluda diferente cuando está con su esposa, el que se pone tieso, correcto; el que engola la voz. Es el que evita asistir acompañado a las reuniones con los de la secundaria para que aquella no sepa que por años le apodaron "Pedoman". Es el que se disfruta entero solamente afuera de su casa, en una barra de bar traducida en muro de lamentos, o en el hoyo cuatro de un campo de Golf. Apenas borracho se tolera.

Segunda alerta: Dejar de comprar Maxim para comprar Architectural Digest. ("Ahora con las utilidades a ver si ya podemos remodelar el bañito de visitas, ¿verdad, Pepe?").

Para no hablar de aquello que nunca fue con sus nostálgicos contemporáneos, el Hombre Teta arma un discurso social ensamblando logros de oficina en el que detalla de qué lado está su foto en el cuadro de honor de los empleados del mes. Él quiere ser gerente, pero en silencio se pregunta cómo es posible levantar las ventas de una compañía y no poder así, con la misma determinación, avivar la flama irreverente que fue cuando soltero.

El infierno no es ella, es él, porque pensó que renunciando frente el altar a lo que era, sólo así, podía darle una vida mejor a ella. Horseshit. Las cosas que se estiran en el noviazgo terminan por tronar en el matrimonio. Lo que se esconde, flota.

El Hombre Teta se siente incompleto porque las decisiones que toma están muy lejos de su voluntad. Es un hombre que se distrae en la forma porque no le conviene buscarse en el fondo. Si un día se encuentra, (¡otra vez borracho, Pepe!), se reclamará a sí mismo lo que un día perdió deliberadamente: la otra mitad de sí.

20 comentarios:

Drumstick dijo...

Ciertamente, el ser humano es mamifero, en la naturaleza los mamiferos son poligamos.. los monogamos son las aves...

Saludos!!!

Israel V.R. dijo...

Es el pedo de los weyes que buscan su otra mitad, pues se sienten la mitad de algo que pueden ser y no se sienten seres completos

Pelo dijo...

Qué gusto leerte por acá, Mr. Ñets :)

La primer línea es épica.

Anónimo dijo...

Pues esta bien el post, aunque un poco estereotipado....

karla dijo...

me gusto mucho! no kiero kasarme.. :S

Anónimo dijo...

Tan cierto lo que escribes como cierto es que que cuando te machucas un huevo con la puerta del carro un angel pierde sus alas. y mira que la fuente de esa información nunca me ha fallado.

Anónimo dijo...

no veo la necesidad de poner tanta palabra resaltada

Rox dijo...

¿Se lo puedo enviar a mis amiguitos? Excelente, bienvenido!

Guffo Caballero dijo...

A mí me gustó por lo mismo, por lo estereotipado, jajaja. Pero estereotipos muy bien manejados. Muy chido.

Saludos, E. Bienvenido.

Sooobres.

Guffo Caballero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ほし dijo...

muy bueno.. pense que podria armar una frase chida al final con las palabras en bold.. pero al parecer no... mm...

Guffo Caballero dijo...

Utsss... lo volví a leer y está genial...

chilangelina dijo...

Y yo digo: ¿y la mujer teta?
Porque hay esta idea preconcebida -y tal vez en el fondo anhelada- de dibujar a la mujer como la podadora de todo libre albedrío y sentido de libertad. Pero nel, mi estimado: cada vez son más las mujeres que NO quieren tener a un pinche hombre teta a su lado, que no quieren dejar de ver a sus amigas y amigos, que no quieren que el güey les exija aprenderse el guiso que le hacía su mamá, y que no y mil veces no quiere tener hijos sólo para que el fulano tenga un junior.
Y sin embargo las seguimos viendo llegar al altar, exactamente por la misma retahila de presiones sociales.
A su relato, que es muy bueno por cierto, le falta la otra mitad, mi estimado.
Bienvenido.

Luis dijo...

Tengo un par de conocidos a los que llamamos transformers por lo mismo, en cuanto no esta la mujer/novia/lo que sea, son otros completamente. Muy triste.

Hattori dijo...

Me gustan tus escritos, y éste no es la excepción.


Qué bueno leerte por aquí también.

Lupita V dijo...

Excelente post E.

Anónimo dijo...

Ay gente que es feliz con ese estilo de vida, voltea a ver a un mamarracho como tu con extrañas ideologias y piensa "mira este bato que tonto y que atrasado, se niega a aceptar que la vida es en parte compromisos, cree que en su ciego egoismo que sus ideales son los correctos" y supongo que con el mismo cinismo que muestras sienten pena por lo pateticos e ilusos que pueden ser algunos.

Por eso solo hay una realidad, cada quien escoja su camino sin arrepentimientos, y los demas dejen de juzgar a esas personas, bien se puede ser un hombre teta o un bato con ideales pendejos como el que escribio este post, y sin embargo ambos merecen el mismo respeto, si la gente dejara de juzgar a sus semejantes el mundo seria un lugar mejor.

Anónimo dijo...

ay quien se siente superior a otros y sin embargo no sabe que tan solo fue el azar el que lo situo en su actual situacion, y me diran que tambien influye la fuerza de voluntad, y yo les reitero que mas influye el azar, pongamos por ejemplo a estos bonitos blogueros dandoles a todos un lugar de nacimiento diferente a mexico, imaginemoslos pues nacidos en africa, dudo mucho que hoy fueran lo que son, que no son mucha cosa ciertamente, pero tienen puntos de vista jocosos la mayoria de ellos.

Kuruni dijo...

Me gustó tu post, nada más que las palabras en negritas me distraen un poquito.

Saludos.

Ave Fenice dijo...

a mi me gustan tus palabras en negritas... :)y el escrito ni se diga...

Blogalaxia