jueves, 16 de julio de 2009

Historia de Éxito



Don Juan de las Pitayas es un señor con una habilidad notable para vender pitayas. Esa característica suya le ha venido bien pues en su estado natal las pitayas son muy demandadas como elemento de ornato personal.

Hay pitayas de formas y colores variopintos. Los paisanos de Don Juan de las Pitayas se ponen las pitayas en los dedos, en las muñecas, en las orejas, en el pescuezo, en la nariz y en los tobillos. Los más osados se las ponen en el pito y las más aventureras en la vagina.

El éxito de Don Juan de las Pitayas es evidente. En sus años mozos, don Juan de las Pitayas vendía sus pitayas casa por casa y en reuniones con sus amigos. Después puso una tienda y cuando ésta no alcanzó a vender todas las pitayas que tenía para ofrecer, Don Juan de las Pitayas, abrió otra tienda y poco después otra. En la actualidad Don Juan de las Pitayas tiene 100 tiendas.

Las pitayas, a pesar de su gran demanda, no se venden solas. Hay que ponerlas en exhibición, hay que hacer campañas de publicidad y hay que hacer festivales de pitayas. También hay que contratar personal con vocación para la venta de pitayas.

El imperio pitayero de Don Juan de las Pitayas no es pura felicidad. Don Juan de las Pitayas, alega poseer capacidades sobrenaturales para juzgar el caracter de las personas que contrata para que le ayuden a vender sus pitayas. “Nomás viéndote, sé si puedes trabajar para mí” suele decir. No obstante, de vez en cuando algún(a) vendedora de pitayas se disgusta con los modos rústicos y montaraces de Don Juan de las Pitayas y la relación laboral se echa a perder. A veces entre grandes aspavientos, a veces entre mentadas y, otras veces, entre amenazas de muerte, ruina y destrucción.

A Don Juan de las Pitayas (quien en su juventud pasó hambres y sufrimientos) le gusta pasearse y ser invitado a grandes fiestas. No se opone a ser retratado en las páginas de sociales y le gusta subirse a sus coches de mil millones para que la gente al verlo venir diga: “Ahí vien Don Juan de las Pitayas, qué opulento señor”.

Así era Don Juan de las Pitayas hasta que lo secuestraron.

Los secuestradores enterados de la opulencia de Don Juan de las Pitayas le pidieron algunos de sus millones y él se los dió. Después lo liberaron.

Hace varios meses de eso. A Don Juan de las Pitayas ya no le gusta salir de su casa y cuando es impostergable la salida, la efectúa subido en un coche destartalado.

Don Juan de las Pitayas dice que no conoce a sus secuestradores y que estos se enteraron de quién era por internet. Se indigna cada vez que googlea su nombre y sale, o bien abrazando a alguna celebridad en alguna cena donde el cubierto cuesta cien mil pesos, o bien donando un cheque con varios ceros a causas ridículas y cursis.

Don Juan de las Pitayas se niega a considerar que su secuestro se haya debido a exempleados o familiares y le echa la culpa a internet. Al grado de que sobrestimando mis habilidades de computito Don Juan de las Pitayas me ha pedido que borre todas las notas de periódico, todas las reseñas de sociales y todas las historias de su filantropía como si el caché de Google fuera otra puta hojita de excel con las ventas de sus pitayas por tienda.

Hoy le hablo otra vez a mi cuate el militar para que lo vuelvan a levantar. En esta ocasión sí pagaré la tarifa extra para que lo metan, si se puede vivo, a un tambo de ácido para que ya deje de andar chingando con sus pitayas.

Nota para mí: Mandar a la zona militar un regalito cada día del abuelo en agradecimiento.

5 comentarios:

Rox dijo...

jajaja! además las pitayas dan chorro.

Tu post me hizo pensar en la información confidencial que hay por acá y como puedo sacar dinero de eso.

Sacas lo pior de mi. :D

Kyuuketsuki dijo...

Pozolero

Anónimo dijo...

Como que te falto poner una vez mas "Don Juan de las Pitayas".....

el mangos dijo...

despues de leer este post me puse a pensar (accion que no hago con frecuencia)que pitaya es una palabra muy cagada es como repetir muchas veces chacos o ajonjoli

Anónimo dijo...

O sea que el puto nieto lo mando secuestrar ?

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