jueves, 4 de febrero de 2010

De la vez que yendo de putas me encontré a Benito Pérez Galdós


Durante una caminata me asaltaron de súbito unos deseos que en ese momento juzgué como impostergables y perentorios. Ya apresuraba los pasos para hacerme una puñeta en la tranquilidad de mi casa cuando me encontré, colgado en un poste, un letrero titulado Bar 69. Debajo del título había una foto de dos veinteañeras vestidas con un escaso uniforme de secundaria. Más abajo, un número de teléfono y una flecha indicando que había que internarse en un barrio bravo para llegar al bar.

Marqué al número del letrero.

- ¿Bueno? - oí que me contestaba una que podría chambear como doble de voz de Josefina Vázquez Mota. Percibí un fondo musical ruidoso pero que no pude identificar.

- Hola - dije. - ¿A qué horas abren?

- Nosotras estamos abiertas las 24 horas del día, corazón - dijo mi interlocutora haciendo más chillona la voz, quizá pensado que así perturbaba mis sentidos. Si pensó eso, pensó bien pues me dejó perturbado como cuando uno encuentra una volcadura de un camión repleto de infantes en la carretera.

- Ah muy bien -dije mientras temí que mi calentura se esfumara si continuaba oyendo esa voz. - En un rato más estoy por allá.

- Acá te esperamos, mi amor.

Colgué y me encaminé en la dirección a la que apuntaba la flecha.

En unos minutos estaba en las interioridades de una colonia que consistía en dos estilos arquitectónicos dominantes: "pobreza resignada" y "clasemedierismo endeudado". Al fondo de una calle lúgubre encontré el Bar 69.

Supe que era el Bar 69 por que en la fachada estaba colgado el mismo letrero que había visto antes. Pero el lugar no se llamaba así sino hotel San José de los Tompiates Morados. El Bar 69 era un local por el que se accedía al hotel. A un lado del hotel había un terreno baldío que hacía las veces de estacionamiento. Dentro había media docena de coches de medio pelo de placas foráneas.

El conjunto, con todo y sus letreros eufemísticos, decía a leguas "putero de arrabal". Sobre el arco de la puerta del Bar 69 unas siluetas en neón de dos mujeres lamiéndose mutuamente la entrepierna titilaban.

Esa imagen me impulsó a entrar. Pero el impulsó duró nomás medio paso, ya me disponía a cruzar el umbral (que consistía en una cortina oscura) cuando del interior del mentado Bar 69 brotó una rola vernácula que iba, más o menos, así:
"Ojalá que te mueras,
que todo tu mundo se vaya al olvido,
sé que no debo odiarte
pero es imposible tratar de olvidar lo que hiciste conmigo.

Ojalá que te mueras,
que todo tu mundo se quede vacío
ojalá cada gota de llanto te queme hasta el alma,
ojala que no encuentres la calma.

Ojalá que te mueras…"

Etcétera.
Tanto ardor cantado entre golpes de acordeón me enfrió la calentura. Interpreté la rola como una señal de que adentro no iba yo a encontrar colegialas cachondas, sino a señores despechados siendo consolados por gordas execrables y decidí ir a gastarme mi dinero en las obras completas de Benito Pérez Galdós.

7 comentarios:

Danielov dijo...

Pes de menos, con el chile adobado sí te quedabas. En puticlubs así uno agara hasta lepra, peste bubónica y moquillo.

Bueno, eso me han contado. A mí no me consta. Una vez unos camaradas de la prepa me quisieron llevar a uno. Preferí saltar del carro en movimiento que jugarme el pellejo (literalmente) en esos lares.

Saludos.

Manuel dijo...

Siempre es mejor Pérez Galdós. Incluso aquel autor de La Rebelión de las Masas, Ortega y Gasset, que la poesía patibularia y las imagenes de abstraccionismo oscuro de un putero tercermundista.

Lo demás es literatura. Y no lo culpo.

Saludos...

Ave Fenice dijo...

buena inversión...
mejor abrir libros cerrados, que cerrar "libros" abiertos.

La Diabla dijo...

jajaja
mal pedo
mas vale escapar de esos lugares con semejantes señales divinas

Anónimo dijo...

Esta entrada si estuvo chafa.
Tú en lugares así de chidos por favor.
Ni imaginarlos te sale bien.


Anónimo pocos huevos.

La Nus dijo...

"CLASEMEDIERISMO ENDEUDADO" ME QUEDO CON TU TERMINO SI??? ME ENCANTO!!! Y ESE "ANONIMO POCOS HUEVOS" ACASO SE CREE UN "MAL NECESARIO" NI AL CASO LA NETA..

Alejo Carpentier dijo...

¿Pues cuanto pensabas gastar en el putero de cuarta categoría, estimado?

Las obras completas de Pérez Galdos constan de una treintena de novelas, cuarenta y tantos de sus famosos episodios nacionales, veintitantas obras de teatro y otro tanto de cuentos, periodismo y ensayo. Lo que pretendes decir es que ibas con todo a ese lupanar.

Por fortuna, y parodiando al español, antes de dar narices con la mujer fea, como en Marianela, reculaste y te fuiste resignado como el personaje de Ángel Guerra.

Pero bueno. Me has hecho sonreir, y el ritmo es pulcro y pertinente. Un texto adhoc al lugar. Como servir cerveza en verano y café en invierno.

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