martes, 24 de marzo de 2009

Apocalipsis...



“El Apocalipsis llegará con cuatro jinetes montados en cuatro caballos. El caballo rojo representa la guerra; el negro la crisis económica y la hambruna; el amarillo la enfermedad; el blanco la muerte”.

Nicolás arrugó el periódico y luego, como era su costumbre, lo desarrugó para doblarlo en cuatro y ponerlo sobre la mesita; el periódico siempre sirve para forrar la jaula de los pájaros. “Quirriqui, quirriqui”, le hace al bicho, que podría ser hasta bonito de no ser por las plumas amarillas descoloridas y por ese copete en la frente, que lo hace parecer cacatúa en vez de canario. “Quirriqui, qué lindo, qué lindo mi Layo”, le dice poniendo la jaulita sobre la pileta del patio, como si los pájaros entendieran un carajo.

Entre los militares que llegaron hace tres semanas a la ciudad, la mentada crisis que a él si le pega, –nomás hay que darse una vueltecita por el Soriana-, y el dolor en la pierna izquierda, tiene bastante; qué va a andar pensando en la muerte, si eso no es lo peor. Peores cosas tenemos aquí; nomás hay que ver la joda que le metieron al Martín con lo del taxi: ahora tiene que trabajarlo más horas porque le subieron la cuenta, y la verdad es que la gente ya no toma taxis: o tiene miedo, o no le alcanza.

Desde que se murió Cuco todo anda peor. No sabe si es porque se murió, o si más bien es que el Cuco fue más listo que todos y se peló para no quedarse a pasar las de Caín. Como sea no le hubiera ido mal: los hijos estaban del otro lado, con la devaluación los tres mil pesos que le mandaban se le iban a hacer cuatro mil quinientos, de algo servirían. Pero cuando te toca, ni aunque te quites.

“Y luego los papelones del monigote, que hasta los narcos se burlan en su cara”, refunfuña cada vez que ve en el puesto de la esquina la foto del tal Calderón. De López Obrador ya ni habla; ese señor se puso todo loco, yo creo que se enferman de poder. Como la Niurka, que metió a la hija a que saliera en una revista. Descocadas, que están.

La pierna no lo deja caminar, pero cuando sale, nomás gana para corajes: el otro día encontró a unos escuincles echándose una meada sobre unos huacales con limones afuera de la miscelánea del “Ganchos”; con razón siempre están bien brillositos. Pobre, el “Ganchos”. La hija le salió una nalgaspintas cualquiera, aunque bien pensado no cualquiera: puro señor en puro carrote venía por ella, hasta que a la chamaca le dio pena que la vieran salir de su casa. Quién sabe dónde andará, que ya ni su papá la menciona.

Ya ni la amuelan con lo del cambio del clima: pleno marzo y lloviendo. El agua deshace el papel de la bolsa donde lleva las teleras; entre que agarra el paraguas de varillas rotas, y entre que trata de sacar las llaves, la bolsa se rompe y las teleras ruedan. Con trabajos agarra dos, se mete en la casa, cierra la puerta. Sale al patio a buscar una jerga; donde se vuelva a caer ahora sí no se compone. El grito se le ahoga en la garganta: olvidó quitar la jaula de la pileta. Los pájaros yacen contra la reja, todos escurridos. Al Layo ahora sí se le ve el copete bien peinadito.

“Don Nico, ¿está usted bien?”, le grita una voz desde la ventana de arriba. La muchachita esa nueva, que siempre lo saluda con palabras domingueras y que de seguro vio lo de las teleras. “Dígame si necesita algo; con este diluvio pareciera que ahí viene el Apocalipsis”.

Apocalipsis mis huevos.

7 comentarios:

Danielov dijo...

Ash, por eso a veces me dan ternurita los camaradas de Recolectivo (a pesar de que me agrada bastante lo que escriben).

Cierto que el jinete del caballo rojo es Guerra y el del negro es Hambre, pero la Muerte cabalga sobre el caballo pálido (o amarillo, como veas), no en el blanco. Quien está sentado en el blanco es el también conocido como "La Palabra" o "El Verbo" (Revelación -Apocalipsis- 6:1-8; 19:11-13). Y lo digo solamente porque no es tan difícil encontrar una Biblia en el 90% de los hogares mexicanos para corroborar esos datos. Aunque la Biblia es para muchos como la Constitución: todos hablan de ella, pero la mayoría los usan para limpiarse la cola.

Fuera de eso, el relato me pareció muy bueno. Pobre señor, me dolió lo de las teleras. ¡Vaya desperdicio!

Well done. Saludos.

Danielov dijo...

Ah, y por cierto, considero que el tema de la semana tendría que haberse llamado "Señales del ARMAGEDÓN". "Apocalipsis", de acuerdo a la etimología griega, significa "descubrir; quitar un velo". Por ello, ese libro bíblico también recibe el nombre de "Revelación" en castellano: debido a que contiene varias visiones acerca del propósito divino.

Si lo que queremos es referirnos al la Guerra Final entre las huestes celestiales y aquellos que no apoyen la soberanía divina ("la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso", Rev. 16:14-16), es más apropiado el término "Armagedón", derivado de Meguidó, llanura donde se libraron batallas significativas para el antiguo Israel.

Ya pues, ya me callo, yo aquí nomás por andar de hocicón. Los dejo que se sigan explayando sin molestias, camaradas. ¡Abur!

chilangelina dijo...

Danielov: El primer párrafo está entre comillas; si leíste bien, es un extracto textual de un periódico (que luego acabó en la jaula de los pájaros, que luego acabó inundada).
Menos rigor y más disfrute: ábrete una chela, pon los pies en alto y relájate un poco. Gracias por comentar. :-)

Juan Pablo dijo...

Buen viaje me acabas de dar, para quien aún no aterriza en serio en esa, tu tierra, la imaginería puesta en tus palabras provoca.
Apocalipsis me decía mi abuelo allá abajo del continente, en la angosta franja de tierra que adornó su 80 años, es la oportunidad del cambio.
¿Será?

Danielov dijo...

De hecho, como texto lo disfruté mucho. No es que me brinque el escapulario ni mucho menos, solamente deseos ocasionales de andar de sangrón.
Y sí, hay que ver lo que son los periódicos actuales en cuanto a precisión y claridad: "Macho Golpeador de Féminas desfiguró la cara del lado derecho de su mujer". ¿Qué? ¿La susodicha tenía dos caras, una por cada lado? ¡Ja ja ja ja! Huy, ya me oí como el maestro Enrique Gallud Jardiel, nieto de Jardiel Poncela, ídolo del Huevo, digo, de Luis...

Y sería genial poder abrir una chela ahora, pero estoy trábeje y trábeje. Èchatela por mí y luego invitas.

Nuevamente saludos. Muy buenos tus textos desde que le entraste al Recolectivo (y mucho más frecuentes que las esporádicas contribuciones de la Plaqueta M.I.A.). De rato.

Caníbal dijo...

Alguien dele una galleta a Danielov, caramba!

luna dijo...

Estuvo chido!

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