martes, 26 de mayo de 2009

The Conspiracy of Seeds



Hoy soñé que te hacía el amor.

Pero desperté horrorizado, pensando en amigos, en el pasado, en la grieta de alguna ventana, y en una canción de Circulatory System. Me incorporé de lleno, desde el sillón donde me quedé dormido, y sentí la ausencia de un brazo, y miedo terrible, llano, vacio, un miedo a nada, que es el peor de todos los miedos.

Retomé todos los elementos del universo, como sugiere Proust, y volví al sitio donde pertenezco. Sentí muy poca tristeza, de verdad muy poca, y para distraerme pensé en sueños ajenos, en esas grandes intenciones que me han compartido otros.

Recordé a mi viejo amigo, Robocop, un punk enorme de espaldas anchas y piernas fuertes; bisexual y bizarro, hermético y siniestro. Años después supe que se llamaba Gustavo, pero le deciamos Robocop por que sacaba siempre una botella enorme de un bolsillo pequeño de sus pantalones. Y por que era enorme y fuerte, y tenía algo de rudo en su cabezota áspera y rapada.

Hace muchos años, cuando yo tenía 16, la policía nos detuvo a todos: Al Punga, al Fausto (el punk, no el skater), al Robocop, al Elias, al Halimi, a mi y al Valerio. Nos metieron como animales a la parte trasera de una juanita, y nos insultaron, nos ridiculizaron y patearon un poco. Al Punga le hallaron media onza de marihuana y dos dosis de crystal, y entonces todos pensamos que estabamos jodidos, sin dinero. Decidimos hablarle a Rebeca, Rebequita, de tetas grandilocuentes, de tetas grandes como dos puñetazos en la nariz, y fácil y divertida como una canción de Crass.

Cuando llegó subió con los dos policías al frente y a ambos les hizo sexo oral para que nos soltaran. Un policía estaba verdaderamente entusiasmado, y yo pensé que Rebeca debía ser el amor de alguien en vez de chuparsela a dos policías, y quise enamorarme de ella, sentir un amor profundo, el amor más grande, el suficiente para sofocar mi deseo de vomitar de asco y de tristeza.

Robocop me platicó entonces, con esos ojos de bruto y de asesino simpático, que él siempre había querido ser policía. De punk a policía, me dijo, como los amigos de Alex de la Naranja Mecánica. Y sonrió con media boca, torciendola con deleite.

Hace poco me hallé al buen Arturo - Arturo el imbécil, de cariño - y me dijo que había hallado a Gustavo en el Hospital General donde trabaja como inhaloterapeuta, que es una profesión muy hilarante para alguien que llegué a ver inhalando cocaina y cemento en la adolescencia. Vi al Robocop, me dijo, y lo vi agonizando de Sida ¿De Sida? Le pregunté, y me dijo que sí, que estaba flaco, esquelético, vociferando y gesticulando entre la demencia de algún parásito cerebral.

Luego medité en mi gran amigo Rod. El tranquilo y cerebral Rod. Tú clase de hombre, a decir verdad: académico, de posgrado, aventajado y tranquilo, a veces inmutable. De amores colombianos, como tú.

Dos días antes había platicado con él, por messenger, y me platicó como al fin se graduaría de cierta universidad prestigiosa - su gran sueño y proyecto -, para ir a trabajar a cierta consultora, donde, entre un sueldo de un millón de pesos anuales, había un bono de ingreso de 45 mil dólares, y un pago en efectivo para comprar un buen automovil.

Ah, ese viejo Rod, mi estimado Rod. La última vez que lo vi fue en Palacio Nacional, donde trabajaba en el equipo de asesores de un secretario de estado. La has hecho buena, mi Rod, le dije, orgulloso, y recordando aquellos días de surf en Rosarito, la música inagotable en el estereo de su automovil, la conversación cerebral, teórica y siempre inconclusa.

Yo no sueño con ser policía ni consultor, y el rostro de Rebeca se ha difuminado y ya no podré recordarlo, aun cuando me esfuerce. Me gustaría soñarla, como algunas veces he soñado a todos los viejos punks de la avenida Revolución y de la calle Tercera. Soñar que me enamoré de ella, y no recordar solamente sus tetas, sus tetas punks.

No me enamoré de Rebeca por mezquino. Por que soy igual que todos los hombres, incapaces de enamorarnos de lo sucio, de lo inmoral, de lo que nos provoca lástima, tristeza, asco, delirio y segregación. Soñamos que el amor es puro, hermoso, un eco romantico de prefiguraciones generacionales, de fabricaciones, no de prevaricaciones. Tendrás que ocultar todo eso que hiciste, Rebeca, todo lo que felaste, las veces que te tomaron entre tres, y borracha te los cogiste a todos. Quizá enmedio de esa mentira, de esa omisión a tu pasado, hallaste a alguien que te amo como a mi me hubiera gustado amarte.

Soñé que te hacía el amor, vida mía; ojalá algún día sueñe que me enamoro de Rebeca a pesar de sus errores y delitos.

12 comentarios:

El Belo dijo...

Pues no me gustó, tuve que regresar varias veces al principio pues siento que se cortaban mucho las ideas. Tal vez sigo un poco dormido.

a.be dijo...

Chale...
Que bonito te quedó, neta!
El último párrafo esta rompemadres...
Al final, creo que todo tenemos algo de mezquino y siempre soñamos con el amor que tan bien defines...
Muy bonita reflexión...
Un abrazo!

Pelo dijo...

Me hubiera gustado que te centraras en Rebeca únicamente y no mezclaras a varias personas de esa manera. Como que no queda claro cuál es la idea principal.

Robocob ameritaba (y amerita) post aparte. A ver si haces uno, mano.

PUNK IS NOT DEAD.

Saluditos.

TedO dijo...

Eres una verga Manuel.

Daniel dijo...

Que una rola de Crass sea fácil, coincido, pero divertido? Jamás había escuchado que llamaran divertido a Crass, una banda que puede llegar a ser el colmo de lo angustiante y existencialista. How does it feel to be the mother of a 1000 dead o Nagasaki Nightmare no son precisamente rolas de happy punk a lo Operation Ivy. Por lo que al texto respecta, simplemente chingón, sobre todo el remate, aunque me hubiera gustado saber más de Rebecca y menos de Rob. Un abrazo DSB

Manuel dijo...

Una disculpa a todos por los personajes truncos e inconclusos. En realidad trataba de darles la esencia que tienen los sueños: inasibles, intangibles, abruptos... e inconclusos. Uno siempre se despierta cuando el personaje de nuestro sueño se torna más interesante.

Un saludo y gracias por leer.

chilangelina dijo...

Coincido con lo de los personajes truncos... algo, alguito por ahí se me quedó pendiente.
Ahora, la idea de tu penúltimo párrafo rifa un buen, creo que es el "core" de todo el texto, ¿no?

Anónimo dijo...

Qué bueno, mucho muy bueno.
Y muy buena también la rola de 65 days of static, saludos.

Luis dijo...

Me ganaron el comentario; muy buen post y rolota de 65daysofstatic (se escribe asi, anonimo, ja!)

Y lo truncado a mi si me dio esa sensacion onirica, en donde las cosas y pensamientos se te escurren de las manos.

El Contador Ilustrado dijo...

crei que te ibas a enamorar del robocop.

buen sueño

César dijo...

Creí que soñabas con que eras instructor del gimnasio al que asistes rigurosamente, y te pagaban por desarrollar pectorales sólidos y glúteos maravillosos.


En fin, estuvo chido. Parece que estabas pedo cuando lo escribiste.

Anónimo dijo...

ke no se eskribe "luismelapela"??

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