jueves, 9 de julio de 2009

En la cafetería



Entre las novecientas setenta y siete reflexiones que hago a diario del tipo "elseworld", "whatif?", "¿ysihubiera?", etcétera, las más amargas ocurren cuando estoy entre bebedores de café:

"¿Si tuviera yo el paladar tan atrofiado como el de estos mandriles que me rodean, disfrutaría este potaje execrable que están ingiriendo con jeta de gran deleite?" suelo pensar.

No sé si se deba a que mis papilas gustativas sean producto de un proceso más refinado de la evolución que por el que han pasado las papilas del resto de los comensales de una cafetería. Pero lo que sí sé es que cuando por necedad he llegado a tomarme una taza de café mi reacción instantánea consiste en decir "qué porquería".

No importa si estoy entre árabes sibaritas o finqueros chiapanecos. Lo mismo da si el café viene dentro de un vaso de Starbucks, en una tazota del Bola de Oro, o en un vasito de El Jarocho. Tampoco importa si a la mezcla le agregan chocolate, crema, jarabe, azúcar, canela o los meados de la virgen de Guadalupe; el resultado es el mismo: siento que estoy bebiendo el producto de los riñones de un animal muy enfermo y al borde de la agonía.

Esa incapacidad para disfrutar del café es desconcertante. Yo creía que me pasaría lo mismo que con la cerveza o el vino; bebidas que al primer buche me parecieron detestables, a las siguientes ingestiones se volvieron deliciosas. No obstante, con el café no ha ocurrido así. Cada taza me sabe más horrible que la anterior.

Quizá algún lector despierto entre uds se pregunte ¿y porqué tanto pedo por no poder tomar café? No es el fin del mundo.

Muy cierto. No lo es. Sin embargo mis aspiraciones idiotas de convertirme en intelectualoide de café, por lo tanto, se han visto mutiladas ante mi sentido del gusto que se opone a considerar bebestible un caldo que veo que muchos, no sólo toman con fruición, sino que hasta declaran que necesitan para comenzar a funcionar.

¿Cuántas consideraciones, cuántas reflexiones, cuántas cogitaciones, cuántas cavilaciones no me habré perdido porque no puedo sentarme, como un par culturoso, alrededor de una mesa agarrando una taza de café para arreglar el mundo entre sorbos nauseabundos?

¿Cuántos calzones se me han escapado de bajar cuando me han invitado un café y yo salgo con mi batea de babas de pedir un te de manzanilla?

26 comentarios:

Luis dijo...

Bueno, te acabas de echar encima al 90% de los oficinistas que leen Recolectivo mientras toman cafe.

controlzape dijo...

Yo creía que la mayoría nos leía en su casa agarrados a una chela.

TORK dijo...

Pues yo afortunadamene no soy oficinista y disfruto mucho el café. Es pedo de cada quien.

La chica de las gafas oscuras dijo...

Yo amo el café, soy un lugar común, es parte de la vibra de ser periodista. Todo el café y lo que envuelve es para mí una experiencia. El olor de café en la mañana me promete nuevas cosas que no van a pasar pero que me alegran el día. La tacita de café después de comer es el broche de oro en lo que suelen ser comidas perfectas. Y no hay nada como el pecaminoso sorbo en la noche que sabes que no te va a dejar dormir....

El Contador Ilustrado dijo...

muera el cafe!!! viva el té!!!!

Drumstick dijo...

El pedo no es que no hayas tenido reflexiones, sino que se te hayan ido las viejas!!! jejejeje.

Cada quien tiene su bebida favorita, para ingleses y orientales es el te, para occidentales y arabes es el cafe, y para un pueblo sumiso: la cerveza...

Saludos!!!

Anónimo dijo...

La verdad... si le reduce la imagen a un hombre pedir te de manzanilla.

El Tipo dijo...

Wey no mames "¿Si tuviera yo el paladar tan atrofiado como el de estos mandriles que me rodean, disfrutaría este potaje execrable que están ingiriendo con jeta de gran deleite?" " Ningún individuo había jamás podido expresar con tanta exactitud ese sentimiento de uno al odiar el café.

Y tienes toda la razón, cada taza sabe peor. Excelente post! (ahora te citaré cada vez que mencione el repugnante sabor del café...)

Anónima dijo...

A mí no me gusta el sabor del café y tomo un espresso cada mañana porque me despierta, snif. A eso se le llama férrea disciplina, porque no he encontrado otro modo de sobreponerme al desgaste de despertarme.

Tomar tazas de café americano o cualquier mezcla del starsucks es pa jotos, por cierto. También lo es tomar té de manzanilla, o cualquier sabor de té, pero a mi hombre se lo perdono.

César dijo...

El café es vital. Yo lo tomo sin azúcar desde hace años para vituperar frente a las mamacitas de mis ayeres adolescentes, la poca madurez de los que lo llenaban con leche y azúcar como si fuera chocolate.

En fin. Yo creo que deberías darle más oportunidad al café.

Pero eso sí: abajo Starbucks. Pinche café soberbio. Caro. Snobista.

Viva Café El Marino. De oficinista recio.

Que hueva ser oficinista, por cierto.

El Belo dijo...

Pues yo tampoco tomo café. Pero lo mío no es porque no me guste sino porque me altera y me pongo muy esquizofrenico y paranoico.

Yo también pido siempre mi té o un refresco y si es un lugar donde también venden bebidas alcohólicas pido mi chela o una copa de vino.

Has probado el "té chai"? (Lo sé, cuando lo pido me voltean a ver como bicho raro pero no todos los machotes tomamos café, hay ocasiones en que nos inclinamos por un té chai).

Saludos.

Luis dijo...

Estoy hasta la madre de que se considere al Te como bebida de viejas, muchisimos cabronazos historicos (ingleses su mayoria) tomaban puntualmente su taza de te antes de irse a patearle el culo a media Europa.

Aun el dia de hoy, por ejemplo, Jason Statham toma te religiosamente, quiero ver quien lo considera "marica" ¬¬

Ann dijo...

si te desagrada el café no tienes por que perder calzones que bajar, solo hay que refinar la técnica de justificación del no tomarlo, cuando la tengas bien estudiada te invito uno.
soy oficinista, soy cafe-adicta, soy antistarbucks y soy fan del sr. nalgabruta.

saluditos

El Emmanuel... dijo...

mta, ¿qué quieren? que pida un "té de escroto de toro" para que se vea más "hombre"... no mamen.

el café al igual que el cigarro y otros hábitos que la humanidad tiene es solo eso, eso de que "te despierta" y que la cafeína es del diablo es puro pinche pedo.

Así que "anónima" si no te gusta y te lo tomas porque te "despierta" mejor picate una nalga con un alfiler, me cae que te despierta igual y no tienes que "soportar" el sabor.

Anónimo dijo...

Fuera de la frase "No sé si se deba a que mis papilas gustativas sean producto de un proceso más refinado de la evolución que por el que han pasado las papilas del resto de los comensales de una cafetería." que se me hace de lo mas mamona, el post se me hizo chido aunque bastante exagerado.

El hombre de hielo dijo...

No os preocupéis, existen muchos otros estimulantes además del café jeje

Intenta un expresso con amareto, aparte quita el frio chingón.

Spot Gabbiani dijo...

Tampoco tolero el café, fomenta mi migraña.

Rox dijo...

SI es un gran pedo que no te guste el café.

ciertamente.

¿Y el vino tinto?

el mangos dijo...

yo si soy de los que toman cafe pero tomando tu texto como plantilla cambiaria la palabra "cafe" por "cigarro" que a mi parecer ahora es mucho mas detestable, nauseabundo y ademas sin chiste.

Anónimo dijo...

Pienso que es posible que tus papilas gustativas hayan evolucionado, pero tienes el sentido del olfato atrofiado.

Seguro no te lo tengo que recordar, siento tú una persona culturosa, pero posiblemente algún despistado que esté por acá no sabe que el sabor que percibimos en los alimentos está mayormente determinado por el olfato. Distinguimos más de 10,000 olores y sólo 5 sabores.

Así que te recomiendo que la próxima vez que tomes café te suenes antes los mocos, a ver si puedes agarrarle el gusto.

Porque tomar café, en efecto, es de hombres, y seguro si perdiste muchas oportunidades de bajar calzones.

El té no tiene nada de malo tampoco, siempre y cuando seas inglés. De éste llado del charco es para jotos.

controlzape dijo...

Nah. De hecho el aroma del café me gusta bastante. Lo que tolero mal es lo amargo.

Yo creo que si disfruto el vino tinto es porque tiene una cualidad más agridulce que amarga. Lo mismo la chela gracias a la combinación lupulo-malta. En cambio el cafe no tiene esa misma característica. El grano, por más cuidado que hayan puesto a la hora de tostarlo me sabe a ceniza.

Otra recomendación más sensata a la de sonarme la nariz (no mamar, a mi lado Jean Baptiste Grenouille es un fulano que tiene la nariz permanentemente constipada) para mi próxima taza de café consiste en que vaya yo provisto con algunos granos de café, los mastique y haga una inspiración profunda para que la saturación del aroma supere lo amargo de la bebida.

Javier dijo...

¡Naaa! lo que pasa es que el café no te aleja momentaneamente de la realidad en que vives como lo hace el alcohol de la cerveza y el vino. Por eso no le encuentras el chiste de "cafetear".

Pancake dijo...

Que triste que te discriminen por que no tomas café, entiendo que es raro y que si te excluye solo un poco, pero pues, hay mas bebidas vaporosas que puedes pedir en un lugar de un café.
Puedes pedir té verde calientito y decir que es porque tu filosofía verde te pide antioxidantes para soportar este mundo gris, o alguna otra cursilería que te haga ver cool.

El té de manzanilla es para nenas.
He dicho.

Lex Addictive dijo...

Me pasaba lo mismo, no podía tomar café hasta que un día la vida se encargó de hacerme un amargado y ahora hasta me sabe dulce.

Manuel dijo...

La gente hace mucho pedo por lo que te metes o se meten a la boca.

Y hace también pedo tremendo por lo que sale.

El problema es la boca, no los potajes, bebidas, palabras e ideas estúpidas que entran o salen.

En el tema anterior, pudimos haber analizado el viejísimo apotegma "en boca cerrada no entran (ni salen) moscas".

Anónimo dijo...

jajajajajajaj

yo tambien detesto el cafe

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