viernes, 23 de octubre de 2009

Lo pequeño


Anoche me di cuenta que sonríes mientras duermes. Fue una coincidencia, casi un error: te vi de reojo buscando el reloj justo en el momento en que tus labios se encorvaron por sólo unos segundos. La imagen me pareció terrible y conmovedora. Tuve que quedarme despierto, observándote, esperando que lo hicieras de nuevo sólo para verificar mi visión. Y lo hiciste. Sonreíste un par de veces más, quizás para torturarme.

Hasta ayer podía presumir conocer todos tus gestos y sus significados a la perfección. Sé que recorres tu cabello por detrás de tu oreja cuando algo te interesa o te intriga. Sé que ladeas tu cabeza ligeramente a la derecha cuando una plática te ha aburrido. Sé que empiezas a tronar tus dedos cuando intentas esconder algún secreto. Y sé que sólo cruzas tus piernas cuando te sientes segura, en completo dominio de la situación. También conozco de memoria todas tus sonrisas, o por lo menos creía saber de todas. Después de unos años de vida en conjunto se empieza a presumir que se está consciente de todo lo que el otro es y hace, no queda más por descubrir, no queda nada más que la monotonía y quizás la comodidad de creer saber a la perfección quién duerme a tu lado. Hasta ayer yo pensaba conocer todo sobre ti. Hasta ayer...

Tu sonrisa de anoche era tan diferente que parecía no ser parte de tu rostro. Por un momento te desconocí, dudé si compartía la cama con la misma persona de todas las madrugadas. Sí eras tú y al mismo tiempo eras otra. Bajo cualquier otra circunstancia podría haber asegurado que estabas fingiendo el gesto, que te ponías otra de tus tantas máscaras para engañar a alguien. Sin embargo, tu sonrisa fue involuntaria, espontánea y, sobre todo, discreta. Las sonrisas discretas son generalmente puras, transparentes: no intentan ocultar nada porque no parecen siquiera imaginar la existencia de los secretos. Tu sonrisa era franca, es lo único que puedo decir sobre ella; lo demás sigo sin poderlo imaginar.

Todo el día me ha torturado tu imagen dormida y ahora no me permite cerrar los ojos de nuevo. Debo verla, debo descubrirla una y otra vez, debo entender qué significa. Debo saber qué quieres decir. Estoy inquieto, emocionado, perturbado y temeroso por primera vez en mucho tiempo y tú ni siquiera te das cuenta. ¿O sí te das cuenta? ¿O has ensayado esta misteriosa sonrisa por años mientras dormías esperando alguna noche intrigarme con ella? ¿Has planeado y puesto en marcha esta novedosa estrategia para inspirar mi desesperación y mi deseo? ¿Te alegra saber que en este momento posees tanto poder sobre mí?

Tus piernas no están cruzadas, quizás no creas tener el control de la situación. O quizás el resto de tus gestos, el resto de tus sonrisas han sido falsas, todos ellos trazados para engañarme, para hacerme creer que te conocía, para hastiarme con lo mismo y de pronto, un día sorprenderme con la persona que nunca fuiste frente a mí. No. No serías capaz de armar semejante charada, te sentirías mal por engañarme. La sinceridad siempre ha sido una estricta política en nuestra vida marital: no hay espacio para mentiras, no hay espacio para secretos, no hay espacio para el más emocionante de los misterios que es hoy está sonrisa.

Entonces no lo sabes. No sabes que sonríes cuando duermes. No sabes que ayer te vi hacerlo. No sabes que desde entonces no puedo dormir. No sabes cuánto me intriga esta nueva sonrisa. No sabes lo excitante que encuentro este enigma. No sabes cuántas ganas tengo, esta noche más que nunca, de amarte de nuevo.

16 comentarios:

Alejo Carpentier dijo...

Miren, le puedo decir al insulso autor en turno, que el ritmo y la consistencia de su texto es tan pesada cómo cagada de hipopotamo- si se me permite tal absurdo -, y que para lograr una mejor ambientación y ritmo que sólo a mí me importe y que sólo yo le entienda, que bien podria haber incluido un elemento que podria atrapar la atención de más y más lectores sabios cómo yo en este apreciable espacio virtual en el que no han tenido la buena virtud, la inteligente y muy sabia decisión de invit ... cof -cof, ejem,perdón, decia que el infame autor del texto aburrido en turno, que bien podría haber agregado ¿por qué no?, un poema o un ensayo acerca de esos fabulosos paquetes de carne maciza venuda, esos enormes pedazos de gloria que la gente común y sin educación llama "VERGAS" o "PITOS", pero quienes son cómo yo, gozamos buscando en el diccionario las diferentes y apropiadas formas de llamarlos; yo en lo personal las prefiero gordotas cómo las lonjas de Gaby, la gorda que creías buena, enormes cómo la trompa de Don Ulises Axel, con la cabeza cómo mantecada de la tía Rosa, con olor neutro -si se me permite de nuevo tal absurdo- reitero, bien cabezonas y lustrosas, enhiestas y muy, pero muy rebozantes de leche.

Yo, como todo buen escritor frustrado que trabaja dando clases en el CRIT ganando un buen sueldo mediocre y que para poder comer con manteca cómo cínico burgues también vendo mis obras maestras en las diferentes estaciones del metro y con gusto por los travestis y pedófilos, e igualmente con gusto por gordas borrachas cómo Paquita la del barrio, mujer que satisface los gustos propios de autores soliviantados por su rutina onanista de reflexiones, lecturas y autosatisfacciones cómo yo.


Creo que lo que los Recolectivos necesitan es una buena dosis de comentaristas combativos e inteligentes cómo yo, es cierto que ustedes, la inmensa mayoria, están muy muy por debajo de lo que soy yo, pero por lo menos intentelo, se siente muy bien ser cómo yo, aunque nadie entienda un carajo lo que quiero decir.

Ayer me coji a la mama de manuel ... y todavia aprieta dijo...

jajaja buen texto Pendejo Carpentier, EXIGO su entrada al recolectivo.

Ah! El post, de la VIL VERGA, varios pendejos que postean dan un chingo de flojera, que no pueden poner monitos de guffo o cabeza?

Anónimo dijo...

En lo personal creo que beto es de los mejores o el mejor en recolectivo, no aborda los temas de la forma directa como los demas, lo cual hace que sus textos sean extremadamente entretenidos, interesantes y capaces de hacerte pensar hacerca de lo que esta escribiendo, de verlo a su manera...ahora bien para los 2 pendejos de arriba que no les gusto el post, uno porque le gustan los dibujitos y otro porque como no lo invitan tiene que escribir en comments su desdichada vida de maestro de tercera en el CRIT y ya de paso salir del closet con eso de que tanto le gusta la figura falica; jodanse, asi de sencillo.

Manolo

la jesz dijo...

me gusto mucho...y fué como si estuviera presenciando todo eso desde una ventana =)

Anónimo dijo...

A mi Me gustó... =D

Folósofo dijo...

Buen relato, mantiene la tensión.
La intriga justifica tu insomnio.

ulysses dijo...

demonios carpentier, mm te cabe toda la "razon" que dominas, pero no siento que aporte.

beto: me gusto la narrativa que manejas, es muy amable, casi como mi buen amigo benedetti, obvio con sus distancias bien medidas, jaja, pero de que traes onda, la traes, me gusto mucho por que observas una mistica importante en cosas tan vanales, saludos!!!

Anónimo dijo...

Eso estuvo bien...bien cursi. Claro, mis respetos.

Alejo Carpentier dijo...

Mi doble comienza a divertirme. Pero no vamos a hablar de él.

Hablaremos del texto, cuya aportación oblicua es un completo clissé extraido de alguna revista femenina editada en los ochentas. Vaya, ni siquiera la tensión con la que juega el autor - una tensión de malabarista que juega suertes con dos tristes pelotas - inflama el gusto por la originalidad, una característica extraviada en éste texto desde su inicio.

Lo que si, es que el autor mantiene una redacción limpia, de tintero, que me recuerda las propiedad y formulismo utilizado por aficcionados a la literatura que todavía creen que la forma es el fondo, o que cualquiera de ambas tiene algo que ver, o que siquiera existen.

No hay que sobredimensionar el relato: el texto es unicamente limpio. Limpio como una casa de interés social recién entregada a sus dueños, que la contemplan entusiasmados desde su mediocridad, y que suponen que un piso limpio y cuatro paredes rectas, con un techo liso y regular, puede ser llamado hogar.

Contenido. Habría que solicitarle al autor un poco de contenido. Un rescate desde sus probables castillos de imaginación clasemediera.

Saludos.

TedO dijo...

alejo carpentier es la onda.

dayanna* dijo...

Yo también sonrío de noche.. jajajaja sí como no.. o quien sabe..

Anónimo dijo...

Mucho bla bla bla Alejo, pero no nos ha dicho a quien deberían de expulsar esta semana de la Nacademia de las letras

Rox dijo...

Me encantó el detalle, la escena. No le falta más.

Soy fan. :)

Beto dijo...

Gracias a todos por los comentarios.

A Alejo Carpentier - el real, el falso, no sé cuál se cuál - sólo le quiero aclarar el único punto que entendí - o que realmente leí - de su comentario: No soy clasemediero, ¡no me vengas con esos insultos!

EnNa dijo...

Beto, rifas. Un texto muy bueno, sutilmente sexoso, como debe ser. Soy fanz también.

Alejo, para ser tan inteligente, culto e ingenioso como dices, tu ortografía deja MUCHO que desear.

Anónimo dijo...

'No sabes cuántas ganas tengo, esta noche más que nunca, de amarte de nuevo.' Mejor frase para cerrar, imposible.

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