martes, 8 de diciembre de 2009

Cinco apuntes sobre libros y otras cosas



1- La Sirenita murió el día en que nació Walt Disney.
Cualquiera que haya leído el cuento de Andersen sabrá que La Sirenita, una de las historias más lindas y mejor contadas, es una historia de dolor. La Sirenita, inconforme, inquieta, vulnerable e impresionable, es capaz de darlo todo por la felicidad del ser amado… hasta su propia vida. En el libro original no hay beso entre los protagonistas, ni crustáceos bailadores, ni finales felices. La Sirenita, tal vez el primer libro que me impactó realmente, es una de las historias más injustas y al mismo tiempo más bellas jamás escritas. Como la vida, pues.

2- Recuerdo el día en que empecé a leer La Tía Julia y el Escribidor, de Mario Vargas Llosa. Desde luego al autor lo había leído con anterioridad; en la escuela no me libré de Los Jefes y Los Cachorros, y algo me gustaba, sin duda. Pero fue cuando leí la historia de Varguitas, y Julia, y el cúmulo de personajes radiales mudándose de sus propias historias hacia el final de libro, que descubrí que los libros son más que relatos. La coreografía de las letras, el sitio que se elige para poner una frase o la otra, la musicalidad, el suspenso, la empatía con los personajes, la verosimilitud a pesar de la fantasía. Las letras, las generosas, amorosas, envolventes letras en español, que ponen sentido y sinsentido a todo lo que nos rodea.

3- A Onetti no lo he leído. La semana pasada estuve en la Feria Internacional del Libro, y Vargas Llosa estaría ahí. Por tanto, ahí estuve yo también. Su presentación tuvo la finalidad de comentar su último libro, un ensayo sobre la obra de Onetti. Varguitas llegó entre aplausos, se sentó y se adueñó del micrófono. Su voz chillante me recordó sus tiempos de campaña, sus declaraciones sobre México, las afortunadas y las muy desafortunadas de años recientes. Su piel colgante y su pelo blanco me distraían por momentos del sopor, pero media hora más tarde, inevitablemente, había perdido toda gana de leer a Onetti. Para cuando la charla terminó, había perdido toda gana de vivir.
Luego me firmó un ejemplar de La Tía Julia y el Escribidor, que ahora estoy releyendo. Suerte que tienes de haber nacido con buena pluma, Varguitas.

4- El parteaguas de mi vida académica llegó el día en que asimilé la siguiente afirmación: toda relación humana es una relación de poder, y por ende, es una relación política. La conclusión llegó de golpe mientras leía a Roger Bartra y su Las Redes Imaginarias del Poder Político. Eso lo explicaba todo, tanto en mi vida personal como en la vida de un país. Eso justificaba, también, la ruptura con los amarres afectivos que condicionan la actuación lógica en las relaciones familiares. Eso, ultimadamente, exhibe las reglas del juego que uno inevitablemente seguirá jugando, pero ahora sabiendo por dónde lo perdió.
Este domingo le dieron a Bartra el Premio de periodismo cultural Fernando Benítez, y nomás por los buenos tiempos, ahí estuve yo de pie.

5- Una gran aventura formar parte de Recolectivo, eh. Lo que primero fue como un experimento para mí, ahora se ha convertido en un sitio en el cual me siento como en casa. Nada como la sensación de tener entre mis manos Diarios del Fin del Mundo, el primer hijo editorial de este proyecto, y descubrir que en estos tiempos caóticos e individualistas un grupo de entes ubicados en distintos lugares del país y más allá, son capaces de ponerse de acuerdo y trabajar juntos aún sin conocerse. Y que cuando se conocen, es como si lo hubieran hecho toda la vida.
Yo creo que el hecho de que algo así pueda ocurrir le da un poco de esperanza al mundo.

7 comentarios:

tazy dijo...

uy, esta idea sí me gustó para robárselas y hacer algo así en mi blog...
no más que salga de los finales

y que sobreviva a ellos :(

Botica Pop dijo...

mi mamá me "perdió" la tia julia y el escribidor porque decía que no era para niños. yo tenía once años y saltaba páginas para sólo leer las radionovelas y estaba bien confundida porque no entendía porqué en todas salía el mismo personaje. años después mi papá me explico que al escribidor se le hacía bolas el atole. creo que ya debería leer esa novela... (qué historia absurda esta).

Pinkrobot dijo...

sabes qué me pasó? cometí el gravísimo error de ver la versión fílmica de la tía julia y el escribidor, una con keanu reeves, el peor actor del mundo y se me quitaron las ganas de leer la novela... pero tu post ha revivido ese gusanito de leerlo

Dib dijo...

Yo quiero el libro, pero autografiado.

Tus textos sin duda, son los que más me gustan.

Rox dijo...

A mi también me da un poco de esperanza. Fue un honor :)

Anónimo dijo...

sobre el punto 1: importa?
sobre el 4: el amor es así, un contrato donde si cada quien cumple su parte, funciona! por lo demás, el otro, el de los poetas, el de los enamorados, el del ideal, sólo es un lujo pequeño burgués. el hombre y las relaciones humanas han vivido sin ese amor utópico por más de 7 mil años y no ha pasado nada así es quue la pregunta es, importa?
predicador moral.

Pillo dijo...

Un placer haber coincidido con todos ustedes en la presentación...

El libro es buenazo, me encantó...

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