lunes, 8 de junio de 2009

Pon otra vez esa canción...

Cuando olvido que he sido tímido ante las oportunidades de abandonar esta ciudad, me gusta fantasear con la idea de ser un fugitivo incurable que quiere irse de todos lados.

Hay algo de cierto en esta fantasía de nómada wanna be porque no aguanto estar mucho tiempo en un lugar con la misma gente, sobre todo si es de día. Y peor cuando llega el momento en que no tengo nada que decir y el silencio se vuelve una amenaza incoherente.

Para combatir el miedo a la sobremesa mi cuerpo improvisa un escape en forma de cansancio y por eso me disculpo con los presentes argumentando necesitar una siesta. Me largo a la cama y me relajo, no porque estoy acostado sino porque estoy solo, protegido.

Sospecho que apenas resisto con la gente cuando entre yo y los otros hay bebidas alcohólicas que lubrican nuestra conversación. No fumo, pero me gusta entrar a una casa en la que han estado fumando sólo si me ofrecen una cerveza helada para el asco.

Pocas atmósferas me detonan tanto bienestar como el momento de las primeras copas con amigos al inicio de una noche en la que todavía nadie pacta su regreso a casa. Mi mujer estrenando un vestido violable, las mujeres de mis amigos oliendo rico con el pelo todavía húmedo, el abrazo ruidoso de quienes no tienen miedo a sobar una espalda peluda, el amigo valiente que agenda una canción vieja con la esperanza de alentar los buenos recuerdos sin temor a la rechifla.

En ese rato a lo mejor no digo nada, pero le doy un trago a lo que tengo, beso a la de a lado o me clavo en las memorias de una melodía añeja mientras confirmo, con mentiras y sin, que aunque adoro mi pasado no podría estar mejor en mi presente.

La dicha sin peros vuelve al menos lo que dura una canción. El silencio con la gente ya no me asusta, por un momento no me quiero ir a ningún lado, pospongo las despedidas y alargo la noche hasta donde puedo.



10 comentarios:

Do the Doo dah dijo...

The beautiful oneeeeees (8)


Uste' pura musica de calida', Señorote Ñets.

pável la marrana, y falso lanchero dijo...

mejor vean mi video de CUMMMMBIA con el mi lanchero favorito

El Contador Ilustrado dijo...

neuras? ligeramente quizá....

Simple Poeta+ dijo...

Hahaha...salir de Monterrey... no sé q tiene esta ciudad, pero es un círculo... uno sale, viaje.. pero regresa exactamente al mismo lugar a final de cuentas

Rox dijo...

"un vestido violable" como no se me ocurrió a mi!!!

vientos ñets

Israel V.R. dijo...

Que buena entrada. La rola también es muy buena.

Con los años comencé a odiar las reuniones con viejos amigos. Ser el único soltero comenzó a ser una enfermedad para las esposas de mis amigos. Ahora me pasa como en tus palabras, me tomo una cerveza y, "alargo la noche hasta donde puedo".

Kyuuketsuki dijo...

Con "pon otra vez esa canción" me acordé de un clásico del cine:

"Play it again, Sam".

Kózmica dijo...

Me gustó lo del vestido.

A veces me encuentro pensando lo mismo, en mis escapadas de la ciudad, en que un día ya no volveré y aquí estoy, disfrutando de lo que hago y saliendo ahora más que nunca.

Es mejor disfrutar el ahorita mismo.

Saludos!

Lau dijo...

muy bueno el adjetivo de " vestido vilolable" buena semana!!

chilangelina dijo...

Gran video.

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