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sábado, 6 de diciembre de 2008

Escribo este post estando pacheca


Y mientras preparaba el monchis me acordé de Ibargüengoitia, que decía que la fórmula para lograr unos hijos "ejemplares" como de comercial de Corn Flakes ps había que ser acá bien rockeros y anarcopunks y poner reglas como traer el pelo de colores y desayunar caguamas vestidos con ropa de cuero y estoperoles y ya no me acuerdo qué más cosas pero esa era básicamente la idea. Entonces, por psicología inversa, los hijos se rebelarían y se covertirían en exitosos "jóvenes de porvenir" con dieces en la escuela y traje de tres piezas y tacón discreto y boda en Teques y bueno-esa-es-la-idea.

(me fui a hacer un café y me lo tomé y comí edamame y jugué con los gatitos y leí un pedazo de artículo de revista y muchas cosas que se hacen en la pachequez y ya vine)

No sé mucho de rebeldía. A la escuela y sus "autoridades" siempre me las pasé por los huevos, pero no porque fuera re-bel-de, sino que por puro sentido común no podía seguir órdenes de esas vacas analfabetas y católicas hasta la ubre. En mi casa nunca hubo nada contra qué rebelarse, o sea que hubiera sido una verdadera rebelde sin causa y ps eso es taaaaaan de las décadas anteriores a los ochenta.

Pero entonces me pregunto, ¿para qué darle motivos a los hijos para que se "rebelen"? Me cae tan gorda la gente que fue "normal" en su "juventud" y que, con muy buenos motivos, fiesteó hasta la madrugada y se embriagó cada fin de semana y fumó hash y telarañas con nuez moscada y mandó a la verga a sus profes calvos e incompetetes, y aunque ahora de "adultos" no les vaya nada mal (a los ex jóvenes, no a los profes calvos) ps igual le exigen a los hijos que lleguen a la madianoche como Cenicienta y que no se emborrachen y que no fumen mota y que no falten a clases... nomás pa que lleguen a las 4 AM y beban guacardí y pachequeen y falten a clases y luego se peleen y se avienten tenedores y pinzas de ropa y diccionarios. ¿En qué momento se les borrará el cassette (jaja, la expresión toda ochentera) de cómo pensaron y de lo bien que se la pasaron y de todo lo que aprendieron?

¿Será que este es el post más forever que he escrito en mi carrera bloguística? Sssss nomamesquébuenaestaba la motaaaa goooei. ¿Será que voy a ser una forever y que terminaré afuera del metro San Cosme vendiendo separadores hechos a mano con dibujos del Ché y de unos hongos hechos con Pincelín y Prismacolor, intentando rebelarme contra el sissss-teeeee-maaaaah, ahora sí sin causa?

Ya me voy a dormir porque eso es lo que se hace en estos casos.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Prostituta


Préstame tu máquina del tiempo que
al cabo tu ni la vas a usar, sé que tienes miedo
a disolverte y perder tu extraña identidad.

Rockdrigo González



La maestra Lupita no soportaba que yo supiera más que ella, y que se me notara luego luego que no iba a terminar casada y embarazada de un tortero ni dando clases en una primaria de tabicón peludo. La muy imbécil no aguantaba que la corrigiera, que le explicara que "si" no se acentúa porque es una conjunción y ps porque así viene en el diccionario, ni que le dijera que Austria no era lo mismo que Australia, ni que le informara yo muy amablemente que Cozumel no es un estado sino una islita. Detestaba que yo sacara puros dieces y que fuera yo tranquilona y ñoña y por lo tanto no poder ponerme un dedo encima.

Pero un día llegó su oportunidad de vengarse. Como era pseudo-buena-onda, le platicábamos cosas. Un día le contamos que estábamos risa y plátique con Chuchito, el hijo saludable y buena onda del conserje monstruoso que se parecía a Hagrid pero en malvado, en el puesto de nieves que atendía todos los días a la hora de la salida. Y que sí que regálame nieve, ándaleeeee Chuchito, Chuchitooooooo, ándale, y me hago tu novia. Jijiji jojojo jajaja, Chuchito nomás se sonrojó y dijo "yaaaah estate" y no me regaló una nieve, y yo al final se la compré porque ps era puro cotorreo.

La muy rastrera Lupe se guardó la información para atacar días después. No me acuerdo con qué pretexto, pero de repente hizo que yo me pusiera de pie en medio del salón. Y ahí lo dijo, frente a todos: eres una prostituta, le dijiste a Chuchito que te hacías su novia a cambio de una nieve, eso no tiene otro nombre, es pros-ti-tu-ción, y es una prueba de que eres una basura humana. Eso dijo, así lo dijo, lo dijo sí que lo dijo. Y yo que era totopa e inocente ni siquiera estaba muy segura de cómo funcionaban las putas, pero de que sonaba gacho, ps sonaba gacho, y nomás me puse roja roja y ni chisté.

No mamarrrr cómo me arrepentí de no haber hecho nada. Yo era la consentida de la directora, era la de los dieces que hablaba bonito, la de los concursos entre escuelas, la que dibujaba padre. Pude haber hecho un escándalo sólo por el gusto de joderla, pude haber hecho que la corrieran y ahora estaría diciendo con orgullo: yo hice que corrieran a mi maestra de primaria.

Si tuviera una máquina del tiempo, le armaría la de San Quintín, escribiría cartas a periódicos, conseguiría un abogado baratón, me haría la MUY ofendida, lloraría, exigiría que me pagaran el loquero de por vida. O por lo menos le contestaría: no sé qué es la prostitución, ¿me explicas?

Puaj.





viernes, 31 de octubre de 2008

Post que ni es de espantos



Para escribir este post me rompí la cabeza intentando recordar qué es lo que más miedo me ha dado en esta vida. Alguna vez tuve un susto tipo los de Huevo (aquí un post al respecto, muy curioso por lo anacrónico: el aborto era ilegal, los celulares no traían cámara, nadie tenía iPod, el iPhone ni lo soñábamos, etc.), también pasé noches envuelta en cobijas no por frío sino por miedo después de leer cuentos de Lovecraft o hablar de física cuántica con mis amiguitos, y de pequeña tuve mi fantasma personalizado (post al respecto aquí, también me gusta mucho, léanlo ándenlennn). Pero además de que ya escribí de esas cosas en el pasado, como que les faltaba punch y entonces no mames de qué escribo y.

Hurgando en los archivos de mi empolvada y vetusta pecesota, encontré fotos de un periodo literalmente oscuro de mi pasado: cuando coqueteé con la idea de ser DARQUETA. Jijijiji. A continuación una imagen donde se evidencia este sombrío trance:



(Bueno, ya, no se burlen tanto, qué quieren, nadie nace sabiendo qué personaje ser en la vida, hay que experimentar, etcétera.)

(Está bien, búrlense. Pero no olviden burlarse también de Mario, que se sentía igualmente darqueto y en esa foto traía un saquito de ciertopelo que le robó a su mamá.)


¿Ya se burlaron? Bueno.

Pues me acordé del instante en que más miedo he tenido en mi vida. Y no, no fue cuando me vi al espejo vestida de ciertopelo y peluche negro. Ahí les va:

Una navidad, mi papá falso me regaló un paquetón de ropa simplemente horrorosa, que además era como 56 tallas más chica que la que me correspondía, pues el güey soñaba con que algún día yo dejara de ser un tamalito y me vistiera como una pendejita fresa normal (¡¿era mucho pedir?!). Gracias qué lindo qué gusto feliz navidad ya me voy a poner a dieta sale bye nos vemos la próxima navidad pum.

Días después, mi mamá me acompañó a cambiar esas horripilancias. ¿Y qué escogí yo? Pues más horripilancias, pero horripilancias de ciertopelo, encaje y color oscuro. Con el dinerillo que sobraba de la devolución, compré un libro de Saramago (¡espantos!). Y yo muy contenta con mi shopping, tralalalalá.

Tonses mi mamá y yo tomamos un taxi, y ahora sí viene el momento de espanto: De pronto se subieron dos güeyes profiriendo frases asustamepanteoneras: Ahora sí ya se las llevó la chingada, ya valió verga, etc. Van a decir que qué maricona yo, pero mi vida pasó frente a mis ojos y entré en un estado de conciencia rarísimo, de parálisis, de miedo absoluto, porque ps no sólo iba yo a ser violada-torturada-asesinada, sino mi santa madre también, o sea NO MAMAR.

¡Peeero! Luego luego los asaltantos se alivianaron y nos dijeron que no nos iban a hacer nada, que sólo querían varo. Ahí la cosa se puso normalita, nomás le sacaron lana de las tarjetas a mi mamá, y adiós joyería con calaveritas de plata, bai bai, y nos fueron a botar a una colonia bien culera pero ps nos regresamos a nuestra casa y ya.

Ahora viene el lado positivo de esta historia, que prueba que "no hay mal que por bien no venga" y ese tipo de dichos de abuelita:

1. Se llevaron todas mis nuevas prendas darquetas, lo que entorpeció y terminó frenando mi proceso de conversión en una persona explícitamente ridícula (bueno, ahora soy ridícula también, pero con colorcitos).

2. Al día siguiente yo tenía una cita con este el güey de este post, un darqueto con el que NO SÉ POR QUÉ CHINGADOS quería yo. Así con su fealdad y su darquetez me robaba el sueño el muy condenado baboso. PERO llegué a mi casa tan espantada después de asalto que ps le llamé y le dije: no, sabes qué, no quiero salir de mi casa en una semana, mejor lo dejamos para luego. Y entonces ya nunca salimos y yo me salvé de darme besos con semejante especimen de la noche.

3. Me ahorraron la joda de leer un puto libro de Saramago.

***

Ahora lo único capaz de espantarme es la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (¡ya me voy a portar bien Sr. Contador!).

viernes, 24 de octubre de 2008

3 años, 53 días, 12 horas, 36 minutos, 9 segundos


–Mamá, ¿y como a qué edad es bueno empezar a tener "relaciones"?
–Pueeees, mmm, como a los 16 yo creo que está bien.

¿Qué tal el eufemismo-omisión? Juju. ¿"Relaciones" de cuáles? ¿Laborales? ¿Interpersonales? ¿Peligrosas? Ps no, a las sepsualessssss nos referíamos, claramente.

Pero bueno, el punto es que yo siempre le he hecho caso a mi santa madre, que es muy sabia, y si me dijo que a los 16 era la cosa, entonces a los 16 era.


***


6 de agosto de 1999.

Hay huelga en la UNAM. Traigo trencitas –señal inequívoca de que no me bañé esa mañana–, suéter lila, playera XXXXL de los Misfits, Converse azul-piltrafa. Estoy en pleno trámite de cortar con mi novio de la prepa, que es lindo y guapo pero mitómano y se inventa mujeres perfectas (flacas, de Converse rojos y playeras metaleras talla S, con las que tiene citas imaginarias –con las mujeres, no con las playeras– que yo me trago completitas –las invenciones de las citas, no las playeras ni las mujeres–) para darme celos, y yo que no soy perfecta ni tengo Converse rojos ps me siento de la verga, y de plano hace unos días le dije: ya mejor ñe.

Me contaron que anoche quiso suicidarse con un cuchillo de mantequilla, pero hoy se ve sonriente, y me dice: ¿un faje de cumpleaños? Y yo: zas. Después del acá comemos pizza en la cocina y yo le confieso que mientras la gente normal tiene la pesadilla de ir desnuda a la escuela, mi sueño recurrente más espantoso es que salgo a la calle sin zapatos (¡me hace despertar con sudor frío y ojos pelones a media noche!). Él intenta impresionarme y se va caminando de su casa al WalMart sólo con sus calcetines de rombos cafeses, y a mí se me pone la piel chinita. Me despido: sale bai bai, y me subo al metro y llego a mi casa y tengo 16 años y soy completamente virgen.

¿De cuánto sería el margen de error?


6 de agosto de 2000.

Por más que lo intento, no logro recordar qué diablos pasó este día. Pero de una cosa sí estoy segura: nadie me dio pa' mis tunas.


6 de agosto de 2001.

Preámbulo para esta fecha:
En la prepa érase que éramos Mario, Edemege y yo, trío de machines perdedores inseparables. Hasta que un día Edemege se ganó una beca y se fue a estudiar a Gales. Lloramos y lo extrañamos y nos escribimos y así.

Después de un año de ausencia al fin lo veríamos de nuevo. Iba a andar un rato en el DF y estábamos ansiosos de pasarla tan bien como antes, los tres juntos. Pero oh decepción: había desaparecido el nerdito-gordito-metalero (uno de nosotros), y en vez de eso nos mandaron a un megalómano mamey que "olvidoú cómou jablar il espanioul", y que se cogía rubias por montones. Lo habíamos perdido.

Fue un mes horrible. Sólo hablaba de macroeconomía, deportes extremos, lanchas último modelo, pelirrojas mamavergas, dinero, triunfo, flora y fauna europeas, las mejores universidades del mundo, sus bíceps. Nos partía el alma y ya queríamos que se fuera a su nueva nación primermundista, que nos dejara en paz con nuestro mérol y nuestra prepa descarapelada y nuestras costumbres y nuestros cineclubes piojito y nuestras vidas en el rincón de las fiestas y nuestras solterías-hasta-nuevo-aviso.

Y, justo en mi cumpleaños, Edemege me dio el mejor regalo: se largó. Mario y yo lo fuimos a dejar al aeropuerto, él nos dirigió un par de improperios de despedida (this country is shit, I cannot believe you don't have Starbucks, where am I supposed to get a sugar-free soymilk frapuccino?) y se trepó al avión. ¡Fiuf! De ahí nos fuimos a lo mero nuestro: concierto de Helloween en el Salón 21.

Claro, a mí el mérol y la prepa y las costumbres y los cineclubes piojito y el rincón de las fiestas me tenían muy ocupada para tener novio y ligues y avances en el terreno sexual. Ash.

Tic tac. A ver a ver a ver a ver a ver a ver a ver aquioras.



6 de agosto de 2002.

Oquei, ahora sí ya todo está muy de la verga. Crecí con la idea de que mi vida sexual empezaría como la de la gente normal (¡Brenda Walsh de Beverly Hills 90210, por ejemplo!), a los 16. Pero no, terminé mi primer año de edad adulta con IFE pero sin coger. Qué injusticia: en las prepas mexicanas ni siquiera hay prom para que en el after los nerds nos tiremos a alguien y luego nos pregunten "¿por qué coges tan bien?" y nosotros respondamos "porque es en lo único en que pensamos".

Qué vergüenza. Virgen en la universidad. Van a creer que me estoy esperando al matrimonio. Se me van a atrofiar los músculos allá abajo. Luego me va a dar miedo confesarlo y entonces evitaré a los hombres porque qué pena y seré quinta (jiji, qué tal el término) hasta los 107, como John McCain. En poco tiempo me convertiré en fenómeno de circo o en candidata a la presidencia sin posibilidades. Bujujujú.

Pero queda un rayito de esperanza.

Cuatro días antes de cumplir 19, AL FIN me di besos con el chairo por el que muero-derrítome-desmáyome-suspiro-retuérzome, después de meses de minuciosa y ultrapaciente conquista (la cual merece un post aparte, ¿cuál dijeron que sería el tema de la próxima semana? ¿Conquistas artesanales de amor?). Ash, pero sólo besos, y ps obviamente quiero tirármelo (¡por favor!), aunque yo lo que de-verdad-de-verdad-de-verdad sueño es que nos tomemos de la mano y vayamos a comer helado y viajemos juntos por el país y el mundo y despertemos y nos miremos a los ojos y tomemos café y leamos La Jornada y vayamos a chairomarchas y nos digamos cosas cursis y nos amemos como sólo se puede amar a los pinches diecimuchos-veintipocos.

Agh, ¡agRrRghhHh! Ahora soy una ADULTA (sí, si me detengo a pensarlo ps técnicamente lo soy, y me da pánico) y estoy enamorándome y no sé cómo se come eso y no sé qué hacer y qué no y me mata la incertidumbre, porque yo qué voy a descifrar qué quiere ese chairo de mí, y qué tal que lo espanto y qué tal que lo aburro y qué tal que lo arruino todo. Así que hoy, por más mortificada que esté, no le brincaré encima, actuaré con cautela, respiraré profundo (pero no demasiado) y contaré hasta diez y sonreiré (pero no demasiado) y si se puede lo besaré (pero no demasiado). Pf.

***

27 de septiembre de 2002.

Metro Auditorio. Nos subimos a un vagón semivacío. Pasa un vendedor ambulante y me compro un juego de diez cúters por quince pesos. Estoy preguntándome si los usaré algún día y para qué, cuando de pronto él, así de la nada, mi amado chairo me lo suelta:


¿Me quieres? Porque yo sí, y mucho.



Helada, helada, heladísima, engarrótesemeái; y luego la ráfaga de alegría subiendo por mi panza mi pecho mis brazos mi cabeza y mi sonrisa de estúpida y refulgiendo eléctrica por mis 110 mil pelos esponjados y entonces grito o más no grito ni digo nada y sólo doy un brinquititio y le doy un beso de esos para que entre la canción ochentera y el roll de créditos finales y la gente salga del cine y diga "ah qué pinche basura hollywoodense, mejor hubiéramos visto la de Reygadas que sí es de arte".

Pero no. El post no termina ahí.

Al día siguiente AL FIN "me hice mujerrrrrr", de una forma bonita y cursiñoña y cliché e inolvidable. Tanto, pero TANTO, que hasta me dieron ganas de que la "virginidad" hubiera significado para mí algo más que un pinche trámite vaginal, y entonces poder decir "¿pa' qué pinche tanta prisa si al final llegaría el hombrrrrre ideaaaal?". Ash.

Pero casi lo dije. Casi.

viernes, 17 de octubre de 2008

Hací



Éramos treinta y tantos manojos de nervios y hormonas, recién saliditos de nuestras respectivas primarias: algunas de monjas y misas, unas mamoncillas y de "misses", otras de tabicón peludo y presupuesto federal. Pero ahora tomábamos clase hechos bola en el mismo salón, con los mismos uniformes aún almidonados, aún azul marino –próximamente estarían desteñidones– y que aún nos quedaban bien –o que eran demasiado grandes, ya ven que hay mamases que los compran así "porque estás en la edad del estirón".

Pero no todos éramos iguales.

En secundaria los criterios de superioridad son llanamente sinuosos. Como mujer, si ya tienes chichis, eres mejor. Como hombre, si ya agarraste unas chichis, eres mejor.

Ni él ni yo éramos mejores. Yo estaba en la espantosa edad de la semichichi de un lado y planicie del otro, incompatible con todas las prendas y todos los parámetros estéticos del universo. Él, bueeeeno, venía de primaria religiosa y a leguas se le notaba la pureza: qué chichis ni qué besos ni qué mano peluda ni nada. No valíamos un varo.

Noté su existencia la primera semana, en un salón de geografía al que llamaban "la mapoteca". A veces la gorda que nos hablaba del Big Bang y de Dios-Padre-Hijo-Espíritu-Santo nos daba clase ahí y nos decía "ésta es la mapoteca, deben ustedes sentirse orgullosos de estudiar en una escuela donde hay mapoteca". Nunca nos enteramos de su utilidad en la vida (de la mapoteca, no de la maestra, aunque de la maestra tampoco), porque había unos mapas enrrollados, pero no nos dejaban agarrarlos ni respirar cerca de ellos. Además era un sitio con pésima ventilación y el espacio era demasiado chiquito. Pero bueno. Fue en la mapoteca (gracias mapoteca) donde él levantó la mano para hacer una intervención erudita a media clase, y yo pensé: él es muy erudito. Y lo vi con detenimiento, y era así todo nerd, y yo con mi debilidad con los nerds, ps básicamente dije: ñom.

Yo también le gustaba, se sabía, se sentía. Durante el primer año fuimos "pareja de cábula", ya saben, nos hacían "uuuuuu" para que nos sonrojáramos, pintaban corazoncitos con nuestros nombres, cantaban canciones, etcétera. Nosotros nomás nos hacíamos pendejos.

Para segundo yo ya le quería brincar encima. No sólo era nerd y erudito y se cargaba ese-no-sé-qué-que-qué-sé-yo, sino que... ¡tenía internet! Era el ÚNICO aparte de mí que contaba con ese impresionante adelanto tecnológico en su casa, aceso a "la gran carretera de la información". Claro, él tenía una computadora 386 (jojojo, lectores más jóvenes: sí, hubo vida antes de la Pentium) y yo una Acer Aspire, pero eso nos hacía TAAAAAAN compatibles.

Y todo lo demás.

Íbamos juntos a convenciones de cómics. Una vez me abrazó afuerita del museo de antropología. Cierto día estábamo en su casa y él apoyó su cabeza en mi hombro: sentí que el corazón se me escapaba brincando por la Calzada México-Tacuba.

Todo indicaba que en cualquier momento "me iba a llegar", o que de plano nomás nos íbamos a dar un beso "como las parejas modernas". A punto, ya casi, ya mero, ya meritititito...

PERO ENTONCES.

La SEP hizo una competencia para ver quién era el que "leía más bonito en voz alta" (ay, la SEP), y él fue el mejor de los grupos de segundo año. Lo llevaron a competir a Toluca (¿?) contra los chamacos de otras escuelas del país. Y ahí, en ese fin de semana de leer bonito en voz alta en el Estado de México, se hizo amigüis de la representante de los grupos de tercero, que oh-casualidad-qué-buena-suerte, también era el sex symbol de nuestra secu. Brbrbrbrbbr.

Su nombre era Betty –la hermosa Betty–, una chica que, insisto, iba en tercero, y que aunque tenía un color de piel verdoso, el rostro cacarizo y las pantorrillas dolorosamente flacas, contaba con dos elementos imbatibles: a) chichis y b) JUGABA BÁSQUET, lo cual, en los noventa, no tenía parangón (o sea, ¡Jordan! ¡Space Jam estaba de moda!).

Pfff.

Gran amistad. Ella era bien coqueta, y a él se le caía la baba. Él se empezó a poner hostil conmigo, porque ps "esa güera tonta ya para qué". Y yo me empecé a poner celosa, y por lo tanto ardida e insoportable, porque no sabía qué hacer con "ese fuego que carcomía mis entrañassssss".

En cuestión de días todo valió madres. Lo supe cuando los vi abrazados afuera de "la cope" (ay, las escuelas). Casi escupo el bocado de sincronizada que me estaba empacando en ese momento, pero me hice la macha y, guuuuuulpPpPpPpp, me lo tragué sin que nadie se diera cuenta de que en ese preciso instante, mientras el jamón-queso-tortilla-tíarosa pasaban por mi esófago, ahí cerquitas, mi corazón hacía crash.

Crash.

Fueron días semanas meses difíciles. Horreeeeeebles. Además de los celos en estado puro pasaron cosas espantosas como la que narraré a continuación:


(¿Siguen ahí? Este post daba como para tres posts separados, pero es la historia completa así de putazo, si quieren ya no sigan leyendo, o imprímanlo y lo leen en el pesero. Gracias. Continúo:)





INTERIOR - SALÓN DE CLASES DE SEGUNDO DE SECU "M-8" - DÍA

La MAESTRA DE INGLÉS ANALFABETA da clase a un grupo de treinta y tantos PUBERTOS. Ella es gorda, fea, prieta amarillenta, pelo corto y pintado de güero, trasero fofo, pantalón blanco (blargh). Su pronunciación del inglés hace honor al estereotipo del mexicano-que-no-habla-más-que-lo-necesario-para-hacer-los-trabajos-que-ni-los-negros-quieren-hacer.

MAESTRA DE INGLÉS ANALFABETA
And nau, güirgona lern de cólors. Rojo is... ¡red!

Va escribiendo en el pizarrón.

MAESTRA DE INGLÉS ANALFABETA
Azul is... ¡blue! Berde is...

Escribe "Berde" en el pizarrón, así, tal cual. Los PUBERTOS estallan en una serie de carcajadas.

MAESTRA DE INGLÉS ANALFABETA
¡Juat! ¡Juat! ¿Juat ar yo láfin at? ¿Juat?

En eso, en la puerta aparece nada más y nada menos que BETTY. Porta el uniforme de la escuela, que le queda guango, excepto a la altura del pecho, donde un par de chichis sobresalen de su escuálido puerquecito.

BETTY
Maestra, ¿me permite pasar a dar un "aviso"?

LOS PUBERTOS EN CLASE dejan de burlarse del bulto "bilingüe" y pasan a otro tipo ruidero colectivo, esta vez dirigido a BUBU, un chamaco que al fondo del salón está rojo-rojo y con cara de "jijiji".

PUBERTOS EN CLASE
UuuUuUuUuUUuh-JajJAJajajajAJJa-UuuUuuUuuuUuUH

Desde otro pupitre, PLAQUETA siente que le acaba de caer un ladrillo sobre la cabeza, experimenta el más espantoso ataque de celos de la historia de las escuelas secundarias de la delegación Cuauhtémoc, y procura ocultarlos A COMO DÉ LUGAR, a pesar de que su color no es muy diferente al de estas letras. Así que, para según ella "disimular", se une a la risa colectiva, incluso con más estruendo:

PLAQUETA
¡¡¡¡¡UuuUuUuUuUUuh-JajJAJajajajAJJa-UuuUuuUuuuUuUH!!!!!!

Mientras tanto, la MAESTRA DE INGLÉS ANALFABETA intenta desesperadamente callar el desmadrito que se traen los PUBERTOS, pues no dejan a la hermosa BETTY dar su "aviso". Detecta que la más ruidosa de todas es PLAQUETA.

MAESTRA DE INGLÉS ANALFABETA
¡De Anda! ¡Qué te pasa! A ver, ¡ponte de pie!

¿Un ladrillo? Pfff, ¡un piano! ¡El –entonces inexistente– segundo piso del periférico! ¡El elefante del Ringlin Bros.! Todo eso cae sobre la cabeza de PLAQUETA en ese momento, y mientras se pone de pie, titubeante, los PUBERTOS y la hermosa BETTY dirigen sus treinta y tantos pares a un solo punto: la cara ROJO COMUNISTA de PLAQUETA.

MAESTRA DE INGLÉS ANALFABETA
¡¿Qué te pasa?! ¿Por qué haces tanto ruido? ¡Parece que no te quisieran en tu casa!

Silencio sepulcral. ¿Por qué nadie le da un tiro a PLAQUETA en ese instante?

FADE OUT (coincide con la muerte moral-espiritual-cerebral de PLAQUETA)






Y así.

Estaba yo inconsolable. Incluso llegué a decir cosas horribles de la pobre Betty, con la cual jamás crucé una palabra, pero que igual yo percibía como pendeja, puta (¿esa mamada qué?) y malvada. Lo que es la ardidez.

Bujujujú.

Un día llegó a mis manos un documento INVALUABLE. Se trataba de un CHISMÓGRAFO que había sido contestado por los más populares de la secu –entre ellos Betty–, y también por uno que otro mortal. El güey que me había roto el corazón, por ejemplo.

Una de las preguntas decía:
¿Quién te gusta de la escuela?

Y él respodía:
Cierta persona del M-14

Adivinen qué grupo era ése. Pista: el nuestro no. ¿Crash? ¡CRASH!

Pero entonces llegué a otra pregunta tonta que decía más o menos:
¿Qué cambiarías de ti?

Y Betty, la hermosa y perfecta Betty que metía muchos goles en básquet (o cualquier cosa que se meta en ese pinche deporte), había respondido:
Hací estoy bien.

HACÍ
HACÍ
Hací
Hací
hací
hací
hací

(sic)

Y fue un consuelo muy tonto, y yo sabía que la ortografía valía verga en la secu, especialmente si eras alguien con CHICHIS. Pero igual me sentí bien y pude decirle –imaginariamente–:

Ps a mí lo plana se me va a quitar, pero a ti lo babosa, nunca, ¡ja! Sí, te vas a quedar ¡HACÍ!

Y pensé, feliz y contenta y segura por primera vez en mi pubertísima vida:
Soy mejor que tú, perra.

***

Epílogo:
A mi amor fallido nunca se le hizo andar con Betty. ¡Tómela barbón!

jueves, 9 de octubre de 2008

Alguna vez dije que se me hacía mamonsísimo empezar los textos con una cita, que eso iba en contra de mis principios. Corte a:


Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros.
Groucho Marx


Alguna vez dije que ni de broma tendría un novio que nunca hubiera tenido el pelo largo. Corte a: ya llevo uno y medio (y nomás me arrepiento del uno).

Cuando un amigo se hizo republicano, dije que jamás trabaría amistad con alguien así. Corte a: mi verdadero padre resultó ser pro Bush y creer en que si our enemies y en que si Irak y los malosos y que si los héroes y la verga de ocho patas. Pero ps ni modo de no hablarle, ¡es mi papá!

Alguna vez dije que los trastornos alimenticios eran para tontas. Corte a: ¿alguien me pasa la lechuga por favor?

Alguna vez dije que nunca jamás volvería a engordar. Corte a: sí chucha.

Alguna vez dije que jamás trabajaría para una compañía trasnacional. Corte a: ya llevo dos y media.

Etcétera.

***

Una vez en la escuela un chairo tuvo una gran idea: ¿Y si hacemos un COLECTIVO?

¿Eh? Le respondimos la Niche y yo. ¿Y como para qué?

Ah, pues para hacer muchas cosas. Como... ¡una revista! Así multidisciplinaria, de cuento y de poesía y de ensayo y de foto. ¡Sí! Y unos proyectos.

Desde ese momento proclamé pa' mis adentros: los colectivos van en contra de mis principios, pues los que se autonombran así (porque colectivos también son los que no dicen "somos un COLECTIVO", como los grupos de misionarios de cristo que van por el mundo metiéndole a los niños más jodidos un pan en la boca y a cristo por el culo, o los diputados pancistas, o los que bailan en el Patrick Miller, o los integrante de Metallica) siempre están haciendo cosas horribles y rebuscadas como montar obras basadas en la filosofía de Heidegger con títeres de polyester orgánico o llevar la poesía chichimécuara a los asilos de ancianos sordomudos o sacar revistas con textos interminables llenos de faltas de ortografía dirigidas los chavos o vender pulseritas globalicharias fabricadas colectivamente.

Corte a: nació el Colectivo Cats, que no hacía ninguna de las tonterías arriba mencionadas, y me subí al escenario con ellos varias veces.

Corte a: dije que sí a participar en este blog co-lec-ti-vo.

MORALEJA
Hay principios que son una mamada.
Blogalaxia