domingo, 7 de junio de 2009

El método mi reina...



Al conocer el tema semanal ¿Tienes algún método para decidir cómo abordarlo y qué rumbo tomará?

No, en lo absoluto, no tengo algún método para decidir cómo abordarlo y qué rumbo tomará.

Apenas tengo cuatro semanas participando en Recolectivo y resueltamente una, sin bombardearme de prejuicios y autocomplacencias, aunque para qué me hago pendeja es divertido leer los comentarios incluso los más ofensivos.

Lo más cercano que he estado de un método es pensar en el final y escribir el resto inmediato anterior. Por supuesto esto no siempre me ha traído buenos resultados, sobre todo en la universidad. Estudié Historia y aunque existe un método científico (sí así como suena, la Historia es una ciencia), nunca lo tomé en cuenta al momento de escribir en el IIH-UNAM. Siempre partía de la parte más cómoda, a veces, hasta tenía terminadas las conclusiones antes de poder afirmar con testimonios y fuentes secundarias la existencia de un hecho histórico.

Mi corriente favorita siempre fue la Microhistoria italiana, indagar a partir de un indicio individual -como el diario de un molinero en el siglo XVI- la ambientación de la clase subalterna, la forma en la que comían, rezaban, cogían y si no tenía con qué comprobarlo siempre existían las benditas hipótesis perfectibles, pero ese ya no era mi pedo sino de los sinodales y el cuerpo colegiado. En rigor, me dieron una patada en el culo, me dijeron que dejara de inventar las partes de la historia que faltaban, que ese momento de mi (flamante) carrera lo mejor era ponerme a documentar las fluctuaciones macroeconómicas del proceso de sustitución de importaciones, después hacer una maestría auspiciada por alguna paraestatal o empresa privada, luego poner a todos mis becarios a fabricarme una tesis doctoral y después (no antes) ya te me podría inventar que Maximiliano era joto o que a Porfirio Díaz le gustaba el chorizo verde de Toluca.

“El método mi reina, el método es el modo”, me decía cierto profesor y sinodal. Me di cuenta que el resto de mi generación siguió esas reglas, A para llegar a B. A pesar de quejarnos abiertamente de los paradigmas de Conacyt, de su falta de pericia para evaluar a los investigadores fui la única que continuó con esa rebeldía de pacotilla hasta convertirlo en diletantismo pragmático. Y sinceramente, me ha traído mayores libertades.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

es que nunca probaste con la historia contrafáctica jajaja. El método,, el maldito método agghhh...

Lex Addictive dijo...

No entedí muy bien pero si lo leí todo saludos

Sorel dijo...

Como que quize entender, pero nomás no. Así que no sé qué más pueda añadirle a mi comentario. Saludos.

controlzape dijo...

Lo de la jotería de Maximiliano no lo discuto pero, por las barbas de Darwin, todos saben que a Don Porfirio lo que le gustaba era la moronga.

- B.tO - dijo...

Me gustó tu respuesta y tu rebelión contra el método. También me puse a inventar historias para llenar los vacíos de la Historia. Perdón, paso demasiado tiempo en el tráfico.

Ahora, no entiendo qué es lo que no se entiende de esto...

Anónimo dijo...

EL QUE USES PALABRAS "DOMINGUERAS"

NO NOS DEJA NADA...

NO CREO QUE DURES MUCHO POR AQUI
(ESO ESPERAMOS).

DIOS, POR QUE LO LEI TODO?

QUIEN TE INVITO???

borregata dijo...

Anónimo 1: En efecto, el método, el maldito método, el detalle es que en mi escuela se quedaron en el positivismo.


Lex: No había mucho que entender salvo que a cierta edad dejé de acomodar mis prismacolor por gama cromática, tomar alcohol hasta después del mediodía, emplear correctamente los cubiertos, catalogar mis archivos de música y un grandísimo et caetera, que se vino a agudizar en la UABC (donde estudié) porque me exigían usar a huevo un método hinchapelotas. Pero prometo en el siguiente post dejarlo en blanco (así mínimo estará contento el Anónimo 2) y comenzar a escribirlo una vez que tenga comentarios.
Saludos también, ya me di una vuelta por tu vloj.

Sorel: Gracias por los saludos.

controlzape: ¿Qué? ¿Qué no discutes que Maximiliano era joto? ¡Por las ruedas aceitadas de Hari Seldon! Si hasta en el Castillo de Chapultepec hay una puertita secreta por donde metía a escondidas a sus chilorios. ¡Per Tutatis! ¿A Don Porfirio también le gustaba la moronga? Las cosas que uno aprende.

-B.tO: Sí, definitivo, el método y yo estamos peleados, eso y la especialización en las humanidades. Ya no hay de esos profesores eminencias que tanto me gustaba cuestionar. Sabían con exactitud a qué edad se le cayó el primer dientecito a Apio Claudio y otros datos datos insulsos.

Algunos aspectos de mi diletantismo son genéticos, y ni pedo. Tres cosas que mis padres nunca me enseñaron y supongo que alguna vez podrían salvarme la vida: conducir, nadar y rezar. Así que mientras me "cae el veinte" de que ser diletante es un defecto y no excusa para mis huevadas, seguiré inventándole vida privada a los adalides de la Patria. Luego me cuentas una de tus historias paralelas que te inventas en esas horas de tráfico. Saludos

Anónimo 2: Creo que tienes personalidad múltiple o no sabes utilizar correctamente los pronombres personales en plural y singular. Sea el caso cual fuere,y como veo que crees en Dios, te conmino a usar "Mi Pequeño Larousse Ilustrado", las láminas son divertidas y tienen muchos dibujitos que ejemplifican las lecciones de gramática, además de una amplia gama de palabras domingueras de donde me surto para hacer mis textos "maletas", si Dios quiere, el milagrito de no volver a leerme se te cumple, si no, es más económico y fácil eludir mis textos.

Manuel dijo...

Hay un método en la ausencia de método.

Y yo te he visto escribir estos posts, y podría definirlo excelentemente. Tiene algo de genial y enternecedor verte escribir.

Por otra parte, hay algunas redundancias en el objeto del post; divagas deliciosamente como jovencita extraviada en El Valle de Issa, y de repente juntas toda la escenografia y montas ésta obra de teatro.

Pero creo que, al final, forma parte del metalenguaje del post: carecer de método.

Un abrazo. Legio Patria Nostra.

Daniel dijo...

Un blog podrá ser la microhistoria de estos tiempos así como lo fue el diario del molinero del Siglo XVI? Qué es preferible, el discurso del método de Descartes o el Recurso del Método de Alejo Carpentier? Un abrazo. DSB

borregata dijo...

Definitivo Daniel, siempre he pensado que el gran reto de los futuros clionautas será analizar este periodo histórico. Si antes adolecías de fuentes insuficientes para reconstruir el pasado, ahora con tanta información será una labor sumamente entretenida y desquiciante.
En cuanto a predilección, Descartes es el enemigo público de los historiadores, sobre todo por la mofa que alguna vez llegó a hacer de Giambattista Vico. Pero, tampoco es preferible una estampa tan latinoamericana y sobajada como la que plasma Carpentier en el Recurso del Método. Abrazo también.

Anónimo dijo...

Ese Manuelito siempre tan mamon.

Blogalaxia