jueves, 11 de marzo de 2010

La noche que 20 ancianas me puteraron


Corrí para alcanzar el último camión nocturno. Lo abordé y escogí entre los asientos vacíos el que quedara más lejos del estruendo reguetonero del chofer. En poco tiempo, la fatiga del día de chamba, el tráfico lento, el sonsonete imbécil de las bocinas y el diesel quemado proveniente del motor me adormecieron.

Me despertó el ruido de un cristalazo. Pedazos de vidrio, numerosos y diminutos, cubrían el suelo del pasillo central del camión. El parabrisas tenía un boquete del tamaño de un puño. El resto del vidrio se había vuelto opaco.

No era yo el único sobresaltado. En los demás asientos se revolvían alarmadas sus ocupantes. Todas ancianas. Me dí cuenta que los únicos que carecíamos de vagina en el autobús éramos el señor chofer y yo.

Todas estaban ilesas. El chofer estaba furioso. Sacaba la cabeza por su ventanilla y le gritaba algo a un peatón andrajoso que se alejaba apresurado por la acera. Para calmar su ira, el señor chofer que no era mucho más jóven que sus pasajeras, detuvo el camión, se bajó y persiguió al andrajoso, echándole cien mentadas. Del discurso histérico de las viejas que iban en la parte delantera del camión supe que el andrajoso había aventado una botella al parabrisas, sin razón aparente.

Yo reflexioné: el señor chofer va a cansarse de mentar madres y va a regresar al camión y va a reanudar su trayecto. Calculé que en menos de un minuto estaríamos de nuevo en camino.

Mientras yo hacía esas cavilaciones, dos de las octogenarias más cercanas a mí me echaban ojos lúgubres. Y luego dijeron:

- Ud es joven. ¿Porqué no va a ver si al chofer no se le ofrece nada? ¿Qué tal que le pegan?

En lugar de levantarme y salir en pos del chofer me quedé pensando en las preguntas que me hacían. Mi actitud fue juzgada como apática y cobarde.

- Qué puto es usted.

Las demás oyeron eso y coincidieron.

- Puto, puto, puto - corearon.

Ese mantra afectó alguna circunvolución cerebral en mí porque me volví a adormecer.

4 comentarios:

elvis dijo...

Bien hecho... lo mejor en esos casos es abstraerse en la somnolencia... apuesto que cuando despertaste el chofer estaba con el hocico roto y su séquito de ancianas consolándolo por la ruptura de su ya virtual dentadura... 'inches viejitas llevadas!!! jajajajajajaja

Kuruni dijo...

jajajaja, es triste que sea tan gracioso.

Anónimo dijo...

jajajaja esta chido

Por cierto el título del post dice "puteraron"

El Contador Ilustrado dijo...

"que puto es usted" gran gran frase

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