martes, 23 de marzo de 2010

Ding



De ese novio me gustaba todo, menos la mamá y la hermana. La mamá era la típica próxima-a-ser-cincuentona que pretendía ser chida y alivianada pero que no podía sacarse el rosario del subconsciente y por ello resultaba cagante. La hermana era una mamona pedante y además fea que andaba por la vida arrastrando dos perritos púdel llenos de mierdita y media en el pelo. Pero el papá, ese sí era chido.

El señor había trabajado toda su vida en Petróleos Mexicanos. Siendo joven se enamoró de una chica que vivía en la colonia Narvarte del DeFe, bonita, bonita, bonita, según las fotos que vi. La chica le daba alas pero en realidad nunca le dio más que eso, y acabó casada con un tipo de lo más guarro. Don Pemex entonces decidió echarle el can a la hermana menor, y fue chicle y pegó.

Así que don Pemex era de esos hombres a los que, si la vida no les da lo que quieren, toman la segunda mejor opción y tan tranquilos. Siempre estaba de buenas, siempre sonreía a través de sus lentecitos redondos que le daban un airecito académico coronado por los libros que leía todo el tiempo: sacaba a pasear a los púdel-mierdita de la hija y siempre traía un libro sudado en el sobaco.

Un día el novio llegó a verme con cara de angustia: venía del hospital, a su papá le habían hecho análisis y tenía cáncer en un huevo.

“Pero es curable, ¿no?”, pregunté yo tratando de no visualizar los huevos de don Pemex.
“Es tratable. Lo que van a hacer es extirparle el testículo donde está el cáncer y darle quimio. Dice el médico que con eso puede vivir unos diez años más”.

Asi que en tres días a don Pemex le estaban quitando uno. ¿Qué hacer en esos casos? Si operan a tu suegro de las anginas, el fin de semana le llevas nieve de limón, ¿no? ¿Y si le quitan un huevo? ¿Vas a verlo? ¿Le preguntas cómo se siente? ¿Le pides que te enseñe la cicatriz?

Llegó el sábado y me invitaron a desayunar a su casa. Así de madrazo, la suegra cagante me preguntó: “¿Vas a querer un huevo o dos?”. ¡Ding! Una campanita sonó en mi chistómetro y yo sin poder contestar. ¿Qué era lo correcto? ¿Uno, dos? ¿No me gustan los huevos? Puta madre.

Nos sentamos a la mesa la mamá cagante, la hermana mamona, el novio y yo. Don Pemex nos “acompañaba” desde la sala, sentado en uno de esos cojines en forma de dona.

Durante todo el bendito desayuno le estuve pensando de más a cada frase. Alguien mencionó que a Cuauhtémoc Cárdenas ya nadie le daba bola. ¡Ding! Algo dijo el novio sobre los púdel-mierdita que siempre andaban juntos, y la hermana: “Porque las cosas buenas siempre vienen en pares”. ¡Ding-ding-ding! El novio entonces empezó a hablar de sus amigos del Ashram, y a desmenuzar la palabra OVO-lacto-vegetariano. ¡Dingding! Al cabo de un rato a mí ya se me había olvidado el don Pemex y algo dijeron de un tipo que no sé qué diablos hizo, pero que se me sale del alma: “¡Pues qué-pocos-huevos!”. ¡Ding-ding-ding-ding-ding-ding!

Sobra decir que el noviazgo no duró.

12 comentarios:

Kuruni dijo...

jajajajaja de esas veces que todo lo que digas puede ser usado en tu contra.

Gabriela dijo...

La entrada mas chida que he visto el un rato hahahaha

bandala dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
bandala dijo...

Chispitas... en estos casos puedes congratularte por haber tenido un paso fugaz pero memorable por los dominios y esfericidades de esa familia neoismaelrodrigueciana. Bueno, podrías pensar en filmar una peli y relanzaria el género del melodramón familiar con todo y pudles, como ves?

vico dijo...

o sea...de veras que te lapidaste la sentencia familiar...o sea...pero en serio no te gustaban los huevos????

loboPoeta dijo...

Está de... ¡huevos! :D

PurpleK dijo...

jajaja no manchezzz, te imagino así con toooda la cabeza vuelta loca, que todo lo que mencionan suena a lo que no debe de sonar, y que tratas de guardar calma, pero en tu cabeza no hay nada de eso, y en eso dicen algo y uno ya no se resisteee y bolasss!!! el peor comentario sale a relucir!
jajaja
muy muy chistoso!

Guapóloga dijo...

Así, de madrazo!

Gracias! Ahora cuando me sienta chistina pensaré en "Ding, ding, ding", ja ja ja.

ConejitoPerverso dijo...

hay dias que no queda mas que morderse la lengua, esto me recuerda el dia que una tia justificaba los lujos que brunny (mi perro en ese entonces) disfrutaba con la celebre frase "es una perra ricarda" inocuo, claro si no fuese porque junto a ella estaba sentada la novia de un tio que se llamaba ding! ricarda!

Anónimo dijo...

haaaaaaaaaaa te mamaste, me salio un pedo de la risa

Anónimo dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!! Excelente!! :D

Goma Rosa dijo...

¿un huevo o dos?
JAJAJAJA
me cague de risa mordiendo una almohada, casi levanto a mi hermana.

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