miércoles, 14 de octubre de 2009

Compro país



El tema de esta semana me hace mucho ruido. Aunque siempre he sido una ridícula cursi orgullosísima de ser mexicana, supongo que el hecho de llevar un tiempo viviendo fuera del país hace que a uno se le alebreste el ínfimo porcentaje azteca que lleva en la sangre.

El alebreste es mayúsculo en los últimos meses. Trabajo en un lugar que parece representación de la OEA: hay tres boricuas, un tico, tres argentinos (que hacen ruido como por siete), un nicaragüense, una cubana, dos uruguayos, una venezolana salerosa, algunos salvadoreños, varios etcéteras, y desde luego, algunos mexicanos.

Cuando uno circula entre una fauna tal, adquiere una perspectiva más amplia sobre lo que es la identidad nacional. Nos divertimos comparando cómo se dicen las cosas en un país y en otro; unos nos reímos para nuestros adentros de las pequeñas “tragedias” de los otros, y al mismo tiempo nos damos cuenta de la magnitud de nuestras carencias y de las cosas que no tienen solución. En este contexto, pocas cosas me calan tanto como que se refieran a México con desdén como “tu país”.

La culpa la tiene la tele. Y los diarios. Y la agencia AP. La culpa la tienen todos los que nos machacan hasta el cansancio los pedos, las grandes broncas que envuelven a mi gente, a mi tierra y a mi escasa en unos lugares y abundante en otros agua. Ciudad Juárez y Tijuana son mención cotidiana en esta redacción (por si alguien aún no lo sabe, yo trabajo en un periódico). Contamos descabezados, baleados, ahorcados, ensabanados y entambados; esperamos a alguna hora de la tarde para sumar los del día y así hacer una sola nota. De boca en boca pasan las historias de corruptos y sobornados y cínicos y culeros y vendepatrias.

A veces yo hablo de México, del que yo conozco y amo y es mío; alguno arquea la ceja y sé que en silencio se pregunta si no es la distancia lo que me hace idealizar. Pero miren, no lo es. Yo sé lo que es vivir en un país en el que todos los días alguien te ve la cara, en el que chingas o te chingan, en el que el gobierno es una mierda y el que no tranza no avanza. Yo sé lo que es vivir con la esperanza colgada de un hilo que se rompe a la menor provocación. Nací, crecí y soy de la Ciudad de México, y caminé sus calles primero y los caminos que llevan al norte y al sur después. Sé a qué huele el aire cargado de miseria de la mixteca oaxaqueña lo mismo que reconozco el aroma a mall de una universidad privada en Monterrey. Todos tenemos nuestras historias, nuestras estampas de este país, nuestras fotos mentales, nuestros claroscuros.

Pero, ¿cómo explicarles que eso, que lo que se oye hoy, y ayer, y hace un mes, no es mi México? ¿Cómo explicar que México no es un gobierno, ni una administración, ni tres partidos, ni una Corte, ni dos ciudades? Ni siquiera un territorio; ¿sabrán que aquí, en la ciudad californiana donde vivo, hay un pedazote de México que nadie nos puede arrancar? ¿Se habrán dado cuenta de que sí, que siempre hay seis, siete ciudades en las noticias, pero que siete ciudades no hacen un país? ¿Sabrán que un país es su historia, y –trilladamente, sí, pero no por eso menos cierto-, su gente? ¿Amarán con el alma, como amo yo, al país al que pertenecen?

No lo sé. Lo que sí se es que si alguien quisiera comprar mi país no habría dinero que le alcanzara. Que lo que vale realmente, lo que a veces ya nadie quiere ver, no hay cifra que lo tase. Que la soberbia de creer que nuestro momento es determinante –la corrupción, los sobornos, los vendidos, el sueldito que se va a la mierda- no nos deja ver que todo esto, lo que nos agobia y nos asfixia, es sólo otro pedacitito de la historia que construye a una gran nación. Qué puedes sentir que se cae a pedazos, pero que aún así, mañana seguirá ahí.

Nadie, nadie de ustedes, si es honesto, podría decir que sus malos recuerdos de México superan a los buenos. Por eso, cada que alguien dice “tu país” levanto la cara con orgullo; les hablo de la universidad pública que me formó, del sabor a pastor, a piña, cilantro y cebolla; les hablo de los hombres bocina del metro y de la lluvia en Zinacantán; de piropos y mentadas y albures, del águila en el nopal y del puma azul y oro; les brindo mi compasión por no ser de mi país y les aseguro que si un día de veras estuviera en venta, yo lo compraba sin regatear.

24 comentarios:

Anónimo dijo...

Tal vez sea porque lo ves desde fuera.

Yo que lo veo desde una orilla y salgo y entro por lo menos una vez a la semana tengo una imagen distinta.

Es mi país y lo amo... pero son tantas cosas las que necesitamos mejorar...

Mekishiko.NoNeko dijo...

Creo que tienes razón en tu post. Me gustó muchísimo. Coincido con todo, y no es porque vivas del otro lado, simplemente prefieres amar a México y creer en él que dejarte arrollar por lo que dice la gran mayoría de la gente.
Creo que para que "Este País" crezca es necesario inculcarle un conocimiento mayor de su propia tierra, pues bien como sabes del "conocer" nace el amor, ese sentimiento tan desgastado en pasquinas y portadas de revistas y telenovelas, pero tan necesario para que continuemos vivos.

Anónimo dijo...

(Suspiro de alivio)

Eres la primera persona que no se reveló como arribista de segunda en este tema. De verdad, trato de criticar a los otros autores, pero todos se cayeron en el chiste de SI ESTE PAÍS ES UN ASCO. Y ya de ahí no hubo para donde construir en sus escritos.


Agradezco haber encontrado tu post, por que me leí ahorita desde el primero de Rox hasta el tuyo y cada vez me cansaba y deprimía más. No por que comparta la visión de los autores, sino por la falta de originalidad para decir que preferirían ser suecos o finlandeses (con eso de que el internet ya es derecho por allá).

Ser mexicano no es algo que pedí. Así nací. Nací para reírme con un humor tan absurdo que solo otro mexicano entiende. Nací para siempre dudarle a las instituciones. Nací para que se me parta el corazón cuando leo de las muertes de mujeres. Pero también nací para creer que esta mexicanidad que no pedí pero es inherente a mi, puede ser puente para construir nuevos futuros.

Nada hay peor en el cinismo que la falta de ingenio.

Y un post como el tuyo renueva.

Gracias.

Alejo Carpentier dijo...

El texto padece el ritmo e imagen de un rehilete. Es más bien folklórico. De homesickness. No era necesario que reconocieras el lugar geográfico donde te hallas para adivinar tu paradero (¿o mejor dicho derrotero?), y aunque la patria no esta hecha de distancias ni de nostalgias, sin duda deambulas y embelleces (para ti; pues los que te leemos apenas vemos una postal, un lugar común, una imagen recurrente) los recuerdos de todos los peregrinajes que tu posición histórica te permitió vivir.

Es un hecho que las naciones son su historia. Es inevitable. La historia de México está repleta de glorias, pero desconocidas. Las que apantallan y rellenan el panegírico histórico del vox populi están cimentadas en cartón y cascarón. Probablemente rellenas de carne, sangre y llanto. Creo, más bien, que aquel que desee comprar esta nación lo hará engañado. En realidad este país es más hermoso que lo que pretendes plasmar. Es hermoso por todo aquello que sus patriotas y nacionalistas jamás podrán asir.

Tierno tu ensayo. No deja de ser un susurro tierno de nostalgia y memorabilia. Sin embargo, no justifica ni empequeñece ni separa la realidad circunstancial de la histórica. A mi parecer, México será la historia de lo que pudo ser y lo que creimos que fue.

Saludos.

adrian dijo...

EXXXCCEELENTE POST! Me encantó sobre todo por que últimamente he notado como mucha gente habla tan mal del país y se olvida de las cosas buenas. Sobre todo me doy cuenta que las personas que más se quejan de la mierda que hay en el país, son los que MENOS hacen algo por cambiar, lo cual me tiene sumamente molesto en estos días, pero tu post es totalmente un tanque de oxígeno ante tal situación; y no hay que vivir en el extranjero para concordar completamente contigo. Un abrazo.

El mecartistrónico dijo...

Yo también ando fuera (un tanto más lejos)... llevo fuera ya un rato, pero pronto regresaré. También estoy rodeado de extranjeros de todos los colores (y olores), y también tengo ese problema cuando me preguntan sobre el país ése que sale en las noticias. ¿Es el mío? Pues sí, pero yo no recuerdo que estuviera tan culero cuando estaba yo allí... ciertamente, si me dejo llevar sólo por las noticias que me llegan, en verdad no me nace regresar.

Pero no; hay algo que me llama. Comida, música, arquitectura, naturaleza... no sé, ambiente. Me gusta pensar --¿soñar?-- que de regreso podré al menos hacerme de un espacio bonito, sí, en México, pero lejos del México de las noticias internacionales.

Lili dijo...

Muy bueno!! :)

Es probable q mucha gente no comprenda todo lo q escribes, pero creo que cuando conoces más de otros paises como tu, y de cómo es la gente y como todos tienen momentos buenos y malos en su propio país, es cuando te das cuenta que realmente es un gusto ser Mexicano,

Gracias!! :)

Anónimo dijo...

infimo porcentaje azteca en la sangre ja ja ja ja que bueno que lo aclaras,podria jurar que pareces de Alemania o Rusia.

Rox dijo...

Yo de lo más decepcionada que estoy es de la gente. En la empresa nada mas están buscando ver como maman chiche. Por eso no me es muy sencillo ver optimista al país. Ellos, más que Calderones o Carstens son los que me deprimen.

Pero entiendo tu punto de vista, lo he vivido y respirado. Y por supuesto, me encanto el post.

BESOS CHILA! :)

chilangelina dijo...

Anónimo 1, lo veo de fuera y no, por dos razones: la primera es que vivo en una ciudad con casi dos millones de mexicanos, la segunda con más mexicanos en el mundo después del DF (sí, más que Guadalajara o Monterrey). Quien ha estado aquí -más allá de Disneylandia y esas mamadas- sabe que aquí hay más México que en muchas de esas ciudades, en parte porque desde acá se genera gran parte de la riqueza que va para allá a través de las remesas. La segunda es mi oficio, que me ha permitido "seguir allá"; me ha tocado cubrir muy de cerca asuntos como las elecciones de 2006, la llegada del gobierno de Calderón, y desde luego, el constante tema migrante. No niego la realidad del país, pero lo que pretendo decir es que este, por difícil que sea, es sólo un momento. Es tiempo de, aunque sea metafóricamente, todos tratemos de "verlo de fuera" por una sola vez para apreciar la "big picture".

Mekishiko, es que hay algo que es clave: una cosa es el gobierno y otra el país. Y los que la están cagando son los del segundo. El país, en general, es mucho más.

Anónimo 2, gracias a ti por leer.

Alejo, no sé si estás familiarizado con mi historia, porque hablas como si yo estuviera fuera de México por obligación, sufriendo y sin poder regresar. Tal vez algo de lo que le respondo al anónimo 1 te dé una idea mejor.
Más que homesickness, yo lo diría "homeloveness" :-P Lo de los lugares comunes... y bueno; pensé en muchas imágenes: todas son postales y lugares comunes; te reto a que dejes dos que no lo sean. A estas alturas del cinismo es difícil hablar bien del país sin sonar cursi. Así que sí, creo que lo de "ritmo de rehilete", folcloricón, describe bien este post. Gracias por leer.

Adrián, gracias. Mi postura no es hablar 'bien' del país; es sólo tratar de dejar de verlo como blanco y negro, y recordar la gama de grises; eso es lo que nos ha hecho seguir siendo.

Mecartristrónico, tampoco hay que idealizar. Lo más seguro es que llegando te atraquen, que Telmex te trate mal, que te encabrone ver cuánto vas a ganar en tu nueva chamba. Todo eso también es parte de el momento actual del país, y todo el amor del mundo no lo hace desaparecer; pero también es al revés: todo lo malo no hace desaparecer lo que hizo que uno lo amara en un principio.

Lili, en mi caso es sobre todo el darme cuenta, viéndolo en amplitud, de que esto, por jodido que esté, es sólo un momento. Insisto, el concepto de país va más allá de esta coyuntura, del gobierno de mierda, de las generaciones nacidas en el siglo XX que aún no saben qué hacer con él.

Anónimo 3, cuatro siglos de mestizaje hacen que cualquiera de nosotros tenga un grado de "sangre indígena" muy pequeño. No sé si lo leíste de manera peyorativa, pero si fue así lo estás sacando de contexto, tal vez por alguna pulsión personal. Lo que mi frase dice es que el origen se alebresta y vale madres si estás en el zócalo o en Times Square: que no se metan con esa parte de mis genes, porque yo sí madreo.

Rox, para mí también esa es la mayor decepción, particularmente después del proceso electoral de 2006; en mi caso específico ha visto como en pocos años la clase media mexicana "guanabí" se ha vuelto un catálogo de las cosas que nos dañan como sociedad. Pero creo que eso es un fenómeno mundial; pocos países no están atravesando por procesos similares al nuestro. En contraste, también sigue habiendo núcleos auténticamente preocupados por resolver las cosas etcétera -no quiero plasmar otra postalita, mejor le paro. Cada quien, como dije en el texto, sabe cuáles son sus claros y oscuros al hablar de este país; lo importante, creo, es no quedarnos sólo con una tonalidad. Gracias por leer :D

Rodrigo dijo...

Pinche Chila, Sniff; muy chido....

Anónimo dijo...

Por fin, alguien sin el sindrome de martir. Para todos los demas que tanto se quejan, por favor tengan un poco mas de orgullo y integridad.

Muy buen post, gracias.

PurpleK dijo...

Creo que sobre este escrito tengo mucho que comentar. Hace un año salí del país por dos meses (y digamos que esto es mucho tiempo fuera de México para mí ) y me di cuenta de muchas cosas. Primero lo malo: Sí, estamos muuy atrasados en tecnología, sí estamos mal en el gobierno, sí la economía no es excelente, sí estamos en crisis, sí hacen falta empleos, y sí la paga es muy baja. Pero ante todo esto negativo, me percaté de algo muuy bueno. La verdad los mexicanos somos inigualables. Nadie en otro lado del mundo tendrá la personalidad de nosotros. Somos alegres, y ruidosos, unidos, compañeros, cálidos, amables (claro que con sus escepciones). Yo en este otro país me sentía fuera de lugar. Si querías sacarle plática a alguien eras un freak. Hacer ruido en el camión era algo intolerable (platicar con el de a lado, por ejemplo), si sonreías a alguien, te volteaba la cara.... No no, super diferente a lo que conocía.
Yo estoy orgullosa de ser mexicana y me encanta mi nacionalidad.
Me encantó el post! Y al igual estaba cansada de escuchar lo malo que es México.

Botica Pop dijo...

crei que no ibas a postear esta semana. que bueno que lo hiciste. y de los otros clichés a estos, la neta prefiero estos, que me conmovieron mucho.

Pinkrobot dijo...

En verdad me has dejado sin palabras, es un poco continuando lo que habías escrito en tu blog el 16 de Septiembre y me parece muy inspirador y enternecedor y verdadero. Me gusta que reconoces las faltas de "nuestro país" pero exaltas las buenas también. Aunque en este post no propones acciones como en el de tu blog, el simple amor que sientes por México me hace quererlo un poquito más.

Quedo medio cursilona, lambiscona mi firma pero no tengo tu habilidad para decir cosas sinceras sin que suenen trilladas y ridículas :P

El Tipo dijo...

Nunca te había comentado... pero te leo regularmente. Alguna vez le comenté a GZ que eras mi amor platónico -si, y me dijo que eras casada, jaja- pero en fin, con tu post creo que vuelvo a afirmar lo antes dicho. Me encanta siempre lo que escribes.

Este post me nació comentarlo, pues pocos entienden la idea de la identidad nacional. Imaginan que un partido de futbol es la viva representación del ser mexicano...

Lamentable error!... si yo amo este país es por los pequeños detalles; Estoy enamorado del lugar donde vivo, aquí nací!... porque mis padres y mis abuelos y más allá vivieron aquí, y construyeron este entorno.

Por que amo su música y sus terribles contrastes, porque toda la gente que quiero se encuentra aqui y porque los sueños construidos se han enraizado con la realidad -sea esta cruda, triste, culera, nefasta o indiferente- que vivimos diariamente.

Por eso y por más, muchas gracias.

Por personas como tú me da orgullo ser mexicano.

Nikko 2.0 dijo...

OLE!

Anónimo dijo...

Soberbio...simplemente soberbio , me senti tan identificado y con un sentimiento compartido , me pasa lo mismo; Trabajo en Rotterdam entre una fauna tan internacional que a veces me siento el del chiste ... El Frances , el Aleman, el Gringo , un monton de Asiaticos y el Mexicano .

Saben tanto y tan poco del país , lo que es tan sorprendente es que los que menos saben son los pocos mexicanos que me encuentro por aqui , los extranjeros te preguntan de sus playas , su comida , su cultura prehispanica , saben de la alegria de su gente , pero tambien es inevitable que te pregunten por la otra cara , esa que nos duele tanto a la gente de México y mas cuando saben que soy de Tijuana .

Ufffff tantas historias y anecdotas que no me alcanzaria el espacio .

Saludos.

EL PERRON dijo...

coincido ampliamente con tu post...lo que mejor me gusto fue que contestaste a varios seudo-hartos-de-toda-la-mala-vibra-que-deja-el-ser-mexicano y lo mejor es que dejaste en claro (dos veces) que tu post es lo que se siente pertenecer a Mexico por nuestra sangre.
¡¡S A L U D!!

Japhet dijo...

Vente al Valle de Texas, acá no tendrás que esforzarte por mostrar a tu país, la mayoría somos mexicanos.

Rocío dijo...

Leí tu post, leí los comentarios y tu respuesta a ellos... ahora sí que Gracias a ti, por esto que escribiste...

Rocío dijo...

Leí tu post, leí los comentarios y tu respuesta a ellos... ahora sí que Gracias a ti, por esto que escribiste...

Daniel dijo...

Usted simplemente Rifa Chilangelina. Nunca ha habido un post suyo que me haya defraudado. DSB

chilangelina dijo...

Hey gente, muchas gracias por sus comentarios, y sobre todo por compartir las postalitas conmigo. :D

Blogalaxia