miércoles, 3 de febrero de 2010

Un centavo por tus pensamientos.



John W. Campbell fue un escritor ni muy bueno ni muy malo. Pero en 1937 se convirtió en editor de la revista Astounding Science Fiction, que de su mano (de hierro), dominó, marcó y revolucionó la ciencia ficción durante treinta y tres años, hasta el día de su muerte.

Durante ese tiempo, Campbell descubrió, inspiró y guió a muchos de los más grandes escritores del género: A. E. Van Vogt, Robert Heinlein, Theodore Sturgeon, E. E. Smith, Ray Bradbury, Clifford Simak, Alfred Bester, Fritz Leiber, Poul Anderson y Robert Silverberg (para los no familiarizados con la ciencia ficción, esa lista es un Dream Team del género).

Y dentro de todos esos jóvenes escritores que Campbell cobijó, su pupilo más fiel fue Isaac Asimov, que lo describió así:

“Era un hombre grande, obstinado, que fumaba y hablaba sin cesar, y al que gustaba, por encima de todo, inventar ideas extravagantes, que lanzaba a la cara de su interlocutor y te impedía refutarlas. Era difícil contradecir a Campbell incluso cuando sus ideas resultaban completa y locamente ilógicas”

Por ejemplo, durante toda su vida, Asimov aseguró que Las Tres Leyes de la Robótica fueron idea de Campbell y que él simplemente las desarrolló. También contaba que, como era su costumbre, un día llego a visitar a Campbell a su oficina, y este lo recibió así:

“…Pero el 17 de marzo de 1941, cuando visité el despacho de Campbell, me leyó la siguiente cita de un viejo discurso de Ralph Waldo Emerson, titulado “La naturaleza”:
«Si las estrellas aparecieran una noche cada mil años, ¡Cómo creerían, adorarían y preservarían los hombres durante generaciones el recuerdo de la ciudad de Dios!»

Y luego Campbell dijo:

"Creo que Emerson está equivocado. Creo que si las estrellas aparecieran una vez cada mil años, la gente se volvería loca. Quiero que escribas una historia sobre eso.”

Asimov obedeció y se fue a su casa a escribir. El resultado fue “Nightfall” (Anochecer), que fue premiado por la Science Fiction Writers of America como: “The Best Science Fiction Short Story” de la historia. Nunca se ha vuelto a otorgar ese premio.

Después de eso, la carrera de Asimov nunca declinó; recibió varios premios Hugo (los Oscares de la ciencia ficción), Nébula y Locust (también repitió el “Best All-time Novel Series Hugo Award” por la Trilogía de la Fundación, ganándole al Señor de los Anillos y a Dune). Hacia el final de su vida, recibió el Grand Master Award, que es un premio que sólo se ha entregado a veintisiete escritores.

Pero mucho, mucho antes de eso, exactamente en 1939, cuando Asimov aún era un muchacho inexperto, visitó a Campbell para ofrecerle un nuevo relato (ya le había rechazado dos anteriormente). Luego se fue a su casa y días después, Campbell acepto publicar su cuento. Esto cuenta Asimov:

"Mientras sus rechazos solían ir acompañados de largas y útiles cartas, sus aceptaciones no consistían más que en un cheque, sin una sola palabra de acompañamiento. Seguramente pensaba que el cheque era lo bastante elocuente. En este caso era de sesenta y nueve dólares puesto que el relato constaba de 6.900 palabras y Campbell pagaba, en aquel tiempo; un centavo por palabra”.


Para mí, años después y mirando el resultado, esos sesenta y nueve dólares no pudieron ser mejor invertidos.


8 comentarios:

Anónimo dijo...

zzzzzzzzzz...
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Manuel dijo...

Yo creo que el anónimo de arriba quiso escribir, en algún momento: zzzzzzuuuper chingón...

Pero la afasia y la falta de imaginación prevalecieron y bueno, ya te la sabes.

Yo te mandaría un cheque, también, pero soy pobre. Mejor conformate con mi espaldarazo balín: excelente texto.

La Diabla dijo...

Muy interesante el dato, y si, igual pienso, una muy buena inversion...

Danielov dijo...

¡Maldito! ¡Por tu culpa me volví fan de Asimov desde hace dos años, consiguiendo tantos libros (impresos y digitales) que ahora no sé como acabar de leer tanto!

También, culpa de don Isaac. ¿Quién le manda escribir tantísimo? Ya me tiene ocupado por un buen ratote... yo creo que de menos hasta que tenga hijos...

Bueno, maldito y no. Eso es mejor que entrarle con fe a los supositorios sabor piña, entre otros vicios que pueden dejar las malas compañías.

Y no, eso de los 69 dólares no lo sabía. Ya hubiera querido yo ganar eso cuando me dedicaba a redactar informerciales y a corregir textos. Mñéh.

Rekiem dijo...

Ojalá un día publicaras la lista que compone tu biblioteca...

Anónimo dijo...

"a penny for your thoughts" que jodidos tiene que ver con que le pagaban a centavo la palabra, nada,idiomatic expression no se traducen literalmente, obvio que ya lo sabes, entonces porque ponerlo, misterio.

Anónimo dijo...

zzzzzzzzzzuper aburrido.

Dios? en verdad que si rebotaba de pendejo el tal Campbell.

ornitorrinco dijo...

Me gusto mucho, creo que de todos los post sobre el tema este fue el mejor. Saludos.

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