jueves, 3 de diciembre de 2009

El bodegón

De toda la instrucción que recibí en la escuela, la más perturbadora y la que más problemas me ha causado la obtuve en el taller de la miss Cuadrángulo. La llamábamos así porque verla caminar era como ver a una escuadra a la que le hubieran brotado patas y echara andar.

La miss Cuadrángulo estaba a cargo de impartir un taller en secundaria llamado Apreciación Artística en el que sólo un par de masoquistas o despistados se inscribían por curso, pero por el que todos los de primero debíamos pasar durante la "semana de inducción a taller".

La clase de muestra de la miss Cuadrángulo se desarrollaba como sigue.

De un portafolio gigantesco, sacaba unas láminas enormes y manoseadas y las repartía entre los alumnos. Todas eran una reproducción de lo mismo. Un bodegón, de pintor anónimo, consistente en una composición sencilla: una papaya partida a la mitad, colocada sobre una mesa y de la que partía un hilo de sangre que culminaba en un charquito en el suelo. Al lado de la papaya, un cuchillo.

Mientras contemplábamos la lámina, la miss Cuadrángulo nos revelaba lo que ella creía que eran los intríngulis del arrrte:

- Esto que ven, no es una papaya partida sobre una mesa. Lo que están viendo, es una alegoría de la virginidad arrebatada de una doncella por el falo masculino, representado en este caso por el cuchillo que está a un lado.

Nosotros asentíamos y anotabamos en nuestros cuadernos "pito igual a cuchillo, papaya igual a vagina", en previsión de las preguntas que más tarde nos haría la directora -que era la mamá de la miss Cuadrángulo y la razón por la que a esta no la habían corrido- cuando inquiriera qué habíamos aprendido en la semana de inducción a taller.

La miss Cuadrángulo, satisfecha con su explicación, nos pasaba más láminas de bodegones y en cada una de ellas teníamos que identificar los símbolos sexuales que sólo su calenturienta imaginación percibía.

Yo creo que hasta la fecha la srita Cuadrángulo seguiría echando a perder la apreciación estética de generaciones si no hubiera sido por el bodegón que ella misma pintó.

Un día, a la directora se le hizo buena idea convocar a una exposición de los trabajos de los talleres.

Los de electricidad llevaron sus circuitos eléctricos que encendían un foco, los de carpintería llevaron sus especieros torcidos, los de dibujo técnico llevaron sus "ashurados", las de decoración del hogar llevaron sus trapos de quilt, los de cocina llevaron un pastel no comestible y los de apreciación artística llevaron bodegones de papayas peludas.

También los profesores de los talleres podían participar. La única que lo hizo fue la miss Cuadrángulo. Llevó, adivinaron, un bodegón de su autoría con la misma composición que el que usaba para enseñar. Una papaya sangrante partida a la mitad con un cuchillo a un lado colocado muy pulcro en un platito. El bodegón de la miss Cuadrángulo parecía una foto comparado con los otros que nos había enseñado. Hiperrealista, pues.

Fue muy felicitada por todos los docentes. Excepto por su mamá, la directora, que no se apareció a inaugurar la exposición y a la que desde entonces nadie volvió a ver.

Los que pasamos por la clase de muestra de la srita Cuadrángulo elaboramos la hipótesis de que la composición de su bodegón, la obtuvo no con una papaya sino con la vagina de su mamá extraída a cuchilladas. Esa hipótesis, meses más tarde, también se les ocurrió a las autoridades locales encargadas de investigar la desaparición de la directora, por lo que ahora, la miss Cuadrángulo enseña, no apreciación estética, sino preparación de mollejas en la penitenciaría del estado.

Esta anécdota no es lo único que compartimos los alumnos fugaces y perturbados de la miss Cuadrángulo. Ahora, ya adultos, cada vez que vemos un bodegón con una papaya sentimos el irrefrenable deseo de cogérnoslo.

14 comentarios:

TORK dijo...

Lo primero que se me ocurrió fue "¿Y de verdad eso pasó?" Pero inmediatamente me corregí: "Eso es lo de menos" Muy mamón y muy bueno el relato

controlzape dijo...

Gracias.

Se me fueron un par de errores. La directora es la mamá, no la carnala de protagonista y le falta claridad a la descripción inicial del bodegón. Los corrijo en casa xq el proxy de aquí no me deja.

Ah, esto es ficción. Pero la miss Cuadrángulo está basada en alguien que conocí y que a los bodegones los veía como puras alegorías.

Pimiento Rosado dijo...

muy bien! chido el cuento

buho dijo...

si yo tambien vi lo de la hermana

Rekiem dijo...

Gracias por el post, tiempo invertido provechosamente al leerlo...

La Diabla dijo...

adio!
esas ganas de las maistras de hacer interpretaciones sexosas de todo lo que se llame "arte" jejejeje

KrizalidX1 dijo...

"PITO IGUAL A CUCHILLO" hahahah no hay pierda...bien controlzape

salu2

Anónimo dijo...

"miss cuadrangulo"

hasta tus pinches apodos son ñoños.

nombre!! si se ve que eras puro desmadre en la escuela!!! :(

Sidharta dijo...

no me gusto

Anónimo dijo...

¿y la papaya de tu vieja la Lupe como esta?

Bien guanga me imagino.

Pero aún así personajes como el huevo, guffo y el falso lanchero ya le han dado su caladita, respaldando que por el chiquito todavía aprieta.

Ya no hagas corajes control za-pendejo, te queremos...

mandar a chingar a tu madre.

Kyuuketsuki dijo...

No sé que me llena más de lols: las descripciones sexosas de miss cuadrángulo o los comentarios pendejos de los anónimos. Priceless.

controlzape dijo...

Lo que da más risa (al menos a mi esposa y a mí) es la insistencia del anónimo en imaginarse un gangbang.

La lupe y yo pensamos que se debe a alguna afición a hallarse entre espadas desenvainadas.

Ave Fenice dijo...

Yo sigo traumada con las maestras de arte... son raras de a madre... con razón quize serlo alguna vez. Pero no...gracias.

Goma Rosa dijo...

jajajaja

bueno

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