domingo, 5 de julio de 2009

Ejercicios Cívicos



Hoy como buen ciudadano, me planté en mi casilla asignada en punto de las 12 del día. Esfuerzo mayor para cualquier crudo hedonista como yo, que más pensaba en desayunarme un caldo de mariscos o unos tacos de carnitas, que en quién iba a vivir de mis impuestos por tres añotes, con sueldo de padrote. La verdad no me incomoda mucho cuanto ganen, seamos realistas: el país puede pagar mucho más. Me incomodó mucho más ver la casilla vacía, y una sarta de seudo-ciudadanos y representantes de los partidos, que seguramente, doblaban el número de votantes.

Sufragé gustoso, me pusieron una tinta endeleble muy rebajada, situación que yo pienso que fué planeada por el OXXO para no darme el café gratuito que prometió a todos los votantes. Eso sí, me compré un Bon Ice de tres varos a un anoréxico vendedor ambulante, que se veía muy preocupado por la baja clientela, tan diferente a los pasados comicios.

De regreso a casa de mis padres, meditaba sobre el vale-verguismo colectivo, y realmente hasta podría entenderlo, pero no apoyarlo. Concuerdo que nuestra situación es innegablemente triste, en términos concretos de narco, crisis, seguridad y demás conceptos trillados. Lo que no acepto es un pueblo mediocre, desangelado, conforme. Chingado, un pueblo sin alma. Recuerdo las crisis de antes, y la cara de mi papá cuando los intereses hipotecarios se volvían impagables, y voltearme a ver con un gesto de Pedro Infante a punto de gritar: Torriiiiito. Recuerdo pasar todas las tardes de aquella crisis de 1994, en el consultorio de mi padre, leyendo y releyendo la revista Proceso, con ánimos de entender, de participar, de ser parte de esa crisis que en realidad no me incumbía. Ni me afectaba. Recuerdo una comunidad afectada, pero viva, dispuesta a progresar.

Hoy veo, además de poca participación, un conformismo que apesta a mierda. Un pueblo que ya no pretende indagar, sino aguantar. Cuando ciertos mamones hablan de revolución, de límites sociales, me río. En México nos hemos vuelto un pueblo de cobardes, de mediocres; unas mulas vitalicias. No es cuestión de política, ni de políticos. Es cuestión de corazón y de coraje.

Desde niño, me emociono mucho cuando llego al Zócalo. Aún me produce una emoción indescriptible. Sigo leyendo el proceso cuando me sobran 30 pesos, y sigo tratándole de encontrar solución al rompecabezas desde mi humilde trinchera. Sigo votando; no he fallado ni una vez, ni fallaré. Quizá todos se rían de esa democracia que pregono puede llegar, quizá sea un idealista que sólo llegará a ser un idealista veterano y derrotado. Pero aún tengo ganas de hacer lo único que está de mi lado: no cambiar el corazón por el hartazgo.

18 comentarios:

Maye dijo...

¡Felicidades!
Estoy de acuerdo contigo, y también soy una idealista.

Me gustó mucho tu post.

borregata dijo...

Y tu sobrevaloras el voto.

En lo que estamos de acuerdo es que ambos ejercimos nuestro libre derecho, al voto, no a mamar ¿o sí?

Manuel dijo...

Yo no voté por tu pinche culpa: te quedaste con mi credencial de elector, cabrón, y tuve que ir a llorar desconsoladamente mientras nadaba o sudaba en el sauna del club, snif.

SeleniuxBR dijo...

los ideales y la esperanza son lo ultimo ke mueren...

LaMaga dijo...

Decía un profesor mio que se tiene que ser idealista, por lo menos en algún momento de tu vida.

Yo voté, puntualmente. Me emociona votar.

Me gustó tu post =)

Pancake dijo...

Creo que la gente se harta, pero sigue sin hacer nada al respecto. Siguen prefiriendo la novela de las nueve o la hora de Paty Chapoy que leer un poco sobre el país en el que viven, sobre sus necesidades como país y sus obligaciones como ciudadanos.

Siguen creyendo que papá gobierno tiene que resolver los problemas, y no piensan que el gobierno es imagen de la sociedad. Porque a fin de cuentas, los políticos son ciudadanos también. No pidamos mejores gobernantes si seguimos siendo la misma socieda'.

EL GATO AZUL EN TIJUANA dijo...

Leo y ....

Me doy cuenta que aun existen muchos que, apesar de todo, siguen con un ideal, pero ademas, con un protagonismo que es ejercer no solo un derecho, una obligacion.

Me entristese preguntar si pudieron votar y como respuesta es decir que estan artos de los politicos ... en mi interior pienso que igual, habemos quienes estamos artos de esos que solo se quejan y nada contribuyen al pais mas que una participacion sangana y poco productiva...

No me gusta el PRI, pero pues los que ejercioeron su voto, al menos pudieron decidir quienes ejerceran la administracion de sus estados y quienes habran de legislar en los proximos 3 anos

Anónimo dijo...

Buenisimo bro...

Ni una sola critica .

Manuel .

a.be dijo...

Tinta en el dedo y estrellita en la frente!
Me encanta que te digas idealista...
Yo muchas veces te he dicho que soy una idealista consumada y como que te ha sido difícil entenderlo. Creo que con tu texto y después de mucho tiempo, me entiendes.
Muy buen post my love!

Anónimo dijo...

Pinches par de activo y pasivo de mierda. A ti y a tu puto lameguevos les retencanta la riata, ya sientense a escribir algo que valga la pena.

outlaw dijo...

la maga tiene la boca llena de semén de la razón.

tambien me gusto tu post.

Ernesto dijo...

que buen texto te aventaste pinche vato

yo hasta me enoje con mi brujer porque no quiso bajarse del auto para ir a votar, chaleees como pusiste tu me emputa la apatia

Ann dijo...

efectivamente, es una obligación mas que un derecho. al final de cuentas el 100% de la población se va a refinar la decision que tomamos unos cuantos, pero como bien dices somos un país de cobardes que solo se envalentonan con una maltrecha camiseta del "TRI" en los partidos o el 15 de septiembre, antes ni madres.

Serphy dijo...

Me gusto tu post.
me hizo pensar que tambien que nos hagamos "valemadristas" indiferentes, es precisamente lo que les conviene. A menor involucración, mayor campo de acción.
Por cierto me siento bien de saber que no soy el único que se emociona al llegar a zócalo, fiiuuu!, Y aunque proceso no es tan de mi agrado, Julio Scherer es mi Máximo, me declaro su total y absoluto admirador.

Saludos

El Contador Ilustrado dijo...

Compatriota espero que le haga justicia la revoluciòn y quizá algún día aparecerá Ud. en las monedas de cinco pesos conmemorativas como el "votante desconocido"

El hombre de hielo dijo...

No acudir a votar toma sentido cuando ya no crees en las instituciones y solo esperas a que ocurra algo grande que despierte a la gente de esa mediocridad.

Vox dijo...

El que no cumple con su obligacion de votar no tiene el derecho de abrir el ocico y hablar de Mexico y sus problemas.

No creer en las instituciones no es pretexto, es mera barra para la mediocridad...si no crees en las instituciones, vota y trata de cambiarlas...o levantate en armas y tumbalas...sentarte en tu casa porque ya no crees en las instituciones es mediocre cobardia.

Anónimo dijo...

chingon post. me acaban de mostrar esta pagina y kreeme ke esta muy chingona
felicidades.

Blogalaxia