martes, 13 de octubre de 2009

354, 737 pesos con 80 centavos



Creo que no hay peor enfermedad que el patriotismo y el nacionalismo. No me importa reflexionar sobre el chauvinismo de otras patrias; cada país debe tener sus mentiras y verdades para lograr el punto de ebullición en la sangre y pregonar sus orgullos nacionales. Tampoco hay mucho que reflexionar respecto al hervor mexicano: generalmente es producto de alguna inconciencia y atavismo, reforzado con la esperanza sempiterna de que este país tiene destino manifiesto.

Por supuesto me emociona mucho el himno nacional. Sus estrofas atronadoras, sus estribillos bélicos y las imagenes que reverbera: hombres que se baten, emulsiones de sangre y sudor y el quebranto de cañones sobre monumentos, historias y heroicismos. La textura de sus sonidos y el temperamento de sus hostias y redobles inspiran a quien se diga mexicano para ir a partirle la madre a cualquiera.

Pero el sonidero, la juramentalidad y ropaje de la institución nacional difiere tantísimo de la realidad, que cuando comparé la solemnidad de los actos nacionales - fechas y santoral incluidos - con la presencia inevitable de la miseria y del engaño, tenía apenas ocho o nueve años y me prometí que jamás me dejaría timar por mi propio país. Para colmo, en ese año, Carlos Salinas de Gortari ganó la presidencia a través de un fraude modernísimo que se legitimó a los pocos meses con actos protagónicos orquestrados con un tacto tan impecable que los panistas actuales envidiarían.

Además, la migración enriqueció mi ánimo tránsfuga: De vivir mi infancia en la frontera sur del país, Quintana Roo, terminé viviendo en Tijuana, donde ser mexicano es más bien un asunto de folklor de calendario que de discursos, mocedades y creencias, y donde hablar inglés, gastar en dólares y cruzar diariamente a San Diego son habitualidades inevitables, ralentizadas apenas por la paridad cambiaria y el número de automóviles enfilados en la garita de San Ysidro.

A quien jodidos puede importarle una patria tarifaria, de iva impositivo y palacios desconocidos, cuando vives en una ciudad cimentada en la fuga y el sueño americano, y que además se jacta de emborrachar y emborracharse con su vecino anglosajón. En lo personal me resulta imposible padecer amor por este país, y táchenme de apátrida, traidor o vividor. No puedo sentir el ánimo nacional sin recurrir a cuestionamientos y desazones. Y no es que le retire mis profundos agradecimientos a esta patria suave y batallada, pero sucede que también le tengo muchísimos reproches. Vaya, si le digo que la amo, necesariamente debo confesarle lo mucho que me ha hecho encabronar.

Me encabrona sobremanera la situación actual, por ejemplo. La inexistencia tácita de izquierda y derecha, porque ambas direcciones son lo mismo: vicios reaccionarios cimentados en la fe irreductible de la Revolución de 1910, la Constitución de 1917 y los progresos de bucolismo industrializado del milagro mexicano. Ninguna propone un cambio, una renovación que fondee la mierda y sus muertitos históricos, una transformación que le diga a esta vieja puta llamada patria que ya no es otra cosa que una mujer con muchos hijos, una mujer maltratada, vejada, malcogida y medio neurótica, y que es hora de asumir responsabilidad de sus actos y cambiar su forma de vida.

Me encabronan los atavismos, las idiosincracias de la clase media, las aspiraciones de la clase baja (a la que no me atrevería a confundir con los pobres, pues la pobreza es clase aparte en México), y la sordina de marquesina de las clases privilegiadas. Todos confabulados, por accidente y rutina, para mantener al burro en una noria que ya no exprime agua de los fondos y sueños nacionales.

Miro a mis padres, a su generación, a los nacidos en los cincuentas, a los que fueron timados por el auge petrolero, por el neoliberalismo y la tecnocracia, y descubro que, robados y esquilmados, se preparan para jubilarse. Descubro, además, que también ostentan todavía el poder, y que, para variar, todos los que nacimos en los 70´s para adelante estamos indumentariamente jodidos y perjudicados.

Para nosotros ya se acabó el petroleo, se acabaron las jubilaciones a los cincuenta y pocos, se terminaron las casas de cien metros cuadrados con patio, ya no basta con tener una licenciatura ni sus posgrados, se acabó la era de las instituciones que todo repartían, que todo aliviaban, el IMSS, el Infonavit, el envidiable trabajo burocrático, los sindicatos sempiternos e inamovibles, las jornadas de ocho horas, los descansos de dos días a la semana, las vacaciones de diez días al año, los dos viajes anuales a las playas en boga, la seguridad laboral, la inmovilidad y seguridad de un sistema social cimentado en el déficit. Se acabó. Se terminó la economía mixta y la democracia social y la armonía de clases, junto con el reparto agrario y la responsabilidad fiscal. Todo eso se acabó. El campo esta jodido, el petroleo se acabó y todos trabajamos para Slim, directa o indirectamente.

Si me preguntan, hace veinte años que vendimos al país. Lo peor es que la gran mayoría se quedaron sin su parte. Lo que hacemos y harán las generaciones venideras es sostener un teatro donde siempre actuarán los mismos, y donde además es muy mal visto abandonar la función. Yo digo que es buen momento de reconsiderar el rumbo del país y dejarnos de todos los discursos con los que nos hemos cobijado por simple comodidad histórica y romanticismo inveterado.

Eso, o vayamos considerando otra posibilidad: si dividimos el territorio nacional en partes iguales entre todos sus habitantes, nos toca a cada uno la primorosa cantidad de 17, 736.89 metros cuadrados. Una cifra que, en manos de un buen especulador, rinde lo suficiente como para poner una tiendita decimonónica o pagarse una juerga definitiva en tu congal o lupanar favorito. Vaya, si fuera posible vender cada metro cuadrado a veinte pesos - dolar y medio o un euro si el comprador es gringo o europeo - sacariamos la nada despreciable suma de 354, 737 pesos con 80 centavos.

Por favor, considérenlo.

(shameless promotion: vaya, descarguen y escuchen el podcast de mi gran amigo Arturo: Sustancia. Música, musiquita, musicota).

18 comentarios:

Vicente Sánchez ·Complot· dijo...

Ya que cambiemos el rumbo a lo mejor a alguien le interese... por el momento este lupanar de estupidez es poco menos que una gallina sin cabeza

mamuel lomeli dijo...

no se puede ver el sitio con iexplorer, el post ni el tema de la semana me gustaron.

Anónimo dijo...

ya fuckin' faggot!!!

Anónimo dijo...

Muy bien dicho, te felicito. Si al menos fueramos un poco honorables como los japoneses, deberíamos suicidarnos por lo que hemos hecho con este país.

Rox dijo...

Pues yo tengo un chingo de ganas de ir a Tijuana. ¿Sera que es un preview de lo que va a ser el país?

SALUDOS!

Ulisa Marrana-82 dijo...

buen post.

Salsas loco.

Rocío dijo...

Qué fuerte lo que escribes, pero qué bien lo haces!

Anónimo dijo...

¿Y no alcanzará el que México haya calificado al mundial para sentir que ya retomamos el rumbo perdido?

borregata dijo...

$354, 737.80???, no mames salen más caras las pinches casitas de Infonavit; suponiendo que la plusvalía no existiera, yo quiero que mi parte del País fuera en QR

Daniel dijo...

Pero con la superpoblación y los 200 pobrediablos que deben estar llegando en este momento a la central camionera con la idea de pasar al otro lado, ya se nos redujo el lote. Al menos aqui en Tijuana se nos reduce cada dia. Tijuana crece tres cuadras al día y crece 100 mil habitantes al año según el Colef. Puta madre, se me hace que ya ni microcasa Beta alcanzamos. UN ABRAZO DSB

Ulisa Marrana-82 dijo...

si tienen niños que no caben en sus casa, mandenlos conmigo.

wac waac dijo...

ASI CHILLA LA SIEMPRE ARDILLA CUCARACHA CHILANGA CHILLONA

Marco dijo...

Chingao! ... Terriblemente bueno.

Kurazaybo dijo...

manuel ¿tu a quien le vas?

Manuel dijo...

Gracias a todos por comentar.

Estimado Kurazaybo: ¿A quienes te refieres, y respecto a que les voy?

Saludos.

Anónimo dijo...

El anónimo insultón anda de vacaciones, hasta la siguiente semana Manuelito, esta recibirás solo palabras bonitas.

Kurazaybo dijo...

Vaya yo lo decia en general. Asi como un (y se que no tengo mucho de leerte): "me cuesta trabajo ver a que causa le es fiel este tio". Por ejemplo con este post no me quedo muy claro, nadamas es eso.

Anónimo dijo...

insufrible pared de texto, ponle dibujos.

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