sábado, 8 de noviembre de 2008

Cometín


Chícharo miró petrificado la calle que da al parque.

-¡Ya valió verga! –exclamó antes de salir huyendo.

Cometín venía bajando con su padre de la mano. Cometín venía llorando; su padre, emputadísimo.

-¡Ora sí van a ver, hijos de la chingada! –vociferó el ruco.

Minutos antes habíamos tirado a Cometín en un charco de lodo que hicimos a cubetazos dentro de una construcción. El joto se fue corriendo, berreando, con la ropa mojada y negra, escupiendo barro y tallándose los ojos con las manos todas puercas.
No nos gustaba que el Cometín se juntara con nosotros porque estaba bien morrillo, estaba bien pendejo para la bicicleta y aventaba las piedras como las niñas: que levantan la mano quién-sabe-cómo, y eso en los hombres se ve bien maricón.
Le decíamos “Cometín” porque se parecía al hijo de los Supersónicos, así: todo gordillo y chaparrillo. Luego se lo cambiamos por “Puñetín”, cuando supimos que el apodo de Cometín le gustaba y lo portaba con orgullo.
Ese día decidimos aventarlo al charco para ver si así dejaba de buscarnos.

El Takechi, Lucho y Gabino hicieron lo que Chícharo: corrieron despavoridos. En su huída, gritaron: “¡Pinche rajón!”, “¡Pinche ruco Supersónico!”, “¡pinche Cometín putín”.

Yo no corrí. No por hacerme el valiente, sino porque como quiera, si corría, el Cometín sabía dónde vivía, podía ir de chismoso con mis padres y al llegar a casa me esperaría un castigo de –mínimo- una semana; cintarazos incluídos.
Entonces me quedé ahí sentado, controlando el terror que me hacía sudar las manos, temblar las rodillas y apretar la cagada que se me quería asomar por el fundillo.

Esperaba que el papá de Cometín me volteara la geta de una patada o me pusiera de pie de un tirón de orejas.
Contario a todas las muertes y torturas que imaginé, el padre de Cometín se portó sereno al verme sentado, inmóvil, con los ojos perdidos en la banqueta gris. De reojo alcancé a ver que a Cometín le escurrían lágrimas que se abrían paso entre en lodo seco de sus mejillas y sollozaba con mucho sentimiento.

-¿Es mucho pedirles que traten bien a mi hijo? ¿Realmente les resulta difícil ser su amigo? Él no les ha hecho nada, no sean cabrones con él. Sólo quiere ser miembro de su “palomilla”, ¿es mucho pedirles?

Después de mi padre, era a la segunda persona que escuchaba decir esa palabra: “Palomilla”
Me quedé mudo, mirando al piso. Las rodillas no paraban de temblarme. Sentí una pena enorme por Cometín, que no me quitaba su triste mirada -peor que la de un perro sarnoso- de encima.

De pronto, escuché un grito:

-¡Córrele, pendejo!

El Gabino se había robado el coche de su madre y venía con los demás niños de la cuadra montados en el cápasete.

-Ya valió verga –pensé, antes de correr lo más rápido que pude.

Una lluvia de proyectiles blancos cubrió a Cometín y su padre. Un huevo le pegó en la nuca, otro en la espalda, otro en la quijada y un último en la palma de la mano, cuando trató de cubrirse inútilmente. Dos más cayeron en la banqueta y alcanzaron a manchar los tenis enlodados de Cometín.

-¡Nos pela la verga, pinche ruco! –gritaron desde el coche y aceleraron.

Yo corrí y corrí y corrí hasta que me faltó el aire, y no pude borrar la imagen de Cometín con lágrimas recorriéndole el rostro enlodado, sollozando, porque lo único que quería era formar parte de nuestra “palomilla”.

33 comentarios:

Julio C324r dijo...

Y Cometín creció y...

Pável?...

Anónimo dijo...

jajaja seguro, solo que ahora no es su afan pertenecer a alguna palomilla, ahora es adicto a los palomones de mulatos.

no se por que me gusta tanto como escribes pinche guffo, eres la maga verga vato!!!

El Belo dijo...

Muy padre relato. La verdad, pobre Cometín. Pero ni modo, siempre en "la palomilla" tiene que haber alguien al que se le carga la mano.
Saludos.

Anónimo dijo...

pues que mierda de seres humanos, por eso este pais es una porqueria...

crypt angel dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA no mames pinche Guffo, como diria mi abuela "Soy tu fannnnnnssss" jajaja

jesagu dijo...

Magistral, acá tipo Buñuel.

2 claps y medio.

ZERO dijo...

ouch, yo conocia a un niño llamado Uriel que siempre quiso ser miembro de la palomilla, pero...

cuando entro a su casa llorando su mama al verlo sufriendo por lo que le habiamos hecho le solto 2 sonoras cachetas y un jalon de pelos por chillon y no saber ser "hombrecito".

Para colmo lo hixo enfrente de nosotros, que nos cagamos de la risa.

crayola dijo...

móndrigos niños, son tan crueles.. snif, aunque seguro se le quito la costumbre de a fuerza querer encajar, así se aprende muchas veces no?

saludos

Aracuan dijo...

jajajaj..como somos de ojetes cuando niños, felicidades a todos por estos ultimos dias con excelentes relatos...

Rox dijo...

OUCH.
Pobre cometin... y siempre te dieron tus nalgadas?
Q

Bob dijo...

Quióboles, una amiga me dijo que debería escribir aquí y echándole un ojo yo quiero escribir aquí. ¿Dónde tomo ficha de espera?

¿Plaqueta dijo eso de Houellebecq? Orita que la vea le doy un golpe (leve) en la nuca (tamarocks, no mamar!)

¿Y luego, cómo se le hace?

saludos

El culero dijo...

´Che Guffo eres la riata... Me cae que que pinches culeradas hace uno de escuincle. Al leerte recuerdo muchas pendejadas que hice.

Un señor que trabajaba en la casa, era indocumentado, muy trabajador el señor, bastante "leido", su platica muy interesante siempre... pero lo culero no se le quita a uno. Una noche que llegamos con la "palomilla" a la casa, el señor estaba durmiendo en un cuarto que esta en la entrada, como cama tenia unos cartones y sus zapatos estaban a los pies de la "cama" sin calcetines (supongo que no usaba) roncaba placidamente. Traiamos unos cuetes (petardos) y al entrar y verlo tan tranquilo decidimos echarle uno, nomas pa espantarlo, prendimos el cuete y lo aventamos dentro del cuarto, creo que muy fuerte pues cuando el cuete estallo se escucho el grito del señor y al otro día lo vimos con un trapo amarrado a la pierna... ches culeros.

Anónimo dijo...

Ey Bob, para entrarle a este blog tienes que mamarsela a Minna, que nos tiene a todos mamados con sus historias rebuscadas en el excusado de su casa.

Guffo, tu historia esta super. Te refelicito.

Vaya!

Den dijo...

pobre cometin !!
se ha de haber hecho asesino en serie o algo asi por su culpa :(

salaverga dijo...

Correccion: el Guffo al final se subio a su limosina (es millonario) y dejo su trineo Rosebud

mIeDoSa dijo...

Buenisimo Guffo :D

Dicen que uno de niño es cruel,pero de grande no cambian las cosas.

¿Que fue de Cometin?
es Politico?

Anónimo dijo...

OK... Bob es la neta y escribe mucho mejor que la mitad de los bloggers de aquí (no es en mala onda, es la verdad).

Si no lo invitan, minna escribirá dos posts diarios en castigo.

No se quien sea el encargado de las solicitudes aquí, pero de verdad, Bob es la neta.

Anónimo dijo...

Se me olvidaba: Excelente post Guffo, de los mejores que has publicado aquí.

Pobre Cometín

Lenna dijo...

Lo siento, dejé de leer cuando Cometín decía: Ya valió verga... Un niño que vocifera, no merece mi atención...

antonio dijo...

es muy agradable leer tus posts guffo, gracias.

monica dijo...

me dieron ganas de llorar de imaginarme al papa de cometin cuando hablaba contigo...creo que la historia de cometin me llegó...creo que yo era cometin.

:(

Srta. Pelo dijo...

¡Qué buen post, compadrito!

Aunque siento pena por Puñetín, parecía un buen chico.

La ingeniero dijo...

y crecio????

Anónimo dijo...

Mega chingon!!!


RED

Guffo Caballero dijo...

Cometín creció y con el tiempo fuimos amigos. No sé qué es de él ahora.
En realidad no eramos crueles con alguien en especial, sino con todos los nuevos del barrio; al igual que los hermanos mayores de mis amigos de la cuadra eran crueles con nosotros por ser más pequeños.
Uno a veces hace esas cosas por imitación y por pertenencia a un grupo, así lo eduquen de la mejor manera y tenga puros ejemplos de bondad y amor en su casa.
La cosa es que uno se sensibilice y tome conciencia de las culeradas que no se hacen, y a veces esto se logra con unos cuantos cintarazo en las nalgas, castigos o pagando el karma, jeje.

Saludos.

Luis dijo...

El comentario de Lenna es el mas mamón que he leido en mucho tiempo.

Toncho dijo...

Jajaja, muy bueno... A esa edad yo era como el chícharo, pero luego me tocó ser cometín, sniff.

¡Saludos Guffo!

Anónimo dijo...

Lenna, estabamo preocupadisimos de saber si leiste o no el relato completo. De seguro a Guffo se le fue el sueño y hoy no fue a trabajar.

SNIF!!!

Paris Bello dijo...

no manches guffo, que ojetes !! lo bueno es que no vas a tener hijos, si no, el karma lo hará el nuevo cometin !!

saludos

Cometín dijo...

Guffo, todavia se donde vives puto

DICLOFE_NACO. dijo...

De niños, solemos ser muy ojetes...
unos, los siguen siendo..

Gaal Dornick dijo...

Piiiiiinche Guffo no mames eres una reata, ya quiero un hijo tuyo.

Anónimo dijo...

Muy bueno Guffo, siempre relatos entretenidos.

Espero que escritores como este no salgan del blog.

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