jueves, 31 de diciembre de 2009

Yo digo que hay que hacer como en los tiempos antiguos



Si uno busca en el diccionario la definición de aristocracia se encuentra que la palabra la usaban los antiguos griegos para designar "el gobierno de los mejores".

En aquellos tiempos en que no había urnas, instituciones electorales, ni chanchullos, los que gobernaban eran señores que se habían destacado por abrir choyas de infelices conquistados blandiendo una espada. Se consideraba que el que demostraba grandes dotes militares era "de los mejorcitos para gobernar".

Años más tarde se estableció la monarquía como procedimiento para mangonear pueblos y recursos. El monarca para quitarse la monserga de administrar sus territorios, le cedía a sus cuates esas tareas disfrazadas de títulos nobiliarios y prebendas. Estos a su vez, en agradecimiento, le daban al monarca las nalgas propias o las de sus hijas. En esta época el concepto de aristocracía se comenzó a echar a perder pues en "el gobierno de los mejores" se sucedían individuos no por su habilidad para resolver pleitos a mandarriazos sino por herencia.

Eso provocó que la aristocracia estuviera constituida al cabo de unas generaciones, por personas que no sabían ni cómo dar una patada por el culo. En esos casos llamaban a un sirviente para que lo hiciera. Las relaciones aristócrata-sirviente se parecían a las que mantienen el sr Burns y Smithers.

Cuando la revolución francesa, a los aristócratas les arrebataron su derecho de mangonear y ante el vacío de poder alguien tuvo la pésima idea de rescatar otro anacronismo griego para rellenarlo: la chingada democracia. Con el tiempo el "gobierno de los mejores" se convirtió en unos señores que lograban convencer con su labia a la mayoría de sus electores, por lo regular unos pendejos, de que ellos no eran tan pendejos. Lo que desde luego es una mentira por el lado que se le vea.

Ahora bien, en los estados modernos, hay quien considera aristocracia a aquellas familias que logran acumular riqueza y heredársela a su descendencia por generaciones. Bajo esa perspectiva, Carlos Slim y familia, son todavía unos pinches advenedizos.

Ante el estado actual de las cosas propongo que retomemos el significado original de la palabra aristocracia. Los que aspiren a pertenecer al "gobierno de los mejores" deberán hacerse con un garrote e ir a tirar a gringos y guatemaltecos al mar. A los que tengan éxito entonces ya le decimos sr. Aristócrata. O sra. Aristócrata, pues hay que mantener alguna ilusión de equidad de género y esas cosas para que no nos vayan a decir que somos unos bárbaros.

9 comentarios:

Squall Leonhart dijo...

Yeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeey!!!!!!!!! (corro por mi fusil)

Jibarito dijo...

Desde el punto de vista literario te manejas bien, pero hoy has demostrado que en lo que se refiere a perspectiva histórica y política estás por debajo las gallinas.

Feliz año nuevo

danm dijo...

Yo sabía que todos esos años de videojuegos violentos iban a servir de algo... *agarrando el machete* Ahora a visitar al vecino...

Feliz bélico/aristocrático año nuevo!

Anónimo dijo...

Ya ni corregirte es bueno..guatemaltecos.... y la lista de seres indignos no perredistas...

La Pinche Sandrink dijo...

Al chile ni leì tu post, nomas vine a ver que pedo en los comentarios, jiji.

Checo dijo...

yo la neta, lo que se dice la neta, creo que este cabron escribe muy bien, sin mojigaterías, superflua parafernalia, ni medias tintas. no me pierdo sus entradas

saludos y feliz año

Juan Antonio dijo...

solo una duda, devo llevar el bat de madera o el de aluminio?

xD

Anónimo dijo...

Todo transcurría bien hasta que invitaste a la violencia. ¿En verdad crees lo que escribiste? Si es así, puedes definirte como un perfecto neandertal.

Anónimo dijo...

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