martes, 9 de junio de 2009

Lecciones de Adriano Celentano a la Blogosfera



(Este segundo cuentillo es cortesía de la confusión en la elección de temas. Originalmente el tema era Negro Vuelve, y lo mio fue una alusión y tributo al buen Canibal. Espero lo disfruten)

Quería conocerlo por que me provocaba curiosidad. Me parecía intrigante saber como, a pesar de sus amplísimas cualidades narrativas en su blog, jamás había figurado como blogstar.

El jamás había gozado la audiencia que tuvieron blogueros como Semidios, Huevo o Guffo. Ni siquiera como yo, en mis mejores años del batianismo, aquellas épocas donde las guerras nachonianas, las cruzadas anticulturosas y el escarnio a mansalva eran la boga inevitable, la luminiscencia inmediata al encender el monitor.

La audiencia, los lectores, jamás adivinarán las historias tejidas trás las cuentas en blogger; las reuniones, tertulias y conspiraciones que auspiciamos cada uno de nosotros, y como todo esto que ahora sucede, ha sido producto de un plan maestro.

Como expulsamos a los culturosos, como el batianismo fue la avanzada sangrienta y brutal de crítica, golpes y dramas, para que los comandos especializados del Guffo, Huevo, Semidios, Plaqueta, Salaverga y un largo etcétera tomaran el terreno. Los batianos habiamos sucumbido en honor a glorias más estructuradas y mejor logradas.

Cuando subí el avión hacia Cancún, yo era un veterano simplón de los blogs, sin gloria, y sin absolutamente nada que presumir durante mi trayectoria bloguera. Recuerdo haber abandonado una enorme fiesta que auspició Agustín Fest, donde todos chocaban copas y reian entre bocanadas de tabaco y remesas de cocaina, mujeres y música de Gainsbourg y Fabrizio de André. Bufones, me dije, todos somos unos bufones, unos decadentes de mierda, unos absolutistas autocomplacientes.

Llorando, escapé del departamento ubicado en los linderos del Centro Histórico, y caminé por Arcos de Belén, hasta la estación Salto de Agua, donde vomité de tristeza y coraje. El olor de la calle, el acorde espasmódico de una canción apenas inteligible de Blonde Redhead en mi cabeza y la noche - gran clarividente y oráculo de nosotros los poetas mediocres - me llevaron a una minúscula epifanía, que nunca toqué ni asumí como idea concreta sino hasta llegar a Pantitlán y de ahí al aeropuerto: Debía viajar a Cancún y entender la verdadera esencia de un bloguero.

La esencia contumaz, la esencia ausente de lisonjas, de vanaglorias inexplicables. El ser blogueril, el yo del metatexto en linea. Ser bloguero implica ser patético, y cuando se abandona el patetismo y se asume un yo enaltecido por el calor de los comentarios y los registros de los contadores, hay un defragmentación del autor que lo transforma en hipérbole, en un ícono intangible, todavía más pesado e incómodo que los íconos más lamentables de la literatura.

Quería saber que era un bloguero antes de ser blogstar; mejor aún: un bloguero que pudo ser blogstar pero que, por oscuridades e irreflexiones, jamás lo fue, o al menos no en la proporción que debió serlo.

En el avión pensé en Barthes. Reflexioné que un escritor existe en tanto es inédito, y después, muere, y muere de nuevo, cada vez que su obra es publicada. Luego llegué a la insípida conclusión - poco original y derivada de Barthes en su obra The Pleasure of the Text - de que el único que podía otorgar vida (e imaginemos al dios judio soplando sobre barro) al autor o al texto, pero no a ambos, era el lector. Y debía escoger entre uno u otro; era imperativo.

Volví a llorar, lo reconozco, y pensé en el poeta Mario Santiago Papasquiaro, muriendo en un pavimiento de 1998 después de ser atropellado, pensé en las poetas Cesarea Tinajero, en Concha Urquiza, y al final en el hombre que apuñaló a Beckett, Prudencio, quien en realidad fue un poeta venido a menos y metido de asaltante por el hambre y el anonimato.

Me costó mucho trabajo hallarlo. De hecho, no lo hallé por motu propio, y primero hablé con Huevo, quien deliraba entre la resaca y la risa que le provocó mi viaje, para exigirle que me diera su nombre ¿Cuál es su nombre, grandísimo cabrón? Y en el auricular la risa constreñida, tosijosa, parecía llegar a mis oidos en vaivén, bajando y subiendo por los resortes del cable telefónico. Nosotros acabamos con él, le dije, y colgué, y abordé un taxi del aeropuerto hasta el centro de Cancún que me cobró carísimo.

Bajé en la avenida Kukulcan y aun era de madrugada. Luego me encaminé hasta la calle JoLoPo, y ahí un horrible trasvesti me habló con una mezcla arriesgada de ixil, quiché e inglés, aderezado de español (cuando tenía que hacer enfasis o tropezaba con la pronunciación), y entendí que debía seguirle para presenciar el espectáculo más importante de mi vida, uno lleno de significados, como la cubomanía de Gherasim Luca, hijo de puta - dijo textualmente - y le seguí.

Entramos por un pasillo hacia un rectángulo oscuro, con estrados y gente sentada, humeante. Había yucatecos, chiapanecos, campechanos, y había europeos y asiáticos. Había humo pero nadie fumaba. Esta prohibido fumar, me advirtieron. El lugar estaba muy iluminado: todos nos veiamos las caras, y supe, en los gestos de los otros, que el trasvesti había llenado la sala por cuenta y talento propio. Me senté junto a un hombrecito sonriente, que me preguntó si tenía lapiz y cuaderno. Deberás de tomar apunte, niño, susurró en un tono que invitaba a la borrachera, no a la escritura.

Pronto la iluminación se atenuó y frente a todos aparecieron una docena de hombrecitos que comenzaron a desmontar la pared frontal del rectangulo, revelando una galera enorme y profunda, alta y sólida, alcochonada en todas sus paredes; un cubo acústico y no una celda de manicomio, como primero sospeché. Uno de los hombrecitos llegó y colocó una silla de plástico transparentísimo, apenas perceptible por el brillo languido de las lámparas, y enseguida, de un costado, brotó una grua con un camarógrafo para tomas altas, y tras él, dos cámaras de piso con sus respectivos técnicos. Las luces, entonces, se apagaron totalmente.

Al encenderse el único reflector, ahí estaba. El Negro. Sentado sobre la silla, vestido como dandy del sur. Con las piernas flexionadas, su ropa negra, su mirada a lontananza, y cuando todos pensabamos que era una broma, comenzó a cantar, a cantar con baritono, arrugando el entrecejo, sufriendo mientras las cámaras lo asediaban, como si fueran a caer sobre él.

Yo escapé: intuí un desastre. Imaginé que pronto los yucatecos se levantarían para destrozar las cámaras, mientras que los chiapanecos y campechanos desgarraban las paredes. Los europeos, que suelen ser más iconodulos, asesinaría al Negro. Huí para no participar en ese debacle y asesinato. Corrí mientras imaginaba las risas de Agustín, de Guffo, de todos los blogstars actuales, que reían en un solo tono, con único ritmo, con las mismas nasalidades e hipos.

Fue cuando entendí que todos eramos parte de una broma dramática. Una broma mayúscula donde todos se han esforzado en fabricarla con pedazos de sí mismos, una broma donde todos rien mientras otros se despedazan, se fagocitan, se canibalizan a sí mismos. Como la serpiente trás su cola. Como los sueños recurrentes.

¿Quieren saber como se veía el Negro cantando en aquel salón infernal?

24 comentarios:

Luis dijo...

Puta, que bonito.

Fede Fiesta dijo...

Me agradaron bastante los dos. Especialmente el segundo.

Anónimo dijo...

pinche cani que vuelva sniff, por el venia a leer a este burdel.

Maritere dijo...

Gran canción de Celentano...
http://www.adrianocelentanofans.blogspot.com

El Belo dijo...

Con este post, yo también extraño a Canibal.

Rox dijo...

jajaja! al final, no resultó tan malo eso de andar cambiando de temas.

Ambas grandes ficciones. Acaso me gustó mas la primera, pero la segunda es más llegadora.

Guffo Caballero dijo...

Juajuajua... estuvo muy chido.

La nostalgia de las guerras nachonianas.
Recuerdo haber entrado a tu blog varias veces en el día nomás para leer las mamadas que respondía el Nachón, jajaja.

chilangelina dijo...

Chingaos, con razón la musa no llegó conmigo, te la acabaste tú solito.

Caníbal dijo...

Gracias, cabroncete, por dedicarme el post. No se me nota pero neta que me sonrojé.

Por cierto, esa noche, después de nuestra larga sesión de besos y marranadas, aprendí la lección más importante de mi vida: respecto a la cerveza, siempre, hay que comprar la más barata. Los efectos son los mismos.



Anónimo:
No mames, no estoy muerto: tengo blog ¬¬

César dijo...

Dale click en su cara bicolor y podrás leerlo, anónimo.

borregata dijo...

Me encantó la historia de Morino, la segunda ficción tiene demasiados guiños a mi gusto y que no entiendo del todo. Sin embargo, me quedo con el video de Celentano y sus ojeras profundísimas.

VERGAMIN dijo...

Ten:

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Se llaman acentos, sirven para darle sentido a algunas palabras, y no se lean de la verga tus escritos. Quizá te sirvan.

De nada.

César dijo...

Me gustó más el primero que el segundo.

La comparación es ineludible.

Manuel dijo...

El sentido de las palabras se lo otorga su cualidad semántica, nenito. Los acentos son meras reglas ortográficas, necesarias para no confundir a los retentivos anales que pueden escribir con "k"'s en sus celulares, pero que deben venir a reprocharlas en blogs donde jamás participarán.

Por otro lado, gracias a todos por leer.

Thank you, come again.

Culturoso y pretencioso dijo...

"The pleasure of text" ¿? No seas mamón, si quieres apantallar citando un texto de Barthes, hazlo en español... o por lo menos en la lengua en la cual fue escrito: Le plaisir du texte

Anónimo dijo...

Ya te lo habían dicho anteriormente:

"Que destreza! Escribes con el culo y además reclamas por el desconocimiento del español.

Pues eso, un reaccionarista es un pelagatos sin humor y ni una pizca de autocrítica como tú, que responde a la menor provocación.

Bueno, anda, corre a wordreference a buscar esa nueva replica que tanto esperamos.

"Docto con el libro" o querré decir, con la wikipedia jajajaja..."

Tomado de tu masacre: https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&postID=9199442221505094432&isPopup=true

Sabes, sería bueno seguir masacrándote aquí, así por primera vez llegue a mas de 20 comentarios un escrito tuyo.

Manuel dijo...

¡Haaaalaaa!!! ¡Que vigor!!

No tuve el gusto de leer ese libro de Barthes en francés. Lo obtuve primero en inglés, y así lo leí; de haberlo leido en español, latín, sanscrito, cirílico o maya, lo hubiera citado así, con su título tal cual.

No es mi intención apantallar a nadie con libros de Barthes, ni otros autores. Es mi estilo el citar autores, y para mí implica un lenguaje y un esfuerzo - modesto - estilístico. Muchos autores, escritores, tinterillos y hasta estudiantes de cualquier licenciatura hacen citas bibliográficas. Por otro lado es irónico que sea el UNICO autor de Recolectivo que jamás haya hablado de sí mismo, que jamás haya hecho más que guiños sobre su vida y haberes personales, y sin embargo me tachen de presuntuoso.

By the way: La palabra culturoso la popularicé yo. Hágase el favor de utilizar calificativos propios.

Al anónimo ya ni le contesto. Creo que un sencillo NO a todo lo que dice basta y sobra.

La palabra reaccionarista NO existe. Y te recuerdo que utilizaste primero la palabra reaccionista, que TAMPOCO existe.

Y si, es una pena que hoy día, habiendo tantísimas herramientas en internet para evitar quedar en ridículo con neologismos inútiles, creados en el hervor de tu frustración, vengas a demostrar que ni siquiera puedes teclear www.rae.es para confirmar las palabras que vas a utilizar.

Carajo, me estoy haciendo viejo. Mira que venirme a decir que me muero por tener "muchos comentarios". Me conformo con tener buenos comentaristas, por vida de Batio.

¿A quien hay que matar o darle dinero para que eso suceda, estimado Huevo?

Luis dijo...

¿¿Me preguntas a mi?? Por dios, a mi me comentaba Jose Luis Avila Herrera, snif.

Manuel dijo...

Chale... Entonces estamos perdidos.

boss dijo...

puta hueva quien chingados va a leer tanta pendejada??

el huevo: tu amargado ruco solterón y pendejo, con empleo mediocre supliendo su falta de cariño con una pantalla gigante

manuel: ¿? tu pendejo ruco calvo desconocido con mucho tiempo libre para pelearse con anonimos en internet que lo ahcen quedar como el idiota que es o al menos aparenta ser

fredymatico-: un simple maricón pipope, principe de los putos

mezquitic dijo...

Como pasa el tiempo, igual que guffo, me recordo todo el pedo de las guerras batianas. es mas de casualidad hoy estaba checando en wayback tus escritos del 2003

http://web.archive.org/web/*/http://chango100.blogspot.com/

Manuel dijo...

Memorias, querido Mezquitic. De hecho, tu display picture es, y sigue siendo, el diseño de la camiseta. No sé si llegaste a tener una.

Gracias por la recurrencia y archivo, by the way.

Y boss, hágase un favor y evítese la hueva: NO lea. Nunca ha leido, así que no leer esto tampoco le hará daño alguno. Saludos.

Caníbal dijo...

Yo me quedé con ganas de una playera. A ver pa' cuando...

mezquitic dijo...

Es que con el anonimo caga palos me acorde que por ahi tenia el gif.

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