viernes, 2 de octubre de 2009

Siempre tarde


Esto que ustedes llaman tiempo nunca ha sido lo mío. Soy inevitablemente impuntual, siempre olvido los aniversarios y hasta la fecha sigo teniendo problemas cuando intento leer las manecillas de un reloj. Buenas tardes, soy Alberto y no tengo sentido del tiempo.

Quiero suponer que mi enfermedad es hereditaria y viene directamente de mi abuela materna a quien el tiempo parece tampoco decirle mucho. Mi abuela es famosa por meterse a bañar quince minutos antes del inicio de sus compromisos, y tardar por lo menos dos horas en arreglarse y estar lista para ser vista en sociedad. También se le conoce por sus hábitos nocturnos: ella se despierta nunca antes de las diez de la mañana y pierde el día gloriosamente hasta la media noche, cuando le llega por fin la prisa y comienza a realizar todas sus labores mientras reza unos cuantos rosarios. Todo parece indicar que soy peligrosa y terriblemente igual que mi querida abuela.

Todo esto podrá parecer una graciosa particularidad con la que mis conocidos y familiares deben lidiar a diario, pero es mucho más grave que eso. Mi enfermedad no sólo implica que mis amigos hayan decidido citarme una hora antes que al resto a cualquier compromiso - y que aún así yo logre llegar con media hora de retraso -, que siempre se me encontrará despierto toda la semana de exámenes finales haciendo los trabajos que tuve un semestre entero para completar o que todos los relojes que mi familia me regala estén destinados a terminar sus días olvidados en el fondo de mi cajón de ropa interior. No. ¡Todo es mucho más grave! Carecer de sentido del tiempo implica vivir un presente que se confunde caprichosamente con el pasado y en el cual no cabe un futuro.

Por eso nunca aprendo de mis errores y me condeno a repetirlo incansablemente. Por eso no hago planes. Por eso no establezco metas a futuro, ni objetivos, ni visiones, ni misiones, ni ninguna de esas cosas que mi sobrevalorada educación insiste en enseñarme. Por eso a pesar de estar a pocos meses de graduarme, tener ya un trabajo y una par de ofertas laborales más no tengo ni puta idea de qué haré una vez que deje la escuela y la verdad, no creo que me interese tenerla. No sé ni qué haré el día de mañana y no me preocupa saberlo.

Hasta la fecha he vivido muy cómodamente sin amarrarme al tiempo, a los planes, a las rutinas y caminos preestablecidos. No voy a mentir, soy un caos completo y mi vida parece ser una comedia de enredos muy mal escrita. Estoy seguro que más de uno encuentra insufribles mis despistes, mis inconstancias, mis falsas intenciones y mi impuntualidad crónica. Me he topado ya con aquellos que piensan inimaginable mi estilo y calidad de vida y me juzgan inmaduro e inútil con mucha razón quizás. También tengo la certeza de que no podré vivir así por siempre, en algún momento deberé tomar responsabilidades, sacar algún reloj de mi cajón e intentar no perderlo, levantarme temprano sin la necesidad de doce despertadores, llegar puntual a las reuniones del trabajo y escribir en Recolectivo todos los viernes, sin falta.

Más temprano que tarde me veré obligado a crecer, pero mientras tanto aprovecharé y llegaré tarde a las entrevistas que programé hoy, a mis clases, a mi taller de cada viernes, a la fiesta de esta noche y también al aniversario de Recolectivo. Siempre tarde, siempre a medias, siempre de prisa.

Sé que Luis y todos los demás comprenderán.

13 comentarios:

Alejo Carpentier dijo...

Y escribes igual que tu abuela...

Lleno de redundancias, lugares comunes. El clissé es clissé en ti.

El texto carece de imagenes. Es en realidad un panegírico disfrazado de confesión. Le agregas cinismo, pero en realidad el texto es cínicamente aburrido. Pudiste simplemente decir que llegas tarde en un párrafo, y de ahí elaborar, pero no: continúas diciendo lo mismo, ad hominem, con la franqueza de un gallito que va descubriendo sus espolones.

Yo sé que puedes. Echale ganas. Escribir es un oficio que viene con la edad. Saludos.

Anónimo dijo...

Pueden verle la cara a LaMaga en:

Desperdiciodebytes.com

Tritza dijo...

Realmente espero que no llegues tarde a la entrevista de hoy, o no te dará tiempo de nada más!

y ciertamente, no solo llegas tarde a los compromisos y citas.. muchas veces no llegas!!!

recuerdo (a casi un año del suceso) que me dejaste plantada en mi graduación.. pero bueno.. quizá (y lo mas probable) es que tampoco llegues a la tuya!

Saludos!

Bonbon Amér dijo...

jajaja mira que creo que puedo decir que comparto en medida tu enfermedad y esque dificilmente puedo tener nocion de tiempo y lugar... seguido me pierdo y facilmente me quedo dormida horas en la universidad sin darme cuenta de ello u,u

un saludo y en general a todos excelente blog

Meryone dijo...

soy como tu abuela!! bueno, no rezo rosarios...

besos

Anónimo dijo...

No me gustó. Como mis alumnos: justifican su irreverencia y, además, son malos escritores

dayanna* dijo...

vaya que yo he sufrido tus impuntualidades..

Elvis Carrot. dijo...

Para mí los relojes son sólo bonitos artefactos para adornar.

El Contador Ilustrado dijo...

tup turup tup tup

Goma Rosa dijo...

Lo primero, lo de dejar las cosas a lo ultimo se llama proclastinacion.
orgullosamente portadora del virus!
y me siento totalmente identificada con todo lo demas
los planes y yo no somos amigos, prefiero totalmente caminar al paso que se me de la gana, valiendome madres si el futuro se desespera

Goma Rosa dijo...

Lo primero, lo de dejar las cosas a lo ultimo se llama proclastinacion.
orgullosamente portadora del virus!
y me siento totalmente identificada con todo lo demas
los planes y yo no somos amigos, prefiero totalmente caminar al paso que se me de la gana, valiendome madres si el futuro se desespera

Kyuuketsuki dijo...

Nada, nada: sólo me queda decirte algo:

HUEVÓN

antonoso dijo...

ok, sufro de lo mismo. Tiempo para que existe estábamos mejor en la edad media buen articulo me saco la risa principalmente los comentarios

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