jueves, 1 de abril de 2010

La juez


De las veces que he estado frente a un juez las más perturbadoras no fueron las dos en las que tartamudeé un "si" cuando me casé, sino la vez que me divorcié.

Esa ocasión no era un juez sino una juez y por razones que en ese momento atribuí a carencia de pito burócrata, la funcionaria echó un discurso reteemotivo para impedir que mi ex y yo nos divorciáramos. Después supe que por ley y como parte de su chamba, la juez hace un intento por convencer a las parejas que quieren divorciarse que lo mejor es que continúen casados.

Esa legislación provocó que me tuviera yo que soplar frases como la siguiente.

- No saben cuántos hogares desechos he tenido que ver. Es muy triste - nos dijo.

Me imaginé que en los ratos que no trabajaba de juez, se dedicaba a ser operadora de bola de demolición.

Juntas de aveniencia le dicen a esas sesiones. Quien las haya bautizado así es un gran bromista o es muy ingenuo.

4 comentarios:

elvis dijo...

Es el amor burocratizado, por asombroso que parezca.....

Mefistofeles dijo...

Suertudo tu, acá la juntas de aveniencia las hace el secretario (divorciado...2 veces)

arboltsef dijo...

Interesante (viéndolo de lejos). No me imaginaba que eso también pasaba en México. Nunca he sido de divorcios, sino de familias incompletas.

Curioso.

Manuel dijo...

Lo de la bola demoledora rifó sobremanera.

Yo también me he divorciado tantas veces que ya hasta lo disfruto...

Nah, ¿pero a poco no es kafkiano?

Saludos, Controlzape

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