viernes, 2 de abril de 2010

Dios es mi Juez.





Mi nombre es hebreo y significa Dios es mi Juez, lo cual es una verdadera mentada de madre para un ateo. El colmo de un apóstata deicida es llamarse Daniel. Aún así, confieso que de niño me impresionaba la historia del profeta judío que interpretando sueños predijo la caída de Nabucodonosor y Babilonia a manos de los persas de Darío y transformó a fieros leones en mansos corderitos con los que pasó la noche en una cueva. En la época en que nací a mi madre le gustaba Herman Hesse y pensó en llamarme Demian, como el personaje adorador de Abraxas. Al final mi nombre no lo inspiró el profeta hebreo ni el Dios es mi Juez, sino un jotolón de lentes, tirantes y sombrero con cierta genialidad compositiva. Resulta que en el año en que nací estaba de moda una canción de Elton John llamada Daniel y fue esa rolita la que acabó por decidir mi nombre.

La única vez que he estado como acusado frente a un juez fue a los 14 años de edad, una helada noche de diciembre, en que un amigo y yo, debidamente alcoholizados, robamos un Super 7. Fuimos detenidos y turnados a un juez calificador, que consideró el hecho algo más que una travesura adolescente y nos mandó al tutelar para menores de Guadalupe, Nuevo León. En aquel entonces los pronósticos para mi vida futura eran pésimos. Expulsado del colegio en segundo de secundaria, con peleas constantes, cierta tendencia prematura a la bebida y problemas con la policía, todo auguraba para que me transformara en un delincuente. Siento haberlos decepcionado, pues poco queda del delincuencial catorceañero en este apacible padre de familia que rara vez sale de noche.

Nunca dije sí señor Juez. En todo caso debo haber dicho sí señora Jueza, aunque más bien creo que aquel 26 de junio de 1999 me limité a un sí, acepto. Como fue un día tan ajetreado, he olvidado muchos detalles de nuestra boda, pero sí me queda claro que nos casó una jueza que por cierto no debía tener más de 40 años, aunque he olvidado por completo su cara y si la he vuelto a topar 20 veces en la calle, juro que no la reconozco.

3 comentarios:

Kuruni dijo...

Me gustó. Cortito pero intersante.

Dovhdovh dijo...

Daniel:

No entiendo por qué tienes gente que te echa como Eilen.

Mira nada más porque te llaman Daniel, jaja.

Y por lo que te he leído, se me hace difícl imaginarte un ladronzuelo cuando tenías 14 años.

¡Un abrazo fraternal!

Edith Onofre dijo...

Hola Recolectivo

Soy de Saltillo y estoy en mi ultimo semestre de la carrera del letras españolas y mi trabajo de tesis tiene como primicia las redes o grupos colectivos que buscan exponer su trabajo literario, ya sea poesía, narrativa o cualquier expresión artística que se de sólo teniendo en cuenta que esta se logre con calidad, originalidad, sin caer en cliché o poser.

Yo sigo recolectivo desde hace algún tiempo y me gustaría incluirlos como ejemplo para mostrar a las nuevas generaciones los diferentes medios que existen para expresarse o mostrar su talento. Todo estoy con la intención de mostrar que el autor no necesariamente tiene que publicar un libro para lograr su propósito como escritor.

Me gustaría mucho saber cómo se crea Recolectivo y cual es la intención de una pagina como esta.

Ojala me puedan ayudar.

mi correo es
edithonofre@hotmail.com

Blogalaxia