jueves, 8 de abril de 2010

Mi primer berrinche


Una de las malinterpretaciones más comunes que provoca la lectura de mi blog es la siguiente:

- Este güey está encabronado/amargado/malhumorado.

La malinterpretación ni me apura ni me acongoja. Aunque está equivocada, pues escribir en mi blog me divierte, admito que fuera de ese y otros pocos ámbitos, sí estoy en perpetuo malhumor. No sólo eso, sino que sospecho que así nací.

Mi papá suele contar una anécdota para sacar a la gente de su error cuando por quién sabe qué putas surge en su mente la idea ridícula de que engendró a un hijo maravilloso.

Va así.

Pocos meses después de que había yo aprendido a no matarme dando unos pasos, mis papás solían ponerme frente al televisor para descansar un poco de mis intentos frenéticos de salir por las ventanas de la casa a explorar el mundo o de prender fuego a las cortinas de la sala. Las caricaturas que pasaban en aquél entonces producían un efecto en mí parecido al que producen en un adulto contemporáneo los infomerciales a las tres de la madrugada y me quedaba yo muy tranquilo mirando la pantalla.

Lo malo es que en ese estado experimenté por primera vez una "ida de luz". Debo haber quedado desconcertado primero y luego transtornado. Dice mi papá que hice un berrinche que lo hizo preguntarse si no sería mejor solicitar la intervención de los bomberos.

Mi papá ha de haber razonado mientras veía a su hijo darle de cabezazos a la tele "a esta criatura, aunque parezca un engendro infernal, creo que la puedo yo calmar". Dice que me cargó y procedió a explicarme que no había luz eléctrica en la casa, que no era culpa de nadie, que así no funcionaba la tele y que darle golpes con la cabeza no iba a hacer que la luz regresara. Conociendo a mi papá, que chambeaba en la industria de generación de electricidad, seguro me ha de haber explicado de generadores, transformadores, redes de distribución, etcétera.

Dicen que después de oir todos esos justos razonamientos me callé un momento, vi la pantalla apagada, ví a mi papá, que aún me cargaba en brazos y entonces, los cabezazos que le daba yo a la tele comencé a dárselos a él.

Y así quedé.

7 comentarios:

Lupe dijo...

Hay veces que creo que los cabezasos me van a tocar a mí :)

l u dijo...

Recomiendo a mi tocaya, comprarse un casco.

El Contador Ilustrado dijo...

rapido aprendiste a canalizar tu furia

Anónimo dijo...

eres un pendejo..

¡muerte al puerco joto latino!

Manuel dijo...

Si, muerte, muerte!

Ejem... perdón por el exabrupto, pero me gusta la consigna de este carnal...

Por otro lado, como siempre, Control: te la rifaste.

Anónimo dijo...

Pobre lupe anhelando unos cuantos cabezasos, ya cúmplele zapito.

Rox dijo...

Eres un viejito cascarrabias.


Saludos :D

Blogalaxia