lunes, 3 de agosto de 2009

Exfóliese usté



Cuando unos es joven, flaco, puntiagudo, poco carismático y experimentado, tomamos decisiones dramáticas. Yo decidí ser empresario a los 17. Qué estupidez. De haber sabido la verdad hubiera elegido ser dentista como mi padre, y poner implantes sobre-preciados, trabajar poquito y jugar al feisbuk y a geekear en internet de banda ancha esperando mi próxima cita. Tengo sueños lujuriosos con un consultorio lleno de elementos auto complacientes: un Playstation, un Xbox, y un Guitar Hero; un sillón de auto-masaje electrónico; una Macbook Pro; una televisión de Wide-Screen LCD; dos millares de CD's y suscripciones a Netflix y Gamefly. Todos para hacer antesala de mi próxima

Recuerdo mi primera suscripción de Expansión, con la que pasaba horas tratando de entender tanta pendejada, cifras millonarias inconmensurables, terminología gringa de extrema clase. Esos párrafos impenetrables, que leía después de una chaqueta adolescente con cargo de conciencia, resaltaban mi torpeza y lejanía de ser, años después, alguno de los jocks incandescentes de la portada.

Nunca le hice mucho al sortilegio. Sólo le aposté a ésta vida con el ingenio de un niño que le exigen decidir, a veces antes de su primer palo, la vida entera, ayudado de dos, tres subjetividades de la abuelita que te dice que eres bueno pa los dineros, o peor aún, instado por las insatisfacciones paternales subyacentes que te quieren ver del médico que no fuiste, o titulado de la carrera que nunca terminó. Cumpliendo sueños de otros.

Yo puedo decir que decidí ser empresario cuando vi una portada de esa revista maldita en el Sanborn's de la calle décima, local chilanguísimo y único en la Tijuana de los noventas, donde mi padre se iba a leer las revistas en sus tiempos libres entre cita y cita, donde vi a un güey bien-parecidísimo vestido de tacuche con cara de éxito y una corbata finísima, haciendo cara de "todos me la pelan". Ahí me dejé llevar, truncando mis sueños infantiles de muchos años de ser astronauta, auspiciados por mi primer telescopio, y una sarta de libros de astronomía que mi padre me compraba.

Nacer en un país frijolero, de privilegios y privilegiados, de inequidad y de injusticia, de una derecha que no es derecha, es el paisaje de aquella portada que nunca vi. En tiempos muy bruscos, me arrepiento sin saberlo pensando en aquel consultorio ultra-equipado, y qué tan bien me vería con una impecable y pulcra filipina blanca con mi nombre bordado. Otros días, los más, me veo en esa portada. Son los días cuando sé que arrepentirse es miedo, es pánico reprimido, es el recurso más melancólico para exfoliarnos en la sala de masajes de la vida.

7 comentarios:

Pancake dijo...

Chale...

Yo voy a pasos agigantados por el mismo camino, sólo que en vez de dentista mis padres soñaban con que saliera médica. Y yo, rebelde adolescente con piercings escondidos, dije nel.

Ahorita veo a mis amigos vestidos en bata, interesados en sus cosas, todos ya encontrando su lugar entre las notanpeores clínicas del servicio de salud público y me veo a mi, sin saber ni para donde gira el mundo y siendo una soñadora más en un mundo de ricos ya ricos.

Snif . amargo . y . largo.

Rox dijo...

Yo creo que te arrepentirías más de dentista. Me quedé con la duda de que es tu bisne :D

Manuel dijo...

Es padrote... Cuidado, Rox.

Pinche entrepeneur malandro y evasor de impuestos.

Un abrazo, puto.

La.Angie dijo...

Llamame ilusa o pendeja.
Pero creo uno se va haciendo de planes en la vida, y no siempre salen o no resulta como uno lo espera, pero creo que siempre hay que tener un plan aunque fuese el mas tonto a fin de cuentas son los suenos y anhelos de cada quien, pero eso te define a mas o menos donde quieres llegar XD !...Y nunca hay que arrepentirse, total siempre hay otra oportunidad!!

a.be dijo...

La neta, nunca te he logrado imaginar de dentista...
Tendrías que ser todo cordial y correcto como tu papá y tu le resultaste todo lo contrario...
Me gustas mas evadiendo impuestos, eso es lo tuyo...

Alegría Buendía dijo...

Estudio odontología. y no soy cordial ni correcta.

Creo que la carrera que estudio es lo que menos me define. Y lo más cuerdo de mi ser ..:

Temo. dijo...

Siempre me ponen de buenas tus post...

Blogalaxia