martes, 23 de febrero de 2010

Ser o no ser



Ondear una bandera puede parecer una cuestión de identidad, de grupo o pertenencia: tienes la bandera mexicana en la ventana de tu casa, naciste en México, eres de allá. Pero en este país donde vivo la mayoría de las veces el mensaje va al revés.

En estos años he aprendido que cuando estás fuera de tu tierra adoptas banderas –escudos, insignias, colores, símbolos- para dejar claro tu límite: la identidad a partir de lo que no eres. La bandera mexicana en la ventana de tu casa indica que no eres gringo. La virgencita de Guadalupe, que no perteneces a ninguna de estas nuevas sectas cristianas proliferando entre los latinos en Estados Unidos. El símbolo de la paz en el auto significa que no apoyas la guerra en Irak. El logo de CalState, la red de universidades públicas de California –en la que muy probablemente no estudiaste, ni estudiarás-, muestra tu desprecio por los elevados costos de las universidades privadas como USC.

El moño rosado en tu auto significa que no eres un macho cualquiera; la bandera de colores, que no eres homofóbico. Colgar un letrerito que dice “Happy Holidays” en lugar de “Merry Christmas” habla de tu rechazo a la unilateralidad religiosa. Para muchos durante la elección de 2008, el apoyo a Obama, más que decir “soy demócrata”, decía “no soy racista”.

En estos años he aprendido a leer las banderas de varios países, ideologías y culturas. Cuando vives en un medio diverso, lo más difícil es aprender a respetar. Porque andar por la vida con tu bandera de tolerancia también tiene un sentido adverso; y si tienes que tolerar, es porque no aceptas. El chiste es ser incluyente; tanto, que nadie lo note. Pero para eso a mí aún me falta.

Mi próximo reto, por el momento, es saber de qué se distancian los que navegan con bandera de pendejos.

7 comentarios:

Ave Fenice dijo...

Este tipo de cosas me agrada leer. ¡Saludos por allá, Chilangelina!

Blas Torillo dijo...

Lo de los que navegan con bandera de pendejos quieren decir que no son todo lo listos que quisieran ser. Creo.

Y aquí en México también hay banderas de exclusión: Ser totalmente Palacio es en realidad no querer ser "naco". Cualquier cosa que eso signifique en la mente de cada quien. Ser Tepito, como me decía un colega hace años, no simplemente ser tepiteño, sino ser Tepito, era entonces no ser Bondojo o Tacubo. Hoy quizá quiera decir que uno es cualquier cosa que Tepito sea hoy.

En fin, que creo que con las ganas de pertenecer que tenemos para no sentirnos solos, aunque toda la publicidad quiera que seamos únicos, quizá solo podamos lograrlopOpr negación: soy lo que no soy. Lo que no iero ser o no me conviene ser, para seguir perteneciendo.

Y ya. Saludos.

Raul Elenes dijo...

El que se etiqueta, se yerra y agarra una bandera, se autoexcluye de lo demás... excelente reflexión, felicidades!

Pinkrobot dijo...

Es que también es más fácil decir lo que uno NO es. Pero sí, si andas por ahí hablando a gritos sobre tu tolerancia, es quizás por que eres más conservador de lo que parece, clásica frase: "Yo soy súper liberal pero..."

Guapóloga dijo...

Bueno, ya este post no me hizo llorar je, je.

Es una interesante reflexión sobre las banderas y verlo desde ese otro punto de vista es enriquecedor.

Lo que me queda claro es que finalmente todos somos parte de las estadísticas, las que sean. Y humanamente nos gusta sentir que pertenecemos a algo (o alguien) y por eso etiquetamos ¡hasta los post de los blogs! Ü

¡Saludos al buen clima angelino!

ornitorrinco dijo...

Que increible es leer cosas como estas.

La Nus dijo...

ME ENCANTO TU POST-OPINION... LA VERDAD HACE FALTA MUCHA TOLERANCIA!

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