miércoles, 22 de julio de 2009

La galaxia de su espalda.



Desde que era niño me gustaba salir en la noche al jardín trasero de la casa y tumbarme en el pasto frío a mirar las estrellas. Muchos años después aprendí que lo que a mí me parecían pequeños puntitos temblorosos en realidad eran gigantescas bolas de gas incandescente. Pero en esa época sólo veía la infinidad de pequeñas luces y con la mano levantada y un ojo cerrado, dibujaba con la punta del dedo mis propias constelaciones.

Pasaron los años y con la adolescencia me olvidé de mis dibujos celestes. Durante esos años caóticos mi mirada se perdía en el suelo, acompañando mi andar cabizbajo. Después vino la calma y miré hacia el frente. Después vino ella.

En sus ojos y boca encontré el amor; en sus hombros y espalda encontré de nuevo mi vieja afición infantil. Su blanquísima piel estaba salpicada por infinidad de pequeños lunares; sobre la galaxia moteada de su espalda dibujé de nuevo mis propias constelaciones, nuestras propias constelaciones.

En los años que siguieron dibujé sobre sus hombros y espalda cientos de figuras; animales, lugares, palabras; todo lo que se me ocurría. Ella, con los ojos cerrados mientras sentía mis dedos recorrerla, me escuchaba describir todo lo que dibujaba. Muchas veces, con solo sentir el recorrido de mis dedos, podía reconocer alguna de nuestras constelaciones y entonces temblaba imperceptiblemente.

Ella se adelantó hace algunos años.

Desde entonces trabajé incansablemente, día y noche, durante años. Los doctores dicen que eso me llevo a esta situación. Lo que ellos no saben es que justamente eso es lo que yo esperaba; desgastarme hasta el punto en que, cuando llegara el momento, no tuviera que esperar mucho. Y así fue; me queda poco tiempo, pero todo está listo.

Cuando llegue el momento, el transbordador llevará nuestras cenizas. Todo lo que gané durante estos años me permitió comprar un diminuto espacio en una órbita geoestacionaria, en donde será dejada nuestra pequeña cápsula. Con los debidos ajustes, orbitaremos durante milenios, juntos.

Desde hace un par de meses, todas las noches salgo al jardín y miro al cielo estrellado. Levanto mi brazo cansado y con un dedo tembloroso, recuerdo.

Casi no puedo esperar. Lo único que deseo es estar allá arriba, con ella, y dibujar sobre las estrellas todas las constelaciones de su espalda, para que ella pueda verlas como yo las vi durante años.


30 comentarios:

Kyuuketsuki dijo...

Luis, bravo. Quedó bien chingón. Conciso, breve y entretenido. Que buen cuento.

Isabel dijo...

Me hiciste llorar, chale.

Dai dijo...

Yeah. Lunares, oh.... lunares.

chilangelina dijo...

Qué chido.
Las cenizas, ¿se dispersarían o se quedarían en un sólo lugarcito?

¿Será muy caro hacer eso?

¡Lánzalo al pinche Lucas de mierda! ¡Está sólo y puede hacer touchdown! dijo...

Aunque no entiendo por qué el amor tiene que entrar, casi siempre, en la ecuación de la última voluntad de mucha gente, el escrito logra su objeto, salvo una pequeña falta: el título.

Por culpa del título, ya desde el primer párrafo se anuncia la metáfora de la galaxia conjugada en la espalda de la mujer, lo que disminuye el efecto conmovedor de la misma cuando se enuncia.

En suma, bien, pinche Lucho.

TonatzinH dijo...

Awww... que lindo... =)

Yo si te destiendo la cama!

Pancake dijo...

Hartamente bonito.
Aún mejor que el tema del apareamiento de hormigas.

Ustedes no se cansan de escribir cuentitos cortos que me hacen soltar suspiritos mariqueriles.

Y respecto al señor que critica el titulo, bah!

:)

Claud dijo...

Muy lindo!

Liliane dijo...

Te debo otra cerveza por el texto.


Beijos

a.be dijo...

Con tu texto me regalaste un suspirote...
Esos son los que se agradecen...

Eo dijo...

chale, me conmovio (T_T)

hijo de la chingada, mentando madres o escribiendo cosas nostálgicas eres cabron.

muy chido relato, "dibujar constelaciones" me gusto esa idea

D1rtyBlood dijo...

Bueno, es la primera vez que posteo aqui...y es porque mi cielito me lo recomienda cuando ve algo aqui jejeje

En fin, muy lindo relato.
Casi se me sale mi lagrimita traicionera...
Pero es que, la emotividad esta muy presente jeje

En fin saludillos a Luis?

Bueno Exito y lo invito a mi humilde blog retorcido xDD

Juan dijo...

Siento que le faltó galleta. A lo mejor si huieras explotado más la desesperación del tipo por morirse para poder vivir....

Reign dijo...

Agh... recuerdos. La lágrima se va asomando.
Los lunares de mi espalda llevan el nombre de quien los descubrió así como varios cuerpos celestes en el espacio, y mi última voluntad... tendría algo que ver con ambas cosas.

Prox! dijo...

Buen cuento, te gana el lado sentimentaloide de repente, que no?

Salu2

EdyG dijo...

Buen relato, me gusto...
Gracias por hacerme tomar un momento y reflexionar en las cosas que escribes.
Hace que se despeje mi mente de tantas babosadas

Razo dijo...

te quedó chingón =)

ARACELI G.P. dijo...

Felicidades, está muy bueno el cuento!...

Anónimo dijo...

Que asquerosa cursilería.....

Pinkrobot dijo...

Me encantó, pero mi opinión está sesgada, tengo una afición con los lunares y dibujar con ellos.

NoE dijo...

No se si tenga q ver q amo a alguien, pero este pequeño relato me hizo sentir escalosfrios. Es como si pudiera imaginarme toda la historia del personaje desde niño hasta anciano, con el unico objetivo de encontrarla.

Gabriel dijo...

Exquisitamente chingon..

SeleniuxBR dijo...

ke bello, sencillo pero bello

SeleniuxBR dijo...

ke bello, sencillo pero bello

El Contador Ilustrado dijo...

como ultima voluntad de quien lo ha meditado mucho

Anónimo dijo...

maestro!!!

Rebk dijo...

Simplemente me dejaste con un nudo en la garganta.... Felicidades!
Excelente post.

Cave Man. dijo...

No manches, manera de escribir la tuya, me sacaste las lagrimas.
Super.

ほし dijo...

Una lagrimita. Me encantó el escritoo!!! Y me recordó lo mucho que me gusta ver las estrellas. Me encanta verlas y perderme en ellas, admirar los pequeños puntitos brillosos que hacen de una noche perfecta. Pude imaginarme perfectamente la espalda de la mujer.
Excelente!

Ric dijo...

chingón!

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