miércoles, 21 de abril de 2010

Toc, toc.






En lo único que puedo pensar cuando escucho la palabra “evangelio”, es en la mamá de mi amigo Tello.

Tello era lo que podríamos considerar “religioso”. Lo considerábamos así sobre todo por tres hechos específicos:

1.- Su mamá, viuda, era casi beata y se la pasaba en la iglesia. Trataba de evangelizarnos cada que íbamos a buscar a su hijo y nos amenazaba con el fuego infernal cada que hacíamos alguna barbaridad. Aprendimos a esperar a Tello a una saludable distancia de su casa.

2.- Tello le temía muchísimo a su madre y a Dios, en ese orden.

3.-Tello tenía, en el brazo, un tatuaje enorme de la Virgen María (Es importante señalar que, además de la virgen, Tello tenia otros diecisiete tatuajes en el cuerpo, repartidos principalmente en los brazos, pecho y espalda).

Todos los sábados, tempranísimo, su mamá se iba a la iglesia y se la pasaba todo el día rezando y ayudando con lo que sea que ayuden las señoras que se la viven en la Iglesia. También casi cada sábado sin excepción, a Tello (que también sin excepción estaba crudo) lo despertaban los toquidos en la puerta por parte de los Testigos de Jehová, que cada sábado mandaban a alguien diferente que no conocía la costumbre que tenía Tello para recibirlos, que consistía en levantarse lanzando bufidos y maldiciones, quitarse la playera, abrir la puerta y mostrar la enorme Virgen en su brazo mientras saludaba con un “No gracias”.

Y así lo hizo hasta aquel fatídico día en que, habiendo olvidado sus llaves, su mamá regresó a la casa y al tocar la puerta, fue recibida por Tello, su virgen y su “No gracias”.

Creo que olvide mencionar que la mamá de Tello no sabía que su hijo tenía dieciocho tatuajes.

Por increíble que se escuche, durante un par de años Tello se las había ingeniado (a base de salir de la regadera ya vestido y de usar todos los días playeras de manga larga) para esconderle sus rayones a su mamá, que como buena fanática religiosa, los consideraba una afrenta a Dios.

Ese día vimos al Tello salir por primera vez de su casa sin manga larga y con una mochila al hombro. Con voz tristona preguntó si alguno de nosotros le podía dar asilo mientras encontraba donde mudarse, ya que, obviamente, su mama lo había corrido en cuanto pudo reponerse del shock de ver a su hijo tapizado de tatuajes.

Lo último que supe del Tello, años después, es que en un acto de ebriedad atea, se había lijado el tatuaje de la virgen. El imbécil casi pierde el brazo por la infección.

No sé que les enseñará ahora a los testigos de Jehová.


10 comentarios:

Pinkrobot dijo...

Bueno, al menos no se lijó los otros 17, ja

Pancho dijo...

A los testigos esos les hace falta que les rompan la madre ¿que no entienden que NO es NO y jamás podrá ser SI?

●•• √эиuⓩ ••● dijo...

Jajajaja!!!

Che´ Tello no me imagino como duró tanto tiempo escondiendole los tatuajes a su madre!

Que incomodo estar taaan vestido en casa!:S

Saluditos! Buen post:D

PurpleK dijo...

Weeeey!!! se lijóo el tatuajeee??? Eso debió haber dolidooo un chingo...
Tantos años escondiendo los tatuajes me parece algo imposible... y más si tenía tantos.

Baruc dijo...

Tello también es mi amigo, ahora odia a toda la gente, sobre todo a los ancianos, les patea los bastones, les roba sus dentaduras postizas, incluso celebra una quema anual de bastones, tello tiene una gran variedad de cuchillos ke nunca usa, pero los tiene, tmb es conocido como cuchitello, tellinsky, o cambiando la primera letra del apellido por cualquier consonante de : Tello , como , Yello, Fello y Bello a la vez, se pueden divertir con los tello y a ellos creo les gusta, son buenos amigos... tal vez sea algo de familia,

Pancake dijo...

Chale, yo creo que primero me hago testigo que lijarme mi tatuaje.

Al papá de uno de mis mejores amigos le lijaron un tatuaje en el brazo, cuando su santo padre se enteró que por culpa del tatuaje le habían negado trabajo en una institución bancaria. Hoy, orgulloso, nos muestra la cicatriz de vez en vez, presumiendo que no sólo soportó la aguja sino también la lija. Ese señor es la ley :)

El Contador Ilustrado dijo...

se hubiera hecho el tatuaje en la espalda, para que no lo apuñalaran

Anónimo dijo...

al menos no se puso un tatuaje en la verga ... siempre puede ser peor

Guffo Caballero dijo...

Ay, cabrón... nomás de leer lo de la lija me dolió el pinche brazo y me dio una temblorina... futs...
Saludos.

dijo...

Jajaja... No mamar.
Pinche Tello

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