martes, 10 de marzo de 2009

Miedo a los niños



-Puta madre.

La chingadera se pintó de azul. Después de orinar todo el suelo tratando de atinarle al palito de plástico para que se llenara bien de pipí; después de los sesenta segundos durante los cuales se dedicó a contar los azulejos rotos del piso; después de revisarse la panza para ver si se veía algo diferente y de abrocharse las agujetas de los tenis por enésima vez, volteó a ver el resultado. 

-No mames. No mames, no mames, no mames.

Ni siquiera tenía idea de cómo se lo iba a decir. Uta, pero de veras que qué pendeja: si ya sabía en qué semana estaban, si ya sabía que ese güey se venía durísimo y que aparte nunca la sacaba a tiempo; si ya sabía que las cosas jodidas siempre le pasaban a ella… chale, me cae que qué pendeja, repitió. Sacó el celular y le tomó una foto al palito lleno de meados azules antes de tirarlo a la basura.

*****

-Ya te he dicho que no quiero que juegues con los niños, me da miedo que te pase algo.

Otra vez, carajo. Qué ganas de molestar las de su madre, y qué maldito el miedo que le tenía a los niños. Qué ganas de tenerla siempre jugando con niñitas pendejas vistiendo y desvistiendo Barbies de imitación, cuando lo bueno estaba del otro lado del patio: los niños jugando policías y ladrones, o coleadas. Así sí estaba chido.

Se acordaba particularmente de uno de ellos: Beto, le decían el chocorrol. El Beto era siempre el de hasta adelante cuando jugaban coleadas en patines; y cuando la dejaban jugar a ella, siempre la mandaban hasta atrás y acababa embarrada en el suelo. Entonces el Beto venía y con el pretexto de ver si se había roto algo, le tocaba las piernas. Y ella empezaba a entender el miedo de su mamá, pero porque sentía bien rico. 

Muchos niños más llegarían; muchos rozones de piernas y pues también de lo demás, y el miedo empezó a desaparecer. Hasta ahora.

*****

-Güey no mames.
-Eso mismo dije yo. Lo hice dos veces, las dos veces salió azul.
-¿Y qué vamos a hacer?
-Pues ya habíamos dicho, ¿no?
-Pues sí.
-¿Y qué te late que sea?
-¿Y de qué sirve pensar en eso ahorita?
-Pues no sé, pero desde que empezaste a sospechar a mí me late como que es niño.
-Un niño. Uta. Un niño; me cae que qué pinche miedo.

19 comentarios:

El Belo dijo...

Buen Post, muy entretenido.

Sivoli dijo...

Chocorrol es muy buen apodo.

Enrico dijo...

A mí si me dio miedo, ¿la historia continúa?

(Just) Danito dijo...

Yo prefiero decir "miados"

O "palito meado"

Ya no se.

Kuruni dijo...

Sencillo y muy bueno.

controlzape dijo...

Me gustó mucho la inclusión del flashback a mitad de la historia. Muy bueno.

Dib dijo...

No mamar... me cae que valió la pena venir a rentar una PC al cyber no'más por ese relato.

chilangelina dijo...

El Belo, gracias!
Sivoli, es buenísimo. Deberíamos de hacer una semana de apodos, saldrían buenas historias.
Enrico, supongo que sí.
Danito, es que "miados" no está reconocido por la Real Academia Española.
Kuruni, gracias!
Controlzape, gracias maestro!
Dib, fiu! No vaya a ser que al rato con el pretexto de que estuvo chafa me quieras cobrar la renta.

Chido.

Alberto dijo...

Ja... yo tambien soy Beto, y tambien en algun momento me han dihco chocorrol...
que cagado...

chilangelina dijo...

¿Te cae? Bueno, en lo que son peras o son manzanas, deja de tocarle las piernas a las niñas.

ge zeta dijo...

Muy, muy bueno... ¿Miedo a los niños? jojojo

UN KLEBRO QUE VIENE DE VEZ EN VEZ dijo...

jueeeeeeeeeeeeeeeee!

Jn5 dijo...

Como? Un chocorrol!
Muy buen relato =D!!

tazy dijo...

y su mayor miedo fue azul, caray,... me toca una de esas y me desmayo

La D dijo...

Los niños son capaces de asustar hasta al más valiente. Yo les huyo aunque el instinto materno a veces me fustigue.
Muy buen relato. Saludos!

Nefesh Bleu dijo...

Geniales estampas mentales. Retratas ese miedo primigenio del calenturiento promedio que le sacatea a las responsabilidades y a todo a lo que haya que darle de tragar por el resto de tu vida.

Muy bueno.

Anónimo dijo...

Uta. un niño jajaja evocando recuerdos...

Muy bien je!

Saludos señorita

enke

Israel V.R. dijo...

Lo cual resulta en que ser trata de ansias de uno mismo, como cualquier miedo. Muy bueno

ほし dijo...

qué miedo!! y es que cuando te involucras en ese tipo de asuntos, no tienes más que temer!!
Ya es 31? y todavía noooo??
Ayyy... qué ansia!!

Buen post!

Blogalaxia