lunes, 7 de junio de 2010

Cobijada por colores.





Laura miró al techo sorprendida, profundamente sorprendida. Su cuerpo desnudo era aún testigo de los hechos. Miró a su izquierda y su protagonista dormía profundamente, con una sonrisa apacible en su rostro. Laura deseó nuevamente ver sus ojos pero sólo atinó a besar su mejilla.

La pecera de cristal estaba vacía. Laura podía mirar a través la pared del cuarto azul oscuro, las cortinas púrpura, los pequeños papelitos tirados en algún lado. Miraba el escenario entre confundida y emocionada. Algo en su corazón palpitaba. Algo ajeno, algo nuevo, algo anhelado. Se sentía llena de paz, completamente llena de paz. Extrañamente contemplaba los colores de esa fantasiosa habitación sin poder dormir… pero no sentía inquietud, sólo paz.

La vida de Laura solía darle sorpresas, solía demostrarle que no tenía ningún control. Como niña idealista, ella siempre convirtió en platónicos todos sus amores, buscando el hombre perfecto al cual entregaría su virginidad, sus perversiones, sus fantasías, sus sueños… La primera broma del destino, su primer amor verdadero le llegó no tan joven. Con 19 años, Laura era una niña cuyos libros eran los guías de su vida. Se convirtió en estudiosa de todo para sentirse preparada, puesto que siempre se sintió cobarde en casi todo, necesitaba analizar con cuidado cualquier situación para no perder el control. Siempre temió perder el control. Su primera vez fue roja. Decidió otorgarle todos lo valioso que creía poseer a ese hombre al darse cuenta que lo amaba de verdad. Sabía los riesgos puesto que él se notaba más experimentado en vida y menos en libros… pero le hizo decidirse el hecho de que él también era virgen. (O por lo menos, ella siempre lo creyó así). Le pareció adecuado… pero el momento llegó cuando ella menos preparada y lista estaba para su primera vez. Las sábanas se tiñeron de rojo y Laura decidió amar a ese hombre para siempre. Esa misma noche, en un momento de intimidad, él le llamo por otro nombre… y Laura ignoró lo obvio: que las cosas no eran perfectas, no lo serían probablemente nunca, sólo se limitó a tratar de perfeccionarlas. De controlar su destino. De hacerse amar, de lograr que la tocara con una ternura que ignoraba necesitar. Cuando se cansó de tratar de lograr lo imposible Laura dejó su corazón allí. Sus ilusiones, sus fantasías… la mitad de sus sueños los olvidó por otros más tangibles, pero sus perversiones quedaron intactas.

Esas perversiones que ella no notaba en sí misma hicieron llegar a varios hombres en su vida, que, intrigados por los contrastes que representaba Laura (juguetona, tierna, perversa, fuerte, celosa, cada día más conciente de su atractivo, mitómana, pero sobretodo triste) llegaban y creían enamorarse. Desde el poeta atormentado que nunca dejó de amarla y odiarla a la vez, el fotógrafo con el que tuvo su primera relación por pura atracción y el último que la marcó: aquél extraño que la abrazó y la bañó como si fuera una pequeña princesa decadente, con paciencia y ternura, lo que provocó que ella se sintiera culpable y dejara ese abrazo incompleto. No podía ver el rostro de ese hombre en sus recuerdos… solamente recordaba que fue allí cuando definió que de todas las cosas que la rodeaban en las relaciones, las perversiones eran de las que tenía más control… así que se decidió a explorarlas. Se puso a sí misma el título de incapacitada emocional. Y se dio cuenta que todos esos sueños rosas de orgasmos con amor eran mentiras que se decían a sí mismas otras personas, o que ella era incapaz de sentirlas.

No le entristeció el descubrimiento, de hecho se sintió profundamente aliviada, dejó de buscar amor, protección y ternura. Comenzó a buscar lo mismo que los hombres que había conocido: explorar lo que su atracción por otros le podían hacer sentir. Pasaron otros hombres en su vida que creyeron amarla. No podían verla como otra chica más porque algo en ella era en esencia distinto. Pero no podían amarla lo suficiente como para perseguirla y tratar de atraparla. Existió un bailarín del cuál Laura estuvo a punto de enamorarse, pero él huyó con la misma gracia que lo hacía ella. Y su último amante fue su compañero de escuela, el típico compañero de clases que siempre la miró con miedo. Poco después Laura se aburrió de los hombres y comenzó a enfocar sus energías en otro tipo de sueños. Terminó la escuela y comenzó a trabajar. Estuvo muy tranquila disfrutando de su soledad, conformándose con la diversión del coqueteo y se volvió vanidosa. Todas sus energías y esfuerzos se terminaron volcando en cultivar lo que quisiera de ella misma. Así permaneció varios años.

Y después conoció a Hugo.

Hugo era un hombre igual de pervertido y aburrido que Laura. Su historia incluía a más mujeres platónicas que físicas, y a más prostitutas que amantes. Al igual que Laura solía entablar entrañables amistades con sus amores fallidos. Pero sin tener conciencia de todo lo anterior, cuando miró a Laura decidió cazarla. Sus gustos en mujeres eran simples: bellas con contexto. Entre más lo intrigaran, más le atraían. Y Laura llegó siendo el prototipo de chica que él buscaba con la misma intención de explorar que ella. Hugo y Laura tenían dos meses de trabajar juntos compartiendo solamente algún saludo ocasional, con inocentes intentos de Hugo de lograr hacerlos menos ocasionales. Hasta que, por alguna conversación de grupo, notaron que compartían varias pasiones extrañas: la cocina oriental, la literatura erótica, la fotografía en el cine de terror. En una muestra de cine erótico él le acarició la pierna y ella lo besó en la oscuridad. Al salir no dijeron palabra alguna y ella lo arrastró a su apartamento. Y desnudos esa noche encontraron tener mucho más en común. De esa manera, comenzaron a compartir más pasiones extrañas.

Las fantasías de Hugo eran coloridas y teatrales. Le gustaba interpretar papeles con distintos nombres y vestuarios, le gustaba sentirse distintas personas en diferentes situaciones. A Laura le gustaba la creatividad de esos encuentros, la espontaneidad con que se presentaban, la intensidad de las caricias y la falta de contexto emocional.

Muchos de los encuentros se realizaban en el departamento de él, un lugar pequeño y ordenado, que cambiaba con frecuencia. Hugo tenía la costumbre de mover de lugar los muebles de vez en cuando, lo único que no se movía de lugar era una pequeña pecera, que contenía dulces y pequeños pedazos de papel de colores. En esa pecera, ambos habían realizado el pacto de no quererse y disfrutarse hasta que uno se aburriera, de escribir todas las fantasías allí y elegir una al azar de vez en cuando. De que en cuando algo no le gustara a cualquiera se respetaría, de que podían detenerse cuando quisieran; sin reproches.

Así permanecieron un tiempo. Hasta esa noche. Laura regresaba de trabajar y Hugo le marcó.
- Hola bonita, ¿vas saliendo? – Dijo él.
- Apenas, ¿Qué pasó?
- Estoy cerca de allí, paso por ti.
- Mhmmm. Está bien. – Y colgó el celular sin mucho ánimo.

Media hora más tarde, estaban en su casa. Ambos estaban particularmente cansados para tener sexo, así que sólo se recostaron un rato, era extraño sentirse tranquilos sin esa necesidad. Laura lo miró de pronto con calma y él a ella. Y se quedaron viéndose a los ojos sin decirse nada.

- Tienes un lunar en la mejilla, está bonito. – Le dijo él acariciando su rostro.
- Gracias…, y tu tienes una cana. – Lo tomó del cabello.
- Que graciosa…

Le hizo cosquillas y le dio un beso en la frente. Ella correspondió el beso y se besaron un largo rato, mientras se acariciaban despacio.

A la mañana siguiente Laura miraba la pecera vacía, el techo color pastel, a Hugo desnudo. Los contemplaba sorprendida de haber experimentado el hacer el amor sin quererlo y sin buscarlo. Sonreía asustada, cobijada por colores.

9 comentarios:

EL PERRON dijo...

ufffff...las sorpresas de la vida...como a Pedro Nevajas. Mira que la felicidad nos llega sin buscarla y se va sin notarlo. Valio la pena los .5 minutos que dure en leer tu post...esa preciosa forma de atraer el ultimo memento hasta el principio es de verdad delicioso.

P.D. pero claro no va a faltar un jodeputa critico que vea alguna coma subyacente y mande al traste toda la oferta literaria

elvis dijo...

coincido con que el post esta atrayente hasta el final, pero abocandonos al contenido, me pone a pensar si todos seremos asi.... ¿o sea hallamos el amor hasta que hemos comprobado que la cogedera no lo es todo? ¿siempre sera preciso recorrer una gama variopinta de penes y/o vaginas? cual vil concurso televisivo en el que triunfas si hallas la llave que abra el candado premiado... que poco espiritual (y lo digo sin animo sarcastico ninguno)... pero la moraleja (o no sé cómo llamarle) me agradó... no debe haber nada peor para un perverso que enamorarse.....

malaschambas dijo...

Uy no! Esto esta perfecto!
Me fascino, hay muchas partes, perame...


"Esas perversiones que ella no notaba en sí misma hicieron llegar a varios hombres en su vida, que, intrigados por los contrastes que representaba Laura (juguetona, tierna, perversa, fuerte, celosa, cada día más conciente de su atractivo, mitómana, pero sobretodo triste) llegaban y creían enamorarse. Desde el poeta atormentado que nunca dejó de amarla y odiarla a la vez, el fotógrafo con el que tuvo su primera relación por pura atracción y el último que la marcó: aquél extraño que la abrazó y la bañó como si fuera una pequeña princesa decadente, con paciencia y ternura, lo que provocó que ella se sintiera culpable y dejara ese abrazo incompleto. No podía ver el rostro de ese hombre en sus recuerdos… solamente recordaba que fue allí cuando definió que de todas las cosas que la rodeaban en las relaciones, las perversiones eran de las que tenía más control… así que se decidió a explorarlas. Se puso a sí misma el título de incapacitada emocional. Y se dio cuenta que todos esos sueños rosas de orgasmos con amor eran mentiras que se decían a sí mismas otras personas, o que ella era incapaz de sentirlas. "



Si, esta muy bueno......mucha inspiracion, y asi salen buenas cosas, sip, eres muy buena kurunis, y muy bonita.

Anónimo dijo...

PHUUUUUUTA no mames esta bien chingon lo mejor que he leido en toda la historia del recolectivo, el huevo, Manuel, Daniel han de estar muriendo de rabia por no haber escrito nunca algo asi, el Canibal ha de estar negro de la envidia es que en verdad conmueve y sobre todo es de admirarse la falta de cliches empezando desde el tena que abordaste, no mames me das tu autografo?

Anónimo dijo...

Pinche vieja fea escribes de la verga. los lambiscones de arriba te han de querer parchar.

anda puta borra el comentario.

Anónimo dijo...

Acabo de enterarme que se va la chila eso si es gacho, lo bueno es que te quedas tu.

FUE SARCASMO EHHH.

Kuruni dijo...

El Perron: awwww.^^ Que lindo. Gracias!!. Pd.- Si tienes una corrección acá en particular se agradece (si no por aquí al correo :D) Le modifiqué al cuento a la carrera y se que se me fueron varios detalles.

elvis: Espero que no todos sean así, jajaja. Por lo menos yo si conozco gente que vive novelas rosas de principio a fin. Yo no, snif. Gracias por tu comentario.

malaschambas: Gracias por las flores!!!! siempre es agradable ver un comentario suyo en donde sea... pura buena vibra :D. Que bueno que le gustó.

Anónimo 1: Honestamente no supe si el comentario es sarcasmo jajaja así que 1) si es sarcasmo me reí mucho, gracias y 2) si no es sarcasmo más gracias y muerdo rebozo. Saludos.

Anónimo 2: jajajaja. Fíjate que a veces me da entre como morbo saber si te caigo mal de a gratis, si me conoces de alguna parte o si algo que escribí fue lo que te tiene estar tan al pendiente de esparcir tu mala vibra. ¿Por qué siempre regresas? ¿si leiste todo?. Si me acuerdo, al rato borro tu comentario.

Anónimo 3: jajajaja que bueno que especificas porque soy leeenta con los sarcasmos. Por lo menos leídos. Y yo tampoco quiero que chila se vaya :(. ¿eres una entidad distinta a anónimo dos?

El Vini dijo...

jajaja, hace algunos dias encontré este blog de casualidad a travéz del de guffo, me encuentro en la oficina, donde después de terminar mis actividades a manera de recompensa desestresante leo un post de alguno de ustedes, es la primera vez que comento, y lo hago a manera sutil de agradecimiento por algo tal vez efímero, pero delicioso, y lo hago sobre un post tuyo pues el dia de hoy me ha dejado con ese sentimiento(mismo que si fuera escritor talvez supiera describir con palabras) tan chido y tan raro como el que se tiene cuando lees algo que gusta... :)

Kuruni dijo...

El Vini: que lindo comentario. Gracias.

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