martes, 17 de agosto de 2010

El Diluvio Nacional



Me enteré que la Alta y la Baja California se habían hundido porque le marqué a mi esposa y me mandaba al buzón. Mi mujer siempre responde. Vivía con el teléfono metido en el culo. Probablemente ni siquiera lo soltó para nadar.

Le hablé a su hermana y tampoco. Marqué a casa de Alberto, de Rafa, de Heriberto, de Gil, de Sandra, a la mamá de Rafa; incluso marqué a casa de mis hijos, y nada. Encendí el televisor y ahí estaba. Eran las cuatro y media de la madrugada, y la caja tonta anunciaba con voz alarmada de locutor egresado del Iteso, que entre la falla de San Andrés, y sus hermanitas Garlock y Calaveras, el asunto había terminado por colapsarse, para además inundar la costa de Arizona, Oregon, Nevada, Sonora, Sinaloa y Nayarit.

Por supuesto, eran chingaderas. El asunto sucedió cuando yo estaba encumbrado como el narco más poderoso del cártel de Tijuana, y cinco horas antes de sentarme frente a los jefes de los carteles de Sinaloa, el Golfo y Juárez. Si me presentaba ahora con ellos, lo más probable es que se cagarían de risa contemplandome como un rey sin reino. Como padrote sin prostitutas. Y me coserían a balazos, si bien me iba.

Cualquiera entendería que a falta de Tijuana, llegar a cualquier sitio presentando credenciales de jefe de un cártel sin territorio, solo convoca a la pena ajena, o a preguntas dolorosas y tristes como ¿que se siente haber perdido todo?

Consternado entonces porque había dejado de ser capo por razones geográficas que todavía estaban fuera de mi entendimiento, me puse a recordar cuando mi camarilla y yo paseabamos por Tijuana, encamionetados y con mucha coca en el pescuezo, y mujeres para celebrar lo que siempre celebrabamos: ser los dueños de todo. Ahora - me dije - soy dueño de nada. Y ni el dinero que tenía en las muchas lavamáticas bancarias me consolaba. Yo quería mi Tijuana para poder decir: soy el jefe de jefes en esta ciudad, y para trabajar aquí tendrán que hablar conmigo.

En vez de eso salí a caminar por Cuernavaca, y aunque el clima era inmejorable, yo estaba desconsolado. Ya no quería nada con la vida. ¡Ya no tenía territorio que defender! ¿A quien le cobraría derecho de piso si ya no había piso? ¿En que tierra enterraría a mis enemigos? ¿En donde cavaría mis narcotúneles y mis narcofosas? Ay, pobre de mi. De verdad solo quería darme un balazo en el mero corazón. Como se suicidaban los hombres antes. No como ahora, en la cabeza, que quedan con los sesos de fuera y el rostro descuadrado. Eso echa a perder el velorio. La gente se asusta y no luciría el ataud chapado en oro que ya tenía comprado por si las dudas.

Tanto pensaba en darme un tiro al pecho, en el féretro de oro, en los corridos que tocarían, en mi Tijuana hundida o derrumbada en el chingado oceano pacífico, por donde tantas veces llegaban pangas cargaditas de motita, que no me di cuenta cuando me cayó la federal, y si hubiera tenido mi escuadra con cachas de diamantes, me cargaba a más de uno para que de paso me mataran, pero no: la chingada escuadra también se había hundido guardada en mi casota en Playas de Tijuana. Eran, en verdad, chingaderas.

Cuando me presentaron con el chingón del Ministerio Público, también estaba un coronel, sus mandaderos, y un mozo bien vestido que fue el primero en hablar: Don Félix, lo mejor es que coopere. Yo los vi a todos y murmuré: son chingaderas. Al coronel le dio mucha gracia, y me dijo el muy insensible: ora si que se le hundió todo el negocito, don Félix. Y como soltó una risita, todos los demás también se rieron a mis costillas. Ora si puedes decir que eres el jefe del Cártel del Oceano Pacífico, jojojo, jajaja, jijiji. Y entre risa y risa, decían también cosas como: podría reclutar tiburones de sicarios, o ballenas para mover la mota y la coca, jajaja, jijiji, jorjorjor.

Tanto se reían, que me dio mucho coraje, y les dije: A ver, bola de cabrones groseros, y toda la demás gente que se ahogó ¿qué? ¿Por qué no se burlan de ellos? Pero ni así dejaron de hacer chascarrillos sobre mi mala suerte, hasta que el catrín que habló primero, y que ya estaba rojísimo de tanto reir, me dijo, resoplando y recobrándose: Uuuy, don Félix, si para agarrar a cabrones como usted se tiene que hundir todo México, ¡que así sea!

Y todos siguieron riendose. Al final yo también me reí, y es que reirse de la desgracia ajena, aunque sea nacional, siempre es muy contagioso.

25 comentarios:

Coco dijo...

Ahh muy bueno.
Muy original.

Anónimo dijo...

Eres puto pero este post estuvo chungon.

stdance@hotmail.com dijo...

¡QUE CHINGUE A SU PUTA MADRE EL PUERCO JOTO LATINO!

El Yorsh dijo...

Y si que se esta hundiendo Mexico...

La señorita dijo...

Es bueno lo acepto, muchas cosas me causaron gracia, por que en primera pensé que el autor estaba pacheco cuando escribió este post.
Pero el punto, beeeh es bueno.

esteban_alberto@hotmail.com dijo...

¡muerte al puerco joto latino!

Anónimo dijo...

jajaja algún puto administrador del blog "chingativo" quitó el cbox para ya no seguir recibiendo humillaciones, jajaja

se sentían muy burlescos y ahora no resisten las humillaciones.

Anónimo dijo...

por cierto, buen post Manuel

ulises_axel@hotmail.com dijo...

Anónimo dijo...
jajaja algún puto administrador del blog "chingativo" quitó el cbox para ya no seguir recibiendo humillaciones, jajaja

se sentían muy burlescos y ahora no resisten las humillaciones.

17 de agosto de 2010 18:33


ese debio haber sido el puerco joto latino el que lo quito, o el devorador de balanos

profeteando@hotmail.com dijo...

que chingue a toda su perrisima madre el puerco joto latino!!!!!!

Grifo Arrabalero (calvo como el puerco joto latino) dijo...

que chingue a su putisima madre el puerco joto latino, por culpa de ese pendejo creen que todos los pelones somos unos mamavergas como el

Anónimo dijo...

jajaja "grifo arrabalero" jajajaja

Anónimo dijo...

cual es la pinche historia del puerco joto latino?????

Es otra de esas frases proverbiales tipo poderoso ano de plaqueta???

cuenten el pinche chiste para poder tirarle mierda yo tambien jajaja

FOTO DEL PUERCO JOTO LATINO dijo...

El puerco joto latino se llama ulses axel, es un pelon pederasta de guadalajara. Esta es su foto original

http://yfrog.com/0flatinotj

o clik en el nick para conocerlo.

Anónimo dijo...

lo de MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO no es una frase proverbial, mas bien es un poderoso mantra para desintoxicar el cuerpo del stress, solo repitanlo asi

¡MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO!
¡MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO!
¡MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO!
¡MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO!
¡MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO!
¡MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO!
¡MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO!
¡MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO!

Yordi Rosado dijo...

SOY UN ESCRITOR PREOCUPADO POR LA CLASE SOCIOPOLITICA DE PAIS (CLICHE) Y NO HE PUBLICADO NADA!

SOY UN ESCRITOR PREOCUPADO POR LA CLASE SOCIOPOLITICA DE PAIS (CLICHE) Y NO HE PUBLICADO NADA!


SOY UN ESCRITOR PREOCUPADO POR LA CLASE SOCIOPOLITICA DE PAIS (CLICHE) Y NO HE PUBLICADO NADA!


SOY UN ESCRITOR PREOCUPADO POR LA CLASE SOCIOPOLITICA DE PAIS (CLICHE) Y NO HE PUBLICADO NADA!


SOY UN ESCRITOR PREOCUPADO POR LA CLASE SOCIOPOLITICA DE PAIS (CLICHE) Y NO HE PUBLICADO NADA!


SOY UN ESCRITOR PREOCUPADO POR LA CLASE SOCIOPOLITICA DE PAIS (CLICHE) Y NO HE PUBLICADO NADA!

Alejandro dijo...

mames... un post tan chingon lleno de comentarios pendejos...

Anónimo dijo...

callate alejandro sobabolas, vete a mamarle la pija a lady gaga

PERVERTIDO dijo...

Sólo quiero saber por qué, plaqueta. ¿Por qué no me das una oportunidad? ¿Por qué no eres capaz de amarme como yo lo hago? ¿Qué sabes tú de este fervor que siento por tu recoveco rectal?

Sólo pido una oportunidad para enamorarte. No te hagas la que no me lees; porque sé que entras a Recolectivo; entras seguido, y finges una indiferencia por lo que aquí se escribe, obedeciendo a esa pose de escribiente, de novelista que ultimamente te das, como si te sintieras indigna de escribir aquí.

No me importan, te lo he dicho infinidad de veces, no me importan las pequeñas imperfecciones que en ciertos blogs (¡Maldito Fabiruchis! ¡Déjala en paz o te las verás conmigo! ¡No te metas con mi amada!) apuntan prestos sobre tu nariz, donde parecen acumularse esas inefables imperfecciones, puntos negros de sebo facial, harto típicos de las caras grasosas, pero que yo, en mi lúdica abnegación amorosa, no tendría reparos en exprimirlos todos para luego, teniendo cuidado de no removerlos, y mediante un espátula, rasparía la seborrea eyaculada de tu dermis y la untaría sobre galletas cracker previamente dispuestas en un plato, siendo para mi alimento digno de los dioses.

PERVERTIDO dijo...

Ruego, entonces, por una oportunidad, para luego, cuando finalmente estés enamorada de mi, te pida, como no queriendo, tu adorado y purpúreo rosco; como si ese no hubiese sido mi plan desde el principio, como si te lo estuviese pidiendo por casualidad. Tú dirías que sí y yo te lo lengüetearía con ternura, intentando captar con mis papilas tiaraformes y circunvaladas las uniformes grietas que circundan tu yoyopo, dibujando algo así como la corona de una estrella. Te propondría entonces el juego del "adivina la palabra", y trazaría mil veces con la punta lingual los te amo con que lubricaría y dejaría brilloso mi todo, mi perdición, mi dios... ¡tu asterisco!

¿Qué haces, mi amor? ¿Acaso intentas pellizcar la punta de mi lengua con tu enroscamiento esfintéreo? ¡Oh, mi amor, eres mi perdición! ¡Basta! ¡Me atrapaste, amor mio! Déjame escapar, deja que este gusano se aleje de la trampa, ¡liberalo!

¡Anillo de fuego, exprímeme!

¿Te lo imaginas, plaqueta? Imagina que nos casamos. Imagina que estemos frente al sacerdote, y visualiza el momento en que pida las sortijas de nuestra unión: ¡ten por seguro que tu y yo, en ese preciso instante, nos miraríamos como cómplices, como si entrambos entabláramos un pervertido diálogo telepático lleno de alusiones perversas ("¿escuchaste, plaqueta?", "sí", "¡dijo 'anillos', mi amor!", "¡ja, ja, ja!).

Y el Sacerdote, ingenuo de él, pensaría, "eh aquí a dos enamorados que sonríen porque unen sus vidas para siempre y frente a ti, Señor", sin que el pelmazo sospeche siquiera nada.

Te he amado toda mi vida, plaqueta. Amo tu reticencia a reconciliarte con tu parte femenina y que se manifiesta cuando escuchas Metallica y Drim Tirer y te tomas fotos con tus amigos metaleros haciendo cuernitos con las manos, vestida con playeras estampadas y holgadas de tus grupos favoritos, tratando de disimular tus pequeños senos; amo sobre todo que te resistas a los zapatos de tacón y, en su lugar, adoptes la pose de alternativa con tus converse rosas y verdes.

Te amo.

PEH dijo...

Jajajaja, que pedo con el pervertido???

Plaqueta ya no escribe aqui.

Anónimo dijo...

Pervertido:

Escribele tus poemas a alguna de las perras de aqui que sí entren a recolectivo.. Escribele a la cuerpo-de-carmen-salinas a.k.a. Andreinski o a la solterona quedada de Rox.

jujujuuu!

Anónimo dijo...

Juar juar el perve lo volvio a hacer, borro por completo el post de la manuela.

Anónimo dijo...

manuela manuela picate la panochuela

controlzape dijo...

Genial post. De los textos donde el protagonista es un capo en desgracia este es el que más rifa. Hundir a Tijuana en el Pacífico fue hilarante.

Lo mejor de todo fue que la autoridad apañara a un capo cuya influencia se había ido súbitamente a la mierda. Parecería que nomás así pueden agarrarlos.

Saludotes.

Blogalaxia