lunes, 2 de noviembre de 2009

No le digas a nadie (updated)



Cuando eres niño y vives en Oclotlán, gran parte del verano transcurre en la calle donde los amigos te llaman a gritos. Por eso, el tener un buen apodo es de las cosas fundamentales de la vida. A mis once años lo sabía y bajo ninguna circunstancia permití que mi madre o alguna de esas tías empalagosas se acercaran a mí cuando estaba en compañía de mis amigos. Ese error fatal si lo cometió el Nene, un gordo de cachetes colorados y ojos diminutos, quien fue llamado así por su madre un mal día.

Nunca fui un gran asignador de apodos, no así mi mejor amigo el Escombro, quien bautizó al Fanta, al Moco, a la Iguana y quien sabe a cuantos más. Pero a la Rasposa si la nombré yo, muy a mi pesar.

Ella llegó a la casa vecina de vacaciones, puesto que vivía en la ciudad. “De Guadalajara” repetía ella con mucha altanería y acento extraño. Tiempo después, me enteré que la casa era de una amiga de su madre, quien había decidido irse a Europa y no llevarla. Tan sangrona como bonita, nunca quería jugar con nosotros. Apenas y nos veía de reojo cuando pasábamos escandalizando las calles en nuestras bicicletas con un frutsi atorado entre las llantas. Ella, desde la sombra de un árbol, sentada con su vestido extendido sólo se limitaba a leer y a escuchar sabe que música en su walkman. Supongo que para sus citadinos 13 años, nuestros pueblerinos 11 se sentían como 5 años menos.

Una noche mi familia organizó una cena entre vecinos y mi madre me pidió que tratara bien a la niña sangrona. Y que me bañara antes de cenar. "Que mamadas" -pensé-. No sólo estaba obligado a ser cortés con una niña sangrona, sino que encima, me tenía que bañar.

Después de la cena nos pusieron a ver películas en un reproductor que ellos habían traído de la ciudad. Sentarme a comer palomitas y ver no se qué extraterrestres de dedos rojos se me hacía una pérdida de tiempo. Al parecer, ella pensó lo mismo, porque a media película me comenzó a besar. Ni siquiera me preguntó si quería. Fue directo a lo que buscaba y sin darme cuenta cómo, su lengua ya estaba en mi boca. El corazón se me aceleró y no sabía bien que estaba pasando, en qué momento esa niña mamona que yo aborrecía me pasaba su baba. ¿Qué clase de juegos tienen en la ciudad?

Cuando se cansó de besarme, se alejó a seguir comiendo palomitas y me dijo “no le digas a nadie”.
Por supuesto, el día siguiente les conté al Moco y al Escombro. -¿Y cómo tiene la lengua?- me preguntaron. Yo, que ya estaba excitado de contarlo, sólo se me ocurrió decir “rasposa”. Al escucharlo me arrepentí. -“¡La Rasposa!” – reían aquel par. Pensé en cómo desdecirme, en hacerles saber que al contrario, tiene una lengua suave, tibia y deliciosa. Pero al parecer el asunto les perecía muy divertido y decidí callar.

Sólo esperaba que ella nunca se enterara de su apodo, ni el porqué del mismo.

Por la noche la Rasposa se metió a mi cuarto y comenzó a besarme sin decirme nada. Mientras metía su lengua a mi boca pensé en mejores calificativos: suave, mojada, con sabor a fresa. Ella se separó un instante y me dijo “usa tu lengua”, entonces aprendí que es mejor besar sin pensar. Sentir y dejarse llevar. Se despidió con una sonrisa de lado y me indicó que para mañana me bañara. “Y no le cuentes a nadie” repitió.

Aquella noche duré 20 minutos bañándome. Hasta mi madre se sorprendió de mi repentina limpieza. “Estaba muy sucio” le dije ante su mirada inquisidora. Incluso robé un poco de loción a mi padre. Ahora sólo quedaba esperar a que llegara. Para perder el tiempo, intente leer o jugar atari, pero no podía concentrarme. Decidí ver la televisión.

Cuando llegó, mi “Hola! ¿Cómo estás?” fue respondido con un beso, otro y otro más. De pronto comenzó a quitarme la ropa. Petrificado, me dejé desvestir. Estaba yo en pelotas cuando intenté corresponderle poniéndole una mano sobre su muy pequeñito pecho. Ella me detuvo y ordenó: “No, sólo yo”. Estaba encuerado y ella estaba manoseándome mis partes. Literalmente me tenía de los huevos, por lo que la dejé hacer.

A los besos en la boca siguieron los del pene, con el que jugaba alternando chupadas y lamiadas. Tomándolo con fuerza, comenzó a mover la mano hacia arriba y abajo mientras me lamía los testículos. Su lengua era todo menos rasposa. Por supuesto, eyaculé por primera vez. “No le digas a nadie” volvió a decirme al despedirse.

Y así pasaron seis noches más. Por supuesto, intenté tocarla alguna vez pero ella alejaba mis manos. En ese momento no lo entendí, pero ahora me doy cuenta que en su negativa había algo más que una pequeña dominatrix. Había temor al rechazo, a la sociedad, al descubrimiento de su propia sexualidad.

En la última noche y después de mi orgasmo, me informó que se regresaba a Guadalajara. Apenas me incorporaba y podía pensar bien cuando ya se estaba yendo con su clásico “no le digas a nadie”. No pude ni preguntarle si volvería el siguiente verano, si le podía escribir. Nada de eso pasó, y no volví a saber nada de la Rasposa, dejando el tema y lo ocurrido, para mis noches de soledad.

Tal y como me lo ordenó, eso me lo guardé durante mucho tiempo, a pesar de ser cuestionado por mis amigos. Ya adultos y con hijos, el Moco y el Escombro se enteraron de mis experiencias con la Rasposa en una de esas borracheras después de trabajar, cuando en la sinceridad que te da el alcohol aceptas que alguna vez fuiste el juguetito de una niña mimada.

Hace poco fui a Guadalajara y la vi caminando en Plaza Galerías con otra amiga. El vestido escotado que llevaba me provocó una erección instantánea. Su boca era tal como la recordaba y la quise tener espulgando a mi pantalón. Así que agarré valor quien sabe de dónde y me acerqué.

-Hola… ¿Ruth?, soy Joaquín, jugábamos juntos en Ocotlán.

-¡OH, cierto! -Brincó abrazándome- Mira, éste era mi único amigo de Ocotlán, cuando tenía 13 y era una sangrona. Sólo nos vimos aquel verano… me sorprende que te acuerdes de mi, Joaquín-
Al hablar me tocaba el brazo y me veía directo a los ojos, en un franco coqueteo.

-Imposible olvidarte- le dije con valentía, mientras la tomaba de la cintura. Me sentí un triunfador, el niño petrificado de 11 años ahora es un adulto experimentado que ofrece mucho más.

-¿El Chiquito, no? -Interrumpió su arpía amiga- Alguna vez me contaste de él- dijo sonriendo. “El chiquito” retumbaba en mi cerebro y en su actitud de víbora encontré burla. Hacia mí, hacia mi pene, hacia lo que pasó.

Y como aquella primera vez que me quitó la ropa, me quedé petrificado. La solté y no supe que más decir.

La Rasposa y su amiga se despidieron. Cuando Ruth besó mi mejilla a labios abiertos, me dijo al oído: “Menos mal que recuerdas mi nombre” y con la clásica seña de guardar silencio se alejó.

26 comentarios:

silvia dijo...

Que bueno esta este!!!! Muy disfrutable y me vale madre lo que opine el Alejo Carpentier de petatiux.

Squall Leonhart dijo...

Cuando en un relato o algo lees un lugar que te es conocido y te es de gratos recuerdos, el resto pierde importancia.

Ocotlan XD.

poeta_sin_inspiracion dijo...

Me pregunto llevas este tipo de relatos a clase?, si no créeme serian un hit..

Pinkrobot dijo...

órale a los 13 años "¿qué clase de juegos tienen en la ciudad?" yo viví en Ocotlán, pero supongo que no suficiente tiempo :P

Josue Camargo dijo...

órale... desde ahora cuando escuche "la rasposa" este relato vendrá a mi mente... chido Rox

Alter Ego dijo...

Que grandisimo escrito Rox, de lo mejor que he leido en este lugar, felicidades.

Rox dijo...

Silvia: ¿a alguien le importan lo comentarios cut-pasteados? Saludos!

Squall Leonhart: No conozco ocotlán, siempre digo que voy a pasar de camino a GDL y no lo hago :(

Poeta: aun no, que penita!

Pinka: Niños precoces se dan en todos lados, creeme

Josue: gracias ;)

Alterego: La verdad me gustan más mis otros relatos sexosos. Aun les falta una última revisión, pero chécale aqui.

http://www.amipadre.nolecuentes.com

Saludos a todos y gracias por sus comentarios.

Alejo Carpentier dijo...

La autora dice que no le importa el copypaste. Y con este post lo demuestra.

Un texto que carece de carne y sangre. Un trabajo forzado, salido de un lugar común, que a su vez es lugar común de estilos desgastados y caidos en desuso. Escribir sobre las vicisitudes sexuales de un jovencito que conoce a una sucubo que lo inicia en los albores del erotismo y sus remembranzas, es de lo más trillado y desazonado que existe. Para colmo, el asunto fue redactado como si fuera una ligereza, pero arrastrado como si fuera un fardo insoportable que la autora no logra erguir en el pedestal del erotismo.

Vaya, ni siquiera puede ser comparada con Corin Tellado para hacer sintetizar la crítica. Los personajes son meros arquetipos, eso si, pero relevan una total ausencia de esfuerzo. No entiendo como pueden aplaudirte o agradecerte algo que, de verdad, escribiste sin un ápice de esfuerzo. Es básicamente más de lo mismo en literatura pseudoerótica.

Propongo que actualices tu voz y tu discurso. Que releas tus textos en voz alta y encuentres los errores de sintaxis que padeces ("Ella llegó a la casa vecina de vacaciones"). De otra forma parece que deseas alcanzar libertades a través de lo que escribes, como si hablar de penes y vaginas fuera una liberación y no una vía para la imaginación de tus lectores. Si lo que deseas es abandonar tus taras y alcanzar discursos políticamente incorrectos, te sugiero que te arriesgues más, porque esto que haces ya son cosas muy gastadas.

Y a los que no les gustan mis comentarios: tolerancia. En el momento que alguien escriba algo digno de halago, lo reconoceré de inmediato. Hay talento en Recolectivo. Pero textos como este denotan la espiral abismal de maquiladora en la que han caido varios autores de este sitio.

Saludos.

Pancake dijo...

Pobre Joaquín, sus fantasías de una vida destruidas por la misma lengua viperina de aquella mujer creadora de sueños impúberes.

Rekiem dijo...

Está divertido, lástima que no pudo aplicarle el apodo para desquitarse un poco. Por otro lado el pendejete que manda a una liga de wikipedia, PUUUUTTOOOOOOO

Anónimo dijo...

Todos los que escriben en este sitio de recolectivo le deberian agradecer a Carpentier las criticas, siempre son constructivas y sin animo de ofender. Hasta parece que prefieren a los anonimos que vienen a rayarles la madre nadamas o quiza sea ese el nicho al que dirigen sus escritos. La identidad del critico no tiene ninguna relevancia y no es excusa para desecharlo de ipsofacto. Si no les gustan las criticas cierren los comentarios y leanse entre ustedes mismos.

El hombre de hielo dijo...

Yo nací y crecí en Ocotlán y lo más que me pasó fue a los 6 años que una chiquilla dos años mayor me dió un beso mocosísimo bailando torpemente una cumbia :(

El Contador Ilustrado dijo...

ahhh dura realidad encontrarse superado

Rox dijo...

Anónimo:

Estás equivocado. Al menos yo si los considero. Se que un post no pegó cuando hay demasiados "puto tu". Incluso he preguntado cuando algo del comentario me llama la atención o no lo entiendo.

La cosa es que el Alejo me comentó a mi y a Beto de manera muy similar en el tema pasado. Las mismas analogías, el mismo discurso (pero en vez de Charmin uso sabe que cosa con Beto). Su crítica me pareció demasiado similar para textos de estilos y formas diferentes.

El crítico hace constante referencia a Corín Tellado, lo cual me parece absurdo, porque en mis últimos dos posts, no he hablado de amor pasional y angustia por no conseguir al hombre de mi vida, que es el tema de la nombrada autora.

En fin. El Alejo como que quiere ser parte de Recolectivo y siendo un show off lo esta logrando.

Me da gusto, la verdad. Así regresan a ver más los comentarios, ja. También pido tolerancia para él. La verdad es que redacta bien y es entretenido.

Saludos a todos, gracias por comentar.

Anónimo dijo...

ja ja j con ese comentario anterior te viste bien ardilla roxcorintelladoesca
owned bitch

Alejo Carpentier dijo...

¡Recáspita! ¿Y a quien quieres que te compare? ¿Con Jane Austin? ¿Con Nancy Cato? ¿Con Rivera Garza?

Mejor reconoce, con entereza y humildad, que lo tuyo ni siquiera es comparable a autoras de erotismo. Ni del barato, ni del gacetillero, ni del abetunado. Ni Yolanda Celbridge, ni Jaye Lewis, y si de internet hablamos, tampoco pareces material de la editorial Ellora´s Cave.

Si recurro a Corin Tellado es porque, si la lees - algo me dice que no la has leido, lo cual es alarmante pero también irrisorio - utiliza los giros que tú malogras con tu haraganería creativa y planeza literaria. Por supuesto, hay diferencias: Tellado sabía escribir. Era escritora. Tú tienes errores escandalosos y horripilantes en tu redacción; errores de sintaxis, coherencia, gramática, semántica y ortografía. Y olvida la ortografía, de la cual abusa cualquiera. En realidad muchos de tus textos, éste en particular, adolece de contenido literario trascendental, y dudo mucho que las revistas que imprimían a Tellado pudieran atreverse a publicarte. Vaya, si para esas vamos, que te compare con la española debería resultarte loable.

Y no te pongas personal. Mira que no vengo a injuriarte ni a decirte puta o solterona. Vengo a deplorar tu texto. No a que me acepten para escribir en un sitio donde abunda la petulancia y, salvo dos o tres autores, falta el talento. ¿Qué tiene de malo que no sea complaciente y te aplauda todas tus lavativas mentales?

En fin. Al paso que vamos, el único autor que me vas a recordar será René "Pepo" Ríos. Leerte provoca que uno se vaya de espaldas con un ¡plop!

Esteban Alberto dijo...

A mi si me gusto, me gusta mucho la literatura que involucra hombres con piernas peludas. Aunque tambien creo que seria muy estupido de parte de los recolectivos que no hicieran caso a criticas objetivas -aunque con una pizca de malaLECHE- como las de Alejandro "El Pájaro" Carpintero.

Rox dijo...

Calma Alejo!

Si descalifico tus "críticas" es porque las he leido con demasiada paja y nada de sustancia. Tus verborrea exagerada tiene el objetivo de llamar la atención, más que dar una opinión mas allá del "no me gusta". Lo siento, así lo he percibido e interpreto. Como se dice vulgarmente, demasiado pedo para cagar aguado.

Como crítico, ¿es absolutamente necesario que compares? Si es así, porque no lo haces entre mis escritos? ¿Te parece que han evolucionado o que van en franca decadencia?

En esta segunda respuesta es en la única que he visto que mencionas y te cito: "Escandalosos y horripilantes en tu redacción; errores de sintaxis, coherencia" Por favor, házmelos saber. Y te los digo con humildad, aunque no lo quieras (o quieran) creer.

Sinceramente el "Ella llegó a la casa vecina de vacaciones" que me hiciste notar anteriormente sólo se me ocurre cambiarlo de orden "Ella llegó de vacaciones a la casa vecina" o te refieres al uso de los verbos?

Y bueno, una anotación más: todo mundo habla de "recolectivos" como un conjunto y mis comentarios son a modo personal. PERSONALMENTE no me creo, ni me siento escritora. No creo que ningún texto de los que aqui publico o que haya escrito tengan "Contenido literario trascendental".

Si alguien está esperando el siguiente nobel, habrá que buscar en librerías, jóvenes.

Esteban: Piernas peludas? si apenas y tenía pelo en los huevos. Eso digo yo.

Gracias y saludos!

Power Pig dijo...

jejejeje pu-ta-zos pu-ta-zos!

Ah espera, que ya apareció Estevan Alverto...no wey, me refería a otro tipo de putazo.

"...PERSONALMENTE no me creo, ni me siento escritora..."

-coff-coff- si algo se me hace cagado, es pecar de falsa modestia y fingir demencia...y mas en esta mamada anónima que es la web.

No te conozco, pero una visión turbo en tus varios blogs al menos da una impresión contraria.

En fin, muy su pedo, a mi ni me pelen.

pu-ta-zos!

Rox dijo...

Pig: a huevo! ya hacen falta...

Que valor el tuyo al ver todos mis blogs y como leerás en el personal, apenas estoy preparándome para ello. Por eso es que escribo mucho mucho y si alguien quiere criticarlo, adelante. Por eso mi alegato con Alejín.

Alejo Carpentier dijo...

Creo que no estás familiarizada tampoco con la crítica literaria. Las comparaciones son inevitables.

Mi sugerencia: aprende de tus lecturas y releete. También: No seas tan vulgar. Y no me refiero al uso de malas palabras, altisonancias o chascarrillos. Me refiero a tu "voz". Te cuesta muchísimo trabajo no "sonar" chillante y carretonera. Careces de trasfondo incluso en tus discursos y comentarios. Eres diáfana al escribir. No te conozco como para suponer que también tú también eres una transparencia, pero si puedo afirmar categóricamente que lo que escribes es inofensivo por insustancial. No es necesario que niegues tu condición de escritora. Es algo que tienes negado por antonomasia, y vale más que lo asumas y lo reconozcas. Es el primer paso para comenzar a cambiar y mejorar.

Me sorprende sobremanera que me pidas que te haga notar tus errores de sintaxis. Si no puedes notarlos por tu cuenta entonces estás perdida. Te puedo recomendar algo: lee tu texto en voz alta una y otra vez; leelo y piensa en sus imagenes, grafícalas y ordenalas; reordenalas, revisa sus diálogos, reflexiona el texto, su contenido. La escritura es un acto de vida interior, de ahondamiento y ensoñaciones, que nos llevan a concebir una reflexión.

Tu texto es cursi, gastado, plástico, soso. Ni siquiera ofende su mala calidad. Carece de las pretenciones fallidas y seudoiconoclastas de do the doo dah, por ejemplo, y eso lo vuelve más insípido por que ni siquiera irrita. Dan ganas de no comentar en absoluto. Como el texto del autor de abajo (arboltsef), cuya calidad es sencillamente ínfima y peripatética.

Y que equivocada estás al suponer que los nobeles del futuro (o del presente) salen de las librerias. Lo dices en demérito de los blogs, que ninguna culpa tienen de tus incapacidades para poner una palabra seguida de otra. Si crees que un escritor es el que publica libros, entonces lo comprendo todo, y solo basta que lo afirmes de nuevo para que jamás vuelva a comentar tus textos.

Creo que, a estas alturas, no comentarte en absoluto hubiera sido la opinión más acertada sobre tus trabajos. Un silencio indiferente. Si vine a comentarte, deberías pues interpretarlo de la mejor manera.

Saludos.

Ps. Si quieres que deconstruya tu texto y te indique, párrafo a párrafo, sus errores, dame tu correo. Prometo hacerlo.

Rox dijo...

vas
rossymr@gmail.com

Y prometo mandarte el texto corregido

dèbora hadaza dijo...

divertido

Daniel dijo...

El sueño de todo adolescente, creo, es que el primer orgasmo de la vida, con toda su carga de emoción e incertidumbre, fuera en la boca de una chica de tu edad. Por desgracia. en el 95% de los casos el primer orgasmo ocurre en sueños o en la palma de la doceañera mano y el 5% restante, generalmente es producido por una mujer mayor. Buen texto. DSB

Rox dijo...

Gracias Débora y Daniel.

Les informo que Alejo cumplió su promesa y me dio una muy extensa lista de equivocaciones.

El cambio está arriba y lo que intenté es quitar mis vicios y aportar más al relato.

Lo cursi, común y corriente persiste, puesto que esa era la intención del texto.

Espero de menos que su lectura sea menos insultante para aquellos lectores exigentes.

Saludos. :)

Beto dijo...

Pos' será porque yo soy un ignorante que sólo lee la cartelera del cine y el menú del Black Coffee pero a mí me en-can-tó.

Así, sin más mamadas.

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