martes, 20 de julio de 2010

Life is a bitch





Me dijiste que me fuera, y en cambio fui al patio por la perra para cortarle el pescuezo. No me llevaría la lavadora, ni la secadora, tampoco el grabado que le compré al idiota de mi hermano solo para que no hiciera el ridículo en su exposición desangelada. Mataría al schnauzer gigante que te regalé.

Tú no me viste porque al salir a la calle diste con la puerta a mis espaldas, y yo caminé a la izquierda y brinqué la cerca ensimismado de coraje, reventando en miles de reproches a mi suerte. Siempre soy el malo, siempre soy el victimario, el peor de todos los hombres. Si tal es mi suerte, cerremos el telón con tu estúpida perra de mil dólares, pedigree y cortes de pelaje a treinta dólares con shampoo. En la oscuridad del patio, te escuchaba lloriquear mientras hablabas por teléfono con tu mamá.

Entonces caminé a hurtadillas hasta donde estaba la schnauzer - cuyo nombre prefiero omitir - y la vi echada sobre sus patas, la lengua de fuera y sus orejas recortadas y puntiagudas erectas y atentas. Sabía que yo la merodeaba, pero que tanto puede saber un perro cuando un hombre se dispone a acuchillarlo. Seguro me distinguió desde que salté a su redil, en puntillas entre las enormes mierdas que tú olvidabas recoger y que hedieron toda la parte trasera de la casa. En cambio yo apenas distinguí su silueta negra y abultada hasta que le tuve a metro y medio de mi.

Saqué el cuchillo y medité la estocada. Eras tú a quien debía apuñalar. Tú y tu neurosis, tú y los malentendidos sempiternos, tu inteligencia maniqueista, tus criterios blanquinegros, controladores, retentivos. Tú y la idea equivocada que tuviste siempre de mi, que fui, soy y seré un don nadie. Tú que casi condicionabas tus hermosas nalgas por una pulsera de Tiffanys.

Entonces la luz automática se encendió y la perra levantó la cabeza para contemplarme con sorna y despreocupación. Era como si supiera que no estaba ahí para alimentarla, ni para jugar con ella, y como si además supiera que mi estupidez me haría olvidar el sensor del foco, que me sorprendió, cuchillo en mano, inmóvil frente a tu perra. Tú me descubriste desde el sillón de la sala, y gritaste horrorizada.

Saliste por la puerta trasera gritando. Llevabas el teléfono en mano, y yo me abalancé sobre la schnauzer para tomarla como rehén. Incluso puse el cuchillo bajo su cogote y amenacé con rebanarle el pescuezo si no te callabas. Dejaste de gritar en seco, con los ojos desorbitados y tu peinado de sesenta dólares encrespado de horror. Temblabas. Luego suplicaste. La soltaría solo si te callabas y me dejabas largarme. Caminé con el animal bajo mi brazo izquierdo, y resultó ser un rehén mesurado y tranquilo. Sentí su lengua en mi antebrazo. Parecía decirme: sereno, muchacho, que estamos juntos en esto. Cuando alcancé la calle, me subí al auto con ella y arranqué. Cinco cuadras después entendí lo ridículo que fue todo, lo patético de la escena, conmigo huyendo con tu perra, como si fuera un secuestrador de ínfima estofa, y abrí la portezuela para soltarla. Al acelerar, en el retrovisor, todavía la vi erguida sobre sus cuartos traseros, viendo como su verdugo ponía pies en polvorosa. Al salir de la colonia, paranoico y asustado, imaginé que una veintena de polis venían tras de mi, a ponerme una madriza ejemplar por desordenar la tranquilidad de un barrio pudiente, de gente decente con perros finos.

Al paso de las semanas me hiciste llegar mi ropa y cachivaches por mensajería, y arrepentido te marqué. Te extrañaba. Refugiado en casa de mi madre, rememoraba tus deliciosas nalgas y la oquedad clasemediera donde me había instalado durante los tres años más tranquilos de mi vida. Te pedí perdón, y me perdonaste con ese tono que también implicaba despedida. Me hablaste como si trataras con un loco, y no era para menos. Había intentado matar a tu perra. Y la schnauzer, te pregunté.

Tuve que deshacerme de ella, me explicaste. La pobrecita - dijiste - quedó traumada por el episodio. No había forma de alimentarla sin que gruñera o mostrara los colmillos. Quedó muy alterada por el suceso y tuve que mandarla a dormir. Ya estaba muerta. Yo me quedé callado, en un silencio que me hizo recordar la tarde cuando, a regañadientes, desembolsé mil dólares para comprar el perro que colmaría las fantasías que suelen tener todas las parejas funcionales del mundo.

24 comentarios:

Anónimo dijo...

la regalo o la durmio?? no entendiiiiiiiii.

L´s de picas dijo...

de escritura muy sutil, delicada e interesante...

muy interesante la historia, aunque el premio mayor se lo lleva la perra por aver aguantado a la esposa XD

Rectolectivo dijo...

¡muerte al puerco joto latino!
¡muerte al puerco joto latino!
¡muerte al puerco joto latino!
¡muerte al puerco joto latino!
¡muerte al puerco joto latino!
¡muerte al puerco joto latino!
¡muerte al puerco joto latino!
¡muerte al puerco joto latino!

¡muerte al maldito calvo homosexual cara de marrana mongola!

Kuruni dijo...

me gustó el relato. ¡Pobre perro! (pero también me quedó la duda, la regaló y la durmieron o la regaló o la durmió)

Anónimo dijo...

Andale con la Kuruni, bien pendeja para escribir, pero eso si bien fijada en los post de otros... y bueno hasta eso tiene razon la muy jija.

En fin ni eso le quita lo Fea, ¡Pobre perra!

Anónimo dijo...

Ya me entro la curiosidad, a poco esta my gacha la tal Kuruni?, ya me esta dando gueva chingar a la Manuela. Mejor voy a joder a la Abi Patosa, :D.

borregata dijo...

Impecable

Anónimo dijo...

Anónimo dijo...
Andale con la Kuruni, bien pendeja para escribir, pero eso si bien fijada en los post de otros... y bueno hasta eso tiene razon la muy jija.

En fin ni eso le quita lo Fea, ¡Pobre perra!

20 de julio de 2010 10:55

Anónimo dijo...
Ya me entro la curiosidad, a poco esta my gacha la tal Kuruni?, ya me esta dando gueva chingar a la Manuela. Mejor voy a joder a la Abi Patosa, :D.

20 de julio de 2010 12:40


Dos anonimos seguidillos del puerco joto latino, quien acostumbra contestarse a el mismo en un intento desesperado por verse chingon, aunque la verdad NADIE esta de acuerdo con el, solo en que tiene una asquerosa trompa de perra mamadora y que es un marrano de cagada

Anónimo dijo...

Jias jias este wey de arriba esta re pendejo y al puerco joto latino le lluve de todos lados al pobre idiota, ya hasta carga con culpas que no son de el, jajajaja, por mi que le sigan tirando shet, y si anonimo curioso la kuruni esta espantorrida la cabrona.

Heriberto Yepez dijo...

Entre los RECOLECTIVOS, a la hora de tirarse flores, los halagos genéricos y políticamente correctos siempre me han parecido sospechosos.

Digo, obviando el hecho de que siempre, invariablemente, se dicen lo mismo ("muy bueno", "profundo", "impecable"), uno no puede menos que preguntarse si debajo de todas esas gracias y sonrisitas no se esconden los anónimos que, también, se la pasan tirando(-se) mierda.

Por cierto, el escrito es una mierda. La narrativa en segunda persona ya es fórmula gastada, pero en este caso el autor es tan transparente, que resulta evidente que se trata de un trabajo de imitación (influido de sus autores contemporáneos favoritos, sin duda).

Por otro lado, el autor abusa de generalizaciones con las que pretende hacerse pasar por listo; por ejemplo: "para comprar el perro que colmaría las fantasías que suelen tener todas las parejas funcionales del mundo." Mucha atención con ese enunciado. El autor pretende hacerse pasar por estudioso del género humano infiriendo que no existen parejas funcionales sin un perro, lo cual es absurdo.

Se nota, también, que el autor gusta de adornarse con expresiones que no tienen cabida en la prosa seria: "neurosis", "retentivo", "colmaría las fantasías" revelan a un narrador contaminado por la jerga de su profesión, o peor aun, una persona que se escuda en el saber de su profesión para impresionar a sus lectores, lo cual se trata evidentemente de un pésimo fallo en el ejercicio de estilo.

¿Qué sigue luego? ¿"Ella tenía un inadecuado control de impulsos"? ¿Se imaginan? ¡Qué horror!

Habla de "deliciosas" y "hermosas" nalgas. Adjetivar una vez la parte glútea de una mujer está bien, pero dos es abuso y desnuda el nada sutil deseo del autor, lo que personalmente me parece errado.

¿Qué más? ¿Alguien podría enumerar las alusiones al dinero y al poder adquisitivo que tiene este escrito? ¿Saben cuántas veces se repite la palabra "dólares"?

No sé... el autor recurre mucho a esas expresiones pretendidamente desdeñosas hacia el modo de vida burgués, cuando todo el escrito no es más que un tributo a la clase media y a la típica idiosincrasia misógina del mexicano promedio (dinero, diamantes, mujeres interesadas, vida en pareja, etc.).

Y así podría seguir.

Anónimo dijo...

- Gracias Anonimo por confirmar que la Kuruni esta regacha.
- Gracias Yepez por tomarte el tiempo de leer y criticar a la Manuela.
- No se quien es el puerco joto latino pero me imagino.
- Gracias Manuela por ser como eres y cambiarle tus permisos al feis.

Quién Soy? dijo...

- Gracias Anonimo por confirmar que la Kuruni esta regacha.
- Gracias Yepez por tomarte el tiempo de leer y criticar a la Manuela.
- No se quien es el puerco joto latino pero me imagino.
- Gracias Manuela por ser como eres y cambiarle tus permisos al feis.

elvis dijo...

la neta es que el despecho nos hace cometer pendejadas bien supremas... lo malo es que luego ya no hay manera de enmendarlas, porque hasta la fecha no conozco a ninguna vieja que vuelva con un wey luego de que se porte como psicopata... asi que solo hay que portarse maniacote cuando se esta seguro de no querer volver. punto... PD pobre perra ya la perseguia el sino de la muerte...

VR dijo...

Pues Yepez sólo escribe mierdas de superación personal y "ensayos" de lo tipico, futbol, "el ser mexicano", religión, etc.

Un hipster más.

Heriberto Yepez dijo...

Dios mío, no tienes ni la más remota idea de lo que es un "hipster" (calificativo de moda entre los bloggers que niegan la cruz de su parroquia)...

Por lo demás, "Heriberto Yepez" es a todas luces un seudónimo, no mames, pinche burro.

VR dijo...

Ya que te da miedo discutir con tu nombre, te recuerdo que hay cientos de nombres mejores que puedes usar de seudónimos en vez de ese pendejo que no tiene ni puta idea de quien fue Houllebecq.

El post que hizo famoso a Recolectivo dijo...

http://lanetadelpincheplaneta.blogspot.com/2010/03/guia-para-pendejos-que-na-saben-usar-el.html

Cucaracha Prieta dijo...

"diste con la puerta a mis espaldas"

Eso no tiene mucha coherencia.

"porque al salir de la calle"
¿Y cómo se sale de la calle?, ¿entrando a algún lugar cerrado?

Chingas a tu puta madre, Manuela, cuando te estén cogiendo tus homosexuales, mejor no escribas.

Heriberto Yepez dijo...

¿Houllebecq? ¡Mames! Pinche esnob ja, ja... Ahuevo, ahuevo, ya hasta me imagino tu perfil de blog: "Autor favorito: Houllebecq, Žižek, Baudelaire", bien malito. ¡Uy, uy, cuidado raza, cuidado con ese rechazado social!

¿Estás defendiendo a Manuel o qué pedo? ¡Si ese cabrón debería de pagarme por dedicarle una crítica!

Anónimo dijo...

Ya, Yepez, deja de hacer el ridículo aquí. Seguro andas pedísimo con los 200 mil pesos que te regaló el PAN a cambio de tus churros teorreicos juar juar juar.

Seguro al Manuel le vales verga. Un pendejo ignorando a otro. Ya no se sabe cual es peor.

Anónimo dijo...

Seguro al Manuel le vales verga. Un pendejo ignorando a otro. Ya no se sabe cual es peor.

Yo se quien, el puerco joto latino

Anónimo dijo...

Que putiza le arrimaron al Manuel jejeje.

Anónimo dijo...

El puto del Manuel es capaz de tirarle mierda a quien sea (e.g. Kuruni), hasta él mismo. Esta cañon!

VR dijo...

¿Defender?, ¿para qué?.

¡Yo sólo me cago más en Yepez que en cualquier otra cosa!

Y que hueva el salir con mamadas como tú, de "Dios mío, no tienes ni la más remota idea de lo que es un "snob" (calificativo de moda entre los bloggers que niegan la cruz de su parroquia)..."

Pd. Y haber como niegas que dejar criticas tan largas (como las tuyas) de comentarios no es patético, ja.

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