lunes, 16 de marzo de 2009

Tequila con limón



A las dos de la mañana se pasea desnuda por la casa la muy cabrona. Esta en su derecho, es su casa. “No vamos a coger”, ordena mientras bloquea mis dedos que ya buscaban su vagina. Lee en voz alta frases aisladas de un libro grueso, toma más tequila y me mira a los ojos. “No vamos a coger” le susurro y le beso el cuello.

No estoy seguro de entender lo que dice e ignoro si alcoholizándola pueda acceder a aquello que oculta. Tantas noches que he pasado dentro de ella, atrás de ella, sobre ella buscando en cada gemido una miga de su verdadero ser, pero no. Ni su nombre sé.

Esta noche no he descubierto otra cosa más que su habilidad para leer borracha. Se levanta y sirve más tequila. Dice tomar Centenario, porque tiene un ángel como ella. ¿Eres de Jalisco? Pregunto. “El tequila es de Jalisco”, responde esquiva.

Se levanta largo pelo negro y ordena que le rasque la espalda. Sus nalgas desnudas en mi vientre despiertan un poco mi alcoholizada verga, que aún está contenida dentro del pantalón. Mis manos la rasguñan a su exigencia -“mas fuerte, ¡mas!”- grita. La levanto y volteo, para que me monte a horcajadas. Comienzo a morderla, a chuparla. Primero en su cuello, después en los pechos y pezones. -“mas fuerte, ¡mas!”– continúa exigiendo.

Ignoro si se refiere a mi boca o a mis manos, pero dientes y uñas obedecen violentamente y al unísono. Por un instante, supongo que le hago daño, que debo detenerme. Pero su rostro desencajado de placer me alienta a continuar con mi fuerte correctivo. ¿Quién eres? ¿Qué me escondes?, pensaba con furia.

Clavo mis dientes en su cuerpo con saña. –Muérdeme, aráñame- suplica a gemidos graves.

Supongo que le duele, supongo que necesita ese dolor. Supongo que yo también necesito el dolor que ella me provoca. El dolor de no saberla mía, de nunca tener más de lo que ella me quiere dar. De utilizar el sexo como un látigo amenazante, al que obedezco sin chistar.

En un rápido movimiento, alcanzo la botella de tequila y le doy a beber. Sin pensarlo, comencé a vaciarla en los pechos, en su vientre. Ella se retorció con espasmos. La sensible y recién descubierta piel reaccionaba ante el alcohol.

La recosté en el sofá y comencé a chupar. Nunca había probado elíxir más extraordinario que la madera de roble que se queda en el tequila y su sudor almizclado. Ella abrió las piernas ofreciéndome sin pudor su sexo perverso. Apliqué el mismo tratamiento que ya había hecho en sus pechos y nalgas.

Cuando le tocó el turno al tequila, su pulso era tan fuerte, que supuse que iba a morir. Un menage a troi con la flaca, pensaba cuando ella comenzó a venirse a chorros, como naranja madura, como limón para el tequila.

¿Cómo te llamas? -Pregunté cuando apenas se reincorporaba. -Mayahuel- contestó.

20 comentarios:

Anzelime dijo...

O.o! tuve que buscar quien era Mayahuel

MIN... dijo...

Me pareció un relato intenso... me gustó... y al final pareció todo caer en su lugar hasta acomodarse..

Letty dijo...

Rooooooooox... esto es... es...
no sé, es bello, es fulminante
es muy descriptivo, tal y como me gusta
porq el sexo no es solo penetración, el sexo es divertido, excitante, es dolor, pasión y fulgor, es entrega y deseo...

bello, bello :D

salaverga dijo...

Qué nice Rox, sí se ve que eras hombre en otra vida y sabes cómo está le pedo

Anónimo dijo...

buenisimo!

Anónimo dijo...

Casi se ma sale... un ojo!!!

Rox dijo...

Anzelime, MIN, Letty, Anónimo... gracias por sus comentarios!

salaverguita: ¬¬

Quiero decir que el Tequila Centenario Reposado no patrocinó este post, pero si se quiere caer con una lana esta bien.

Este es el segundo escrito (creo) que lo hago en primera persona de los que mean parados, no estoy muy segura aun :/

Saluditos :D

controlzape dijo...

Que chingón abordaste y desarrollaste la acción.

Guffo Caballero dijo...

el final... oh, el final...
Muy chingón, Rotz.

Pelo dijo...

¡Me gustó, me gustó!

César dijo...

De haber sido hombre, seguro se te hubiera parado mientras lo escribías.

Me gustó eh.

(Just) Danito dijo...

Nunca había probado elíxir más extraordinario que la madera de roble que se queda en el tequila y su sudor almizclado

Hasta se me antojó. Que chingón Rots!

Nefesh Bleu dijo...

Muy intenso. Nada como leer a una mujer escribiendo y describiendo tal cual fuera un hombre. Un relato que por sí mismo selecciona a sus lectores por el final tan redondo y evocador.

Un quiebre en la visión de un lugar común donde los placeres se covergen en un sólo acto divino y a la vez tan mundano.

Muy bien Rox. Gracias por el momento tan placentero.

SeRGe dijo...

Rox. Eres grande.

Al principio me identifiqué con tu personaje:

"El dolor de no saberla mía".

Pero el final rompió con ese vínculo, no por ello deja de ser bueno. Es de lo mejor que te he leído y puedes estar segura ya de que sabes captar la psique de nosotros los que meamos parados.

el cirujano plástico dijo...

Ya sabia yo que tanta fealdal sólo podía ser por que eres hombre.

Por otra parte esta bueno en relato.

Den dijo...

Que relato mas intenso y mas chingon!

Anónimo dijo...

wow.. que buen relato...caí en este blog por accidente... que suerte

Ana Covarrubias dijo...

Caray!, sino fuera por esas pasiones arrebatadoras no tendría caso, o mucho caso, vivir.

Fascinante!

Sivoli dijo...

Muy chingón. Neta. Muy cachondo. Ahora no me puedo levantar de mi silla.

Lidia Gaytán dijo...

está fregon!

Qué manera Srita Rox, qué manera!!

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