domingo, 1 de marzo de 2009

Putas Mitades



Era quizá no muy tarde, y para ciertas cosas muy temprano. La cosa es que en ése momento transitaba cierta amiga por el carril lento de una vía rápida. Cuando uno transita por el carril lento sólo hay tres cosas que probablemente esté uno haciendo: saliendo de la vía, buscando alguna dirección, o pendejeando. No hay más. En un sobresalto, ella ve salir de un motel, de esos que se rentan por periodos cortos, irremediables y seguramente extraordinarios, una camioneta algo apurada, que alcanza a golpear su auto con severidad en el extremo derecho. El madrazote la sorprende, quedan ambos autos visiblemente averiados. La camioneta emprende su huida, seguramente porque el conductor se siente atrapado, culpable, y no sólo de chocar. Ella, intenta reaccionar y va tras él en una persecución, de esas tan comunes en Tijuana, donde no sé sí pretendía bajarlo con tacón en mano o agarrarlo a madrazos. Pienso que pasa lo mejor para ella: el hombre se fuga.

La pobre, seguramente con la nave abollada, no hacía más que recordar el putísimo evento, y más al cabrón irresponsable calenturiento que la arrolló. Por fortuna, alcanzó a memorizar las placas del auto. Por desgracia, eran de California, difícilmente rastreables. Pasan algunos días, y ve una camioneta igualita en el estacionamiento del súper. La inspecciona, pero no hay ningún rastro del golpe. Le parece demasiado familiar, y así como lo hizo con otras que le parecieron similares los días subsecuentes al accidente, coteja las placas. Esa era la misma camioneta con la cual chocó, las placas coincidían. Feliz por el hallazgo, espera al dueño para pedirle su merecida indemnización. Pensaba en quien sería, y en la pena que seguramente embargaría al responsable por haber sido no nada más culpable, sino capturado. Pasa quizá media hora, ella impaciente, espera, hasta que ve llegar a una familia promedio: mamá, papá, un par de hijos de entre 7 y 11 años. Felices, con su carrito del súper abarrotado, platicando. Un domingo cualquiera. Mi amiga no sabe qué hacer, por un lado está encabronada, pero por otro no quiere ser imprudente, ni mucho menos quien destruya ésa a todas luces preciosa familia feliz, delatando las infidelidades paternas. Los ve llegar, empiezan a colocar las compras en la cajuela, ella no está segura sí acercarse o no. Indecisa, le da vueltas a la idea: ir o no ir. No habría seguramente otra oportunidad de hacerlo después. Los vigila, y llega el momento perfecto. Llama discretamente al papá a señas, y le dice qué tiene algo que decirle. El hombre se acerca extrañado. Ella le explica más o menos así:

- Qué tal señor. Qué pena, pero, sucede que usted me golpeó con su camioneta hace unos días, y .... y.... pues, se dio a la fuga... - explica- . Quiero que me pague, porque el choque aún no lo he arreglado, y sus placas coinciden, yo las apunté ése mismo día.
- No, no, yo no he chocado. Seguro, estás confundida.
- Sí, señor. No sé sí lo recuerde, fue saliendo del motel "La Mansión", en la vía rápida, el jueves. - le contesta con severidad-
- ¿El jueves? -pregunta él-

Y ahí acaba la plática. El hombre no dice nada, está exaltado, se le queda viendo a la esposa y le grita:

- ¡Eres una pinche putaaaaaaaaa Mariaaaaa! ¡ Una putaaaa ! ¡Siempre lo supe golfa maldita! ¡Perra asquerosa, ninfómana!

Gritos, desconcierto, el hombre no deja de vituperar a la a todas luces golfa ninfómana y nalga fácil de la esposa. Los niños empiezan a llorar, un drama urbano de primer nivel, que hubiera disfrutado presenciar. Todo esto sucede a plena luz del día, en el estacionamiento de un Costco.

Mi amiga, ya no cobro su indemnización, por supuesto. No tuvo el carácter de empeorar el acontecimiento, cobrando empecinadamente lo que se le debía. Y tuvo que arreglar su nave, y aunque yo me hubiera sentido regularmente conmovido, y grandemente vengado, y seguro muy divertido, de todas maneras hubiera hablado con la nueva responsable. Ella hasta hoy lo cuenta triste, de haber destruido una familia y de ser la que provocó que los críos aquellos se enteraran de la putez materna de primera mano. Así es la vida.

Casi nadie encontramos la otra mitad, o vivimos mitades que cautelosamente disfrazamos de enteros hedonistas. Las otras mitades, las que no vemos, siempre están llenas de vacíos de entendimiento. O son putas mitades, como ésta.

13 comentarios:

Luis Adán dijo...

Ja, jaja que pedo... está bueno.

a.be dijo...

Estrenando???
Nicely done my love!
Mis comentarios estan en tu bandeja de correo...

Kuruni dijo...

Si quedó chido.

sanbond dijo...

Jajajajajajaja, eso pasa y mucho...

Anónimo dijo...

Ah que buena anecdota, en realidad le hubiera salido mas barato a la seniora pagar el golpe en el momento. Pero bueno, quien sabe que penso la sra. a la hora del choque jaja mi marido chiiin y salio huyendo. Saludos. Oscar.

Anónimo dijo...

por que siempre tienes que decir Tijuana?????

si vives ahi chido pero porque ese afan??

Manuel dijo...

Se nota que no vives en Tijuana, querido. Jajaja. Vivir en Tijuana es evocarla sobre cualquier cosa o persona.

Aah, ya lo entenderás...jejeje.

César dijo...

Así es precisamente.


Tijuana es un estilo de vida diferente. Como una montaña rusa.

Hay que vivirla para padecerla hasta en lo que escribes.

Anónimo dijo...

pinches pretenciosos mamones... "evocarla" "vida diferente" por unos pinches cerros y cañones terregosos

me corto un webo a que ninguno de los dos tiene dos generaciones(padre y abuelos) nacidos en tijuana

- [ Dandy del Sur ] - dijo...

a webo!!! jajaj aque buen post!

Anónimo dijo...

ESA ES UNA LEYENDA URBANA DE LO MÁS TRILLADA, DEBES SER MÁS ORIGINAL LA PRÓXIMA VEZ.

Manuel dijo...

Hijole, anónimo... vete cortando ambos huevos, jajaja. Mi papá es tijuanense y mi abuelo es mexicoamericano nacido en sepa que pinche guetto feo de San Diego, que viene siendo la misma chingadera.

A ver que haces ahora que eres eunuco... jajaja.

Un saludo... eunuco.

Manuel dijo...

Ah, y al otro anónimo: Criticar a alguien diciendo que es una leyenda urbana trillada es también de lo más trillado que existe... Procura que tus críticas sean más originales también... jojojo.

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