viernes, 17 de abril de 2009

Suicidarse a los 29.



La edad, tu edad, mi edad. Esclavos somos de esa puerca patrona. En plan rimbombante, puedo afirmar que estoy por cumplir seis años de tiempo extra en la existencia. Sucede que mi ambicioso y concienzudo plan de vida contemplaba morir a los 29 años o antes. Hay varios millones de tipos, de esos que presumen tener visión de futuro, cuya labor es engordar las finanzas de las compañías de seguros, tipejos que a los 25 yacen trazando su plan de vuelo para la edad adulta y la vejez, con la certeza de que al llegar a los 60 habrán pagado la hipoteca de sus casas y la universidad privada de sus hijos.

Hay otra horda de tipejos, mucho más numerosa que la primera por cierto, a los que simplemente les vale reverenda madre lo que pase el día de mañana. Personajes para los que ese sustantivo abstracto llamado futuro forma parte de la literatura de ficción, pues la prioridad absoluta para ellos es, en el mejor de los casos, resolver el presente inmediato asegurando la tortilla del día. Pues bien, en mi adolescencia yo podía presumir ser un joven con visión de futuro, con total certeza de lo que acarrearían para mí los días venideros; resulta que yo, al igual que las latas de atún, tenía fecha de caducidad y acaso hasta me hubiera hecho un tatuaje en letras pequeñas donde se leyera: “consumase antes de los 29 años”.

Esa idea de morir antes de los 30 me parecía el colmo de lo… ¿cómo carajos llamarlo? ¿Romántico suena muy cursi? ¿Heroico tal vez? Y no, nunca he admirado a James Dean, ni a Kurt Cobain ni a ningún pendejo por el estilo. Digo, Joy Division aguanta, pero de ahí a querer imitar a Ian Curtis…y sí, también leí El Joven Werther, pero tampoco fui vulnerable al contagio que llevó al suicidio a tantos alemancitos enamoradizos en el Siglo XVIII. No, nada de eso. Lo que sí tenía demasiado claro es que no quería ser viejo y la sola idea de tener más de 30 años me asqueaba al extremo. No era que quisiera cometer un suicidio ritual o que fuera a fijar una fecha para inmolarme mientras escuchaba Canción para mi Muerte, Suicide Solution o Excuse Me While I Kill MY Self. Ni madres. Sin embargo, seguro estaba de que 30 velitas no apagaba.

En tiempos más anarcos me daba por afirmar que planearía un atentado contra un presidente, o ya de perdis contra un gobernador, y que una vez logrado mi cometido, me pegaría un plomazo con la bala restante o me tragaría una pastilla de cianuro como intentó hacer sin éxito, Gabrilo Princip, luego de descabechase al archiduque Francisco Fernando en Sarajevo. Cuando empecé a chapotear en los fangos del periodismo, me imaginé una y mil veces como corresponsal de guerra que perecía en el frente correteando la noticia. No era que estuviera deprimido u odiara la existencia, pero tenía muy claro que de los 30 no pasaba. Me imaginaban también muerto en un accidente o como una víctima más de la violencia fronteriza. Pero un día cumplí 30, 31, 32 y …la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido o cuyo sentido se renueva cada mañana.

Al momento de escribir esto, estoy a punto de pronunciar la frase inicial de la Divina Comedia, “al llegar a la mitad del camino de nuestra vida”, que según los estudiosos de Dante son los 35 años. Estoy ya en los terruños de la “línea de sombra “ de Conrad y ¿saben qué?..., Experimento algo parecido a eso que llaman felicidad o emoción por vivir. Viene entonces la pregunta ¿Por qué carajos estoy vivo? Pues sencillamente porque sí, porque estoy contento de estarlo. Y ojo, no se me confundan: no tuve ninguna revelación divina, ni se me apareció un ángel cuando yo estaba con la pistola en la sien, ni me hice cristiano o budista ni encontré el sentido de la vida en un libro de Paulo Cohelo ni me hice abstemio o devorador de chatarra orgánica, practicante de yoga o alguna de esas pendejadas que les da por hacer a los adultos que juegan a quererse a sí mismos.

Sigo estando seguro, con mayor convicción que en la adolescencia, de que Dios no existe ni existirá. Sigo bebiendo y deseo poder beber un buen vino el último día de mi vida (en el momento en que escribo esto disfruto un whiskocho mientras escucho un disco de Kreator). Como me llevo de cachete y nalgada con mi consejera La Muerte, no me asusta mucho la idea de morir esta noche, pero eso no me ha asustado nunca. Lo que es noticia de ocho columnas, es que ya no me asusta la idea de vivir 70 años. Amo a mi esposa más que en mi primer día de matrimonio, me emociona contemplar el mar cada mañana y caminar por la playa en las tardes.

Se que en el mundo hay mil y un ciudades que aún no he visitado y que me emocionaré cuando camine por primera vez por sus calles, como me emocioné hace un par de semanas caminando por Shanghai bajo la lluvia o navegando a la media noche por el Río de Nanjing. Me falta visitar Estambul, Río de Janeiro, San Petersburgo y jamás llenaré de Buenos Aires o Praga. Cada libro no leído me contempla desde la librería como una promesa de viaje a otro mundo y se que al menos de cada diez, uno será muy chingón y pedirá inmediata relectura. El domingo pasado un amigo me dio a probar un vino que sabía a sangre de dioses (¿a qué chingados sabe la sangre de los dioses Daniel?), los poquitos goles que anotan mis Tigres los grito con euforia y soy capaz de slamear como chamaco en una tocada metalera.

Y por cierto, todavía deseo ser corresponsal de guerra, pero lo de morir en el frente ya no es prioridad, si bien tampoco me aterra. Cae la tarde, la música suena (¿o retumba?) puedo morir esta noche o aguantar hasta el 2050. A tú edad, a mi edad, al minuto uno, al noventa o en tiempo de compensación. Por lo pronto, Mefistófeles está ahí con la pluma en la mano esperando a que le firme el pacto y Dorian Gray vino a recomendarme al pintor de su retrato. Les dije que vuelvan mañana. Ahí a la vuelta compa.


19 comentarios:

Do the Doo dah dijo...

Muy puntual!

Sie, el mito de morir antes de los 30. La única razón por la que creo no llegaré a esa edad es porque nomás no me imagino nada a esa edad. Sólo espero no tener una Courtney Love, fsck no.




Y bienvenido uste', sientase con libertad de pedirle cosas a Cani, de hacer enojar a webo, y de reirse de mi porque soy la más pequeña, buuu.

Pelo dijo...

Qué bueno, qué bueno. Bienvenido.

Por sus letras le perdono hasta que le haya llamado pendejo a James Dean... no, no lo perdono.

Pero buen poste.

Anónimo dijo...

Muy bueno, muy bueno, pero...
Y el Mulder?
Aún se la come?

chilangelina dijo...

Bueno, sabrosito y ritmoso.
Bienvenido al guateque.

M dijo...

así es... como siguen las cosas que no tienen mucho sentido

sabina... uff

Guffo Caballero dijo...

Una de las cosas que más me cagaba que me preguntara mi jefe, era: "¿Cómo te ves en 10 años?". Y estoy seguro que una de las cosas que más le cagaba a él de mí, era que le respondiera: "No sé ni cómo me veo mañana...".
Eso de la "planeación" nunca se me ha dado. Pensar como mis amigos, que añoran el día en que terminen de pagar su casa -dentro de 20 años- para que sea "suya y sólo suya" y vivir con ese "orgullo" de "tener casa propia"... No... no gracias.
Como diría la sobrevalorada Trainspotting (que vale sólo por esta frase): I chose not to choose life.

Saludos y bienvenido.

Anónimo dijo...

Y este wey quien es??

Muy rifado, por cierto. Más la referencia a Kurt.

Luis dijo...

Anonimo, Daniel Salinas ya llevaba un par de años blogueando cuando todos nosotros ni siquiera sabiamos que era un blog:

http://www.cunadeporqueria.blogspot.com/


Igual, nunca he tenido un plan de vida, ni siquiera tengo un plan de dia, ja.

Kyuuketsuki dijo...

Bien hecho. La verdad eso de no imaginarse llegar a los 30 es una estupidez adolescentesca; la de imaginarse y planificar toda tu existencia hasta los 70 es una mamada en sentido inverso. Pero lo más importante de tu texto, creo, es que transmites la emoción de vivir; gracias por compartirla, estoy seguro que a muchos les hace bastante falta.

controlzape dijo...

Muy bueno todo. Me gustó mucho la parte de que no se necesitan revelaciones sobrenaturales, ni religiosas ni de ultratumba para estar dispuesto a seguirle y a asumir lo que venga.

Rox dijo...

Los 29 es de esos hitos numéricos que cuando los pasas te das cuenta que era una estupidez... como cualquier otro numerito.

Lo mejor de este escrito es la parte en la que expresas la felicidad que vives en este momento, y saber haberla logrado sin recetas borregas o falsas revelaciones.

Daniel Salinas es de mis Top Bloggers / influencia viajera y me encanta que tambén esté en Recolectivo.

Ana Karen dijo...

"I chose not to choose life. I chose somethin' else. And the reasons? There are no reasons. Who needs reasons when you've got heroin?"

Dr.Muerte dijo...

Yo si quisiera vivir un chingo de años, si me muriera a los 30 estaria de la verga, pinche desperdicio.

Javier Cardenas dijo...

me agrado la parte de "cada libro no leido me contempladesde la libreria....." y precisamente hay tantas cosas por conocer y tan poco tiempo y capital, pero la ilucion de conocer algo mas es la que impulsa a trazar nuevos rumbos

Anónimo dijo...

genial, genial, genial..... hasta que se te sale lo regio... tenias que ser regio

DROCHA dijo...

Que cuando escriben asi a uno se le pone chinita la piel.
Gracias. Motivos no hay, razones menos, solo el puro gusto de leerlos.

Nestor dijo...

Bola de rucos!

El Costeño dijo...

No te puedo dar la bienvenida porque no pertenezco a esta "comunidad" pero en verdad que sorpresa y que bueno que te integres a la lista de colaboradores, ya tengo un par de años leyendo tu blog de Eterno Retorno y la verdad están chidos tus textos. cheers!

Anónimo dijo...

Para ser un descreído de dios (así con minúscula)lo "mentas" mucho. Yo no creo en &%$FHU/JT% (o como se nombrase) por eso no me ocupo de... Además, negar la existencia de algo es absurdo, porque negar la existencia es afirmar que algo existe para no existir. En fin...cosas del nihilismo, o mejor dicho, cosas de mi filosofía de a peso. Pero es interesante encontrar a dios en todos tus post. Ya veremos de qué se trata.

Sobre el post, me saltó esta frase "¿Por qué carajos estoy vivo? Pues sencillamente porque sí, porque estoy contento de estarlo." m m m , no esperaba esta respuesta tan ingenua, tan...sin chiste. No por la primer respuesta de "porque sí" que es la más inteligente de las dos, sino por la segunda ¿de verdad piensas categóricamente que estás vivo por que estas contento? Ops!

Ya lo pensé mejor, creo que esa respuesta que diste, la sacaste al paso o la colocaste en una posición inapropiada dado tu estado de ánimo eufórico. No sé.

Sería interesante que retomaras el tema de la muerte y la existencia, tal vez en otro contexto.

Saludo
Rebeca

Blogalaxia