martes, 6 de abril de 2010

Du bist nicht der Mittelpunkt des Universums





Entre la intelectualidad, la culturosidad y muchos periodistas, enojarse implica visceralidad, falta de sofisticación y poco profesionalismo. Ellos no se enojan: se indignan, y como tal, lo hacen apropiadamente, tal como indica el manual de sus petulancias y distinciones.

De lo anterior tuve cuenta hace diez años, cuando me inicié en el periodismo y me convertí en el reportero más joven de Tijuana. Ni siquiera tenía una licenciatura. No saben la de mujeres que impresionaba cuando les decía como me pagaba la universidad y mis borracheras. Una buena tarde, me mandaron junto con Omar Martinez, también el fotoperiodista más joven de la ciudad - él tenía 18 años y yo 19 si no me equivoco - a ver un asunto de violencia domestica. Yo fui de mala gana: parecía un asunto aburrido para una micronota de interiores en la sección policiaca. Sin embargo, en la delegación estaban dos niños: niña y varón. El niño tenía huellas de violencia: quemaduras, hematomas pasados y recientes. De la niña, dijo uno de los chotas, estaban esperando que viniera el médico del Ministerio Público porque sangraba de la vagina.

En separos tenían a la mamá y a su pareja, en un cuadro social típico en la ciudad: la madre trabaja en el subempleo o en la maquila, el hombre es desempleado, y los niños, hijos de ella, sufren maltrato recalcitrante hasta que alguna vecina no resiste y los denuncia. De la denuncia brota la mierda, y esa mierda lleva en su interior algo todavía más hediondo y horroroso. Es cuestión de imaginar lo que los procesos de desarraigo migratorio, desintegración familiar y nulo trabajo social del estado provocan. Pues bien, cuando regresé a la redacción nunca me di cuenta que estaba tan encabronado que le describí la nota a mi editor como un asunto que debía aparecer en la portada. Pronto se me acercó una compañera, que se pavoneó de su experiencia aleccionandome: no seas visceral, Lomelí, que pierdes el enfoque; además eso es cosa de todos los días.

Creo que fue ahí donde le perdí la fe a todos los medios de comunicación convencionales, y ya no me interesó demasiado trabajar como reportero ni ser periodista durante los años siguientes que continué haciendolo. Todavía escribo para algunas revistas, si, pero ya no me sostengo ni me sostendré jamás de ese oficio. El periodismo, al menos en esta ciudad, salvo raquíticas excepciones, me provoca un asco insondable cuando no pena ajena, tristeza e indiferencia.

Lo mismo con los intelectuales y culturosos de "indignación" a la carta. Seleccionadores de su prosa, de su porte, su técnica y, sobre todo, de sus foros. Escogen sus indignaciones para llevarlas a su juego de mesa y armar un poker argumentativo con ellas, mientras blofean entre ellos y se regodean entre si para mostrar quien es el indignado con más clase, mejor argumento y, sobre todo, mayor originalidad. Hay tantísimo escolasta que se sube a hablar sobre la violencia intrafamiliar mientras sobaja a su mujer o la engaña con otra u otro, tanto mamón que diatriba contra el narco mientras fuma mariguana en sus tertulias o esnifea cocaina en las presentaciones culturales, tantísimo imbécil que despotrica contra el gobierno mientras acepta becas y publica libros con el sello de Conaculta. Yo respeto, diría mi estimadísimo y ponderado Luis aka Huevo, pero yo prefiero otra clase de encabronamientos y mal humores.

A mi me enferma sobremanera que todos sean tan infinitamente estúpidos, y que mientras López Doriga habla de una mocosa ricachona asesinada, en Durango hayan matado a 16 jovenes y nadie diga nada, que el eco esté disuelto por la pericia selectiva de los editores, productores y dueños de los medios de comunicación.

Me zurra extraordinariamente, como no tienen idea, con ganas de patear, partirle la madre a medio mundo, porque son penosamente estúpidos, tarados e imbéciles cuando todos los reflectores hablan de un atleta baleado en la cabeza por estar en un congal en la madrugada, cuando debería estar descansando, si es que es un atleta, mientras que el asesinato de 17 jovenes en Ciudad Juárez se transforma en estadística.

No es la atención de esta sobre la otra noticia. No es que me moleste la imbecilidad rampante del teleconsumidor. Ya cuento con ella. Ya cuento con la estupidez inherente e histórica del mexicano, con su consumo conspicuo y sus pretenciones intercambiables. Basta con anunciar un nuevo gadget de la Apple o que Ricky Martin salga del closet para que todos se olviden que todos somos estadística en potencia en este país, y que si en este momento alguien entra en la casa de alguno de ustedes, lectorcitos mios, y les descerraja un tiro en la cabezota mientras se hacen pajas leyendo los cuentos de Rox, es probable que, como los mocosos violados arriba descritos, terminen en una nota diminuta, bien pequeñita, en la sección policiaca del diario local.

Piénsenlo bien después de leer esa nota sobre esa masacre de jovenes anónimos, desconocidos, intercambiables y comunes, a miles de kilómetros de ustedes, y al terminar digan: "ay, cuanta violencia, ya estoy harto de lo mismo", y entonces se pongan sus garritas para ir a ese antro de moda, donde podrán presumir el nuevo Iphone o hablar de lo exitosos que son, lo guapas que se ven o lo chinguetas que pueden ser.

Imaginen entonces que un grupito de matones entra y los cose a balazos, Iphone incluido, pero alto: no tengan miedo. El miedo sirve de poco, es un sentimiento inicial, la primera etapa a lo siguiente. Lo que necesitan es estar encabronados, estar de mal humor.

¿Nada? Intenten dejar de pensar en comprar mierda que no necesitas. Dejen de tomar alcohol, de usar drogas, de evadirse, de nadar en todos esos caldos del egocentrismo, donde apareces como actor principal del mundo y eres el solipsista que todo lo puede o que, en todo caso, terminó siendo la víctima o el genio incomprendido del universo.

Hoy día, como la música, no hay pretexto para estar desinformado. Venga: los invito a todos a ponerse de mal humor, a encabronarse deliciosamente por lo menos una vez al día. Es un gran ejercicio: fortalece el criterio, te sacude, te saca de ti mismo, te recuerda que no eres la mierda central del universo, que hay otros sufrimientos, que siempre los ha habido, y que aunque sean de todos los días, aunque sean notas de interiores, lo último que debes hacer es perder tu capacidad de sorpresa, tu capacidad de encabronamiento vil, visceral, con todas las tripas, con todo el estómago. Hazlo así, porque después del encabronamiento, señores, viene la reacción.

Y necesitamos reaccionar.

21 comentarios:

Anónimo dijo...

Al final acabo siendo una especie de panfleto del club de los optimistas pero al revés, cheers

Anónimo dijo...

¿Pero y que opina chilangelina y todos esos periodistas mediocres?

La Nus dijo...

ACERTADISIMO ESO DEL CABAÑAS, ESO DE LA PAULETTE, TE FALTÓ LO DEL ASESINATO DE LOS JUNIORCITOS DEL TEC... AHI SI QUE SE FIJARON... HUBIERA SIDO EN CUALQUIER ESCUELA PÚBLICA... NI SIQUIERA LE DAN IMPORTANCIA... Y ASI MÚCHISIMAS COSAS POR EL ESTILO... EN OCASIONES ES NECESARIO NO TENER TELE PARA ACERCARSE UN POCO MÁS A LA CULTURA... INTERESANTE TU POST...

Mefistofeles dijo...

Yo por eso prefiero los tacos de tripas a los de sesos.

Kuruni dijo...

Necesitamos reaccionar. Buena aportación. Que tristeza y que indignante lo que te tocó presenciar.

Drumstick dijo...

Asi es, no conformes con arrojar la piedra siendo pecadores, tambien escondemos la mano, pues nuestra tendencia es a la cobardia.

Saludos!!!

EnNa dijo...

¡Vaya! Da gusto leer algo inteligente para salir de lo cotidiano.

¡A encabronarnos y no dejar!

Chucho dijo...

muy buenos tus escritos Manuel.

Eduardo Morinakemi dijo...

es muy cierto eso que dices, yo le hubiera mentado la madre a toda esa bola de cabrones pretenciosos

Anonymous dijo...

Si mi chavo tienes toda la jodida razon; peeeeeeeero existe una madre llamada monkey sphere y si esta de su madre, a grandes rasgos y sin hacer mas desmadre es lo siguiente:

imaginate vas en tu camioneta y afuera el cielo se cae, de pronto recibes una llamada de tu chica/o que te dice que esta en x lado si puedes pasar por el, obviamente como te importa pues te apuras, verde pasaste un bache y salpicaste a alguien, ooops pobre diabl@, pero aun asi vas en chinga por el objeto de tu afecto, resulta que el sujet@ en cuestion se mojo, aun asi le abres la puerta y no te importa que moje las vestiduras de tu auto (porque te importa y eres aca mega-buen-pedo)

porque te valio pito el mon@ que mojaste? facil esta afuera de tu monkey sphere, por que a la gente le importa mas el futbolista mediocre de la liga mediocre? facil tambien, los medios se lo metieron (a los fans del futbol) a webo dentro de su monkey sphere, los chavitos baleados? pues de ellos yo no sabia nada hasta antes de que los plomearan, y tu? (tampoco estoy diciendo que su vida valga menos que la del futbolista-borracho, o la tuya, o la de tu prima o la mia) por eso es tan dificil sentir empatia, aun tu mi querido escritor te olvidas de ellos la mayor parte del tiempo, no es que seas mal pedo, simplemente no existen dentro de tu universo de personas importantes, no es lo mismo que si balearan al primo con el que te hechas unas cervezas en vacaciones.

Anónimo dijo...

A mi en lo personal me vale un madre Cabañas pero ... quien dijo que un atleta no puede salir con su esposa una noche antes de su dia de descanso a divertirse??

Anónimo dijo...

monkey sphere me indica qe mi grupo de amigos es ecesivamente pequnio al igual qe mi cerebro, es como cuando se te olvida comer...

Anónimo dijo...

chin, les debo la "x"

¡MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO! dijo...

¡MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO!
¡MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO!
¡MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO!
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Hallya Zwe dijo...

excelente reflexión, un crimen es un crimen independientemente de contra quien y como se haya cometido ...

creo que esto conlleva la obligación a estar informado de diversas fuentes y no solo de las oficiales, que además nos dicen lo que nos quieren decir ...

y a pesar de eso, que más hace falta para que como ciudadanos hágamos un cambio? porque a "los de arriba" los hemos perdido en realidad quizás nunca contamos con ellos y no lo quisimos ver antes.

saludos !!

Mekishiko.NoNeko dijo...

No hay más palabras: Chingón post

Saludos,

ALTER PENDEJAZO dijo...

No hay más palabras: Chingas a tu madre.

Saludos.

Anónimo dijo...

Tu padre

Cualquier reaccion o movimiento va a el mismo lugar(ego), la verdad es que el ser humano no tiene ninguna oportunidad, para que nos hacemos pendejos, la gente tan pendeja como es se le debe de pedir dejar de ser, cualquier reaccion va a resultar en mas estupidez, la proxima ves que piensen en romper alguna ley por estupida que sea tengan los huevos para decir no aun cuando eso signifique no poder tener el dinero y el poder para seguir siendo parte del consumismo idiota.
Tengan huevos si es que tienen algun respeto por el sufrimiento y el pinche lugar donde vivimos

Garfio dijo...

Encabronarme sí, y mucho. Pero solo si al gobierno se le ocurre prohibir el nadar en los caldos del egocentrismo.

Anónimo dijo...

con que hayas reaccionado tu y hayas dejado de maltratar y engañar a tu mujer por un lado mientras te encabronaban los abusos ajenos por el otro, es mas que suficiente logro para toda la humanidad

no cabe duda que lo que te choca te checa, como dicen los chilangos

Rox dijo...

Muchas veces me he preguntado porqué el "buenondismo" es lo de hoy. Personalmente, el leer textos tibios que tratan de dar gusto a todos me parecen detestables. Por eso, desde los tiempos de Batio y Chango100 te leo. El que comparta o no lo que piensas no importa, lo chingón cuando mueve algo.

Limitar las emociones a una caja bonita es un desperdicio y una estupidez no ver más allá de una persona emputada. Lo mismo que le pasa a Zape.

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